jueves, 4 de junio de 2026

¿Cómo es que, dicen, vuestro Maestro come con publicanos y pecadores?

 


Síntesis (San Agustín [354-43]). Comentario al Salmo 58, 1-7). 

San Agustín comenta que quienes se consideran justos y fuertes por sí mismos se engañan, pues esa aparente fortaleza es en realidad orgullo y ceguera espiritual. Frente a ellos, Cristo se presenta como el verdadero médico que viene a sanar a los pecadores y a enseñar el camino de la humildad. Aunque es Dios, asumió nuestra fragilidad y aceptó ser bautizado para mostrarnos la importancia de reconocer nuestras faltas y depender de la gracia divina.

El santo destaca que la verdadera fuerza nace de la humildad y de reconocer la propia debilidad, tal como enseña san Pablo: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”. En cambio, quienes se creyeron justos rechazaron a Cristo, confundiendo su misión salvadora y cerrándose a la fe por soberbia.

Finalmente, San Agustín contrasta la actitud humilde de quienes escuchan y acogen a Jesús con la de los fariseos, que despreciaban al pueblo sencillo y se apoyaban únicamente en su propio prestigio religioso. La enseñanza central es que solo la humildad abre el corazón a la salvación, mientras que el orgullo impide reconocer a Cristo y recibir su gracia.»

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