viernes, 3 de julio de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260705




Debemos denunciar la falta de empatía y de escucha por parte de gobernantes y jueces hacia las familias de las víctimas de la violencia, quienes arriesgan todo para exigir justicia ante una sociedad indiferente.



Los familiares de miles de víctimas de la violencia no entienden por qué los gobernantes no prestan oídos a sus reclamos. Es tanto el dolor de tantas familias y tanto el desconsuelo que no se explica la insensibilidad de jueces y autoridades. No se puede desestimar el sufrimiento de tantos inocentes que tocan puertas, arriesgan su integridad, emplean su tiempo y sus recursos para sacudir la conciencia aletargada de ciudadanos indiferentes y de gobernantes sordos. La capacidad de escuchar el clamor de los que sufren es una de las exigencias más arraigadas en la fe de Israel y en la vida misma del Señor Jesús. Pensemos en nosotros, quienes confesamos al hijo de David, como rey manso y humilde no podemos incurrir en la tentación de la violencia. La enorme cantidad de armas que ilegalmente ingresan a nuestro país exhiben la gravedad del problema, lo mismo la violencia desatada desde el crimen organizado la cual pareciera invisible para las autoridades. Estamos ante una crisis mayúscula y son unos cuantos los que están buscando que marchemos por el camino de la paz y la justicia.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260705

 




Las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén.

 

Las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén constituyen una de las obras catequéticas más importantes de la Iglesia antigua. En ellas explica el Credo como fundamento de la fe cristiana y ofrece valiosa información sobre el catecumenado, la liturgia y los sacramentos en la Iglesia de Jerusalén. La obra comprende 24 catequesis: las primeras diecinueve preparan a los catecúmenos para el Bautismo mediante la explicación del Credo, y las cinco últimas, llamadas mistagógicas, profundizan en el significado del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía para los recién bautizados. Aunque san Cirilo no destacó por desarrollar nuevas doctrinas, sobresalió como un excelente catequista y transmisor fiel de la enseñanza de la Iglesia, apoyándose con gran habilidad en la Sagrada Escritura.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260705

 



 

Tratado sobre el perfecto modelo del cristiano.

 

Síntesis

San Gregorio de Nisa [c. 330/335-386].

San Gregorio de Nisa presenta a san Pablo como el modelo perfecto del cristiano, porque configuró toda su vida con Cristo hasta poder decir: «Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí». A través de sus enseñanzas, Pablo revela la grandeza del misterio de Cristo, a quien reconoce como sabiduría, fuerza, paz, redención, luz, sumo sacerdote y cabeza de la Iglesia. Por ello, quienes llevan el nombre de cristianos están llamados a reflejar en su vida las virtudes y el amor de Cristo. Ser cristiano no consiste solo en llevar ese nombre, sino en dar un testimonio auténtico con las obras, de modo que la vida manifieste verdaderamente la presencia de Cristo.

 

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 5 de Julio 2026

 



Antífona de entrada.

Meditamos, Señor, los dones de tu amor, en medio de tu templo. Tu alabanza llega hasta los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia (Cfr. Sal 47, 10-11).

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración colecta.

Señor Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo reconstruiste el mundo derrumbado, concede a tus fieles una santa alegría para que, a quienes rescataste de la esclavitud del pecado, nos hagas disfrutar del gozo que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

            Monición: Alégrate es la palabra del profeta Zacarías que anuncia un Mesías sencillo y humilde; vendrá a hacer justicia a los pobres, llegará montado en un burrito, y será constructor de la paz. Escuchemos.

 

Primera Lectura (Zac 9, 9-10)

Del Libro del profeta Zacarías

Esto dice el Señor: "Alégrate sobremanera, hija de Sión; da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito.

Él hará desaparecer de la tierra de Efraín los carros de guerra, y de Jerusalén, los caballos de combate. Romperá el arco del guerrero y anunciará la paz a las naciones. Su poder se extenderá de mar a mar y desde el gran río hasta los últimos rincones de la tierra". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Sal 144)

R. Acuérdate, Señor, de tu misericordia.

L. Dios y rey mío, yo te alabaré, bendeciré tu nombre siempre y para siempre. Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de alabarte. / R.

L. El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. / R.

L. El Señor es siempre fiel a sus palabras, y lleno de bondad en sus acciones. Da su apoyo el Señor al que tropieza y al agobiado alivia. / R.

L. Que te alaben, Señor, todas tus obras, y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas. / R.

 

Monición: San Pablo afirma que la vida según el Espíritu se opone a la vida según la carne; nos muestra la novedad de la vida cristiana fundada en la fuerza del Espíritu que habita en los creyentes. Escuchemos.

 

Segunda Lectura (Rom 8, 9. 11-13)

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos

Hermanos: Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, sino conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio (Cfr. Mt 11, 25)

R. Aleluya, aleluya. Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R. Aleluya, aleluya.

Monición: En el evangelio Jesús le da las gracias al Padre por haber revelado a los pequeños y humildes la verdad sobre su persona y misión, y haberla escondido a los sabios y entendidos. Escuchemos.

                       

Evangelio (Mt 11, 25-30)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús exclamó: "i Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.

El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja nuestras peticiones. Oremos diciendo:

TODOS: Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.

1.         Oremos a Dios Padre por el Papa N., por nuestro obispo N., y por todos aquellos a los que se han confiado nuestras almas; que nuestro Señor les dé fuerza y sabiduría para dirigir santamente las comunidades que les han sido encomendadas. Roguemos al Señor.

2.         Oremos también para que Dios nos conceda la paz y nos ayude a esparcirla por toda la tierra, en solidaridad con nuestros hermanos que sufren injusticias. Roguemos al Señor.

3.         Oremos por los que se esfuerzan en seguir las sendas del Evangelio, para que su confianza en el Señor no decaiga y sean testimonios del amor que Dios tiene por nosotros. Roguemos al Señor.

4.         Oremos a Dios, nuestro Señor, por los fieles difuntos, especialmente por nuestros familiares, amigos y bienhechores, para que el Señor, por su gran misericordia, los reciba en su gloria. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Señor Dios, que has revelado a los sencillos las riquezas de tu reino, escucha nuestras oraciones y haz que, como discípulos de tu Hijo, llevemos con Él el yugo suave de la cruz y anunciemos a los hermanos el descanso eterno que sólo se encuentra en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

Oración sobre las ofrendas.

La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique, y nos haga participar, de día en día, de la vida del reino glorioso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El Misterio Pascual y el Pueblo de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Quien, por su Misterio Pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de tu propiedad, para que, trasladados por ti de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas. Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la comunión.

Prueben y vean qué bueno es el Señor; dichoso quien se acoge a él (Sal 33, 9).

 

Oración después de la comunión.

Señor, que nos has colmado con tantas gracias, concédenos alcanzar los dones de la salvación y que nunca dejemos de alabarte. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Reflexión 20260705

 


Evangelio del 4 de julio 2026 Mateo 9, 14-17

 



En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?" Jesús les respondió: "¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.

Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan".

Reflexión

Este pasaje nos invita a mirar más allá de las apariencias religiosas. Los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban como signo de penitencia, pero Jesús recuerda que mientras Él —el Esposo— está presente, el tiempo es de alegría, no de luto. La verdadera fe no se mide por la rigidez de los ritos, sino por la capacidad de reconocer el momento de Dios y vivirlo con coherencia. Cuando el corazón se encuentra con Cristo, el ayuno se transforma en espera amorosa, no en obligación vacía.

jueves, 2 de julio de 2026

Evangelio del 3 de julio 2026 Juan 20, 24-29

 



Tomás, uno de los Doce a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".

Reflexión

El pasaje de "La incredulidad de Tomás" nos invita a una profunda reflexión sobre la fe, la fragilidad humana y la misericordia divina:

A menudo, Tomás es juzgado severamente, pero su actitud refleja una búsqueda sincera de verdad. Su necesidad de tocar y ver nos recuerda que, a veces, la fe no nace de una aceptación ciega, sino de un proceso personal y profundo donde cuestionamos lo que se nos presenta.

Jesús, lejos de rechazar a Tomás por su desconfianza, le ofrece exactamente lo que necesita para sanar su duda. Esto demuestra que la fe no siempre es un camino lineal y que lo divino se adapta a nuestras limitaciones humanas para acompañarnos en el proceso de creer.

La frase final, "dichosos los que creen sin haber visto", no es un reproche, sino una invitación a trascender la necesidad de pruebas tangibles. Nos plantea el desafío de encontrar convicción no en la evidencia física, sino en la experiencia espiritual y el testimonio de vida.

Este texto nos enseña que es humano dudar, pero que la verdadera transformación ocurre cuando, ante las heridas del prójimo o las pruebas de la vida, somos capaces de reconocer lo sagrado y exclamar, como Tomás: "¡Señor mío y Dios mío!".