ANTÍFONA DE ENTRADA.
Como niños recién nacidos, anhelen una leche pura y espiritual que los
haga crecer hacia la salvación. Aleluya (1 Pe 2, 2).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA.
Dios de eterna misericordia, que
reanimas la fe de este pueblo a ti consagrado con la celebración anual de las
fiestas pascuales, aumenta en nosotros los dones de tu gracia, para que todos
comprendamos mejor la excelencia del bautismo que nos ha purificado, la
grandeza del Espíritu que nos ha regenerado y el precio de la Sangre que nos ha
redimido. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: San Lucas
nos presenta los trazos esenciales de unidad que identifican a la primera
comunidad cristiana nacida de la fe en Cristo Resucitado, "los creyentes
vivían unidos y lo tenían todo en común". Escuchemos.
PRIMERA LECTURA. (Hech 2, 42-47)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
En los primeros días de la Iglesia, todos los que habían sido
bautizados eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la
comunión fraterna, en la fracción del pan y en las oraciones. Toda la gente
estaba llena de asombro y de temor, al ver los milagros y prodigios que los
apóstoles hacían en Jerusalén.
Todos los creyentes vivían unidos y lo tenían todo en común. Los que
eran dueños de bienes o propiedades los vendían, y el producto era distribuido
entre todos, según las necesidades de cada uno. Diariamente se reunían en el
templo, y en las casas partían el pan y comían juntos, con alegría y sencillez
de corazón. Alababan a Dios y toda la gente los estimaba. Y el Señor aumentaba
cada día el número de los que habían de salvarse. Palabra de Dios. A. Te
alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL. (Sal 117)
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
L. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". Diga
la casa de Aarón: "Su misericordia es eterna". Digan los que temen al
Señor: "Su misericordia es eterna". / R.
L. Querían a empujones derribarme, pero Dios me ayudó. El Señor es mi
fuerza y mi alegría, en el Señor está mi salvación. / R.
L. La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra
angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. Éste es el
día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. / R.
Monición: San Pedro, en la segunda lectura, nos
entrega los principales temas de una catequesis bautismal, "Cristo
resucitado de entre los muertos, nos hace renacer de nuevo a una esperanza
viva". Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA. (1 Pedro 1, 3-9)
De la primera carta del apóstol san Pedro
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran
misericordia, porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos
concedió renacer a la esperanza de una vida nueva, que no puede corromperse ni
mancharse y que él nos tiene reservada como herencia en el cielo. Porque
ustedes tienen fe en Dios, él los protege con su poder, para que alcancen la
salvación que les tiene preparada y que él revelará al final de los tiempos.
Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que sufrir un poco
por adversidades de todas clases, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea
hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de
Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se
acrisola por el fuego.
A Cristo Jesús no lo han visto y, sin embargo, lo aman; al creer en él
ahora, sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros
de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. (Jn 20, 29)
R. Aleluya, aleluya. Tomás, tú crees porque me has visto; dichosos los
que creen sin haberme visto, dice el Señor. R. Aleluya, aleluya.
Monición: En el evangelio escucharemos dos
apariciones de Cristo resucitado; en la primera no estaba Tomás y afirmó que él
no creía. Ocho días después recibe el regalo del resucitado y es invitado a
dejar su incredulidad. Escuchemos.
EVANGELIO. (Jn 20, 19-31)
Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas
de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se
presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con
ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los
discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre
me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló
sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen
los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les
quedarán sin perdonar".
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos
cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al
Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los
clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en
su costado, no creeré".
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y
Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les
dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí
están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no
sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios
mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que
creen sin haber visto".
Otros muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no
están escritos en este libro. Se escribieron éstos para que ustedes crean que
Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su
nombre.
Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Llenos de gozo por la santa resurrección del Señor,
purificados nuestros sentimientos y renovado nuestro espíritu, supliquemos con
insistencia al Señor, diciendo:
TODOS: Jesús resucitado, escúchanos.
1. A Cristo, que ha
vencido la muerte y ha destruido el pecado, pidámosle que todos los cristianos
seamos siempre fieles a las promesas del bautismo que renovamos en la noche
santa de Pascua. Roguemos a/ Señor.
2. A Cristo, que ha
otorgado el perdón y la paz a los pecadores, supliquémosle que quienes han
regresado al camino de la vida conserven los dones que la misericordia del
Padre les ha restituido. Roguemos al Señor.
3. A Cristo, que ha dado
al mundo la vida verdadera y ha renovado toda la creación, pidámosle por los
que, por no creer en su triunfo, viven sin esperanza. Roguemos al Señor.
4. A Cristo, que ha colmado de alegría a los pueblos, los ha
enriquecido con sus dones y ha hecho vibrar de gozo nuestros corazones,
pidámosle que renueve la esperanza de los que sufren y lloran. Roguemos al
Señor.
Sacerdote: Señor, Dios nuestro, escucha nuestra oración y acrecienta en
nosotros la fe pascual, para que, creyendo en tu Hijo, sin haberlo visto,
consigamos la salvación de nuestras almas. Por Jesucristo, nuestro Señor, que
vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo (y de los recién bautizados),
para que, renovados por la confesión de tu nombre y por el bautismo, consigamos
la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
El Misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día)
(en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el
verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra
muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo
pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Jesús dijo a Tomás: Acerca tu mano, toca los agujeros que dejaron los
clavos y no seas incrédulo, sino creyente. Aleluya (Cfr. Jn 20, 27).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Dios todopoderoso, concédenos que la gracia recibida en este sacramento
pascual permanezca siempre en nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.