Antífona de entrada.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la
defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos,
tropiezan y caen (Sal 26, 1-2).
Gloria
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Oración colecta.
Señor Dios, de quien todo bien procede, escucha nuestras súplicas y
concédenos que, comprendiendo, por inspiración tuya, lo que es recto, eso
mismo, bajo tu guía, lo hagamos realidad. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: El Profeta
Oseas describe el amor de su pueblo como una nube mañanera o como el rocío que
se evapora con facilidad. Dios quiere una conversión radical y no actos de
culto superficiales. Escuchemos.
Primera Lectura (Os 6, 3-6)
Del libro del profeta Oseas
Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su
aparición y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia
temprana, como lluvia de primavera que empapa la tierra.
"¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy a hacer contigo, Judá?
Tu amor es como nube mañanera, como rocío matinal que se evapora. Por eso los
he azotado por medio de los profetas y les he dado muerte con mis palabras.
Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que
holocaustos". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Salmo responsorial (Sal 49)
R. Dios salva al que cumple su voluntad.
L. Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos moran en
la tierra del oriente al poniente: "No voy a reclamarte sacrificios, pues
ante mí están siempre tus ofrendas. / R.
L. Si yo estuviera hambriento, nunca iría a decírtelo a ti, pues todo
es mío. ¿O acaso yo como carne de toros y bebo sangre de cabritos? / R.
L. Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas al Altísimo,
pues yo te libraré cuando me invoques y tú me darás gloria, agradecido". /
R.
Monición: Abraham fue justificado porque le creyó a
Dios. Nosotros somos justificados por Dios cuando creemos que Él resucitó a
Jesucristo para librarnos de la muerte del pecado y darnos una vida nueva.
Escuchemos.
Segunda Lectura (Rom 4, 18-25)
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos
Hermanos: Abraham, esperando contra toda esperanza, creyó que habría de
ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido: Así de
numerosa será tu descendencia.
Y su fe no se debilitó a pesar de que a la edad de casi cien años, su
cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante
la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se
fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para
cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que "se le acreditó",
sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que
resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a
la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Palabra
de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio (LC 4, 18)
R. Aleluya, aleluya. El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la
buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos. R. Aleluya, aleluya.
Monición: Los fariseos criticaban a Jesús porque
comía con los pecadores, Él les demuestra con esta actitud que su misión es
salvarlos y a ellos les pide que vivan la justicia sin olvidar la misericordia.
Escuchemos.
Evangelio (Mt 9, 9-13)
Del santo Evangelio según san Mateo
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa
de recaudador de impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo
siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y
pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto,
los fariseos preguntaron a los discípulos: "¿por qué su Maestro come con
publicanos y pecadores?". Jesús los oyó y les dijo: "No son los sanos
los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que
significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a
los justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Dirijamos, hermanos, nuestra oración a Dios Padre
misericordioso con aquella confianza filial que el Espíritu de Cristo ha
infundido en nuestros corazones. Después de cada petición diremos:
TODOS: Bendice, Señor, a tu pueblo.
1. Por el santo Padre, el
Papa N., para que Dios, que lo eligió obispo de toda la Iglesia, le conceda una
vida larga y feliz y lo asista en la misión de gobernar el pueblo santo de
Dios. Roguemos al Señor.
2. Por nuestra patria y
sus gobernantes, por todas las naciones y sus responsables, para que Dios les
inspire pensamientos y decisiones encaminados a una paz verdadera. Roguemos al
Señor.
3. Por los que están en
camino de conversión, para que Dios, nuestro Señor, les abra en sus sacramentos
las puertas de su misericordia e introduzca a los nuevos hijos de la Iglesia en
la vida nueva de Cristo Jesús. Roguemos al Señor.
4. Por nuestros familiares
y amigos enfermos, para que Dios, nuestro Señor, escuche sus súplicas, realice
sus deseos y haga que, en su tribulación, experimenten el gozo de la
misericordia divina. Roguemos al Señor.
Intenciones de la Iglesia local.
Sacerdote: Padre santo, que quieres misericordia y no sacrificios y
acoges a los pecadores en tu mesa, escucha nuestras oraciones y haz que nuestra
vida, transformada por la fuerza de tu amor, nos lleve a una total entrega a ti
y a todos nuestros hermanos. por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.
Oración sobre las ofrendas.
Mira, Señor, con bondad nuestro servicio para que esta ofrenda se
convierta para ti en don aceptable y para nosotros en aumento de nuestra
caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
El Misterio Pascual y el Pueblo de Dios
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro. Quien, por su Misterio Pascual, realizó la
obra maravillosa de llamarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte al
honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de tu
propiedad, para que, trasladados por ti de las tinieblas a tu luz admirable,
proclamemos ante el mundo tus maravillas. Por eso, con los ángeles y los
arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la comunión.
Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en
él (1 Jn 4, 16).
Oración después de la comunión.
Señor, que la virtud medicinal de este sacramento nos cure por tu
bondad de nuestras maldades y nos haga avanzar por el camino recto. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

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