domingo, 17 de mayo de 2026

Evangelio del 18 de mayo 2026 Juan 16, 29-33

 



En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: "Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios".

Les contestó Jesús: "¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo".

Comentario

Los discípulos creen haber comprendido plenamente a Jesús cuando él les habla con claridad. Sin embargo, Jesús conoce la fragilidad de su fe y les anuncia que pronto lo dejarán solo en el momento de la pasión. Aun así, revela una verdad consoladora: nunca está solo porque el Padre está con él.

Este pasaje refleja también nuestra propia vida de fe: muchas veces pensamos que entendemos y que somos fuertes, pero ante las dificultades surgen el miedo, la duda o el abandono. Jesús no oculta que en el mundo habrá tribulación, pero ofrece una esperanza firme: “ánimo, yo he vencido al mundo”. Su victoria sobre el mal y la muerte nos invita a confiar en que, incluso en medio de las pruebas, la paz verdadera se encuentra en permanecer unidos a él.

viernes, 15 de mayo de 2026

Evangelio del 16 de mayo 2026 Juan 16, 23-28

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre".

Comentario

Jesús consuela a sus discípulos asegurándoles que, después de su partida, podrán dirigirse directamente al Padre en su nombre, y que sus peticiones serán escuchadas. Les anuncia también que pronto comprenderán plenamente su relación con el Padre y con ellos.

Este pasaje revela una profunda confianza en la comunión entre Dios y los creyentes: la oración en el nombre de Jesús no es un rito, sino una expresión de fe viva que une al discípulo con el amor del Padre. Es una invitación a vivir la esperanza de una relación directa y transparente con Dios, donde la tristeza se transforma en gozo por la certeza de su presencia.

jueves, 14 de mayo de 2026

Evangelio del 15 de mayo 2026 Juan 16, 20-23

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría.

Cuando una mujer va a dar a luz, se angustia, porque le ha llegado la hora; pero una vez que ha dado a luz, ya no se acuerda de su angustia, por la alegría de haber traído un hombre al mundo. Así también ahora ustedes están tristes, pero yo los volveré a ver, se alegrará su corazón y nadie podrá quitarles su alegría. Aquel día no me preguntarán nada".

Comentario

Jesús prepara a sus discípulos para el dolor de su pasión, pero también les anuncia una alegría nueva y definitiva.

Este texto nos recuerda que el sufrimiento no tiene la última palabra. Muchas veces atravesamos momentos de incertidumbre, pérdida o tristeza, pero Dios puede transformar esas experiencias en crecimiento, esperanza y vida nueva. La alegría que Cristo ofrece no depende de circunstancias externas, sino de su presencia viva en nuestro corazón.

Jesús nos invita a confiar plenamente en el Padre: una relación cercana donde la oración brota con fe y esperanza. En medio de las pruebas, el cristiano está llamado a esperar, sabiendo que después de la noche siempre amanece la luz de la Resurrección.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Reflexión 20260517

 


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260517

 


Vivimos la paradoja que: Mientras el mandato es "extender el evangelio a todas las naciones", la estadística local muestra una "constante disminución de bautizados". Esto nos sitúa en un escenario de crisis institucional y espiritual.

 

Entre la grandiosidad del último capítulo del Evangelio de san Mateo, que invita a extender el discipulado entre todas las naciones y la constante disminución del número de los bautizados en muchas de las iglesias de Latinoamérica, existe una gran diferencia. Es como pasar de los siete años de vacas gordas a los años de vacas flacas. Nunca ha sido tarea sencilla vivir como discípulos de Jesucristo. Tampoco lo es ahora. Más aun, cabe reconocer que se multiplican las fuerzas restrictivas que dificultan la respuesta congruente al llamado de Jesucristo. El desinterés por los ideales evangélicos, la seducción que ejerce la sociedad del divertimento y el consumo no dejan de crecer y afectar la vida de los creyentes. Sin embargo, conviene recordar que la promesa del Padre va en serio: "Yo estoy con ustedes cada día, hasta el fin del mundo".

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260517

 



Carta de san Cirilo de Alejandría a los monjes de Egipto. Esta Carta fue enviada antes del Concilio de Éfeso, con la finalidad de poner a los monjes en aviso contra la herejía de Nestorio que negaba que María fuera reconocida como la «Theotokos» (Madre de Dios). «Me asombra que haya gente que se haga esta pregunta: ¿debe o no debe llamarse a la Virgen María Madre de Dios? Pues si Nuestro Señor Jesucristo es Dios, ¿cómo la Virgen, que lo ha puesto en el mundo, no va a ser Madre de Dios? Ésta es la creencia que nos han transmitido los Santos Apóstoles, aunque no se sirvieron de este término. Esta es la enseñanza que hemos recibido de los Santos Padres. Y muy panicularmente de nuestro Padre de venerable memoria, Atanasio, que durante cuarenta y seis años iluminó la sede de Alejandría, y opuso a las invenciones de los heréticos impíos una sabiduría invencible y digna de los Apóstoles. Atanasio, que ha invadido con el perfume de sus escritos el universo entero, y a quien todos rinden testimonio por su ortodoxia y por su piedad; Atanasio, en el tercer libro del tratado que compuso sobre la Trinidad santa y consustancial, llama varias veces a la Virgen María Madre de Dios. Voy a citar textualmente sus palabras: "La Sagrada Escritura -lo hemos hecho notar muy a menudo- se caracteriza principalmente por esto: porque rinde a la persona del Salvador un doble testimonia Por una parte, Él es el Dios eterno, el Hijo, el Verbo, el resplandor y la sabiduría del Padre; por otra, en estos últimos tiempos y para nuestra salvación, se encarnó de la Virgen María, Madre de Dios, y se hizo hombre! Yun poco más adelante dice Atanasio: "Juan, estando todavía en las entrañas de su madre, se estremeció de gozo con la voz de María, la Madre de Dios'.' Así habla este hombre considerable, tan digno de inspirar confianza, pues no habría dicho nunca nada que no fuese conforme con las Sagradas Escrituras...».

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260517

 



«Nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo un día como hoy; que nuestro corazón ascienda también con él. Escuchemos al Apóstol: Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios... Y así como él ascendió sin alejarse de nosotros, nosotros estamos ya allí con él, aun cuando todavía no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que nos ha sido prometido. Él fue ya exaltado sobre los cielos; pero sigue padeciendo en la tierra todos los trabajos que nosotros, que somos sus miembros, experimentamos. De lo que dio testimonio cuando exclamó: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Por qué no vamos a esforzarnos sobre la tierra, de modo que gracias a la fe, la esperanza y la caridad, con las que nos unimos con él, descansemos ya con él en los cielos? Mientras él está allí, sigue estando con nosotros; y nosotros, mientras estamos aquí, podemos estar ya con él allí. Él está con nosotros por su divinidad, su poder y su amor; nosotros, en cambio, aunque no podemos llevarlo a cabo como él por la divinidad, sí que podemos por el amor hacia él. No se alejó del cielo, cuando descendió hasta nosotros; ni de nosotros, cuando regresó hasta él. Él mismo es quien asegura que estaba allí mientras estaba aquí: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. Esto lo dice en razón de la unidad que existe entre él, nuestra cabeza, y nosotros, su cuerpo. Y nadie, excepto él, podría decirlo, ya que nosotros estamos identificados con él, en virtud de que él, por nuestra causa, se hizo Hijo del hombre, y nosotros, por él, hemos sido hechos hijos de Dios» (San Agustín [354-430]. Sermón sobre la Ascensión del Señor).

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR Domingo 17 de mayo 2026


 


 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Hombres de Galilea, ¿qué hacen allí parados mirando al cielo? Ese mismo Jesús, que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto marcharse. Aleluya (Hech 1, 11).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta. Concédenos, Dios todopoderoso, rebosar de santa alegría y, gozosos, elevar a ti una cumplida acción de gracias, ya que la ascensión de Cristo, tu Hijo, es también nuestra victoria, pues a donde llegó él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, que somos su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: El encuentro de los apóstoles conJesús resucitado durante cuarenta días, los prepara para la misión. Jesús les promete el Espíritu Santo para que sean sus testigos en todos los rincones de la tierra. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Hech 1, 1-11)

 

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

 

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: "No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo".

Los ahí reunidos le preguntaban: "Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?". Jesús les contestó: "A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra".

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 46)

 

R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.

 

Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo llenos; que el Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo. / R.

Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos. / R.

Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros cantos. Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo. / R.

 

Monición: Dios, nos dice san Pablo en la segunda lectura, manifestó en Jesús su fuerza, lo resucitó y lo hizo sentar a su derecha y lo constituyó Señor de todos y cabeza suprema de la Iglesia. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (Ef 1, 17-23)

 

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios

Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo. Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro.

Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la

Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.

Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 28, 19. 20)

 

R. Aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Jesús nos deja de herencia un nuevo mandamiento: "ámense unos a otros, como yo los he amado". Amarnos es el único camino para que la sociedad nos reconozca que somos discípulos de Jesús. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Mt 28, 16-20)

 

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.

Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo". Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Pongamos, hermanos, nuestra mirada en Jesús, sacerdote eterno, que ha subido al cielo para interceder por nosotros, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres. Digamos con fe y esperanza:

TODOS: Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, escúchanos, Señor.

1.         Para que Cristo, desde el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia, que lucha en medio de las dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los bienes temporales. Roguemos al Señor.

2.         Para que Jesús, el Señor, que prometió que, al ser elevado sobre la tierra, atraería a todos hacia sí, revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen. Roguemos al Señor.

3.         Para que Jesús, que está junto al Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu. Roguemos al Señor.

4.         Para que el Señor, elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Dios, Padre todopoderoso, que has resucitado y lo has hecho Señor del universo, concédenos lo que, con te hemos pedido. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Al ofrecerte, Señor, esta festividad de la ascensión, concédenos que por este santo intercambio, nos elevemos también nosotros a los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El misterio de la Ascensión

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte, ante la admiración de los ángeles, ascendió (hoy) a lo más alto de los cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, Juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales. No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos nuestra confianza en llegar, como miembros suyos, a donde él, nuestra cabeza y principio, nos ha precedido. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Aleluya (Mt 28, 20).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Dios todopoderoso nos permites participar en la tierra de los misterios divinos, concede que nuestro fervor cristiano nos oriente hacia el cielo, donde ya nuestra naturaleza humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


 


 



Evangelio del 14 de mayo 2026 Juan 15, 9-17

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros".

Comentario

Este pasaje, presenta el corazón del mensaje de Jesús permanecer en su amor. Así como Él vive unido al amor del Padre, invita a sus discípulos a vivir en esa misma comunión mediante la fidelidad a sus mandamientos.

El mandamiento principal es claro y exigente: “Ámense unos a otros como yo los he amado”. No se trata de un amor superficial, sino de un amor capaz de entregarse, servir y dar la vida por los demás. Jesús ya no llama siervos a sus discípulos, sino amigos, porque les comparte su intimidad y su misión.

Recordemos que la verdadera alegría nace cuando vivimos en el amor de Dios y lo reflejamos en nuestras relaciones cotidianas. El cristiano está llamado a dar fruto duradero: obras de amor, reconciliación y servicio que hagan presente a Dios en el mundo.

martes, 12 de mayo de 2026

Evangelio del 13 de mayo 2026 Juan 16, 12-15

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se los comunicará a ustedes".

Comentario

Dios revela su misterio de manera gradual, según la capacidad de cada uno para recibirlo. La acción del Espíritu Santo es quien actualiza y profundiza la enseñanza de Jesús, manteniendo viva su palabra en la comunidad creyente.

El pasaje es una invitación a la confianza: aunque no entendamos todo de inmediato, el Espíritu nos conduce paso a paso hacia la verdad plena, siempre en comunión con el Padre y el Hijo.

lunes, 11 de mayo de 2026

Evangelio del 12 de mayo 2026 Juan 16, 5-11

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?' Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: Les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado".

Comentario

Jesús prepara a sus discípulos para su partida, introduciendo la figura del Paráclito (el Espíritu Santo).

Jesús nota que el corazón de los discípulos está lleno de tristeza porque se va. Sin embargo, establece una verdad paradójica: "les conviene que yo me vaya". Su ausencia física es necesaria para que el Espíritu Santo venga a habitar en ellos de una manera nueva y universal, no limitada por el tiempo o el espacio.

Jesús define la labor del Espíritu que actuará como un "abogado"

Este texto nos invita a confiar en que no estamos huérfanos. La guía del Espíritu Santo es la que nos permite entender el mensaje de Jesús hoy y mantener la esperanza, sabiendo que el mal no tiene la última palabra.

domingo, 10 de mayo de 2026

Evangelio del 11 de mayo 2026 Juan 15, 26-16, 4

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Les he hablado de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios. Esto lo harán, porque no nos han conocido ni al Padre ni a mí. Les he hablado de estas cosas para que, cuando llegue la hora de su cumplimiento, recuerden que ya se lo había predicho yo".

Comentario

En este pasaje, Jesús prepara a sus discípulos para el tiempo de la prueba. Les promete el envío del Espíritu Santo, llamado el Paráclito, que será su defensor, guía y testigo de la verdad. No estarán solos: el Espíritu les dará fortaleza para continuar anunciando el Evangelio.

Al mismo tiempo, Jesús les advierte que encontrarán rechazo y persecución. Quienes los persigan creerán incluso estar sirviendo a Dios. Con estas palabras, Jesús no busca sembrar miedo, sino fortalecer la fe de sus discípulos para que, cuando lleguen las dificultades, permanezcan firmes.

Este texto también interpela a los creyentes de hoy: seguir a Cristo implica dar testimonio de la verdad, aun cuando ello traiga incomprensión. La certeza es que el Espíritu Santo acompaña siempre a quienes permanecen fieles a Jesús.

viernes, 8 de mayo de 2026

Evangelio del 9 de mayo 2026 Juan 15,18-21

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si el mundo los odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya; pero el mundo los odia porque no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo.

Acuérdense de lo que les dije: 'El siervo no es superior a su señor'. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán, y el caso que han hecho de mis palabras, lo harán de las de ustedes. Todo esto se lo van a hacer por mi causa, pues no conocen a aquél que me envió".

Comentario

Jesús prepara a sus discípulos para una realidad difícil: seguirlo implica, muchas veces, enfrentar rechazo e incomprensión. Les dice que si el mundo lo ha rechazado a Él primero, también puede rechazar a quienes viven según su mensaje. No se trata de buscar conflictos, sino de comprender que los valores del Evangelio —la verdad, la justicia, el amor y la fidelidad a Dios— con frecuencia contrastan con intereses egoístas del mundo.

Jesús recuerda además que “el servidor no es más que su señor”: el discípulo comparte no solo la alegría de caminar con Cristo, sino también sus pruebas. Sin embargo, estas palabras no son de derrota, sino de fortaleza. El creyente está llamado a permanecer firme, sabiendo que su identidad está en Cristo y que el rechazo por causa del Evangelio puede convertirse en testimonio de fe auténtica.

¿Estamos dispuestos a mantenernos fieles a Jesús aun cuando ello implique ir contra la corriente?

Reflexión 20260510


 

jueves, 7 de mayo de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260510


La coherencia entre fe y acción no se logra por imposición ni por uniformidad, sino por el ejercicio constante del discernimiento iluminado por el Espíritu. que permita superar los prejuicios y las divisiones ideológicas.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

Quienes confesamos a Jesucristo como Mesías e Hijo de Dios en la Iglesia católica estamos unidos en el reconocimiento de unos principios básicos como el amor al prójimo, el respeto a la dignidad humana, el cuidado de la Casa Común y otros tantos. Sin embargo, cuando se trata de aplicar esos principios a las circunstancias sociales y políticas aparecen las diferencias al interior de la misma comunidad cristiana. Para unos resulta prioritario enfatizar una colaboración crítica y exigente con las autoridades, mientras que otros reclaman la unidad y el apoyo en torno a unas determinadas políticas públicas. Las filiaciones partidistas y los sesgos cognitivos nos afectan a la hora de asumir nuestras opciones diarias. Sin embargo, debemos discernir atendiendo al impulso del Espíritu por encima de nuestros propios prejuicios. No siempre logramos congeniar nuestra preferencia política con nuestra fe cristiana.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260510 La oración mariana más antigua 2.

 


La oración mariana más antigua 2. La oración Bajo tu amparo (la más antigua) es un himno litúrgico atribuido a la tradición cristiana bizantina y documentado por el papiro Rylands 470. Dado que el papiro encontrado estaba roto en algunos trozos, el texto se reconstruyó utilizando la misma oración en copto, que los cristianos egipcios han mantenido sin cambios desde la época en que se compuso y en que, probablemente, se puso por escrito. Con el descubrimiento de este papiro, se produjo un cambio en la perspectiva de la mariología. Hasta ese momento, en la Iglesia Católica se consideraba que esta oración era una antífona de la época de Carlomagno (742-814), pues la referencia más antigua sobre ella se remontaba al siglo IX Pero, gracias al papiro, se pone su datación a mediados del siglo III. Se conviene en la oración mariana más antigua. Gracias a ese pequeño y mal conservado trozo de papiro, con aquellas letras griegas, se echaba por tierra todo lo que habían afirmado los teólogos de la Reforma protestante. Argumentaban que el culto a María era un añadido tardío y ajeno al cristianismo primitivo. Hasta el descubrimiento de este papiro se excluía la posibilidad de que hubiera podido existir el culto oficial a María antes del Concilio de Nicea (año 325). Lo más significativo lo tenemos en que en esta oración antigua ya se utilice la expresión «Madre de Dios», un concepto que muchos excluían que hubiera podido existir de forma oficial antes del Concilio de Éfeso, en el año 431. Otra característica importante de esta invocación a María es que no se la considera simplemente una intercesora ante Dios, sino poseedora de al menos un cierto poder de intervención: «líbranos del peligro»; así está escrito en el papiro Rylands 470!

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260510




«Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor. Son palabras de despedida. Y como todavía no lo conocían bien, era muy probable que ellos habrían de buscar ansiosamente la compañía del Ausente, sus palabras, su presencia física, y que no habrían de aceptar, una vez que él se hubiera marchado, ningún tipo de consuelo. Y ¿qué es lo que dice? Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor, esto es, otro como yo. Después de haberlos purificado con su sacrificio, entonces sobrevoló el Espíritu Santo. ¿Por qué no vino cuando Jesús estaba con ellos? Porque todavía no se había ofrecido el sacrificio. Pero una vez que fue borrado el pecado y ellos, enviados a los peligros, se disponían para la lucha, era necesario el envío del Consolador. Y ¿por qué el Espíritu no vino inmediatamente después de la resurrección? Pues para que, enardecidos por un deseo más vehemente, lo recibieran con mayor fruto. En efecto, mientras Cristo estaba con ellos, no conocían la aflicción; pero cuando se fue, al quedarse solos y sobrecogidos de temor, habrían de recibirlo con mayor anhelo. Que esté siempre con vosotros, es decir, no los abandonará ni siquiera después de la muerte. Y para que al oír hablar del Defensor, no pensaran en una nueva encarnación y abrigaran la esperanza de verlo con sus propios ojos, a fin de alejar semejante sospecha, dice: El mundo no puede recibirlo porque no lo ve. Porque no vivirá con vosotros como yo, sino que habitará en vuestras almas, pues eso es lo que quiere decir que esté con vosotros. Lo llama Espíritu de la verdad, connotando así las figuras de la antigua ley. Para que esté con vosotros. ¿Qué significa esté con vosotros? Lo mismo que había dicho de sí mismo: Yo estoy con vosotros» (San Juan Crisóstomo [347-407]. Evangelio de Juan. Homilía 75, 1).


VI DOMINGO DE PASCUA Domingo 10 de mayo 2026

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Con voz de júbilo, anúncienlo; que se oiga. Que llegue a todos los rincones de la tierra: el Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya (Cfr. Is 48, 20).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado, y que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: Por la persecución, Felipe lleva la noticia de Jesús Resucitado a Samaria. Quien la recibe con alegría la buena noticia acepta el bautismo de Jesús y después el don el Espíritu Santo. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Hech 8, 5-8. 14-17)

 

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

 

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron por los que se habían convertido, para que recibieran el Espíritu Santo, porque aún no lo habían recibido y solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron las manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 65)

Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cantemos un himno de alabanza, digamos al Señor: "Tu obra es admirable". / R.

Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. / R.

Él transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. / R.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su gracia. / R.

 

Monición: San Pedro narra la situación en la que viven muchos cristianos en una sociedad que no comparte su fe; les pide que den razón de su esperanza no obstante los sufrimientos y persecuciones. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (1 Pedro 3, 15-18)

 

De la primera carta del apóstol san Pedro

 

Hermanos: Veneren en sus corazones a Cristo, el Señor, dispuestos siempre a dar, al que las pidiere, las razones de la esperanza de ustedes. Pero háganlo con sencillez y respeto y estando en paz con su conciencia. Así quedarán avergonzados los que denigran la conducta cristiana de ustedes, pues mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque también Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres; él, el justo, por nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 14, 23)

 

R. Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.

R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Jesús prepara a sus discípulos para su partida; les recuerda que la fe es cuestión de amor a Él; les da la certeza de su presencia y la promesa del envío del Espíritu Santo, quien será su Defensor. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 14, 15-21)

 

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.

No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes.

El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él".

Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre, y con fe digámosle:

TODOS: Concédenos, Señor, tu Espíritu.

1.         Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía, testimonio perseverante de su resurrección. Roguemos al Señor.

2.         Para que el resucitado, que dio a los apóstoles su paz, la conceda también en abundancia a todos los pueblos. Roguemos al Señor.

3.         Para que el vencedor de la muerte transforme los sufrimientos de los enfermos y de los moribundos en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar. Roguemos al Señor.

4.         Para que el que tiene las llaves de la muerte y de su Reino nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo, escucha nuestra oración e infúndenos tu Espíritu de la verdad, para que, llenos de tu sabiduría, sepamos siempre dar razón de nuestra esperanza. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Suba hasta ti, Señor, nuestra oración, acompañada por estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos dispongas para celebrar el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La vida nueva en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Por él, los hijos de la luz nacen a la vida eterna, y las puertas del reino de los cielos han vuelto a abrirse para los que creen en él, ya que en su muerte fue redimida nuestra muerte y en su gloriosa resurrección resucitó la vida de todos. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Si me aman, cumplirán mis mandamientos, dice el Señor; y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Abogado, que permanecerá con ustedes para siempre. Aleluya (Jn 14, 15-16).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

Evangelio del 8 de mayo 2026 Juan 15, 12-17



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mí Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros".

Comentario

En este pasaje, Jesús revela el corazón de su mensaje: el amor. No se trata de un sentimiento superficial, sino de un amor que se expresa en la entrega: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Jesús anticipa así su propia pasión, mostrando que amar verdaderamente implica sacrificio, servicio y fidelidad.

Además, Jesús cambia la relación con sus discípulos: ya no los llama siervos, sino amigos, porque les comparte lo que ha recibido del Padre. La amistad con Cristo nace de escuchar su palabra y vivirla.

Finalmente, recuerda que la iniciativa siempre viene de Dios: “No son ustedes los que me han elegido a mí; soy yo quien los ha elegido”. Cada cristiano ha sido llamado para dar fruto duradero mediante una vida de amor, justicia y servicio.

El mandato final resume todo el Evangelio: “Ámense los unos a los otros”. Allí se reconoce a los verdaderos discípulos de Jesús.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Evangelio del 7 de mayo 2026 Juan 15, 9-11

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena".

Comentario

En este pasaje, Jesús revela el corazón de la vida cristiana: permanecer en su amor. Así como Él vive unido al amor del Padre, invita a sus discípulos a vivir unidos a Él mediante la fidelidad a sus mandamientos, especialmente el mandamiento del amor.

No se trata de un amor superficial o pasajero, sino de un amor que transforma la vida y conduce a la verdadera alegría. Jesús desea que sus seguidores no vivan en el miedo ni en la tristeza, sino en la plenitud de una alegría que nace de saberse amados por Dios.

Este pasaje nos recuerda que la fe cristiana no es solo cumplir normas, sino vivir una relación profunda con Cristo, permaneciendo cerca de Él cada día.

martes, 5 de mayo de 2026

LA PROVIDENCIA DE DIOS ¿Qué papel juega el hombre en la providencia divina?

 


La consumación de la Creación a través de la providencia divina no sucede sin nuestra intervención. Dios nos invita a colaborar en la perfección de la Creación.

 

El hombre puede rechazar la voluntad de Dios. Pero es mejor convertirse en un instrumento del amor divino. La Madre Teresa se esforzó toda su vida por pensar así: «Soy únicamente un pequeño lápiz en la mano de nuestro Señor. Él puede cortar o afilar el lápiz. Él puede escribir o dibujar lo que quiera y donde quiera. Si lo escrito o un dibujo es bueno, no valoramos el lápiz o el material empleado, sino a aquel que lo ha empleado». Si Dios actúa también con nosotros y a través nuestro, no debemos confundir nunca nuestros propios pensamientos, planes y actos con la acción de Dios. Dios no necesita nuestro trabajo como si a Dios le faltara algo sin él.