miércoles, 27 de mayo de 2026

Síntesis del fragmento del Tratado sobre La Santísima Trinidad de San Agustín

 



 

Unidad esencial y distinción de personas: Los intérpretes católicos y las Escrituras enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una misma e idéntica sustancia e igualdad inseparable, constituyendo un solo Dios y no tres. Sin embargo, las personas son distintas entre sí: el Padre engendró al Hijo (por lo que no es el Hijo), el Hijo es engendrado (por lo que no es el Padre) y el Espíritu Santo es el Espíritu coigual de ambos.

Misiones y acciones históricas particulares: Aunque la Trinidad es inseparable en su esencia y operaciones, ciertos acontecimientos históricos corresponden únicamente a una sola de las personas divinas:

El Hijo solo: Es quien nació de la Virgen María, fue crucificado, sepultado, resucitó y ascendió a los cielos.

El Espíritu Santo solo: Fue quien descendió en forma de paloma en el bautismo de Jesús y en forma de lenguas de fuego en Pentecostés.

El Padre solo: Fue de quien provino la voz celestial que proclamó «Tú eres mi Hijo» durante el bautismo y la transfiguración.

Conclusión: A pesar de estas manifestaciones particulares en la historia, las tres personas divinas permanecen completamente inseparables en su esencia y en su obrar, siendo esta la fe católica que profesa el autor.

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