Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
viernes, 31 de octubre de 2025
Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos
La Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, celebrada el
2 de noviembre, es una jornada en la que la Iglesia Católica ora por las almas
que aún están en proceso de purificación en el purgatorio.
Sentido espiritual
• Es una
expresión de la comunión de los santos, donde los vivos interceden por los
difuntos que aún no han alcanzado la plenitud del cielo.
• Se basa en
la esperanza cristiana de la vida eterna y en la certeza de que nuestras
oraciones pueden ayudar a las almas en su camino hacia Dios.
• La Iglesia
enseña que, por la misericordia divina, las almas pueden ser purificadas
después de la muerte para entrar en la presencia de Dios (cf. Apocalipsis
21,27).
Origen y tradición
• Instituida
oficialmente en el siglo X por el abad Odilón de Cluny, se extendió rápidamente
por Europa.
• Se celebra
el 2 de noviembre, justo después del Día de Todos los Santos, para distinguir
entre los que ya están en el cielo y los que aún necesitan oración.
Prácticas
devocionales
• Misas
especiales en las que se ofrecen intenciones por los difuntos.
• Visitas a
cementerios, donde se bendicen tumbas y se encienden velas como signo de
esperanza.
• Oraciones
indulgenciadas, como el rezo del Rosario o el ofrecimiento de sufragios, que
pueden aplicarse a las almas del purgatorio.
En la cultura mexicana
• Se entrelaza
con el Día de Muertos, una tradición que honra la memoria de los fallecidos con
altares, flores, comida y arte popular.
• Aunque tiene
raíces indígenas, esta celebración se ha enriquecido con el sentido cristiano
de la esperanza en la resurrección.
Reflexión teológica
• La muerte no
es el final, sino una transición hacia la vida eterna.
• Esta
conmemoración nos invita a vivir con caridad, sabiendo que nuestras obras y
oraciones tienen valor eterno.
• Como dice el Catecismo: “Al final de la vida, seremos examinados sobre el mandamiento del amor” (cf. CIC 1020–1022).
Todos los Santos
El Día de Todos los Santos, celebrado el 1 de noviembre, es una
solemnidad católica que honra a todos los santos que han alcanzado la gloria
eterna, incluidos aquellos no canonizados.
Significado espiritual
• Es una fiesta de la
Iglesia triunfante, que celebra a todos los que han alcanzado la santidad y
están en la presencia de Dios.
• Se reconoce no solo a
los santos canonizados, sino también a millones de almas anónimas que vivieron
con fe y amor cristiano.
• La celebración inspira
a los fieles a seguir el ejemplo de los santos, buscando la santidad en su vida
cotidiana.
Fecha y origen
• Se celebra el 1 de
noviembre en la Iglesia Católica, Anglicana y algunas iglesias ortodoxas.
• Su origen se remonta al
siglo IV, cuando se comenzó a conmemorar a los mártires. En el siglo VIII, el
Papa Gregorio III fijó la fecha actual.
• La festividad fue
establecida para dar cabida a todos los santos que no tienen una fecha
específica en el calendario litúrgico.
Diferencia con el Día de los Fieles Difuntos
• Día de Todos los Santos
(1 de noviembre): celebra a quienes ya están en el cielo.
• Día de los Fieles
Difuntos (2 de noviembre): se ora por las almas que aún están en proceso de
purificación en el purgatorio.
Prácticas comunes
• Participación en la
Misa solemne, donde se recuerda la comunión de los santos.
• Oración y veneración de
reliquias en algunas catedrales.
• En algunos países, como
México, se mezcla con tradiciones locales como el Día de Muertos, creando una
expresión cultural rica y espiritual.
Reflexión teológica
• El Día de Todos los
Santos nos recuerda que la santidad es un llamado universal.
• La Iglesia celebra la
esperanza de que todos los fieles están llamados a la vida eterna, y que la
comunión entre los vivos y los santos es real y activa.
jueves, 30 de octubre de 2025
Evangelio del 31 de octubre 2025 Lucas 14, 1-6
Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: "¿Está permitido curar en sábado o no? “Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: "Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?" Y ellos no supieron qué contestarle.
Comentario
En este relato, Jesús entra en casa de un fariseo un sábado, y allí se
encuentra con un hombre enfermo de hidropesía. Los fariseos lo observan
atentamente, buscando una razón para acusarlo. Jesús, con sabiduría y ternura,
les plantea una pregunta incisiva: “¿Es lícito sanar en sábado o no?” Al no
recibir respuesta, sana al hombre y lo despide, dejando a sus críticos en
silencio.
Este gesto no solo es un acto de sanación física, sino una enseñanza
viva sobre la prioridad del amor y la misericordia. Jesús no ignora la ley,
pero la interpreta desde el corazón de Dios, que siempre busca el bien del ser
humano. La ley está al servicio de la vida, no por encima de ella.
Aquí tenemos tres claves espirituales:
• La compasión de Jesús es activa, incluso cuando sabe que será
juzgado. No espera condiciones ideales para hacer el bien.
• El silencio de los fariseos revela una religión que ha perdido el
contacto con la necesidad humana. Jesús los confronta sin agresión, pero con
claridad.
• La sanación en sábado simboliza la restauración integral del ser
humano, más allá de los límites impuestos por normas sociales o religiosas.
Reflexión
¿Qué reglas o costumbres nos impiden actuar con misericordia? ¿Qué
espacios de nuestra vida necesitan ser sanados, aunque eso implique romper con
lo establecido?
miércoles, 29 de octubre de 2025
Evangelio del 30 de octubre 2025 Lucas 13, 31-35
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron:
"Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Él les contestó:
"Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo
curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo,
hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que
un profeta muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y
apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a
tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!
Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán
a ver hasta el día en que digan: '¡Bendito el que viene en el nombre del
Señor!' "
Reflexión
Jesús responde a la advertencia de los fariseos con una frase
contundente: “Id y decid a ese zorro…”. El término “zorro” no solo señala
astucia, sino también insignificancia y engaño. Jesús no se intimida ante el
poder político; su misión está guiada por el plan divino, no por amenazas
humanas.
Jesús afirma que “hoy, mañana y pasado mañana” seguirá sanando y
expulsando demonios. Esta triple expresión no es literal, sino simbólica:
representa la plenitud de su ministerio. Él sabe que su destino está en
Jerusalén, la ciudad que históricamente ha rechazado a los profetas.
La imagen de la gallina que quiere reunir a sus polluelos bajo las alas
es profundamente maternal. Jesús expresa un amor tierno y protector hacia
Jerusalén, pero también una tristeza desgarradora: “¡Y no quisiste!”.
Hoy debemos:
Reconocer la firmeza de Jesús ante el peligro, sin desviarse de su
propósito.
Reflexionar sobre nuestra apertura al llamado divino: ¿nos dejamos
reunir bajo sus alas?
Valorar el dolor de Dios ante el rechazo humano, no como castigo, sino
como lamento de un amor no correspondido.
martes, 28 de octubre de 2025
Evangelio del 29 de octubre 2025 Lucas 13, 22-30
En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras
se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son
pocos los que se salvan? “Jesús le respondió: "Esfuércense por entrar por
la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y
no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta,
ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: 'Señor,
ábrenos'. Pero él les responderá: 'No sé quiénes son ustedes'. Entonces le
dirán con insistencia: 'Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en
nuestras plazas'. Pero él replicará: 'Yo les aseguro que no sé quiénes son
ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal'. Entonces llorarán
ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos
los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán
muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el
banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son últimos, serán los primeros;
y los que ahora son los primeros, serán los últimos".
Reflexión
Este pasaje nos confronta con una verdad profunda: la entrada al Reino
de Dios no es automática ni garantizada por pertenencia cultural, religiosa o
familiar. Jesús, mientras camina hacia Jerusalén, enseña que muchos querrán
entrar, pero no todos lo lograrán. La imagen de la “puerta estrecha” nos invita
a una fe vivida con autenticidad, humildad y compromiso.
La sorpresa de los que quedan fuera —“hemos comido y bebido contigo”—
revela que no basta con una cercanía superficial a lo sagrado. Lo que se
requiere es una transformación interior, una vida que refleje la justicia, la
misericordia y la verdad del Evangelio.
Y sin embargo, hay esperanza: “vendrán del oriente y del occidente, del
norte y del sur”. Esta visión universal del Reino rompe fronteras y abre el
corazón de Dios a todos los que responden con fe sincera. Los últimos serán
primeros, y los primeros, últimos —una inversión que revela la lógica divina,
donde la humildad es exaltada y la soberbia es humillada.
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS Domingo 2 de noviembre 2025
ANTÍFONA DE ENTRADA
El Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también dará vida
a nuestros cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en nosotros
(Cfr. Rom 8, 11).
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que quisiste que tu Hijo único venciera la muerte y
entrara victorioso en el cielo, concede a tus fieles difuntos que, venciendo
también la muerte, puedan contemplarte a ti, creador y redentor, por toda la
eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA (2 Mac 12, 43-46)
Del segundo libro de los Macabeos
En aquellos días, Judas Macabeo, jefe de Israel, hizo una colecta y
recogió dos mil dracmas de plata, que envió a Jerusalén para que ofrecieran un
sacrificio de expiación por los pecados de los que habían muerto en la batalla.
Obró con gran rectitud y nobleza, pensando en la resurrección, pues si
no hubiera esperado la resurrección de sus compañeros, habría sido
completamente inútil orar por los muertos. Pero él consideraba que, a los que
habían muerto piadosamente, les estaba reservada una magnífica recompensa.
En efecto, orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados
es una acción santa y conveniente. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 102)
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
L. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y
generoso para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga
según nuestros pecados. / R.
L. Como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor
con quien lo ama, pues bien sabe él de lo que estamos hechos y de que somos
barro, no se olvida. / R.
L. La vida del hombre es como la hierba, brota como una flor silvestre:
tan pronto la azota el viento, deja de existir y nadie vuelve a saber nada de
ella. / R.
L. El amor del Señor a quien lo teme es un amor eterno, y entre
aquellos que cumplen con su alianza, pasa de hijos a nietos su justicia. / R.
SEGUNDA LECTURA (1 Cor 15, 20-24.25-28)
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los
muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá
la resurrección de los muertos.
En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán
a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a
la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.
Enseguida será la consumación, cuando Cristo entregue el Reino a su
Padre. Porque él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a
todos sus enemigos. El último de sus enemigos en ser aniquilado será la muerte.
Es claro que cuando la Escritura dice: Todo lo sometió el Padre a los pies de
Cristo, no incluye a Dios, que es quien le sometió a Cristo todas las cosas.
Al final, cuando todo se le haya sometido, Cristo mismo se someterá al
Padre, y así Dios será todo en todas las cosas. Palabra de Dios. A. Te
alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 11, 25. 26)
R. Aleluya, aleluya. Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí, no morirá para siempre. R. Aleluya, aleluya.
EVANGELIO (LC 23, 44-46. 50. 52-53; 24, 1-6)
Del santo Evangelio según san Lucas A. Gloria a ti, Señor.
Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y
se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a
la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "i Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.
Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo,
se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo
envolvió
en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no
habían puesto a nadie todavía.
El primer día después del sábado, muy de mañana, llegaron las mujeres
al sepulcro, llevando los perfumes que habían preparado. Encontraron que la
piedra ya había sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el
cuerpo del Señor Jesús.
Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos
varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e
inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: "¿Por qué buscan
entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado". Palabra
del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Oremos confiadamente al Padre de la misericordia y pidámosle el
descanso eterno de nuestros hermanos que han muerto en el Señor:
l. Para que Cristo, que con
su muerte destruyó la muerte y con su gloriosa resurrección dio la vida al
mundo entero, conceda el lugar de la luz y la felicidad eternas a nuestros
hermanos difuntos, roguemos al Señor.
2. Para que les perdone
todas las faltas que cometieron de pensamiento, palabra, obra y omisión,
roguemos al Señor.
3. Para que el único que
no cometió pecado se compadezca de la debilidad de los que eran frágiles y
pecadores, roguemos al Señor.
4. Para que el Señor
santifique a su Iglesia, llene el mundo de bienes y se compadezca de los que
sufren, roguemos al Señor.
A ti, Señor, que tienes el trono en el cielo, elevamos nuestros ojos;
escucha nuestra oración y ten piedad de tus siervos que, mientras vivían en el
mundo, confiaron en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, con bondad la ofrenda que te presentamos por todos tus
siervos que descansan en Cristo, para que, por este admirable sacrificio,
libres de los lazos de la muerte, alcancen la vida eterna. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PREFACIO
La esperanza de la resurrección en Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro. En él resplandece la esperanza de nuestra
feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos
consuela la promesa de la futura inmortalidad. Pues, para quienes creemos en
ti, Padre, la vida no se acaba, se transforma; y disuelta nuestra morada
terrenal, se nos prepara una mansión eterna en el cielo. Por eso, con los
ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros
celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Esperamos como Salvador a nuestro Señor Jesucristo, el cual
transformará nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo (Cfr. Flp 3,
20-21).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido este santo sacrificio te pedimos, Señor, que derrames
con abundancia tu misericordia sobre tus siervos difuntos, y a quienes diste la
gracia del bautismo, concédeles la plenitud de los gozos eternos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20251102
«Así pues, Señor, no guardes silencio sobre la resurrección de los
muertos, no sea que los hombres no la crean y nosotros, argumentadores, nos
quedemos sin ser predicadores. (.. .) Entiendan quienes oyen, crean para
entender, obedezcan para vivir. Escuchen todavía otra cosa, para que no
supongan que la resurrección terminó aquí: Y le dio potestad también de hacer
juicio. ¿Quién? El Padre. ¿A quién dio? Al Hijo, pues a quien dio tener vida en
sí mismo, le dio potestad también de hacer juicio, porque es hijo de hombre.
Ese Cristo es, en efecto, Hijo de Dios e hijo de hombre. En el principio
existía la Palabra, y la Palabra existía en Dios, y la Palabra era Dios; ella
existía al principio en Dios. He aquí cómo le dio tener vida en sí mismo. Pero,
porque la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, el hombre hecho de la
Virgen María es hijo de hombre. Por lo tanto, por ser hijo de hombre, ¿qué
recibió? La potestad también de hacer juicio. ¿Qué juicio? Al final de los
tiempos; y tendrás la resurrección de los muertos, pero la de los cuerpos.
Dios, pues, resucita las almas mediante Cristo, el Hijo de Dios; resucita Dios
los cuerpos mediante el mismo Cristo, hijo de hombre. Le dio potestad. No
tendría esta potestad si no la recibiera, y sería un hombre sin potestad. Pero
el mismo que es hijo de hombre es Hijo de Dios, pues, adhiriéndose en cuanto a
la unidad de persona el hijo de hombre al Hijo de Dios, resultó una única
persona y el Hijo de Dios es la misma que el hijo de hombre. Ahora bien, ha de
discernirse qué tiene en razón de qué. Un hijo de hombre tiene alma, tiene
cuerpo. El Hijo de Dios, que es la Palabra de Dios, tiene al hombre, como el
alma al cuerpo. Como el alma que tiene cuerpo no forma dos personas, sino un
único hombre, así la Palabra que tiene al hombre no forma dos personas, sino un
único Cristo» (San Agustín [354430]. Tratado 19, Evangelio de Juan).
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20251102
De ciertas preguntas trascendentes no se puede hablar de memoria, tampoco basta con parafrasear ideas tomadas de alguna lectura. Es necesario hablar desde las convicciones y creencias más profundas. La adversidad, el sufrimiento, la inminencia de la muerte son cuestiones que desajustan nuestra tranquilidad. Los protagonistas de las lecturas que escuchamos este domingo (2 de noviembre 2025) eran creyentes en el Dios que sostiene a los justos. No es posible enfrentar la cuestión del trato a los enemigos a partir de la lectura de un manual de autoayuda. Aprender a perdonar al violento, a amar al que nos decepciona, no es cosa fácil. Lo resulta un poco menos cuando se ha vivido en carne propia la experiencia del amor de Cristo. La capacidad para desprenderse de los propios bienes para auxiliar a los necesitados, o más aún de la propia violencia, para ofrecer el perdón, se acrecienta cuando interiorizamos la fuerza del amor de Dios, manifiesto en su hijo Jesús.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20251101
La santidad puede parecer un concepto abstracto. En cierto sentido lo
es y, por eso, requiere que utilicemos nuestras mentes para entenderla. Pero es
mucho más que un concepto. Es la vida que palpita dentro de los santos, quienes
la han encarnado a lo largo de muchas épocas y en muchos lugares. Es también
nuestro destino, si tenemos el valor de abrazarla, y por ser así, la santidad
necesita nuestras imaginaciones. Ya que ella no tiene un manual de usuarios, no
tenemos otra alternativa que imaginar cómo podemos ser santos hoy en medio de
los desafíos de nuestro mundo y con los dones personales que Dios nos ha
regalado precisamente para este destino. La imaginación es una herramienta
necesaria para conseguir esa belleza de la vida cristiana que es la santidad y
de la cual hablaba tanto el Papa Francisco.
TODOS LOS SANTOS 1 de noviembre 2025
ANTÍFONA DE ENTRADA
Alegrémonos en el Señor y alabemos al Hijo de Dios, junto con los
ángeles, al celebrar hoy esta solemnidad de Todos los Santos.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes venerar los méritos de
todos tus santos en una sola fiesta, te rogamos, por las súplicas de tan
numerosos intercesores, que en tu generosidad nos concedas la deseada
abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo. . .
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran
individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas.
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 7, 2-4. 9-14
Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello
del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de
hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: "¡No hagan daño a la tierra, ni
al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente
de los servidores de nuestro Dios!".
Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento
cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.
Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran
individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos
estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica
blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: "La
salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del
Cordero".
Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y
de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y
adoraron a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la
acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a
nuestro Dios".
Entonces uno de los ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde
han venido los que llevan la túnica blanca?". Yo le respondí: "Señor
mío, tú eres quien lo sabe". Entonces él me dijo: "Son los que han
pasado por la gran tribulación y han lavado y blanqueado su túnica con la
sangre del Cordero".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6.
R/. Ésta es la clase de hombres que te buscan, Señor.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en
él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre
los ríos. R/.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su
recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso. R/.
Ése obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará
justicia. Ésta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de
Jacob. R/.
SEGUNDA LECTURA
Veremos a Dios tal cual es.
De la primera carta del apóstol san Juan: 3, 1-3
Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo
nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es
porque tampoco lo ha reconocido a él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado
cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser
semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo
para ser tan puro como él.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 28
R/. Aleluya, aleluya.
Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y
yo les daré alivio, dice el Señor. R/.
EVANGELIO
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los
cielos.
Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se
sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles,
y les dijo: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los
sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de
justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán
misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos
los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos. Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas
falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su
premio será grande en los cielos".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Iluminados con el ejemplo de los santos, que fueron en su vida sal de
la tierra y luz del mundo, y uniendo nuestra oración a la inmensa multitud de
los que ya gozan de la presencia del Señor, oremos confiadamente a Dios
diciendo juntos:
“Señor, que nos llamas a la santidad, escúchanos”.
1. Para que en la Iglesia surjan ejemplos de santidad heroica que
atraiga a los no creyentes a Cristo y conceda a todos los bautizados
redescubrir que Dios los llame a una vida de plenitud. Oremos.
2. Para que quienes gobiernan en nuestro País luchen por la defensa de
la vida en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural.
Oremos.
3. Para que nuestros hermanos que sufren sean liberados de las
angustias e incertidumbres y algún día, compartan la herencia de los santos.
Oremos.
4. Para que el ejemplo de los santos, que experimentaron pruebas y
dificultades antes de entrar en el reino de Dios, fortalezca a los que
tambalean en la fe y han perdido la esperanza. Oremos.
5. Para que quienes hoy celebramos con alegría, la solemnidad de Todos
los Santos, mientras nos encaminamos al cielo, seamos sembradores de esperanza
y constructores del reino glorioso de Jesucristo. Oremos.
Padre Santo, que has glorificado en tu reino a los siervos fieles que
vivieron con valentía las Bienaventuranzas y los has admitido en el banquete
eterno de tu Hijo, escucha nuestra oración y no permitas que nos apartemos de
Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.
PREFACIO
La gloria de nuestra madre, la Jerusalén celeste.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque hoy nos concedes celebrar a tu familia, que es nuestra madre, la
Jerusalén del cielo, en donde nuestros hermanos ya glorificados te alaban
eternamente. Hacia ella, peregrinos, caminando por la fe, nos apresuramos
ardorosos, regocijándonos por los más ilustres miembros de la Iglesia, en cuya
gloria nos das al mismo tiempo ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad. Por
eso, unidos a ellos y a todos los ángeles, a una voz te alabamos y
glorificamos, diciendo: Santo, Santo, Santo. . .
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 8-10
Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que
trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, a quien adoramos, admirable y único Santo entre todos tus
santos, imploramos tu gracia para que, al consumar nuestra santificación en la
plenitud de tu amor, podamos pasar de esta mesa de la Iglesia peregrina, al
banquete de la patria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Indulgencia Plenaria en favor de los difuntos
a)Quienes visitan el cementerio y oran por los difuntos del 1 al 8 de
noviembre.
b)Quienes visitan una iglesia u oratorio y rezan el Padre nuestro o el
Credo en el día de la conmemoración de todos los difuntos (EI, n. 29).
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
La santidad puede parecer un concepto abstracto. En cierto sentido lo
es y, por eso, requiere que utilicemos nuestras mentes para entenderla. Pero es
mucho más que un concepto. Es la vida que palpita dentro de los santos, quienes
la han encarnado a lo largo de muchas épocas y en muchos lugares. Es también
nuestro destino, si tenemos el valor de abrazarla, y por ser así, la santidad
necesita nuestras imaginaciones. Ya que ella no tiene un manual de usuarios, no
tenemos otra alternativa que imaginar cómo podemos ser santos hoy en medio de
los desafíos de nuestro mundo y con los dones personales que Dios nos ha
regalado precisamente para este destino. La imaginación es una herramienta
necesaria para conseguir esa belleza de la vida cristiana que es la santidad y
de la cual habla tanto el Papa Francisco.
lunes, 27 de octubre de 2025
Evangelio del 28 de octubre 2025 Lucas 6, 12-19
Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche
en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a
doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó
Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás;
Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de
Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor. Al bajar del monte con sus
discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha
gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa, de Tiro y
de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los
que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente
procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Reflexión
Antes de tomar decisiones importantes, Jesús se retira a orar. No es
una pausa estratégica, sino una comunión profunda con el Padre. Nos enseña que
toda misión comienza en el silencio, en la intimidad con Dios.
Jesús no elige a los más poderosos ni a los más sabios, sino a hombres
comunes, con debilidades y esperanzas. Esta elección es un acto de confianza
radical en lo que Dios puede hacer a través de lo pequeño y lo frágil.
Cuando Jesús baja de la montaña para encontrarse con la multitud, vemos
que aquí no hay distancia ni exclusividad. Él se acerca a los enfermos, a los
atormentados, a los que buscan consuelo. Su poder no se guarda, se entrega.
Este movimiento —de la altura a la cercanía, de la oración a la acción—
revela que el Reino de Dios no es una idea abstracta, sino una presencia que sana,
elige y transforma. Jesús no se queda en lo alto: baja, toca, escucha, y sana.
domingo, 26 de octubre de 2025
Evangelio del 27 de octubre 2025 Lucas 13, 10-17
Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer
que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba
encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo:
"Mujer, quedas libre de tu enfermedad". Le impuso las manos y, al
instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios. Pero el jefe de la
sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo
a la gente: "Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan,
pues, durante esos días a que los curen y no el sábado”. Entonces el Señor
dijo: "¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su
burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de
Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno
desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?” Cuando Jesús dijo esto, sus
enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las
maravillas que él hacía.
Reflexión
Este pasaje nos enseña que la persona está por encima de la norma. La Ley y el sábado existen para el beneficio del ser humano, no al revés. La compasión y la liberación del sufrimiento son la voluntad central de Dios.
La Condición de la Mujer y la Liberación:
La mujer estaba encorvada y no podía enderezarse. Esto no solo era un
problema físico, sino que la obligaba a mirar constantemente hacia abajo,
impidiéndole mirar el cielo o a los demás a los ojos. Es una poderosa imagen
del peso del pecado, la enfermedad o las cargas de la vida que nos doblegan y
nos impiden vivir en plenitud.
Jesús nos ofrece una liberación completa: del mal, de la enfermedad y de las ataduras que nos quitan la dignidad. Nos invita a levantar la cabeza para mirar a Dios y a los demás, viviendo en la libertad que nos da.











