domingo, 5 de julio de 2026

Evangelio del 6 de julio 2026 Mateo 9, 18-26

 



En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y volverá a vivir".

Jesús se levantó y lo siguió, acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto, pues pensaba: "Con sólo tocar su manto, me curaré". Jesús, volviéndose, la miró y le dijo: "Hija, ten confianza; tu fe te ha curado". Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer.

Cuando llegó a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo: "Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida". Y todos se burlaban de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella región.

Reflexión

La fe auténtica no elimina de inmediato el dolor, pero nos impulsa a acercarnos a Jesús con la certeza de que Él tiene la última palabra. El jefe de la sinagoga, en medio de la tragedia, y la mujer enferma, después de largos años de sufrimiento, ponen toda su confianza en el Señor. Ambos descubren que para Dios no existen situaciones perdidas cuando el corazón permanece abierto a la esperanza.

Este Evangelio nos invita a vencer el miedo, el desaliento y las voces que se burlan de la esperanza. Jesús sigue tomando de la mano a quienes se sienten derrotados y devuelve vida, paz y dignidad a quienes confían en Él. Nuestra tarea es acercarnos con fe, sabiendo que su amor siempre puede transformar nuestra realidad y renovar nuestro corazón.

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