miércoles, 31 de diciembre de 2025

Bendición 2026


 

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260104

 


«Damos gracias al Dios misericordioso que, como afirma el Apóstol, nos ha hecho partícipes de la suerte de los santos en la luz. Él es quien nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de su amado Hijo (Col 1, 12-13). Isaías lo había anunciado: el pueblo que andaba a oscuras vio una gran luz (Is 9, 1-2). De ellos vuelve a decir Isaías al Señor. Pueblos que no te conocen te invocarán, y pueblos que te ignoran vendrán a ti (Is 55, 5). Abraham vio este día y se alegró (Jn 8, 56). Se regocijó cuando supo que los hijos de su fe serían bendecidos en su descendencia, es decir, en Cristo, y cuando entrevió que por su fe llegaría a ser padre de todos los pueblos dio gloria a Dios, plenamente convencido de que cumpliría lo que el Señor había prometido (Rm 4, 20-21). Este día David cantó en los Salmos diciendo: Todos los pueblos que creaste vendrán y se postrarán ante ti, oh, Señor, para dar gloria a tu nombre (Sal 85, 9); y otra vez. El Señor ha manifestado su salvación, a los ojos de los pueblos ha revelado su justicia (Sal 97, 2). Todo esto, lo sabemos, se realizó cuando los tres Magos, llamados desde sus lejanos países, fueron conducidos por una estrella a conocer y adorar al Rey del cielo y de la tierra. Esta estrella nos exhorta particularmente a imitar el servicio que ella prestó, en el sentido de que debemos seguir, con todas nuestras fuerzas, la gracia que invita a todos a Cristo. En este compromiso, hermanos queridos, todos debéis ayudarse mutuamente. Resplandeced, pues, como hijos de la luz en el reino de Dios, a donde conducen la fe verdadera y las buenas obras. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén» (San León Magno [c.390-461] 45 0 Papa de la Iglesia. Disc. 3 para la Epifanía, 1-3. 5).

martes, 30 de diciembre de 2025

TODO CUANTO EXISTE ES OBRA DEL CREADOR


 

Oración de bendición


 

Evangelio del 31 de diciembre 2025 Juan 1, 1-18



En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron. Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz. Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció. Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios. Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: "A éste me refería cuando dije: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo' ". De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre Gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos invita a contemplar el misterio profundo del Verbo eterno, que estaba con Dios y era Dios, y que se hizo carne para habitar entre nosotros. No es solo una afirmación teológica: es una declaración de amor. La Palabra que da vida, luz y sentido al universo no se quedó distante, sino que entró en nuestra historia, en nuestra fragilidad, para revelarnos la gloria del Padre.

La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la recibieron. Esta frase resuena con fuerza en tiempos de incertidumbre, recordándonos que la presencia de Cristo es esperanza activa, luz que no se apaga, incluso cuando el mundo parece oscurecerse. Juan nos llama a recibir esa luz, a reconocerla, y a dejar que transforme nuestra vida desde dentro.


Reflexión 20260104


 

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR Domingo 4 de Enero de 2026

 



ANTÍFONA DE ENTRADA

Miren que ya viene el Señor todopoderoso; en su mano están el reino, la potestad y el imperio.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en este día manifestaste a tu Unigénito a las naciones, guiándolas por la estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe, que lleguemos a contemplar la hermosura de tu excelsa gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías: 60, 1-6

 

Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará, y se ensanchará, cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 71

 

R. Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

 

Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente. R.

 

Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. R.

 

Los reyes de occidente y de las islas le ofrecerán sus dones. Ante él se postrarán todos los reyes y todas las naciones. R.

 

Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado. R.

 

SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 3, 2-3. 5-6

 

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios, que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este designio secreto, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, pero que ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: es decir, que por el Evangelio, también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.

 

Hemos visto su estrella en el oriente y hemos venido a adorar al Señor. R.

 

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo: 2, 1-12

 

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño, y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”. Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Presentemos, hermanos, nuestras oraciones al Señor en este día santo en que Dios ha manifestado su poder a las naciones, la salvación a los pueblos y a nosotros la luz radiante de su gloria. Oremos diciendo:

TODOS: Por tu encarnación escúchanos, Señor.

1. Por la santa Iglesia de Dios, para que ilumine a los hombres con la luz de Cristo y dé ánimo a todos los fieles, para que hagan brillar la luz del Evangelio ante todas las naciones. Roguemos al Señor.

2. Por las Iglesias que acaban de nacer en los diversos pueblos, para que su juventud y vigor sean levadura de vida para todas las comunidades cristianas. Roguemos al Señor.

3. Por los pueblos que aún no han sido iluminados por el Evangelio y por aquellos que, habiendo conocido a Cristo han abandonado el camino de la verdad, confiesen a Cristo como Señor y lo adoren como Dios verdadero. Roguemos al Señor.

4. Por todos nosotros, que hemos sido llamados por Cristo, para que nos afiancemos en la fe verdadera y sigamos con fidelidad las enseñanzas del Evangelio.

Roguemos al Señor

Escucha nuestras oraciones, Dios todopoderoso y eterno, y haz que los que hemos conocido a tu Hijo, Rey y Señor de todos los pueblos, nos esforcemos por vivir e iluminas con la luz de Cristo a todos los pueblos y naciones. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira con bondad, Señor, los dones de tu Iglesia, que no consisten ya en oro, incienso y mirra, sino en lo que por esos dones se representa, se inmola y se recibe como alimento, Jesucristo, Señor nuestro. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

PREFACIO DE LA EPIFANÍA

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque hoy has revelado en Cristo, el misterio de nuestra salvación, para iluminar con su luz a todos los pueblos; ya que, al manifestarse él en nuestra carne mortal, nos has restaurado con la nueva gloria de su inmortalidad. Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos con regalos a adorar al Señor.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que tu luz celestial siempre y en todas partes vaya guiándonos, para que contemplemos con ojos puros y recibamos con amor sincero el misterio del que quisiste hacernos partícipes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

UNA REFLEXÍÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260104

 

Por más que las sombras parezcan cada vez más densas y las malas noticias nos abrumen, no conviene perder de vista las pequeñas y grandes señales luminosas que Dios nos sigue entregando. Jesús se manifiesta en la historia de familias hospitalarias que acogen a hombres y mujeres de buena voluntad que llaman a su puerta. La epifanía no es leyenda, ni relato de ficción; tampoco es un suceso añejo encapsulado en la pequeña aldea llamada Belén. El Verbo de Dios se ha metido en la historia humana para vivificarla y dinamizarla. Donde dos o más viven alguna experiencia del amor y la gratuidad divina, continúa vivo el misterio de la Epifanía. El Espíritu de Jesús alienta procesos de transformación personal que no documentan reporteros ni redes sociales, pero que van deletreando gustosamente los hombres y mujeres abiertos al misterio de Dios.

RAÍCES DE NUESTRA FE 4 de enero 2026

 


Características de los Padres de la Iglesia. La mayoría de los estudiosos distinguen cuatro notas para determinar a quién se le puede atribuir este título. Antigüedad: la era de los Padres se concluye, en Occidente, con la muerte de san Isidoro de Sevilla (636), en Oriente con la muerte de san Juan Damasceno (750). Entre más antiguo sea un Padre más cerca estuvo de la convivencia con los Apóstoles o con quienes fueron sus discípulos o con los primeros cristianos. La antigüedad es testimonio del predominio de una creencia en el cuerpo doctrinal. Si un Padre antiguo menciona algún escrito o a un autor no se duda de su autenticidad. Santidad de vida: como maestros que fueron, es necesario que los Padres presenten en alto grado las virtudes cristianas, no sólo predicadas, sino vividas; esta nota constituye una garantía de la ortodoxia misma. No es necesario el título de santo, pero sí la fama de santidad. Ortodoxia (pureza) de la doctrina: como custodios de la tradición recibida de sus mayores, deben transmitirla inalterada a las generaciones futuras. Se excluye a los escritores abiertamente heréticos, cismáticos y a aquellos cuyas obras contienen graves y sistemáticos errores. Aprobación de la Iglesia: sólo la Iglesia, así como pudo definir el canon de las Escrituras, también puede determinar los testigos auténticos de la Tradición. Es la aprobación por parte del Magisterio de la Iglesia a quien Jesús le prometió su asistencia perenne. No es necesaria la aprobación explícita, basta la implícita, como podría ocurrir, por ejemplo, en la cita de un escrito de un Padre hecha por uno de los 21 Concilios ecuménicos.

 



lunes, 29 de diciembre de 2025

Evangelio del 30 de diciembre 2025 Lucas 2, 36-40

 


En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño), se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel. Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

Reflexión

El pasaje de Lucas 2:36-40 nos ofrece una poderosa lección sobre la fidelidad, la paciencia y el propósito de la vida en la vejez. Aquí te comparto una breve

 

Reflexión:

 

1. La fidelidad en la espera

Ana es el ejemplo de una vida dedicada por completo a Dios. A pesar de haber enviudado joven y haber vivido décadas en soledad, no se dejó vencer por la amargura. Su refugio fue el Templo, y su motor, la oración. Nos enseña que el tiempo de espera no es tiempo perdido si se vive en presencia de Dios.

2. El encuentro con la Luz

Ana "se presentó en aquella misma hora". No fue coincidencia; fue la recompensa a una vida de sintonía espiritual. Al ver al Niño, su reacción inmediata fue la gratitud y el testimonio. Ella nos recuerda que, cuando encontramos a Jesús, es imposible callar; la alegría del Evangelio nos impulsa a compartirlo con los demás.

3. La santidad de lo cotidiano

El texto termina mencionando que Jesús crecía en sabiduría y gracia. Esto nos muestra que la divinidad de Jesús se manifestó en una vida humana normal: en una familia que cumple sus promesas y en un niño que aprende y se fortalece. La gracia de Dios no nos saca de nuestra realidad, sino que la transforma desde dentro.

Reflexión final: Ana nos invita a preguntarnos: ¿En qué ocupamos nuestra espera? Ella nos inspira a ser personas de esperanza que, incluso en la vejez o la dificultad, mantienen encendida la llama de la fe para reconocer a Dios en lo pequeño.

Bendición 2026


 

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS Jueves 1 de Enero de 2026

 


 

ANTÍFONA DE ENTRADA

Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey, que gobierna el cielo y la tierra por los siglos de los siglos.

 

GLORIA

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA

 

Señor Dios, que por la fecunda virginidad de María diste al género humano el don de la salvación eterna, concédenos sentir la intercesión de aquella por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

PRIMERA LECTURA

 

Del libro de los Números: 6, 22-27

 

En aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo: “Di a Aarón y a sus hijos: ‘De esta manera bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz’. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré”. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 66

 

R. Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.

 

Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R.

 

Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. R.

 

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 

De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 4, 4-7

 

Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos. Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.

 

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, que son los últimos, nos ha hablado por medio de su Hijo. R.

 

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Lucas: 2, 16-21

 

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado. Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

 

Hermanos, al comenzar este nuevo año bajo la mirada amorosa de María, presentemos al Padre nuestras esperanzas y necesidades, confiando en su misericordia infinita.

 

Por la Iglesia y el Papa Francisco: Para que, a ejemplo de María, sepa guardar y meditar la Palabra en el corazón, y sea en el mundo un signo vivo de esperanza y acogida. Roguemos al Señor.

 

Por la paz en el mundo: En esta Jornada Mundial de la Paz, pedimos para que cesen los conflictos, se silencien las armas y los gobernantes busquen con sinceridad el bien común y la fraternidad universal. Roguemos al Señor.

 

Por las familias: Para que, bajo la protección de la Madre de Dios, crezcan en amor, respeto y fe, y sean hogares donde se cultive la paciencia y la alegría de compartir. Roguemos al Señor.

 

Por los que sufren: Por quienes comienzan el año en soledad, enfermedad o pobreza, para que sientan la caricia de Dios a través de nuestra solidaridad y compromiso cristiano. Roguemos al Señor.

 

Por nosotros aquí reunidos: Para que el año 2026 sea un tiempo de gracia, donde sepamos reconocer la presencia de Jesús en los hermanos y vivamos cada día con espíritu de servicio. Roguemos al Señor.

 

Oración final: Padre bondadoso, que por la maternidad virginal de María diste a los hombres la salvación eterna, escucha nuestras súplicas y concédenos caminar este año por sendas de justicia y paz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

 

Señor Dios, que das origen y plenitud a todo bien, concédenos que, al celebrar, llenos de gozo, la solemnidad de la Santa Madre de Dios, así como nos gloriamos de las primicias de su gracia, podamos gozar también de su plenitud. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

PREFACIO

 

Prefacio I de Santa María Virgen

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la Maternidad de santa María, siempre virgen. Porque ella concibió a tu Hijo único por obra del Espíritu Santo, y sin perder la gloria de su virginidad, hizo resplandecer sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro. Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

 

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 

Señor, que estos sacramentos celestiales que hemos recibido con alegría sean fuente de vida eterna para nosotros, que nos gloriamos de proclamar a la siempre Virgen María como Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 


 

INVOCAMOS LA BENDICIÓN DE DIOS PARA ESTE AÑO NUEVO

 



Iniciamos un año nuevo civil, y precisamente con la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Así es como la Iglesia Universal quiere que todos sus hijos tomados de la mano de la Virgen continúen este año. María Virgen es quien nos ha comunicado y compartido la más grande riqueza y bendición de todos los tiempos: Jesucristo nuestro Señor. Por eso María es la bendita entre todas las mujeres y a su intercesión la Iglesia se acoge en todo tiempo. Es fundamental para la vida del creyente y para cada uno de nosotros que caminemos con la Bendición de Dios, que sea Él quien nos bendiga en todo y nunca aparte de nosotros su rostro misericordioso. Bendiga las familias, a cada persona, bendiga los trabajos, bendiga a los enfermos, a los migrantes y a todos aquellos que están necesitados de la bendición de Dios. Dios bendice a todos aquellos que invocan e imploran su nombre. Que este año sea un año de gracias y bendiciones, que sepamos corresponder, como nos aconseja María Virgen, y que sus actitudes maternales y su ternura sean para nosotros ejemplo de acogida, de abrazo a Jesús en nuestra vida, que crezca y madure en medio de nuestra familia y se encarnen los valores más necesarios para nuestras familias y sociedad: como la paz, el amor, la justicia, el compromiso cristiano.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Evangelio del 29 de diciembre 2025 Lucas 2, 22-35

 



Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones. Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porqué mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos, luz que alumbra a las naciones gloria de tu pueblo, Israel”. El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: "Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma".

 

Reflexión

 

1. La Fidelidad en lo Cotidiano

María y José acuden al templo para cumplir con la ley, como cualquier otra familia judía de su época. No piden privilegios ni excepciones. Esta humildad nos recuerda que Dios suele manifestarse en el cumplimiento de nuestros deberes diarios y en la sencillez de nuestras tradiciones.

 

2. El Encuentro y la Promesa

Simeón representa la esperanza paciente. Ha pasado toda su vida esperando "la consolación de Israel". Su alegría al sostener al Niño demuestra que Dios siempre cumple sus promesas, aunque el tiempo de espera sea largo. Su cántico es un recordatorio de que, al encontrar a Cristo, podemos encontrar la verdadera paz.

 

3. Luz y Contradicción

Simeón define a Jesús de dos maneras que hoy siguen vigentes:

Luz para las naciones: Jesús viene a iluminar el sentido de la vida de todos, sin exclusiones.

Signo de contradicción: Seguir a Jesús implica tomar decisiones que a veces van en contra de la corriente del mundo. Simeón advierte a María que "una espada traspasará tu alma", recordándonos que el amor verdadero no está exento de sacrificio.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Evangelio27 de diciembre 2025 Juan 20, 2-9



El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.

 

Reflexión

 

María Magdalena corre a avisar a los discípulos porque cree que "se han llevado al Señor". Su dolor inicial le impide ver la posibilidad de la Resurrección; solo ve un sepulcro vacío como un robo o una profanación.

Pedro y el "otro discípulo" (Juan) corren. Hay una urgencia espiritual. Juan llega primero, pero espera a Pedro por respeto, y luego ambos entran. Esta carrera simboliza la búsqueda activa de la verdad. No se quedan sentados esperando noticias; van al lugar de los hechos para encontrarse con la realidad.

"Vio y creyó". No vieron a Jesús resucitado todavía, solo vieron las vendas en el suelo y el sudario enrollado aparte. Fue el orden en el caos lo que les hizo comprender que no había sido un robo, sino un milagro.

La fe no siempre nace de la evidencia total, sino de saber leer los signos que Dios deja en nuestra vida cotidiana.

El sepulcro vacío no es una prueba de muerte, sino el escenario de la victoria. A veces, Dios permite "vacíos" en nuestra historia para que dejemos de buscar entre los muertos al que está vivo.

jueves, 25 de diciembre de 2025

Evangelio del 26 de diciembre 2025 Mateo 10, 17-22

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los injurien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes. El hermano entregará a su hermano a la muerte y el padre, a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin se salvará".

 

Reflexión

 

El pasaje nos recuerda que seguir la verdad a menudo nos pone en conflicto con las estructuras del mundo (tribunales y sinagogas). Sin embargo, esa postura no es de derrota, sino de confianza absoluta.

Jesús dice: "No se preocupen por lo que van a decir... el Espíritu de su Padre hablará por ustedes".  No caminamos con nuestras propias fuerzas; en el momento de la prueba, recibimos la sabiduría necesaria.

"El que persevere hasta el fin, se salvará". Es una invitación a mantenernos firmes y fieles a nuestros valores, incluso cuando el entorno se vuelve hostil.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20251228

 


Importancia del conocimiento de los Padres. ¿Por qué es tan importante conocer y profundizar los escritos de estos autores? Respondemos con un documento de la Iglesia: «Si quisiéramos resumir las razones que inducen a estudiar las obras de los Padres, podríamos decir que ellos fueron, después de los Apóstoles, como dijo justamente San Agustín, los sembradores, los regadores, los constructores, los pastores y los alimentadores de la Iglesia, que pudo crecer gracias a su acción vigilante e incansable. Para que la Iglesia continúe creciendo es indispensable conocer a fondo su doctrina y su obra, que se distingue por ser al mismo tiempo pastoral y teológica, catequética y cultural, espiritual y social en un modo excelente y, se puede decir, única con respecto a cuanto ha sucedido en otras épocas de la historia. Es justamente esta unidad orgánica de los varios aspectos de la vida y misión de la Iglesia lo que hace a los Padres tan actuales y fecundos incluso para nosotros» (Instrucción sobre los Padres de la Iglesia en la formación sacerdotal. 47). Sus escritos constituyen un tesoro, aún por descubrir por la mayoría de los cristianos. Los Padres, por su cercanía a los primeros tiempos, su testimonio goza de especial valor. Naturalmente, cuanto más antiguo sea un Padre, más autorizado y valioso será su testimonio, siempre que su doctrina resulte concorde con lo que Jesucristo reveló a la Iglesia, y su conducta haya estado en sintonía con esas enseñanzas. Habitualmente se considera que su época abarca los siete primeros siglos de la Era Cristiana.

LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ Domingo 28 de diciembre 2025


 



ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 2, 16)

Llegaron los pastores a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño recostado en un pesebre.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que te dignaste dejarnos el más perfecto ejemplo en la Sagrada Familia de tu Hijo, concédenos benignamente que, imitando sus virtudes domésticas y los lazos de caridad que la unió, podamos gozar de la eterna recompensa en la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

PRIMERA LECTURA

[El que teme al Señor, honra a sus padres.]

 

Del libro del Eclesiástico (Sirácide) 3, 3-7. 14-17a

 

El Señor honra al padre en los hijos y respalda la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre queda limpio de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre.

Quien honra a su padre, encontrará alegría en sus hijos y su oración será escuchada; el que enaltece a su padre, tendrá larga vida y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre.

Hijo, cuida de tu padre en la vejez y en su vida no le causes tristeza; aunque se debilite su razón, ten paciencia con él y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor. El bien hecho al padre no quedará en el olvido y se tomará a cuenta de tus pecados.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL del salmo 127

R. Dichoso el que teme al Señor.

 

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien.

R. Dichoso el que teme al Señor.

 

Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa.

R. Dichoso el que teme al Señor.

 

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida”.

R. Dichoso el que teme al Señor.

 

SEGUNDA LECTURA

[La vida en familia, de acuerdo con el Señor.]Juegos familiares

 

De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 3, 12-21

 

Hermanos: Puesto que Dios los ha elegido a ustedes, los ha consagrado a él y les ha dado su amor, sean compasivos, magnánimos, humildes, afables y pacientes.

Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión.

Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo. Finalmente, sean agradecidos.

Que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Enséñense y aconséjense unos a otros lo mejor que sepan. Con el corazón lleno de gratitud, alaben a Dios con salmos, himnos y cánticos espirituales; y todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre, por medio de Cristo.

Mujeres, respeten la autoridad de sus maridos, como lo quiere el Señor. Maridos, amen a sus esposas y no sean rudos con ellas. Hijos, obedezcan en todo a sus padres, porque eso es agradable al Señor. Padres, no exijan demasiado a sus hijos, para que no se depriman.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Col 3, 15. 16)

R. Aleluya, aleluya.

Que en sus corazones reine la paz de Cristo; que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza.

R. Aleluya.

 

EVANGELIO

[Toma al niño y a su madre y huye a Egipto.]

 

Del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23

 

R. Gloria a ti, Señor.

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño”.

Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 

Oremos a Jesucristo, el Señor que, para santificar la familia, quiso compartir la vida de un hogar humano:

1. Para que el Señor –que quiso participar de la vida de familia en el hogar de María y José– mantenga en paz y armonía a todas las familias cristianas, roguemos al Señor.

2. Para que los novios sientan la presencia de Dios en la vivencia de su amor mutuo y se preparen santamente para su matrimonio, roguemos al Señor.

3. Para que Dios ilumine a las familias desunidas, a los esposos que han de vivir separados por causa del trabajo, a los hijos de los divorciados, a los hogares sin hijos, roguemos al Señor.

4. Para que nos esforcemos por vivir en paz y armonía con los miembros de nuestra comunidad, superando con caridad fraterna nuestras mutuas desavenencias, roguemos al Señor.

 

Señor Dios nuestro, que has querido que tu Hijo – engendrado antes de todos los siglos– fuera miembro de una familia humana, haz que los padres y madres de familia participen de la fecundidad de tu amor, y que sus hijos crezcan en sabiduría y gracia ante ti y ante los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación, y te pedimos humildemente que, por la intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José, fortalezcas nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

Intercambio efectuado en la Encarnación del Verbo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Por él, hoy resplandece el maravilloso intercambio que nos salva, ya que al asumir tu Hijo nuestra fragilidad, no sólo quedó nuestra carne mortal honrada para siempre, sino que, por esta unión admirable, nos hizo también partícipes de su eternidad. Por eso, unidos a los coros angélicos, te alabamos gozosos, diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Bar 3, 38)

Nuestro Dios apareció en el mundo y convivió con los hombres.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre misericordioso, haz que, reanimados con este sacramento celestial, imitemos constantemente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, superadas las aflicciones de esta vida, consigamos gozar eternamente de su compañía. Por Jesucristo, nuestro Señor.