En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: "Ahora sí nos
estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo
sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido
de Dios".
Les contestó Jesús: "¿De veras creen? Pues miren que viene la
hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me
dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he
dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán
tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo".
Comentario
Los discípulos creen haber comprendido plenamente a Jesús cuando él les
habla con claridad. Sin embargo, Jesús conoce la fragilidad de su fe y les
anuncia que pronto lo dejarán solo en el momento de la pasión. Aun así, revela
una verdad consoladora: nunca está solo porque el Padre está con él.
Este pasaje refleja también nuestra propia vida de fe: muchas veces
pensamos que entendemos y que somos fuertes, pero ante las dificultades surgen
el miedo, la duda o el abandono. Jesús no oculta que en el mundo habrá
tribulación, pero ofrece una esperanza firme: “ánimo, yo he vencido al mundo”.
Su victoria sobre el mal y la muerte nos invita a confiar en que, incluso en
medio de las pruebas, la paz verdadera se encuentra en permanecer unidos a él.





