jueves, 23 de abril de 2026

Evangelio del 24 de abril 2026 Juan 6, 52-59

 



En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Jesús les dijo: "Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre". Esto lo dijo Jesús, enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.

 

Comentario

 

Juan 6, 52‑59 nos sitúa en el corazón del misterio cristiano: Jesús se presenta como el pan vivo bajado del cielo, y afirma que quien come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna.

Este pasaje provoca desconcierto entre sus oyentes, porque rompe los límites de una fe meramente simbólica o superficial. Jesús no habla de ideas, sino de una comunión real, de una vida que se comparte y transforma desde dentro.

La reflexión que surge es clara: la fe madura no se reduce a comprender, sino a participar; no se alimenta solo de palabras, sino del encuentro con Cristo que se hace alimento y presencia. En tiempos de duda o dispersión, este texto nos recuerda que la fe auténtica se vive en relación, en la entrega y en la comunión que da sentido a toda existencia.

miércoles, 22 de abril de 2026

¿POR QUÉ DESCANSÓ DIOS EN EL SÉPTIMO DÍA?



El descanso de Dios apunta a la consumación de la Creación, que está más allá de todo esfuerzo humano.

Por mucho que el hombre trabajador sea el socio menor de su Creador (Gén 2,15), tanto menos puede él salvar la tierra mediante su esfuerzo. La meta de la Creación es «un nuevo cielo y una nueva tierra» (Is 65,17) mediante una redención que nos es concedida. Por eso el descanso dominical, que es un anticipo del descanso celestial, está por encima del trabajo que nos prepara para ello. 

Evangelio del 23 de abril 2026 Juan 6, 44-51



En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ese yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios.

Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo, para que, quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".

 

Comentario

 

La iniciativa divina ("Nadie puede venir a mí si el Padre no lo atrae")

El texto comienza subrayando que la fe no es solo un esfuerzo intelectual o humano, sino una respuesta a una atracción amorosa de Dios. Es el Padre quien da el primer paso, "dibujando" el camino hacia Jesús en el corazón de cada persona.

Jesús hace una distinción clara entre el maná que comieron los antepasados en el desierto (que alimentaba el cuerpo pero no evitaba la muerte) y el Pan Vivo que es Él mismo. Mientras que el primero era un recurso temporal, Jesús se presenta como la fuente de vida eterna, transformando la existencia de quien "come de este pan".

"El pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo". Aquí, Jesús anticipa la entrega total de su vida. No solo ofrece una enseñanza o un ejemplo a seguir, sino su propia humanidad (su carne) como alimento espiritual. Es una invitación a la comunión íntima con Él para participar de su misma vida resucitada. 

¿POR QUÉ EL LIBRO DEL GÉNESIS DESCRIBE LA CREACIÓN COMO UN TRABAJO DE SEIS DÍAS?

 


 


 

En el símbolo de la semana laboral, que es coronada por un día de descanso (Gén 1,12,3), se expresa qué bien, qué hermosa y que sabiamente ordenada está la Creación.

 

A partir de la simbología de un trabajo de seis días se pueden deducir principios importantes:

1. No hay nada que no haya sido llamado al ser por el Creador.

2. Todo lo que existe es bueno según su naturaleza.

3. También lo que se ha transformado en malo tiene un núcleo bueno

4. Los seres y cosas creados son interdependientes y se complementan.

5. La Creación, en su orden y armonía, refleja la extraordinaria bondad y belleza de Dios.

6. En la Creación hay una jerarquía: el hombre está por encima del animal, el animal por encima de la planta, la planta por encima de la materia inerte.

7. La Creación está orientada a la gran fiesta final, cuando Cristo venga a buscar

al mundo y Dios sea todo en todos.


Evangelio del 22 de abril 2026 Juan 6, 35-40

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día".

Comentario

Este pasaje del Evangelio de Juan es uno de los pilares de la cristología y la espiritualidad cristiana, pues contiene el primer discurso del "Pan de Vida". Jesús no solo se presenta como alguien que da comida, sino como el alimento mismo que sacia la sed y el hambre existencial del ser humano.

Al decir "Yo soy el pan de vida", Jesús establece una relación directa con el maná del Éxodo. Sin embargo, propone algo superior: mientras que el pan físico se agota, quien acude a él experimenta una plenitud que no depende de las circunstancias externas.

La frase "al que venga a mí, no lo echaré fuera" es una de las promesas más reconfortantes del Nuevo Testamento. No establece condiciones previas de pureza o perfección; el único requisito es el acto de "venir" y "creer".

La fe en Jesús no solo ofrece consuelo en el presente, sino una victoria final sobre la muerte ("y yo lo resucitaré en el último día"). Es el cierre del ciclo de la salvación: quien cree, se une a Cristo y comparte su destino glorioso.

lunes, 20 de abril de 2026

¿LAS LEYES DE LA NATURALEZA Y LAS ORDENACIONES NATURALES TAMBIÉN PROCEDEN DE DIOS?

 


Sí. También las leyes de la naturaleza y las ordenaciones naturales pertenecen a la Creación de Dios.

 El hombre no es una hoja en blanco. Está marcado por el orden y las leyes del ser que Dios ha inscrito en su Creación. Un cristiano no hace, sin más, «lo que quiere». Sabe que se perjudica a sí mismo y a su entorno cuando niega las leyes naturales, usa de las cosas contra su orden interno y quiere ser más listo que Dios, quien las creó. Sobrepasa la capacidad del hombre el pretender hacerse a sí mismo desde cero.

Evangelio del 21 de abril 2026 Juan 6, 30-35

 



En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo".

Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".

Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".

Comentario

El pasaje de Juan muestra a la multitud pidiendo a Jesús una señal para creer, comparándolo con Moisés y el maná en el desierto. Sin embargo, Jesús los lleva a un nivel más profundo: no se trata solo de un milagro material, sino de reconocer que Dios mismo es quien da el verdadero alimento.

Jesús revela que Él es el “pan de vida”, es decir, el alimento que sacia el hambre más profunda del ser humano: el sentido, la esperanza y la vida eterna. Mientras el maná sostenía el cuerpo por un tiempo, Jesús ofrece una vida que no se agota.

Este texto invita a pasar de buscar solo soluciones inmediatas o materiales, a descubrir en Jesús la respuesta plena a nuestras necesidades más hondas. Creer en Él no es solo aceptar una idea, sino confiar y acercarse, sabiendo que en Él nunca quedaremos vacíos.