domingo, 31 de mayo de 2026

Evangelio del 1 de junio 2026 Marcos 12, 1-12

 



En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo:

"Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje al extranjero.

A su tiempo, les envió a los viñadores a un criado para recoger su parte del fruto de la viña. Ellos se apoderaron de él, lo golpearon y lo devolvieron sin nada. Les envió otro criado, pero ellos lo descalabraron y lo insultaron. Volvió a enviarles a otro y lo mataron. Les envió otros muchos y los golpearon o los mataron.

Ya sólo le quedaba por enviar a uno, su hijo querido, y finalmente también se lo envió, pensando: 'A mi hijo sí lo respetarán'. Pero al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron: 'Este es el heredero; vamos a matarlo y la herencia será nuestra'. Se apoderaron de él, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña.

¿Qué hará entonces el dueño de la viña? Vendrá y acabará con esos viñadores y dará la viña a otros. ¿Acaso no han leído en las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente?"

Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí.

 

Comentario

 

En esta parábola de los viñadores homicidas, Jesús presenta la historia de un propietario que confía su viña a unos arrendatarios. Cuando envía a sus servidores para recoger los frutos, estos son maltratados; finalmente envía a su propio hijo, pero también lo rechazan y lo matan.

La viña representa al pueblo de Dios; los servidores simbolizan a los profetas enviados a lo largo de la historia, y el hijo es Jesús mismo. Con esta parábola, Jesús denuncia la cerrazón de quienes, teniendo la responsabilidad de guiar al pueblo, no acogieron el mensaje de Dios.

El texto nos invita a preguntarnos si estamos dando los frutos que el Señor espera de nosotros y si escuchamos su voz cuando nos llama a la conversión. También nos recuerda que Dios sigue ofreciendo su amor y su misericordia, pero espera una respuesta sincera y generosa de sus hijos.

viernes, 29 de mayo de 2026

Evangelio del 30 de mayo 2026 Marcos 11, 27-33

 



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: "¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?

Jesús les respondió: "Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan, yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme". Ellos se pusieron a razonar entre sí: "Si le decimos que de Dios, nos dirá: 'Entonces ¿por qué no le creyeron'?, y si le decimos que de los hombres ..." Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: "No lo sabemos". Entonces Jesús les replicó: "Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto".

Comentario

El pasaje marca el inicio de una serie de confrontaciones directas entre Jesús y las autoridades religiosas en Jerusalén, situándose en los días previos a su crucifixión.

Los sumos sacerdotes, escribas y ancianos representan al Sanedrín (el tribunal supremo judío). Al verse amenazados por la purificación del templo que Jesús había realizado poco antes, le lanzan una pregunta capciosa: «¿Con qué autoridad haces esto?». Su objetivo es atraparlo: si dice que viene de Dios, lo acusan de blasfemia; si dice que es humana, pierde el respaldo del pueblo.

En lugar de responder directamente, Jesús utiliza un método de debate rabínico muy común en la época: responder con otra pregunta. Al cuestionarlos sobre el origen del bautismo de Juan el Bautista (¿divino o humano?), pone a sus oponentes en un callejón sin salida.

Los líderes religiosos revelan su verdadera motivación (el miedo al pueblo y el cálculo político) en lugar de una búsqueda honesta de la verdad.

Este texto nos muestra que la verdad de Jesús no se revela a quienes buscan debatir por orgullo o para mantener el control, sino a quienes se acercan con un corazón sincero y dispuesto a creer.

jueves, 28 de mayo de 2026

Evangelio del 29 de mayo 2026 Marcos 11, 11-26

 


Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: "Que nunca jamás coma nadie frutos de ti". Y sus discípulos lo estaban oyendo.

Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles:"¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".

Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: "Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó".

Jesús les dijo entonces: "Tengan fe en Dios. Les aseguro que si uno le dice a ese monte: "Quítate de ahí y arrójate al mar", sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán. Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas".

Comentario

Jesús entra en Jerusalén y realiza dos acciones proféticas: la maldición de la higuera estéril y la purificación del templo. Ambos signos tienen un mismo mensaje: Dios no busca apariencias religiosas, sino un corazón que produzca frutos de fe, justicia y oración sincera.

La higuera llena de hojas, pero sin frutos, representa una fe vacía, que parece viva por fuera pero no da frutos de amor y conversión. Del mismo modo, el templo había dejado de ser “casa de oración” para convertirse en lugar de intereses humanos y corrupción. Jesús actúa con firmeza porque desea restaurar la verdadera relación con Dios.

El Evangelio concluye invitándonos a confiar plenamente en la fuerza de la oración y del perdón. La fe auténtica no sólo cree, sino que transforma la vida y abre el corazón a los demás.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Evangelio del 28 de mayo 2026 Lucas 22, 14-20

 



En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios".

Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes."

Comentario

El texto nos sitúa en el corazón de la fe cristiana: la institución de la Eucaristía. Jesús, consciente de su entrega próxima, transforma una cena común en un acto de comunión y memoria. El pan y el vino dejan de ser simples alimentos para convertirse en signo de una alianza nueva, donde el amor se ofrece hasta el extremo.

Este pasaje nos invita a reconocer que compartir la mesa con Cristo implica participar de su vida y su misión: ser pan partido y vino derramado para los demás.

 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260531

 

No resulta complicado explicar la misericordia de Dios. Cuando se habla del Dios misericordioso en calidad de creyente, no se puede permanecer indiferente. Es necesario definirse, viviendo en sintonía con la misericordia. Cuando reflexionamos en el océano de violencia y brutalidad que salpica a tantos hogares y familias de nuestro país, nos quedamos desconcertados al pensar que admitimos pertenecer a la comunidad de los bautizados en el nombre de Jesucristo. La práctica de la violencia es incompatible con la fe en el Dios misericordioso. No podemos excusarnos de nuestra indiferencia, el predominio del mal avanza porque ni los cristianos de a pie, ni los gobernantes de allá arriba tenemos la entereza y la determinación de poner un límite. Ningún solitario Quijote podrá enfrentar a los delincuentes. La sociedad, el gobierno y el Estado tenemos que sumarnos, porque va de por medio la vida de todos.

Síntesis del Tercer Concilio Ecuménico (Éfeso, 431)


 


El Concilio de Éfeso, celebrado entre el 22 de junio y el 16 de julio del año 431, fue el tercero de los siete primeros concilios ecuménicos y tuvo lugar en la antigua ciudad griega de Éfeso (actual Turquía).

Sus decisiones más relevantes fueron: 

Definición de María como Theotokos (Madre de Dios): se proclamó que María es verdaderamente Madre de Dios porque dio a luz a Jesucristo, quien es plenamente Dios y plenamente hombre en una sola persona.

Condena de Nestorio: se rechazaron sus enseñanzas por dividir a Cristo en dos personas distintas, lo que se consideró contrario a la fe cristiana.

Reafirmación de la unión hipostática: se confirmó que Jesús posee dos naturalezas —divina y humana— unidas inseparablemente en una sola persona.

Importancia: 

El Concilio consolidó la doctrina cristológica y mariana, subrayando la unidad de Cristo y el papel central de María en la fe. Su definición de Theotokos marcó un hito teológico que influyó profundamente en la espiritualidad cristiana tanto oriental como occidental.

Síntesis del fragmento del Tratado sobre La Santísima Trinidad de San Agustín

 



 

Unidad esencial y distinción de personas: Los intérpretes católicos y las Escrituras enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una misma e idéntica sustancia e igualdad inseparable, constituyendo un solo Dios y no tres. Sin embargo, las personas son distintas entre sí: el Padre engendró al Hijo (por lo que no es el Hijo), el Hijo es engendrado (por lo que no es el Padre) y el Espíritu Santo es el Espíritu coigual de ambos.

Misiones y acciones históricas particulares: Aunque la Trinidad es inseparable en su esencia y operaciones, ciertos acontecimientos históricos corresponden únicamente a una sola de las personas divinas:

El Hijo solo: Es quien nació de la Virgen María, fue crucificado, sepultado, resucitó y ascendió a los cielos.

El Espíritu Santo solo: Fue quien descendió en forma de paloma en el bautismo de Jesús y en forma de lenguas de fuego en Pentecostés.

El Padre solo: Fue de quien provino la voz celestial que proclamó «Tú eres mi Hijo» durante el bautismo y la transfiguración.

Conclusión: A pesar de estas manifestaciones particulares en la historia, las tres personas divinas permanecen completamente inseparables en su esencia y en su obrar, siendo esta la fe católica que profesa el autor.

LA SANTÍSIMA TRINIDAD Domingo 31 de mayo 2026

 

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia con nosotros.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios Padre, que al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador, revelaste a todos los hombres tu misterio admirable, concédenos que, profesando la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de su majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

 

Monición: Moisés, nos narra la primera lectura, experimenta a un Dios que da principios de vida y los acompaña desde su identidad divina, "Yo soy compasivo, clemente, paciente, misericordioso y fiel". Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Éx 34, 4-6. 8-9)

 

Del libro del Éxodo

 

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Dn 3)

R. Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. / R.

Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. / R.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. / R.

 

Monición: San Pablo nos ofrece un saludo trinitario que hemos de experimentar en la vida, "la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con ustedes". Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (2 Cor 13, 11-13)

 

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.

Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.

Los saludan todos los fieles.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Apoc 1, 8)

 

R. Aleluya, aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: El evangelio de hoy nos dice que el proyecto del amor de Dios es salvarnos; lo expresa con la frase: "tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que el que crea en él no perezca". Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 3, 16-18)

 

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

 

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios". Palabra del Señor.

R./ Gloria a ti, Señor Jesús.

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, a Dios, Padre entrañable, que por Jesucristo nos ha revelado su amor y que escucha complacido los gemidos inefables con que el Espíritu intercede por nosotros. Oremos diciendo:

TODOS: Padre, escúchanos.

1.         Para que Dios Padre lleve al mundo a su plenitud y haga nacer aquel cielo nuevo y aquella tierra nueva que nos ha prometido, en la que la creación entera encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro glorioso. Roguemos al Señor.

2.         Para que el Hijo Unigénito de Dios, que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en ella un amor semejante al suyo, como corresponde a su condición de esposa amada. Roguemos al Señor.

3.         Para que el Espíritu del Señor, que enriquece al mundo con sus dones, sea padre para los pobres, consuelo para los tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos. Roguemos al Señor.

4.         Para que los que conocemos el misterio de la vida íntima de Dios, uno en tres Personas, tengamos celo para anunciarlo a quienes lo desconocen, a fin de que también ellos encuentren gozo y descanso en Dios, que se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Padre fiel y misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito y quisiste que tu Espíritu fuera para nosotros principio de vida, constructor de unidad y fuente de amor, escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe e inspíranos sentimientos de paz y esperanza para que bendigamos siempre tu nombre glorioso y santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor, estos dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en una continua oblación a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

 

El misterio de la Santísima Trinidad

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, un solo Señor, no en la singularidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia.

Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, eso mismo lo afirmamos de tu Hijo y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción.

De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos a tres personas distintas, en la unidad de un solo ser e iguales en su majestad.

A quien alaban los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola voz: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Porque ustedes son hijos de Dios, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre (Gál 4, 6).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Que la recepción de este sacramento y nuestra profesión de fe en la Trinidad santa y eterna, y en su Unidad indivisible, nos aprovechen, Señor, Dios nuestro, para la salvación de cuerpo y alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Evangelio del 27 de Mayo 2026 Marcos 10, 32-45

 



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará".

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte". Él les dijo: "¿Qué es lo que desean?" Le respondieron: "Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria". Jesús les replicó: "No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?" Le respondieron: "Sí podemos". Y Jesús les dijo: "Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado".

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: "Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos".

Comentario

El pasaje de Marcos 10, 32-45 muestra a Jesús caminando hacia Jerusalén, consciente del sufrimiento que le espera, mientras sus discípulos aún sueñan con honores y poder. Él les enseña que el verdadero camino del Reino no pasa por dominar, sino por servir.

El Maestro redefine la grandeza: no es la del que manda, sino la del que se entrega. En su ejemplo, el liderazgo cristiano se convierte en servicio humilde, donde el amor se mide por la capacidad de ponerse al nivel del otro y ofrecer la vida por los demás.

lunes, 25 de mayo de 2026

Evangelio del 26 de mayo 2026 Marcos 10, 28-31

 



En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte".

Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".

Comentario

En este pasaje, Pedro recuerda a Jesús que los discípulos han dejado todo para seguirlo. Jesús responde asegurando que nadie que renuncie a bienes, seguridades o afectos por amor a Él y al Evangelio quedará sin recompensa. Sin embargo, esta recompensa no consiste solo en bienes materiales, sino en una nueva familia de fe, una vida llena de sentido y la promesa de la vida eterna.

Jesús también advierte que el seguimiento auténtico incluye dificultades y persecuciones. Ser discípulo no significa una vida cómoda, sino una vida entregada con confianza en Dios.

La frase final: “Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros”, invita a la humildad. En el Reino de Dios no cuentan el prestigio, el poder o las riquezas, sino la fidelidad, el servicio y el amor. Quien se entrega generosamente a Dios descubre que Él nunca se deja ganar en generosidad.

domingo, 24 de mayo de 2026

Evangelio del 25 de mayo 2026 Juan 19, 25-34

 


En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "Mujer, ahí está tu hijo". Luego dijo al discípulo: ''Ahí está tu madre". Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.

Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la escritura dijo: "Tengo sed". Había allí un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. Jesús probó el vinagre y dijo "Todo está cumplido", e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Entonces, los judíos, como era el día de preparación para la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a él, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.

Comentario

Hoy contemplamos uno de los momentos más profundos de la pasión de Jesús. Al pie de la cruz permanecen María y el discípulo amado, símbolos de la fidelidad que no abandona incluso en el sufrimiento. Jesús entrega a su Madre al discípulo y al discípulo a su Madre, formando una nueva familia unida por la fe.

Cuando Jesús inclina la cabeza y entrega el espíritu, culmina su misión de amor y salvación. Finalmente, del costado abierto por la lanza brotan sangre y agua, signos que la tradición cristiana ha visto como fuente de los sacramentos y de la vida de la Iglesia.

Este pasaje nos invita a permanecer junto a Cristo en los momentos difíciles, confiando en que de su entrega total nace la vida nueva y la esperanza para toda la humanidad.

viernes, 22 de mayo de 2026

Evangelio del 23 de mayo 2026 Juan 21, 20-25

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme". Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: 'Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?' Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¿qué va a pasar con éste?" Jesús le respondió: "Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme".

Por eso comenzó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: 'Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?'

Ese es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo el mundo los libros que se escribieran.

Comentario

Este pasaje concluye el Evangelio de Juan con una enseñanza muy importante sobre el seguimiento de Jesús. Pedro, al ver al discípulo amado, pregunta por su destino. Jesús le responde: “Tú sígueme”, recordándole que lo esencial no es compararse con los demás, sino ser fiel a la propia vocación.

Con frecuencia nos preocupamos por el camino que Dios ha trazado para otros, pero el Señor nos invita a concentrarnos en nuestra propia respuesta de fe. Cada discípulo tiene una misión particular y un modo único de servir al Reino.

Jesús nos llama a dejar las comparaciones, confiar en el plan que tiene para cada uno y seguirlo con fidelidad y amor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260524

 

Demasiadas familias en muchas ciudades de nuestro país viven con las puertas atrancadas a causa del miedo y la inseguridad. El temor de sufrir una muerte violenta es una realidad en ciertas regiones de México. La gente ama vivir en paz y no encuentra la respuesta a sus demandas. Los mexicanos queremos vivir en paz y nuestros gobernantes no realizan inteligentemente su tarea principal: proteger la vida de los ciudadanos. Cabe decir que tampoco son los únicos responsables de este caos violento en que estamos metidos. El relato evangélico nos recuerda que Jesús nos ha donado su Espíritu para ser mejores discípulos. La oferta reiterada de la paz es un rasgo característico de Cristo resucitado. Él saluda a sus discípulos, deseándoles la paz. La auténtica espiritualidad cristiana nos anima a vivir como constructores de la paz.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260524 Homilía de san Cirilo de Alejandría.

 



Homilía de san Cirilo de Alejandría. 

Esta homilía la pronunció en el Concilio de Éfeso. En el siguiente texto el Obispo dirige a la Madre de Dios hermosas y filiales alabanzas: «Salve, María, Madre de Dios, veneradísimo tesoro de todo el orbe, antorcha inextinguible, corona de la virginidad, trono de la recta doctrina, templo indestructible, habitáculo de aquel que no puede ser contenido en lugar alguno, Virgen y Madre por quien se nos ha dado el llamado en los Evangelios bendito el que viene en nombre del Señor. Salve, tú que encerraste en tu seno virginal al que es inmenso e inabarcable. Tú, por quien la Santísima Trinidad es adorada y glorificada. Tú, por quien la cruz preciosa es celebrada y adorada en todo el mundo. Tú, por quien exulta el cielo, se alegran los ángeles y arcángeles, huyen los demonios, por quien el diablo tentador fue arrojado del cielo, y la criatura, caída por el pecado, es elevada al cielo... ¿Quién de entre los hombres será capaz de alabar como se merece a María, digna de toda alabanza? Es Virgen y Madre: ¡qué maravilla! Este milagro me llena de estupor. ¿Quién oyó jamás decir que al constructor de un templo se le prohíba entrar en él? ¿Quién podrá tachar de ignominia a quien toma a su propia esclava por Madre? Nosotros hemos de adorar y respetar la unión del Verbo con la carne, hemos de tener temor de Dios y dar culto a la Santa Trinidad, hemos de celebrar con nuestros himnos a María, la siempre Virgen, templo santo de Dios, y a su Hijo, el Esposo de la Iglesia, nuestro Señor Jesucristo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén».

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260524




El plan salvífico de Dios se completó en la tierra, pero era necesario que los humanos participaran de la naturaleza divina del Verbo transformando sus vidas hacia un estilo de santidad. Esto solo posible mediante la comunicación del Espíritu Santo, cuya misión se realizó después de la Ascensión de Jesucristo. Mientras Cristo estuvo físicamente con sus seguidores, les dispensó sus bienes; después de su regreso al Padre, permaneció con ellos a través de su Espíritu, habitando en sus corazones por la fe. Así, los podían llamarlo "Abba, Padre" y desarrollar virtudes, enfrentando con valentía las tentaciones y persecuciones, apoyados por la fuerza del Espíritu. Este Espíritu transforma a quienes habita, llevándolos de lo terrenal a lo celestial y de la cobardía a valentía, como se evidencia en testimonios del Antiguo y Nuevo Testamento, como el de Samuel a Saúl. (San Cirilo de Alejandría [370-444]. Evangelio de Juan. Libro IO).


DOMINGO DE PENTECOSTÉS Domingo 24 de mayo 2026


 


ANTÍFONA DE ENTRADA.

El Espíritu del Señor llena toda la tierra; él da consistencia al universo y sabe todo lo que el hombre dice. Aleluya (sab 1, 7).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios nuestro, que por el misterio de la festividad de Pentecostés que hoy celebramos santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa obrando en el corazón de tus fieles las maravillas que te dignaste realizar en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo...

           

Monición: San Lucas nos narra cuando Espíritu Santo desciende sobre los primeros discípulos. Los visitantes en Jerusalén se admiran porque todos comprenden las maravillas de Dios en su propia lengua. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Hech 2, 1-11)

 

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

 

El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".

Palabra de Dios.

R./ Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 103)

 

R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. iQué numerosas son tus obras, Señor! La tierra llena está de tus creaturas. / R.

Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. / R.

Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. / R.

 

            Monición: En la comunidad de Corinto surgieron dificultades que estaban causando división. San Pablo les ayuda a reflexionar afirmando que todos tenemos el mismo Espíritu y todos trabajamos para el bien común. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (1 Cor 12, 3-7. 12-13)

 

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios

 

Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

Palabra de Dios.

R./ Te alabamos, Señor.

 

SECUENCIA

 

Ven, Dios Espíritu Santo,

y envíanos desde el cielo

tu luz, para iluminamos.

 

Ven ya, padre de los pobres,

luz que penetra en las almas,

dador de todos los dones.

 

Fuente de todo consuelo,

amable huésped del alma,

paz en las horas de duelo.

 

Eres pausa en el trabajo,

brisa, en un clima de fuego,

consuelo, en medio del llanto.

 

Ven, luz santificadora,

y entra hasta el fondo del alma

de todos los que te adoran.

 

Sin tu inspiración divina

los hombres nada podemos

y el pecado nos domina.

 

Lava nuestras inmundicias,

fecunda nuestros desiertos

y cura nuestras heridas.

 

Doblega nuestra soberbia,

calienta nuestra frialdad,

endereza nuestras sendas.

 

Concede a aquellos que ponen

en ti su fe y su confianza

tus siete sagrados dones.

 

Danos virtudes y méritos,

danos una buena muerte

y contigo el gozo eterno.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

 

R. Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: La presencia de Jesús resucitado no sólo causa alegría y da la paz a los discípulos, también les da el don del Espíritu Santo y los envía a misión con la potestad de perdonar los pecados. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 20, 19-23)

 

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

 

Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, e invoquemos a Cristo, que, sentado a la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, y pidámosle que lo derrame sobre la Iglesia y sobre todo el mundo. Oremos diciendo: TODOS: Espíritu Santo, ven.

1.         Oremos a Cristo, que nos mereció la efusión del Espíritu Santo, y pidámosle que sean iluminados por este mismo Espíritu el Papa N., nuestro obispo N. y todos los demás pastores de la Iglesia, a fin de que conduzcan su rebaño por las sendas de la salvación. Roguemos al Señor.

2.         Pidamos también al Señor resucitado, que envió su Espíritu en forma de lenguas, que congregue en la unidad y conceda la paz a todos los pueblos y naciones del mundo. Roguemos al Señor.

3.         Supliquemos al vencedor de la muerte que envíe al Paráclito a los que sufren, para que encuentren fuerza y consuelo en la contemplación del misterio pascual, y les dé la firme esperanza de que están llamados a la resurrección y felicidad de su reino. Roguemos al Señor.

4.         Pidamos al Hijo de Dios, que desde el Padre nos ha enviado el Espíritu Santo, que nos recuerde constantemente sus palabras y nos dé la fuerza que necesitamos para dar testimonio de Él hasta los confines del mundo. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y haz que, renovados y fortalecidos por tu Espíritu, vivamos continuamente la novedad pascual y lleguemos también a celebrar las fiestas de la Pascua eterna. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Concédenos, Señor, que, conforme a la promesa de tu Hijo, el Espíritu Santo nos haga comprender con más plenitud el misterio de este sacrificio, y haz que nos descubra toda su verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El misterio de Pentecostés

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque tú, para llevar a su plenitud el misterio pascual, has enviado hoy al Espíritu Santo sobre aquellos a quienes adoptaste como hijos al injertarlos en Cristo, tu Unigénito. Este mismo Espíritu fue quien, al nacer la Iglesia, dio a conocer a todos los pueblos el misterio del Dios verdadero y unió la diversidad de las lenguas en la confesión de una misma fe.

Por eso, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya (Hech 2, 4. 11).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Dios nuestro, tú que concedes a tu Iglesia dones celestiales, consérvale la gracia que le has dado, para que permanezca siempre vivo en ella el don del Espíritu Santo que le infundiste; y que este alimento espiritual nos sirva para alcanzar la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.