jueves, 30 de abril de 2026

Evangelio del 1 de mayo 2026 Juan 14, 1-6

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".

Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, sino por mí".

Comentario

Jesús invita a sus discípulos a no dejarse dominar por el miedo ni la incertidumbre. Les ofrece una confianza profunda en Dios y en él mismo, presentándose como el camino, la verdad y la vida. No se trata solo de una enseñanza teórica, sino de una relación viva: seguir a Jesús es encontrar sentido, dirección y plenitud. En medio de las dudas, este pasaje recuerda que la fe no elimina las dificultades, pero sí da una certeza: no estamos solos y hay un destino de esperanza preparado por Dios.

martes, 28 de abril de 2026

¿POR QUÉ DESCANSÓ DIOS EN EL SÉPTIMO DÍA?

 



El descanso de Dios apunta a la consumación de la Creación, que está más

allá de todo esfuerzo humano.

 

Por mucho que el hombre trabajador sea el socio menor de su Creador (Gén 2,15), tanto menos puede él salvar la tierra mediante su esfuerzo. La meta de la Creación es «un nuevo cielo y una nueva tierra» (Is 65,17) mediante una Redención que nos es concedida. Por eso el descanso dominical, que es un anticipo del descanso celestial, está por encima del trabajo que nos prepara para ello.

Evangelio del 29 de abril 2026 Juan 12, 44-50

 



En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: "El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; el que me ve a mí ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que el que crea en mí no siga en tinieblas.

Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.

El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que hablo, lo digo como el Padre me lo ha dicho".

Comentario

Este pasaje es una proclamación solemne de Jesús sobre su identidad y misión. Él declara que creer en Él es creer en el Padre que lo envió, y que su venida al mundo no tiene como fin condenar, sino salvar. Jesús se presenta como la luz que disipa las tinieblas del corazón humano, ofreciendo vida y verdad a quienes lo escuchan.

El texto subraya que sus palabras no son suyas, sino del Padre, y que esas mismas palabras serán criterio de juicio. En esencia, este fragmento nos invita a comprender que la fe cristiana no se basa en el miedo o la condena, sino en la luz que transforma y salva.

lunes, 27 de abril de 2026

Evangelio del 28 de abril 2026 Juan 10, 22-30

 



Por aquellos días se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del Templo. Era invierno. Jesús se paseaba por el templo, bajo el pórtico de Salomón. Entonces le rodearon los judíos y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo claramente".

Jesús les respondió: "Ya se los he dicho, y no me creen. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco, y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna, y no perecerán jamás, nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno".

Comentario

Los judíos rodean a Jesús y le piden una respuesta directa: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo claramente". La ironía es que Jesús ya se lo ha dicho, no solo con palabras, sino con sus obras. El problema no es la falta de claridad, sino la falta de disposición para creer.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre si realmente estamos afinando el oído para reconocer la voz del Pastor en medio del ruido del mundo, confiando en que esa pertenencia es nuestra mayor seguridad.

domingo, 26 de abril de 2026

Evangelio del 27 de abril 2026 Juan 10, 11-18

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el  dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre".

 

Comentario

 

El pasaje presenta una de las imágenes más profundas de Jesús: el Buen Pastor. Aquí no solo se describe una función, sino una relación viva y comprometida entre Jesús y quienes lo siguen.

Jesús se define como el “buen pastor” que da la vida por sus ovejas.

Jesús manifiesta “yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen”. No se trata de un conocimiento superficial, sino de una relación íntima, semejante a la que existe entre el Padre y el Hijo. Esto revela que la fe no es solo seguir normas, sino entrar en una relación personal con Jesús.

Jesús menciona que tiene “otras ovejas que no son de este redil”, anticipando la apertura universal de su misión.

Finalmente, Jesús afirma que nadie le quita la vida, sino que Él la entrega libremente. Esto subraya que su muerte no es una derrota, sino un acto voluntario de amor y obediencia al Padre, con la certeza de la resurrección.

viernes, 24 de abril de 2026

Evangelio del 25 de abril 2026 Marcos 16, 15-20

 


En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos".

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.

 

Comentario

 

Este texto nos muestra el momento culminante en que Jesús confía a sus discípulos la misión de anunciar el Evangelio a todo el mundo. Es una invitación a salir, a no quedarse en la comodidad del grupo, sino a llevar la buena noticia a cada rincón de la vida.

Este pasaje nos recuerda que la fe no se guarda, se comparte; y que el poder de Dios acompaña siempre a quienes actúan con amor y valentía. Es el envío que transforma a los seguidores en testigos activos del Reino.

Reflexión 20260426 Creer en Jesucristo no es un cheque en blanco para el fanatismo.


 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260426

 



En tiempos donde se propagan formas de fanatismo político y religioso de diversa índole conviene acentuar que, la relación genuina del creyente con Jesucristo no impide vivir la fe en consonancia con el llamado pensamiento crítico. Nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesús, lo mismo que la exigencia de vivir relaciones marcadas por la caridad, la justicia y el amor a los necesitados, no nos otorgan ningún aval de superioridad moral sobre los demás, ni nos exentan de traspasar las fronteras de la dignidad humana en ninguna circunstancia. Un verdadero discípulo de Jesús sabe discernir con fe inteligente los llamados que el Señor Jesús le va planteando a lo largo de su existencia. El símil del discípulo con las ovejas no debe entenderse como una espiritualidad favorable a la docilidad acrítica, ni a la manipulación.

 

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260426 «Explicación del Símbolo apostólico» (3)

 



«Explicación del Símbolo apostólico» (3).

Este escrito ambrosiano es un texto recogido por un taquígrafo durante una celebración en la que el Obispo de Milán entregaba el símbolo de la fe a los catecúmenos. La importancia de este texto radica en que los elementos catequéticos muestran una praxis sacramental que tardará en hacerse norma en los sacramentos, cuando la praxis ordinaria era ya el bautismo de los niños. «Por la verdad de este cuerpo se ha hecho como un hombre (Flp 2, 7) pero conserva el privilegio singular de su generación (divina). No ha nacido, por lo tanto, de semen de varón, sino que dice que ha sido generado por el Espíritu Santo de María Virgen. ¿Conoces la prerrogativa del creador celestial? Hecho como hombre para tomar sobre su carne nuestras enfermedades, pero ha venido con el privilegio de su eterna majestad. ¡Recitemos, pues, el símbolo! Éste es el contenido de la Escritura divina. ¿Debemos quizá sobrepasar audazmente los límites establecidos por los apóstoles? ¿Somos tal vez nosotros más prudentes que los apóstoles?» (San Ambrosio [c. 340-3971 Explicación del Símbolo de los Apóstoles 2-3).

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260426

 



El papel de los asalariados en la Iglesia, quienes, a pesar de sus posibles intereses terrenales, son instrumentos a través de los cuales se transmite la voz de Cristo. Aunque los escribas y fariseos (representantes de la enseñanza oficial) puedan tener motivaciones egoístas, la verdad divina puede llegar a través de ellos, ya que enseñan la ley de Dios, aunque a veces su comportamiento no corresponda a lo que predican.

San Agustín hace un llamado a discernir lo bueno de lo malo: los fieles deben aceptar la enseñanza de la ley divina aunque provenga de alguien con malas intenciones. Utiliza la metáfora del racimo de uvas, donde la espina puede estar involucrada en su crecimiento, pero no es la causa de su fruto, ya que este proviene de la raíz de la vid. El mensaje es claro: se debe separar el bien del mal, buscando siempre la raíz de la verdad, que es Cristo. (San Agustín [354-430]. Tratado 46 sobre san Juan).

IV DOMINGO DE PASCUA Domingo 26 de abril 2026

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

 La tierra está llena del amor del Señor y su palabra hizo los cielos. Aleluya (Cfr. Sal 32, 5-6).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que nos lleves a gozar de las alegrías celestiales, para que tu rebaño, a pesar de su fragilidad, llegue también a donde lo precedió su glorioso Pastor. Él, que vive y reina contigo...

 

            Monición: Cuando la multitud escuchó la Palabra de Jesús, le preguntó a Pedro, ¿qué tenemos que hacer? El primer paso es, conviértanse, bautícense y pónganse a salvo de este mundo corrompido. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA. (Hech 2, 14. 36-41)

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: "Sepa todo Israel con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado".

Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" Pedro les contestó: "Conviértanse y bautícense en el nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos".

Con éstas y otras muchas razones, los instaba y exhortaba, diciéndoles: "Pónganse a salvo de este mundo corrompido". Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL. (Sal 22)

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.

L. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. / R.

L. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo, tu vara y tu cayado me dan seguridad. / R.

L. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. / R.

L. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término. / R.

 

Monición: Quien hace el bien, tendrá sufrimientos. San Pedro nos exhorta a permanecer firmes porque esto es agradable a Dios y además tenemos el ejemplo de Cristo que lo hizo antes que nosotros. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA. (1 Pedro 2, 20-25)

De la primera carta del apóstol san Pedro

Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios, pues a esto han sido llamados, ya que también Cristo sufrió por ustedes y les dejó así un ejemplo para que sigan sus huellas.

Él no cometió pecado ni hubo engaño en su boca; insultado, no devolvió los insultos; maltratado, no profería amenazas, sino que encomendaba su causa al único que juzga con justicia; cargado con nuestros pecados, subió al madero de la cruz, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. (Jn IO, 14)

R. Aleluya, aleluya. Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. / R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: El evangelio de hoy nos presenta la imagen de Cristo, Buen Pastor que está atento a sus ovejas, da la vida por ellas y Él mismo explica que es la puerta de acceso al Padre. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 10, 1-10)

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños".

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.

Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia". Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL.

Sacerdote: Levantemos, hermanos, nuestros ojos a Cristo, pastor de nuestras almas, y pongamos en sus manos, con toda confianza, las necesidades de los hombres. Digamos con fe:

TODOS: Envíanos tu Espíritu, Señor.

1.         Para que los obispos, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados. Roguemos al Señor.

2.         Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos se arraigue con fuerza en nuestro mundo y se alejen de las naciones el odio y las guerras. Roguemos al Señor.

3.         Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y esperanza y en nosotros la ayuda que necesitan. Roguemos al Señor.

4.         Para que Dios derrame en todas las familias el espíritu de piedad, de manera que germinen abundantes vocaciones para el servicio de su Iglesia. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestra oración e infunde en nuestro corazón la sabiduría de tu Espíritu, para que reconozcamos siempre la voz de tu Hijo, el buen pastor, que nos da vida en abundancia. Él, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. / TODOS: Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción, se conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El Misterio Pascual

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día) (en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Buen Pastor, vela con solicitud por tu rebaño y dígnate conducir a las ovejas que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo, a las praderas eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

jueves, 23 de abril de 2026

Evangelio del 24 de abril 2026 Juan 6, 52-59

 



En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre". Esto lo dijo Jesús, enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.

 

Comentario

 

Juan 6, 52‑59 nos sitúa en el corazón del misterio cristiano: Jesús se presenta como el pan vivo bajado del cielo, y afirma que quien come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna.

Este pasaje provoca desconcierto entre sus oyentes, porque rompe los límites de una fe meramente simbólica o superficial. Jesús no habla de ideas, sino de una comunión real, de una vida que se comparte y transforma desde dentro.

La reflexión que surge es clara: la fe madura no se reduce a comprender, sino a participar; no se alimenta solo de palabras, sino del encuentro con Cristo que se hace alimento y presencia. En tiempos de duda o dispersión, este texto nos recuerda que la fe auténtica se vive en relación, en la entrega y en la comunión que da sentido a toda existencia.

miércoles, 22 de abril de 2026

¿POR QUÉ DESCANSÓ DIOS EN EL SÉPTIMO DÍA?



El descanso de Dios apunta a la consumación de la Creación, que está más allá de todo esfuerzo humano.

Por mucho que el hombre trabajador sea el socio menor de su Creador (Gén 2,15), tanto menos puede él salvar la tierra mediante su esfuerzo. La meta de la Creación es «un nuevo cielo y una nueva tierra» (Is 65,17) mediante una redención que nos es concedida. Por eso el descanso dominical, que es un anticipo del descanso celestial, está por encima del trabajo que nos prepara para ello. 

Evangelio del 23 de abril 2026 Juan 6, 44-51



En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ese yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios.

Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo, para que, quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

 

Comentario

 

La iniciativa divina ("Nadie puede venir a mí si el Padre no lo atrae")

El texto comienza subrayando que la fe no es solo un esfuerzo intelectual o humano, sino una respuesta a una atracción amorosa de Dios. Es el Padre quien da el primer paso, "dibujando" el camino hacia Jesús en el corazón de cada persona.

Jesús hace una distinción clara entre el maná que comieron los antepasados en el desierto (que alimentaba el cuerpo pero no evitaba la muerte) y el Pan Vivo que es Él mismo. Mientras que el primero era un recurso temporal, Jesús se presenta como la fuente de vida eterna, transformando la existencia de quien "come de este pan".

"El pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". Aquí, Jesús anticipa la entrega total de su vida. No solo ofrece una enseñanza o un ejemplo a seguir, sino su propia humanidad (su carne) como alimento espiritual. Es una invitación a la comunión íntima con Él para participar de su misma vida resucitada. 

¿POR QUÉ EL LIBRO DEL GÉNESIS DESCRIBE LA CREACIÓN COMO UN TRABAJO DE SEIS DÍAS?

 


 


 

En el símbolo de la semana laboral, que es coronada por un día de descanso (Gén 1,12,3), se expresa qué bien, qué hermosa y que sabiamente ordenada está la Creación.

 

A partir de la simbología de un trabajo de seis días se pueden deducir principios importantes:

1. No hay nada que no haya sido llamado al ser por el Creador.

2. Todo lo que existe es bueno según su naturaleza.

3. También lo que se ha transformado en malo tiene un núcleo bueno

4. Los seres y cosas creados son interdependientes y se complementan.

5. La Creación, en su orden y armonía, refleja la extraordinaria bondad y belleza de Dios.

6. En la Creación hay una jerarquía: el hombre está por encima del animal, el animal por encima de la planta, la planta por encima de la materia inerte.

7. La Creación está orientada a la gran fiesta final, cuando Cristo venga a buscar

al mundo y Dios sea todo en todos.


Evangelio del 22 de abril 2026 Juan 6, 35-40

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día".

Comentario

Este pasaje del Evangelio de Juan es uno de los pilares de la cristología y la espiritualidad cristiana, pues contiene el primer discurso del "Pan de Vida". Jesús no solo se presenta como alguien que da comida, sino como el alimento mismo que sacia la sed y el hambre existencial del ser humano.

Al decir "Yo soy el pan de vida", Jesús establece una relación directa con el maná del Éxodo. Sin embargo, propone algo superior: mientras que el pan físico se agota, quien acude a él experimenta una plenitud que no depende de las circunstancias externas.

La frase "al que venga a mí, no lo echaré fuera" es una de las promesas más reconfortantes del Nuevo Testamento. No establece condiciones previas de pureza o perfección; el único requisito es el acto de "venir" y "creer".

La fe en Jesús no solo ofrece consuelo en el presente, sino una victoria final sobre la muerte ("y yo lo resucitaré en el último día"). Es el cierre del ciclo de la salvación: quien cree, se une a Cristo y comparte su destino glorioso.

lunes, 20 de abril de 2026

¿LAS LEYES DE LA NATURALEZA Y LAS ORDENACIONES NATURALES TAMBIÉN PROCEDEN DE DIOS?

 


Sí. También las leyes de la naturaleza y las ordenaciones naturales pertenecen a la Creación de Dios.

 El hombre no es una hoja en blanco. Está marcado por el orden y las leyes del ser que Dios ha inscrito en su Creación. Un cristiano no hace, sin más, «lo que quiere». Sabe que se perjudica a sí mismo y a su entorno cuando niega las leyes naturales, usa de las cosas contra su orden interno y quiere ser más listo que Dios, quien las creó. Sobrepasa la capacidad del hombre el pretender hacerse a sí mismo desde cero.

Evangelio del 21 de abril 2026 Juan 6, 30-35

 



En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo".

Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".

Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".

Comentario

El pasaje de Juan muestra a la multitud pidiendo a Jesús una señal para creer, comparándolo con Moisés y el maná en el desierto. Sin embargo, Jesús los lleva a un nivel más profundo: no se trata solo de un milagro material, sino de reconocer que Dios mismo es quien da el verdadero alimento.

Jesús revela que Él es el “pan de vida”, es decir, el alimento que sacia el hambre más profunda del ser humano: el sentido, la esperanza y la vida eterna. Mientras el maná sostenía el cuerpo por un tiempo, Jesús ofrece una vida que no se agota.

Este texto invita a pasar de buscar solo soluciones inmediatas o materiales, a descubrir en Jesús la respuesta plena a nuestras necesidades más hondas. Creer en Él no es solo aceptar una idea, sino confiar y acercarse, sabiendo que en Él nunca quedaremos vacíos.

domingo, 19 de abril de 2026

Evangelio del 20 de abril 2026 Juan 6, 22-29

 



Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?" Jesús les contestó: "Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".
Ellos le dijeron: "¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?" Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado".
 
Comentario
 
La gente busca a Jesús después del milagro de los panes, pero Él les invita a ir más allá de lo material. Les enseña que no deben trabajar solo por el alimento que perece, sino por el que da vida eterna. El centro del mensaje es claro: la verdadera “obra de Dios” es creer en Aquel que Él ha enviado. Es una llamada a pasar de una fe superficial a una relación más profunda y confiada con Dios.

viernes, 17 de abril de 2026

Reflexión 20260419 Los discípulos basaban su fe en las señales y el poder visible de Jesús en Galilea.


 

Evangelio del 18 de abril 2026 Juan 6, 16-21

 



Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no tengan miedo". Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Comentario

El pasaje narra cómo los discípulos, en medio de la oscuridad y el mar agitado, ven a Jesús acercarse caminando sobre las aguas. Este momento revela su poder divino y su presencia que disipa el miedo: cuando Él dice “Soy yo, no teman”, la tormenta se transforma en calma.

El texto simboliza la fe que vence el temor y la certeza de que, incluso en medio de las dificultades, Cristo se acerca para traer paz y seguridad.

jueves, 16 de abril de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260419

 

El entusiasmo religioso que experimentaron los discípulos ante las numerosas señales que Jesús cumplió durante su ministerio galileo, modificó su comprensión acerca de la identidad del Maestro. Estaban ciertos que Jesús de Nazaret era un profeta poderoso en obras y palabras. Cuando ese profeta enviado por Dios terminó sus días aparentemente abandonado en la cruz, los discípulos quedaron sumidos en un profundo desconsuelo. Los discípulos lograron liberarse de esa crisis de sentido gracias a las generosas manifestaciones del Señor resucitado. La esperanza cristiana acerca de la resurrección de Cristo no es una cuestión teórica, sino una vivencia imprescindible en la vida de los discípulos. A partir de esa confianza, podremos fortalecer nuestro espíritu para enfrentar esta hora tan dolorosa que atraviesa nuestro país.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260419

 



<<Salieron Pedro y aquel otro discípulo y vinieron al sepulcro... Hay que advertir aquí y tener muy en cuenta la recapitulación que hace volviendo a lo que había dejado, poniéndolo, no obstante, como sucedido después. Porque, habiendo dicho que llegaron al sepulcro, se vuelve atrás para decir cómo llegaron: Corrían los dos simultáneamente... Donde manifiesta que, corriendo con mayor velocidad, llegó primero aquel otro discípulo, que, siendo él mismo, lo cuenta todo como si se tratase de otro. Y, habiéndose inclinado, vio colocadas las envolturas, mas no entró. Vino en pos de él Simón Pedro y entró en el sepulcro... ¿Vamos a pensar que estas cosas no tienen significación alguna? Jamás lo hubiera yo pensado. Pero vamos apresuradamente a otras cosas en las que nos obliga a detenernos la necesidad de resolver alguna dificultad o de dar alguna aclaración. Detenerse a averiguar el significado de cada una de estas cosas es ciertamente delicioso; pero para aquellos que disponen del tiempo que a nosotros nos es tan escaso. Entonces entró también aquel discípulo que había llegado primero al sepulcro. Llegó el primero, mas entró el segundo. Tampoco esto está vacante de misterio, pero para esto yo no estoy vacante. Dice: Y vio y creyó. Algunos, leyendo con poca atención, juzgan que Juan creyó que Jesús había resucitado, mas no lo indica así lo que sigue. Porque ¿qué indica lo que después añadió: No conocían aún la Escritura, que era conveniente que Él resucitase de entre los muertos? Luego no creyó que hubiera resucitado, ya que no sabía que era conveniente que Él resucitase. Pues ¿qué vio, qué creyó? Vio el sepulcro vacío y creyó lo que la mujer había dicho» (San Agustín [354-430]. Tratado 120 del Evangelio de Juan).

RAÍCES DE NUESTRA FE «Explicación del Símbolo apostólico»

 

«Explicación del Símbolo apostólico» (2). 

Este Credo está formulado bíblicamente. Es un tejido de textos de la Escritura, donde es clara la estructura trinitaria. En cada artículo del Credo se debe ir a la Biblia como fundamento. San Ambrosio parece que hace implícitamente este silogismo: si la Escritura es apostólica y el símbolo se basa en la Escritura, el símbolo tiene autoridad apostólica. San Ireneo y Orígenes sostenían la autoridad apostólica de este «Símbolo», aunque desconocían el momento de su composición. «Por tanto, los santos apóstoles reunidos y juntos hicieron un breve símbolo. ¡Haced el signo de la cruz! (Después de la introducción, el obispo invitaba a hacer la señal de la cruz. La praxis cotidiana de la signación existía ya en esa época. A partir del siglo III la signación, se había introducido en la liturgia. Es un signo de confesión de la fe y de salvación). Hecho el signo de la cruz, se recita el símbolo. En éste se expresa de modo clarísimo la divinidad de la eterna Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que obran inseparablemente, es decir, la adorable Trinidad. Nuestra fe es tal que creemos del mismo modo en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Donde no hay distinción de majestad tampoco debe haber diferencia en la fe. Luego, les he recordado frecuentemente que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, fue el único que asumió esta carne con un alma racional y perfecta y una forma corpórea» (San Ambrosio [c. 340-397]. Explicación del Símbolo de los Apóstoles 2-3).


III DOMINGO DE PASCUA Domingo 19 de Abril 2026

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Aclama a Dios, tierra entera. Canten todo un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya (Cfr. Sal 65, 1-2).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios nuestro, que tu pueblo se regocije siempre al verse renovado y rejuvenecido, para que, al alegrarse hoy por haber recobrado la dignidad de su adopción filial, aguarde seguro con gozosa esperanza el día de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: En la primera lectura san Pedro nos presenta el misterio central de la vida de Cristo, fue entregado a la muerte, ha resucitado y afirma ante el pueblo, "de esto nosotros somos testigos". Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA. (Hech 2, 14. 22-33)

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: "Israelitas, escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por medio de él y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz.

Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice, refiriéndose a él: Yo veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que él está a mi lado para que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza; por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú, Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida y me saciarás de gozo en tu presencia.

Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad. El patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con visión profética habló de la resurrección de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción.

Pues bien, a este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a él y lo ha comunicado, como ustedes lo están viendo y oyendo". Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL. (Sal 15)

R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.

L. Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos. / R.

L. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor y con él a mi lado, jamás tropezaré. / R.

L. Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás que sufra yo la corrupción. / R.

L. Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua junto a ti. / R.

 

            Monición: San Pedro, en la segunda lectura, pide a la comunidad fidelidad a Cristo en su peregrinar por la tierra, llevando una vida nueva como respuesta al rescate pagado por la preciosa sangre de Cristo. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA. (1 Pedro 1, 17-21)

De la primera carta del apóstol san Pedro

Hermanos: Puesto que ustedes llaman Padre a Dios, que juzga imparcialmente la conducta de cada uno según sus obras, vivan siempre con temor filial durante su peregrinar por la tierra.

Bien saben ustedes que de su estéril manera de vivir, heredada de sus padres, los ha rescatado Dios, no con bienes efímeros, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha, al cual Dios había elegido desde antes de la creación del mundo y, por amor a ustedes, lo ha manifestado en estos tiempos, que son los últimos. Por Cristo, ustedes creen en Dios, quien lo resucitó de entre los muertos y lo llenó de gloria, a fin de que la fe de ustedes sea también esperanza en Dios. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. (Cfr. LC 24, 32)

R. Aleluya, aleluya. Señor Jesús, haz que comprendamos las Escrituras. Enciende nuestro corazón mientras nos hablas. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: A los discípulos de Emaús, que regresaban tristes a casa después de la crucifixión de Cristo, se les abrieron los ojos cuando vieron al "desconocido" tomar el pan, pronunciar la bendición, partirlo y dárselo. Escuchemos.

 

EVANGELIO. (LC 24, 13-35)

Del santo Evangelio según san Lucas A. Gloria a ti, Señor.

El mismo día de la resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido.

Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: "¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".

Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: "¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?". Él les preguntó: "¿Qué cosa?". Ellos le respondieron: "Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a él no lo vieron".

Entonces Jesús les dijo: "¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?". Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.

Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!"

Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL.

Sacerdote: Invoquemos, amados hermanos, a Cristo, triunfador del pecado y de la muerte, que siempre intercede por nosotros, y digámosle:

TODOS: Dador de la vida, escúchanos.

I. Para que Cristo, el Señor, atraiga hacia sí el corazón de los fieles y fortalezca sus voluntades, de manera que busquen los bienes de allá arriba, donde Él está sentado a la derecha de Dios. Roguemos al Señor.

2.         Para que Cristo, amo supremo de la creación, haga que todos los pueblos gocen abundantemente de la paz que en sus apariciones otorgó a los discípulos. Roguemos al Señor.

3.         Para que Cristo, el destructor de la muerte y el médico de toda enfermedad, se compadezca de los débiles y aleje del mundo el hambre, las guerras y todos los males. Roguemos al Señor.

4.         Para que Cristo bendiga nuestra parroquia (comunidad), y conceda la paz, la alegría y el descanso a los que hoy nos hemos reunido aquí para celebrar su triunfo. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios nuestro, que en este día has reunido a tu Iglesia que peregrina por el mundo, escucha nuestra oración y abre nuestros corazones para que entendamos las Escrituras y reconozcamos a tu Hijo al partir el pan. Él, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Recibe, Señor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegría, concédele también disfrutar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El Misterio Pascual

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día) (en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Los discípulos reconocieron al Señor Jesús, al partir el pan. Aleluya (LC 24, 35).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.