jueves, 18 de junio de 2026

Evangelio del 19 de junio 2026 Mateo 6, 19-23

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. Más bien, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.

Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!"

Reflexión

Esta enseñanza de Jesús, recogida en el Evangelio de Mateo, nos invita a una revisión profunda de nuestras prioridades y de cómo percibimos el mundo. Es una lección sobre la libertad interior.

Jesús no está condenando el hecho de tener bienes, sino la actitud de "acumular" como si lo material fuera nuestra única seguridad.

La frase "donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón" es un diagnóstico preciso. Nuestro corazón es como una brújula; siempre apunta hacia aquello que valoramos más.

En la mentalidad bíblica, los ojos no son solo un órgano físico, sino la intención del corazón.

Tener los "ojos sanos" significa tener una mirada limpia, generosa y enfocada en lo esencial. Cuando nuestra intención es recta, nuestra vida entera se ilumina.

Tener los "ojos enfermos" (o codiciosos) significa mirar el mundo solo a través del egoísmo.

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