miércoles, 4 de marzo de 2026

¿HAY CONTRADICCIÓN ENTRE LA FE Y LA CIENCIA?

 


No hay una contradicción irresoluble entre fe y ciencia, porque no puede haber dos verdades.

No existe una verdad de la fe que pudiera estar en conflicto con una verdad de la ciencia. Sólo hay una verdad, a la que se refieren tanto la fe como la razón científica. Dios ha querido tanto la razón, mediante la cual podemos conocer las estructuras razonables del mundo, como ha querido la fe. Por eso la fe cristiana fomenta y potencia las ciencias (naturales). La fe existe para que podamos conocer cosas que, aunque no son contrarias a la razón, sin embargo son reales más allá de la razón. La fe recuerda a la ciencia que no debe ponerse en el lugar de Dios y que tiene que servir a la creación. La ciencia debe respetar la dignidad humana en lugar de atacarla.

 

 

Evangelio del 5 de marzo 2026 Lucas 16, 19-31

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.

El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto'».

 

Reflexión

 

Esta historia no nos habla de que la riqueza sea un mal en sí misma, sino de la ceguera espiritual que a menudo la acompaña.

El rico tenía a Lázaro a su puerta todos los días, pero se había vuelto incapaz de verlo. Su pecado principal fue la indiferencia.

En esencia, este pasaje es un recordatorio de que el amor no es un sentimiento abstracto, sino una acción concreta. El tiempo para "abrir los ojos" y actuar con compasión es hoy, no mañana, pues la vida es el espacio necesario para construir puentes en lugar de levantar muros de indiferencia.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260308

 

El Evangelio (JN 4, 5-42) nos presenta a una mujer de Samaria con un perfil interesante. Realiza a diario una rutina de pesados servicios domésticos como otras tantas mujeres de Israel. Esa rutina no la había orillado a perder su sensibilidad creyente. Conforme ella fue descubriendo a Jesús, captó su identidad; primero lo reconoció como profeta, luego lo confesó como Mesías y finalmente como el salvador del mundo. Los creyentes aprendimos a descubrir a Dios a través de la ayuda de nuestros padres. Cuando reflexionamos en el don de la fe, reconocemos que ese don nos fue participado por familiares, catequistas y amigos que nos compartieron el don que a su vez habían recibido. Efectivamente, la vida cristiana arranca a partir de un encuentro personal con Jesucristo. Quienes confesamos a Jesús, asumimos nuestro compromiso apostólico, participando a los demás de nuestra experiencia creyente.

RAÍCES DE NUESTRA FE Los Credos en la Iglesia.

 


El Credo de san Atanasio 1. 

Este Credo contiene un preciso resumen de nuestra fe católica sobre la Trinidad y la Encarnación, dogmas fundamentales de nuestra fe: «Todo el que quiera salvarse, ante todo es necesario que mantenga la fe católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre. Y la fe católica es ésta, que adoramos a un solo Dios en la Trinidad, y a la Trinidad en la unidad. Sin confundir las Personas ni separar la substancia. Porque una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo. Pero el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo tienen una sola divinidad, gloria igual y coeterna majestad. Cual el Padre, tal es el Hijo, y tal es el Espíritu Santo. El Padre increado, el Hijo increado y el Espíritu Santo. Incomprensible el Padre, incomprensible el Hijo, incomprensible el Espíritu Santo. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo, y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno. Así como tampoco son tres increados ni tres incomprensibles, sino un solo increado y un solo incomprensible. Igualmente, el Padre es omnipotente, el Hijo es omnipotente, el Espíritu Santo es omnipotente; y, sin embargo, no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente». San Atanasio (296-375). El Credo Atanasiano es una declaración de fe resumida en 44 frases. Fue utilizada en la Iglesia Católica a partir del siglo VI d.C. Se diferencia de otros credos cristianos como el Credo Niceno-Constantinopolitano y el Credo de los Apóstoles en que enfatiza especialmente la doctrina trinitaria.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260308

 



 

«Del agua viva habla el Señor con total evidencia. Había dicho, en efecto, la mujer. ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob...? De esta agua viva no puedes darme, porque no tienes medio para sacarla. ¿Quizá prometes otra fuente? ¿Puedes ser mejor que nuestro padre, que cavó este pozo y él mismo lo usó con los suyos? El Señor, pues, nos diga a qué llamó agua viva, Respondió Jesús y le dijo: Todo el que bebiere de esta agua tendrá de nuevo sed; en cambio, quien bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en fuente que salta para vida eterna. Con toda claridad ha dicho el Señor: Se convertirá en él en fuente de agua que salta para vida eterna. Quien bebiere de esta agua no tendrá sed jamás. Es del todo evidente que prometía agua no visible, sino invisible; es del todo evidente que hablaba en sentid no carnal, sino espiritual. Sin embargo, la mujer está aún centrada en la carne. Le complació no tener sed y suponía que Señor le había prometido esto según la carne. Sí, esto se realizará, pero en la resurrección de los muertos. Ella lo quería ya, pue en cierta ocasión Dios había dado a su siervo Elías no padece hambre ni sed durante cuarenta días. Quien pudo dar esto durante cuarenta días, ¿no pudo darlo siempre? Suspiraba em pero ella, pues no quería necesitar, no quería trabajar. Se veía forzada a venir con frecuencia a esa fuente, a cargarse de peso con que suplir la necesidad y, terminada el agua que había sacado, a regresar de nuevo; ese trabajo era cotidiano para ella, porque la necesidad se aliviaba, pero no se extinguía. Complacida, pues, por tal don, ruega que le dé agua viva» (San Agustín [354-430]. Tratado 15 del Evangelio de Juan).

 

La fe no requiere de condiciones extraordinarias para florecer. Reflexión 20260308


 

III DOMINGO DE CUARESMA 8 DE MARZO 2026

 


 


ANTÍFONA DE ENTRADA.

 Mis ojos están siempre fijos en el Señor, pues él libra mis pies de toda trampa. Mírame, Señor, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido (Cfr. Sal 24, 15-16).

 

No se dice Gloria

 

ORACIÓN COLECTA.

Señor Dios, fuente de misericordia y de toda bondad, que enseñaste que el remedio contra el pecado está en el ayuno, la oración y la limosna, mira con agrado nuestra humilde confesión, para que a quienes agobia la propia conciencia nos reconforte siempre tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

Monición: El pueblo se queja ante Moisés que en el desierto "no hay agua para beber". Moisés, obedeciendo a Dios, hace brotar agua de una Roca; el pueblo comprende la fidelidad y cercanía de Dios. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Éx 17, 3-7) Del libro del Éxodo

En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole: "¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?"

Moisés clamó al Señor y le dijo: "¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen". Respondió el Señor a Moisés: "Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo".

Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: "¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?.

 

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

 

Salmo responsorial (Sal 94)

R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.

L. Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él, llenos de júbilo, y démosle gracias. / R.

L. Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; él es nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. / R.

L. Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras". / R.

 

            Monición: San Pablo nos presenta la dinámica de la salvación, Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores y como fuimos reconciliados en Cristo, participaremos con Él en la gloria de Dios. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (Rom 5, 1-2. 5-8)

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos

Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.

La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.

Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Jn 4, 42. 15)

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Señor, tú eres el Salvador del mundo. Dame de tu agua viva para que no vuelva a tener sed.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

 

 Monición: En el evangelio escucharemos cómo la samaritana, al experimentar la presencia del amor transformante de Jesús y recibir el agua viva en su Palabra, corre a anunciarlo logrando nuevos creyentes. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 4, 5-42)

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.

Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: "Dame de beber". (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: "¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?" (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: "Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva".

La mujer le respondió: "Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?" Jesús le contestó: "El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna".

La mujer le dijo: "Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla". Él le dijo: "Ve a llamar a tu marido y vuelve". La mujer le contestó: "No tengo marido". Jesús le dijo: "Tienes razón en decir: 'No tengo marido'. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad".

La mujer le dijo: "Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén". Jesús le dijo: "Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad".

La mujer le dijo: "Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo". Jesús le dijo: "Soy yo, el que habla contigo".

En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: '¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?' Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: "Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?". Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.

Mientras tanto, sus discípulos le insistían: "Maestro, come". Él les dijo: "Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen". Los discípulos comentaban entre sí: "¿Le habrá traído alguien de comer?". Jesús les dijo: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: 'Uno es el que siembra y otro el que cosecha'. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto".

Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: 'Me dijo todo lo que he hecho'. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: "Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el Salvador del mundo". Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Instruidos por el ejemplo de Jesús, el Señor, que en el desierto se entregaba a la oración, oremos también nosotros con insistencia a nuestro Dios. Digamos con fe:

TODOS: Ten compasión de nosotros, Señor.

1.         Para que a través de las prácticas cuaresmales seamos purificados de nuestras culpas y veamos fortalecida nuestra vida cristiana. Roguemos al Señor.

2.         Para que todos los pueblos alcancen la paz, la tranquilidad y el bienestar necesario y puedan así buscar más fácilmente los bienes del cielo. Roguemos al Señor.

3.         Para que el Señor conceda su fuerza a los que se ven tentados, infunda el deseo de la conversión a los pecadores y otorgue el consuelo del cielo a los que están tristes. Roguemos al Señor.

4.         Para que Dios infunda en todos nosotros el deseo de una verdadera conversión, a fin de que nos preparemos a celebrar debidamente el sacramento pascual de la penitencia. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Señor nuestro, fuente de todo bien, escucha nuestras oraciones y concédenos el don del Espíritu, para que manifestemos con valentía nuestra fe y anunciemos con gozo a nuestros hermanos las maravillas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Por estas ofrendas, Señor, concédenos benigno el perdón de nuestras ofensas, y ayúdanos a perdonar a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

PREFACIO III DE CUARESMA

Los frutos de la penitencia

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido que nosotros, pecadores, encontremos en nuestras privaciones voluntarias un motivo para bendecirte, ya que nos ayudan a refrenar nuestras pasiones desordenadas y, al darnos ocasión de compartir nuestros bienes con los necesitados, nos hacen imitadores de tu generosidad. Por eso, con la multitud de los ángeles, te alabamos a una sola voz, diciendo: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

El que beba del agua que yo le daré, dice el Señor, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en manantial capaz de dar la vida eterna (Jn 4, 13-14).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Alimentados en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que lleves a su plenitud en nuestra vida la gracia recibida en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Dirige, Señor, los corazones de tus fieles y da en tu bondad a tus siervos una gracia tan grande que, cumpliendo en plenitud tus mandamientos, nos haga permanecer en tu amor y en el de nuestro prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.