lunes, 6 de julio de 2026

Evangelio del 7 de julio 2026 Mateo 9, 32-38

 



En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: "Nunca se había visto nada semejante en Israel". Pero los fariseos decían: "Expulsa a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios".

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos".

Reflexión

Jesús no solo cura cuerpos, sino también corazones. Su mirada compasiva hacia las multitudes revela el amor de Dios que ve más allá de la enfermedad o el pecado: ve el cansancio y la desorientación de su pueblo. Hoy, su llamado sigue vigente: la mies es mucha, y cada uno de nosotros está invitado a ser trabajador en el campo del Reino, llevando consuelo, esperanza y verdad donde haya necesidad.

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