Síntesis del texto de San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos
San Ignacio expresa su firme deseo de morir por Cristo y pide a las
comunidades que no lo impidan con una compasión mal entendida. Se considera
“trigo de Dios” que debe ser triturado por las fieras para convertirse en “pan
limpio de Cristo”. Rechaza los placeres y los reinos terrenales, pues su
voluntad está puesta en Jesús muerto y resucitado. Para él, el martirio es un
“nacimiento a la vida nueva” y la única manera de contemplar la luz pura y ser
plenamente hombre. Suplica que no lo seduzcan con bienes materiales ni lo
entreguen al mundo, sino que lo apoyen en su deseo de imitar la pasión de
Cristo. Advierte contra la envidia y la incoherencia de tener a Cristo en los
labios pero deseos mundanos en el corazón. Finalmente, pide que se atienda a lo
que escribe ahora, en vida, deseando morir, y no a posibles súplicas contrarias
que pudiera hacer en el momento de la prueba.
Este texto es un testimonio radical de fe y de amor a Cristo, donde el
martirio se entiende no como derrota, sino como plenitud y unión definitiva con
Dios.
(San Ignacio de Antioquía [c.
35108/110]. Carta a los Romanos).

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