viernes, 5 de junio de 2026

Evangelio del 6 de junio 2026 Marcos 12, 38-44

 



En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso".

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto se acercó una viuda pobre, y echó dos monedas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos; porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que tenía para vivir".

Comentario

En este pasaje, Jesús denuncia la actitud de los escribas que buscan honores, reconocimiento y prestigio religioso, mientras descuidan la justicia y se aprovechan de los más vulnerables. Su enseñanza invita a examinar la autenticidad de nuestra fe y a evitar una religiosidad basada en las apariencias.

A continuación, Jesús observa a una viuda pobre que deposita dos pequeñas monedas en el tesoro del templo. Aunque su ofrenda es insignificante a los ojos humanos, para Dios tiene un valor inmenso, porque ella entrega todo lo que posee. Mientras los ricos dan de lo que les sobra, la viuda ofrece con confianza y generosidad lo necesario para vivir.

Este evangelio nos recuerda que Dios no mira la cantidad de lo que damos, sino el amor, la fe y la entrega con que lo hacemos. La verdadera grandeza no está en ser admirados por los demás, sino en confiar plenamente en Dios y poner nuestra vida en sus manos.

jueves, 4 de junio de 2026

Evangelio del 5 de junio 2026 Marcos 12, 35-37



Un día, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies". Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿cómo puede ser hijo suyo?" La multitud lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.

Comentario

Este pasaje nos presenta un momento teológico clave donde Jesús cuestiona la interpretación tradicional de los escribas sobre el Mesías.

Jesús no niega que el Mesías sea "hijo de David", pero desafía la visión limitada de los escribas que esperaban a un Mesías puramente político o militar basado en esa ascendencia.

Al citar el Salmo 110, 1 ("Dijo el Señor a mi Señor..."), Jesús eleva la figura del Mesías por encima de la simple genealogía humana; lo sitúa en una relación directa y divina con Dios, superando la expectativa de un simple heredero del trono terrenal de David.

La reacción del pueblo: El texto destaca que "la gente escuchaba a Jesús con gusto", lo que subraya el contraste entre la rigidez académica de las autoridades religiosas y la enseñanza viva y reveladora de Jesús, que resultaba atractiva y accesible para el pueblo común.

En esencia, este pasaje invita a mirar más allá de las etiquetas tradicionales y reconocer la identidad profunda y trascendente de Jesús.

Una reflexión para nuestro tiempo 20260607

El mensaje del profeta Oseas sigue siendo muy actual: Dios no quiere una fe pasajera ni prácticas religiosas vacías, sino un amor constante que se refleje en la vida diaria.

 

El profeta Oseas denuncia una religiosidad superficial: un amor a Dios que dura poco, “como nube mañanera” que desaparece rápidamente. También hoy vivimos algo parecido: muchas personas buscan a Dios solo en momentos de crisis, participan en actos religiosos por costumbre, pero les cuesta traducir la fe en compromiso cotidiano con la justicia, la verdad y el amor al prójimo.

En una sociedad marcada por el individualismo, la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y la búsqueda del éxito personal a cualquier precio, Dios nos recuerda que la verdadera fe se demuestra en la misericordia, en la honestidad, en el respeto por la dignidad de los demás y en la solidaridad con los más vulnerables.

Dios quiere corazones sinceros capaces de amar, perdonar y construir una sociedad más humana, donde se haga presente la misericordia de Dios en medio del mundo.

 

 

 

Los Símbolos de la fe 20260607 Síntesis.


 

Origen y propósito: Desde sus inicios, la Iglesia apostólica consolidó su fe en fórmulas breves y normas accesibles, encontrándose ejemplos de esto en diversos pasajes del Nuevo Testamento, como la proclamación de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (1 Cor 15, 3-5).

Desarrollo de los Símbolos: Con el tiempo, la Iglesia sintió la necesidad de organizar y articular lo esencial de su doctrina en resúmenes (Credos), especialmente para los catecúmenos que se preparaban para el bautismo.

Naturaleza del Credo: Según San Cirilo de Jerusalén, estos resúmenes no son opiniones humanas, sino una síntesis que concentra lo más importante de toda la Escritura (Antiguo y Nuevo Testamento), permitiendo que un "grano pequeño" contenga toda la verdad de la fe.

Unidad en la diversidad: Aunque en la Iglesia primitiva coexistieron diversos símbolos o Credos, todos mantenían una unidad sustancial en lo esencial de la fe. Para este estudio, se utilizará el Símbolo de los Apóstoles como guía, siguiendo el esquema del Catecismo de la Iglesia Católica.

¿Cómo es que, dicen, vuestro Maestro come con publicanos y pecadores?

 


Síntesis (San Agustín [354-43]). Comentario al Salmo 58, 1-7). 

San Agustín comenta que quienes se consideran justos y fuertes por sí mismos se engañan, pues esa aparente fortaleza es en realidad orgullo y ceguera espiritual. Frente a ellos, Cristo se presenta como el verdadero médico que viene a sanar a los pecadores y a enseñar el camino de la humildad. Aunque es Dios, asumió nuestra fragilidad y aceptó ser bautizado para mostrarnos la importancia de reconocer nuestras faltas y depender de la gracia divina.

El santo destaca que la verdadera fuerza nace de la humildad y de reconocer la propia debilidad, tal como enseña san Pablo: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”. En cambio, quienes se creyeron justos rechazaron a Cristo, confundiendo su misión salvadora y cerrándose a la fe por soberbia.

Finalmente, San Agustín contrasta la actitud humilde de quienes escuchan y acogen a Jesús con la de los fariseos, que despreciaban al pueblo sencillo y se apoyaban únicamente en su propio prestigio religioso. La enseñanza central es que solo la humildad abre el corazón a la salvación, mientras que el orgullo impide reconocer a Cristo y recibir su gracia.»

X DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO 7 de junio 2026

 



           

Antífona de entrada.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen (Sal 26, 1-2).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Señor Dios, de quien todo bien procede, escucha nuestras súplicas y concédenos que, comprendiendo, por inspiración tuya, lo que es recto, eso mismo, bajo tu guía, lo hagamos realidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

            Monición: El Profeta Oseas describe el amor de su pueblo como una nube mañanera o como el rocío que se evapora con facilidad. Dios quiere una conversión radical y no actos de culto superficiales. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Os 6, 3-6)

Del libro del profeta Oseas

Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su aparición y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia de primavera que empapa la tierra.

"¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá? Tu amor es como nube mañanera, como rocío matinal que se evapora. Por eso los he azotado por medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras. Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos". Palabra de Dios.  Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (Sal 49)

R. Dios salva al que cumple su voluntad.

L. Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos moran en la tierra del oriente al poniente: "No voy a reclamarte sacrificios, pues ante mí están siempre tus ofrendas. / R.

L. Si yo estuviera hambriento, nunca iría a decírtelo a ti, pues todo es mío. ¿O acaso yo como carne de toros y bebo sangre de cabritos? / R.

L. Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas al Altísimo, pues yo te libraré cuando me invoques y tú me darás gloria, agradecido". / R.

 

Monición: Abraham fue justificado porque le creyó a Dios. Nosotros somos justificados por Dios cuando creemos que Él resucitó a Jesucristo para librarnos de la muerte del pecado y darnos una vida nueva. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Rom 4, 18-25)

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos

Hermanos: Abraham, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de numerosa será tu descendencia.

Y su fe no se debilitó a pesar de que a la edad de casi cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.

Ahora bien, no sólo por él está escrito que "se le acreditó", sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (LC 4, 18)

R. Aleluya, aleluya. El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Los fariseos criticaban a Jesús porque comía con los pecadores, Él les demuestra con esta actitud que su misión es salvarlos y a ellos les pide que vivan la justicia sin olvidar la misericordia. Escuchemos.

 

Evangelio (Mt 9, 9-13)

Del santo Evangelio según san Mateo

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?". Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO de los Apóstoles

 

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Dirijamos, hermanos, nuestra oración a Dios Padre misericordioso con aquella confianza filial que el Espíritu de Cristo ha infundido en nuestros corazones. Después de cada petición diremos:

TODOS: Bendice, Señor, a tu pueblo.

1.         Por el santo Padre, el Papa N., para que Dios, que lo eligió obispo de toda la Iglesia, le conceda una vida larga y feliz y lo asista en la misión de gobernar el pueblo santo de Dios. Roguemos al Señor.

2.         Por nuestra patria y sus gobernantes, por todas las naciones y sus responsables, para que Dios les inspire pensamientos y decisiones encaminados a una paz verdadera. Roguemos al Señor.

3.         Por los que están en camino de conversión, para que Dios, nuestro Señor, les abra en sus sacramentos las puertas de su misericordia e introduzca a los nuevos hijos de la Iglesia en la vida nueva de Cristo Jesús. Roguemos al Señor.

4.         Por nuestros familiares y amigos enfermos, para que Dios, nuestro Señor, escuche sus súplicas, realice sus deseos y haga que, en su tribulación, experimenten el gozo de la misericordia divina. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Padre santo, que quieres misericordia y no sacrificios y acoges a los pecadores en tu mesa, escucha nuestras oraciones y haz que nuestra vida, transformada por la fuerza de tu amor, nos lleve a una total entrega a ti y a todos nuestros hermanos. por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio para que esta ofrenda se convierta para ti en don aceptable y para nosotros en aumento de nuestra caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El Misterio Pascual y el Pueblo de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Quien, por su Misterio Pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de tu propiedad, para que, trasladados por ti de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas. Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él (1 Jn 4, 16).

 

Oración después de la comunión.

Señor, que la virtud medicinal de este sacramento nos cure por tu bondad de nuestras maldades y nos haga avanzar por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

martes, 2 de junio de 2026

Evangelio del 3 de junio 2026 Marcos 12, 18-27

 



En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús algunos de los saduceos, los cuales afirman que los muertos no resucitan, y le dijeron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre muere dejando a su viuda sin hijos, que la tome por mujer el hermano del que murió para darle descendencia a su hermano. Había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo se casó con la viuda y murió también, sin dejar hijos; lo mismo el tercero. Los siete se casaron con ella y ninguno de ellos dejó descendencia. Por último, después de todos, murió también la mujer. El día de la resurrección, cuando resuciten de entre los muertos, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque fue mujer de los siete".

Jesús les contestó: "Están en un error, porque no entienden las Escrituras ni el poder de Dios. Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni los hombres tendrán mujer ni las mujeres marido, sino que serán como los ángeles del cielo. Y en cuanto al hecho de que los muertos resucitan, ¿acaso no han leído en el libro de Moisés aquel pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: "Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob?" Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Están, pues, muy equivocados".

Comentario

Jesús responde a los saduceos que niegan la resurrección, revelando su comprensión limitada de Dios y de la vida eterna. Les recuerda que el poder de Dios trasciende la lógica humana: “No conocen las Escrituras ni el poder de Dios”. En el Reino, la vida no se mide por vínculos terrenales, sino por la comunión con el Dios de vivos, no de muertos. Este pasaje invita a creer que la vida en Dios no termina, sino que se transforma en plenitud.

lunes, 1 de junio de 2026

Evangelio del 2 de junio 2026 Marcos 12, 13-17

 



En aquel tiempo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos le enviaron a Jesús unos fariseos y unos partidarios de Herodes, para hacerle una pregunta capciosa. Se acercaron, pues, a él y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa lo que diga la gente, porque no tratas de adular a los hombres, sino que enseñas con toda verdad, el camino de Dios. ¿Está permitido o no, pagarle el tributo al César? ¿Se lo damos o no se lo damos?".

Jesús, notando su hipocresía, les dijo: "¿Por qué me ponen una trampa? Tráiganme una moneda para que yo la vea". Se la trajeron y él les preguntó: "¿De quién es la imagen y el nombre que lleva escrito?" Le contestaron: "Del César". Entonces les respondió Jesús: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". Y los dejó admirados.

Comentario

En este pasaje, algunos fariseos y partidarios de Herodes intentan tenderle una trampa a Jesús preguntándole si es lícito pagar impuestos al César. Jesús, con sabiduría, evita caer en la polémica y responde: «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

La enseñanza va más allá de los impuestos. Jesús recuerda que el ser humano tiene responsabilidades en la sociedad, pero también una responsabilidad superior con Dios. Si la moneda lleva la imagen del César, nuestra vida lleva la imagen de Dios; por eso, debemos entregarle nuestro corazón, nuestra fe y nuestras acciones.

Este Evangelio nos invita a vivir como ciudadanos responsables, sin olvidar que nuestra primera fidelidad pertenece siempre a Dios.

domingo, 31 de mayo de 2026

Evangelio del 1 de junio 2026 Marcos 12, 1-12

 



En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo:

"Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje al extranjero.

A su tiempo, les envió a los viñadores a un criado para recoger su parte del fruto de la viña. Ellos se apoderaron de él, lo golpearon y lo devolvieron sin nada. Les envió otro criado, pero ellos lo descalabraron y lo insultaron. Volvió a enviarles a otro y lo mataron. Les envió otros muchos y los golpearon o los mataron.

Ya sólo le quedaba por enviar a uno, su hijo querido, y finalmente también se lo envió, pensando: 'A mi hijo sí lo respetarán'. Pero al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron: 'Este es el heredero; vamos a matarlo y la herencia será nuestra'. Se apoderaron de él, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña.

¿Qué hará entonces el dueño de la viña? Vendrá y acabará con esos viñadores y dará la viña a otros. ¿Acaso no han leído en las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente?"

Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí.

 

Comentario

 

En esta parábola de los viñadores homicidas, Jesús presenta la historia de un propietario que confía su viña a unos arrendatarios. Cuando envía a sus servidores para recoger los frutos, estos son maltratados; finalmente envía a su propio hijo, pero también lo rechazan y lo matan.

La viña representa al pueblo de Dios; los servidores simbolizan a los profetas enviados a lo largo de la historia, y el hijo es Jesús mismo. Con esta parábola, Jesús denuncia la cerrazón de quienes, teniendo la responsabilidad de guiar al pueblo, no acogieron el mensaje de Dios.

El texto nos invita a preguntarnos si estamos dando los frutos que el Señor espera de nosotros y si escuchamos su voz cuando nos llama a la conversión. También nos recuerda que Dios sigue ofreciendo su amor y su misericordia, pero espera una respuesta sincera y generosa de sus hijos.

viernes, 29 de mayo de 2026

Evangelio del 30 de mayo 2026 Marcos 11, 27-33

 



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: "¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?

Jesús les respondió: "Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan, yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme". Ellos se pusieron a razonar entre sí: "Si le decimos que de Dios, nos dirá: 'Entonces ¿por qué no le creyeron'?, y si le decimos que de los hombres ..." Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: "No lo sabemos". Entonces Jesús les replicó: "Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto".

Comentario

El pasaje marca el inicio de una serie de confrontaciones directas entre Jesús y las autoridades religiosas en Jerusalén, situándose en los días previos a su crucifixión.

Los sumos sacerdotes, escribas y ancianos representan al Sanedrín (el tribunal supremo judío). Al verse amenazados por la purificación del templo que Jesús había realizado poco antes, le lanzan una pregunta capciosa: «¿Con qué autoridad haces esto?». Su objetivo es atraparlo: si dice que viene de Dios, lo acusan de blasfemia; si dice que es humana, pierde el respaldo del pueblo.

En lugar de responder directamente, Jesús utiliza un método de debate rabínico muy común en la época: responder con otra pregunta. Al cuestionarlos sobre el origen del bautismo de Juan el Bautista (¿divino o humano?), pone a sus oponentes en un callejón sin salida.

Los líderes religiosos revelan su verdadera motivación (el miedo al pueblo y el cálculo político) en lugar de una búsqueda honesta de la verdad.

Este texto nos muestra que la verdad de Jesús no se revela a quienes buscan debatir por orgullo o para mantener el control, sino a quienes se acercan con un corazón sincero y dispuesto a creer.

jueves, 28 de mayo de 2026

Evangelio del 29 de mayo 2026 Marcos 11, 11-26

 


Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: "Que nunca jamás coma nadie frutos de ti". Y sus discípulos lo estaban oyendo.

Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles:"¿Acaso no está escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".

Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús: "Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó".

Jesús les dijo entonces: "Tengan fe en Dios. Les aseguro que si uno le dice a ese monte: "Quítate de ahí y arrójate al mar", sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán. Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas".

Comentario

Jesús entra en Jerusalén y realiza dos acciones proféticas: la maldición de la higuera estéril y la purificación del templo. Ambos signos tienen un mismo mensaje: Dios no busca apariencias religiosas, sino un corazón que produzca frutos de fe, justicia y oración sincera.

La higuera llena de hojas, pero sin frutos, representa una fe vacía, que parece viva por fuera pero no da frutos de amor y conversión. Del mismo modo, el templo había dejado de ser “casa de oración” para convertirse en lugar de intereses humanos y corrupción. Jesús actúa con firmeza porque desea restaurar la verdadera relación con Dios.

El Evangelio concluye invitándonos a confiar plenamente en la fuerza de la oración y del perdón. La fe auténtica no sólo cree, sino que transforma la vida y abre el corazón a los demás.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Evangelio del 28 de mayo 2026 Lucas 22, 14-20

 



En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios".

Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes."

Comentario

El texto nos sitúa en el corazón de la fe cristiana: la institución de la Eucaristía. Jesús, consciente de su entrega próxima, transforma una cena común en un acto de comunión y memoria. El pan y el vino dejan de ser simples alimentos para convertirse en signo de una alianza nueva, donde el amor se ofrece hasta el extremo.

Este pasaje nos invita a reconocer que compartir la mesa con Cristo implica participar de su vida y su misión: ser pan partido y vino derramado para los demás.

 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260531

 

No resulta complicado explicar la misericordia de Dios. Cuando se habla del Dios misericordioso en calidad de creyente, no se puede permanecer indiferente. Es necesario definirse, viviendo en sintonía con la misericordia. Cuando reflexionamos en el océano de violencia y brutalidad que salpica a tantos hogares y familias de nuestro país, nos quedamos desconcertados al pensar que admitimos pertenecer a la comunidad de los bautizados en el nombre de Jesucristo. La práctica de la violencia es incompatible con la fe en el Dios misericordioso. No podemos excusarnos de nuestra indiferencia, el predominio del mal avanza porque ni los cristianos de a pie, ni los gobernantes de allá arriba tenemos la entereza y la determinación de poner un límite. Ningún solitario Quijote podrá enfrentar a los delincuentes. La sociedad, el gobierno y el Estado tenemos que sumarnos, porque va de por medio la vida de todos.

Síntesis del Tercer Concilio Ecuménico (Éfeso, 431)


 


El Concilio de Éfeso, celebrado entre el 22 de junio y el 16 de julio del año 431, fue el tercero de los siete primeros concilios ecuménicos y tuvo lugar en la antigua ciudad griega de Éfeso (actual Turquía).

Sus decisiones más relevantes fueron: 

Definición de María como Theotokos (Madre de Dios): se proclamó que María es verdaderamente Madre de Dios porque dio a luz a Jesucristo, quien es plenamente Dios y plenamente hombre en una sola persona.

Condena de Nestorio: se rechazaron sus enseñanzas por dividir a Cristo en dos personas distintas, lo que se consideró contrario a la fe cristiana.

Reafirmación de la unión hipostática: se confirmó que Jesús posee dos naturalezas —divina y humana— unidas inseparablemente en una sola persona.

Importancia: 

El Concilio consolidó la doctrina cristológica y mariana, subrayando la unidad de Cristo y el papel central de María en la fe. Su definición de Theotokos marcó un hito teológico que influyó profundamente en la espiritualidad cristiana tanto oriental como occidental.

Síntesis del fragmento del Tratado sobre La Santísima Trinidad de San Agustín

 



 

Unidad esencial y distinción de personas: Los intérpretes católicos y las Escrituras enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una misma e idéntica sustancia e igualdad inseparable, constituyendo un solo Dios y no tres. Sin embargo, las personas son distintas entre sí: el Padre engendró al Hijo (por lo que no es el Hijo), el Hijo es engendrado (por lo que no es el Padre) y el Espíritu Santo es el Espíritu coigual de ambos.

Misiones y acciones históricas particulares: Aunque la Trinidad es inseparable en su esencia y operaciones, ciertos acontecimientos históricos corresponden únicamente a una sola de las personas divinas:

El Hijo solo: Es quien nació de la Virgen María, fue crucificado, sepultado, resucitó y ascendió a los cielos.

El Espíritu Santo solo: Fue quien descendió en forma de paloma en el bautismo de Jesús y en forma de lenguas de fuego en Pentecostés.

El Padre solo: Fue de quien provino la voz celestial que proclamó «Tú eres mi Hijo» durante el bautismo y la transfiguración.

Conclusión: A pesar de estas manifestaciones particulares en la historia, las tres personas divinas permanecen completamente inseparables en su esencia y en su obrar, siendo esta la fe católica que profesa el autor.

LA SANTÍSIMA TRINIDAD Domingo 31 de mayo 2026

 

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia con nosotros.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios Padre, que al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador, revelaste a todos los hombres tu misterio admirable, concédenos que, profesando la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de su majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

 

Monición: Moisés, nos narra la primera lectura, experimenta a un Dios que da principios de vida y los acompaña desde su identidad divina, "Yo soy compasivo, clemente, paciente, misericordioso y fiel". Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Éx 34, 4-6. 8-9)

 

Del libro del Éxodo

 

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Dn 3)

R. Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. / R.

Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. / R.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. / R.

 

Monición: San Pablo nos ofrece un saludo trinitario que hemos de experimentar en la vida, "la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con ustedes". Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (2 Cor 13, 11-13)

 

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.

Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.

Los saludan todos los fieles.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Apoc 1, 8)

 

R. Aleluya, aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: El evangelio de hoy nos dice que el proyecto del amor de Dios es salvarnos; lo expresa con la frase: "tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que el que crea en él no perezca". Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 3, 16-18)

 

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

 

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios". Palabra del Señor.

R./ Gloria a ti, Señor Jesús.

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, a Dios, Padre entrañable, que por Jesucristo nos ha revelado su amor y que escucha complacido los gemidos inefables con que el Espíritu intercede por nosotros. Oremos diciendo:

TODOS: Padre, escúchanos.

1.         Para que Dios Padre lleve al mundo a su plenitud y haga nacer aquel cielo nuevo y aquella tierra nueva que nos ha prometido, en la que la creación entera encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro glorioso. Roguemos al Señor.

2.         Para que el Hijo Unigénito de Dios, que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en ella un amor semejante al suyo, como corresponde a su condición de esposa amada. Roguemos al Señor.

3.         Para que el Espíritu del Señor, que enriquece al mundo con sus dones, sea padre para los pobres, consuelo para los tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos. Roguemos al Señor.

4.         Para que los que conocemos el misterio de la vida íntima de Dios, uno en tres Personas, tengamos celo para anunciarlo a quienes lo desconocen, a fin de que también ellos encuentren gozo y descanso en Dios, que se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Padre fiel y misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito y quisiste que tu Espíritu fuera para nosotros principio de vida, constructor de unidad y fuente de amor, escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe e inspíranos sentimientos de paz y esperanza para que bendigamos siempre tu nombre glorioso y santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor, estos dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en una continua oblación a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

 

El misterio de la Santísima Trinidad

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, un solo Señor, no en la singularidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia.

Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, eso mismo lo afirmamos de tu Hijo y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción.

De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos a tres personas distintas, en la unidad de un solo ser e iguales en su majestad.

A quien alaban los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola voz: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Porque ustedes son hijos de Dios, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre (Gál 4, 6).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Que la recepción de este sacramento y nuestra profesión de fe en la Trinidad santa y eterna, y en su Unidad indivisible, nos aprovechen, Señor, Dios nuestro, para la salvación de cuerpo y alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Evangelio del 27 de Mayo 2026 Marcos 10, 32-45

 



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban camino de Jerusalén y Jesús se les iba adelantando. Los discípulos estaban sorprendidos y la gente que lo seguía tenía miedo. Él se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: "Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; van a condenarlo a muerte y a entregarlo a los paganos; se van a burlar de él, van a escupirlo, a azotarlo y a matarlo; pero al tercer día resucitará".

Entonces se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: "Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte". Él les dijo: "¿Qué es lo que desean?" Le respondieron: "Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria". Jesús les replicó: "No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?" Le respondieron: "Sí podemos". Y Jesús les dijo: "Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado".

Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: "Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos".

Comentario

El pasaje de Marcos 10, 32-45 muestra a Jesús caminando hacia Jerusalén, consciente del sufrimiento que le espera, mientras sus discípulos aún sueñan con honores y poder. Él les enseña que el verdadero camino del Reino no pasa por dominar, sino por servir.

El Maestro redefine la grandeza: no es la del que manda, sino la del que se entrega. En su ejemplo, el liderazgo cristiano se convierte en servicio humilde, donde el amor se mide por la capacidad de ponerse al nivel del otro y ofrecer la vida por los demás.