miércoles, 27 de mayo de 2026

Evangelio del 28 de mayo 2026 Lucas 22, 14-20

 



En aquel tiempo, llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios".

Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes."

Comentario

El texto nos sitúa en el corazón de la fe cristiana: la institución de la Eucaristía. Jesús, consciente de su entrega próxima, transforma una cena común en un acto de comunión y memoria. El pan y el vino dejan de ser simples alimentos para convertirse en signo de una alianza nueva, donde el amor se ofrece hasta el extremo.

Este pasaje nos invita a reconocer que compartir la mesa con Cristo implica participar de su vida y su misión: ser pan partido y vino derramado para los demás.

 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260531

 

No resulta complicado explicar la misericordia de Dios. Cuando se habla del Dios misericordioso en calidad de creyente, no se puede permanecer indiferente. Es necesario definirse, viviendo en sintonía con la misericordia. Cuando reflexionamos en el océano de violencia y brutalidad que salpica a tantos hogares y familias de nuestro país, nos quedamos desconcertados al pensar que admitimos pertenecer a la comunidad de los bautizados en el nombre de Jesucristo. La práctica de la violencia es incompatible con la fe en el Dios misericordioso. No podemos excusarnos de nuestra indiferencia, el predominio del mal avanza porque ni los cristianos de a pie, ni los gobernantes de allá arriba tenemos la entereza y la determinación de poner un límite. Ningún solitario Quijote podrá enfrentar a los delincuentes. La sociedad, el gobierno y el Estado tenemos que sumarnos, porque va de por medio la vida de todos.

Síntesis del Tercer Concilio Ecuménico (Éfeso, 431)


 


El Concilio de Éfeso, celebrado entre el 22 de junio y el 16 de julio del año 431, fue el tercero de los siete primeros concilios ecuménicos y tuvo lugar en la antigua ciudad griega de Éfeso (actual Turquía).

Sus decisiones más relevantes fueron: 

Definición de María como Theotokos (Madre de Dios): se proclamó que María es verdaderamente Madre de Dios porque dio a luz a Jesucristo, quien es plenamente Dios y plenamente hombre en una sola persona.

Condena de Nestorio: se rechazaron sus enseñanzas por dividir a Cristo en dos personas distintas, lo que se consideró contrario a la fe cristiana.

Reafirmación de la unión hipostática: se confirmó que Jesús posee dos naturalezas —divina y humana— unidas inseparablemente en una sola persona.

Importancia: 

El Concilio consolidó la doctrina cristológica y mariana, subrayando la unidad de Cristo y el papel central de María en la fe. Su definición de Theotokos marcó un hito teológico que influyó profundamente en la espiritualidad cristiana tanto oriental como occidental.

Síntesis del fragmento del Tratado sobre La Santísima Trinidad de San Agustín

 



 

Unidad esencial y distinción de personas: Los intérpretes católicos y las Escrituras enseñan que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son de una misma e idéntica sustancia e igualdad inseparable, constituyendo un solo Dios y no tres. Sin embargo, las personas son distintas entre sí: el Padre engendró al Hijo (por lo que no es el Hijo), el Hijo es engendrado (por lo que no es el Padre) y el Espíritu Santo es el Espíritu coigual de ambos.

Misiones y acciones históricas particulares: Aunque la Trinidad es inseparable en su esencia y operaciones, ciertos acontecimientos históricos corresponden únicamente a una sola de las personas divinas:

El Hijo solo: Es quien nació de la Virgen María, fue crucificado, sepultado, resucitó y ascendió a los cielos.

El Espíritu Santo solo: Fue quien descendió en forma de paloma en el bautismo de Jesús y en forma de lenguas de fuego en Pentecostés.

El Padre solo: Fue de quien provino la voz celestial que proclamó «Tú eres mi Hijo» durante el bautismo y la transfiguración.

Conclusión: A pesar de estas manifestaciones particulares en la historia, las tres personas divinas permanecen completamente inseparables en su esencia y en su obrar, siendo esta la fe católica que profesa el autor.

LA SANTÍSIMA TRINIDAD Domingo 31 de mayo 2026

 

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA.

Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia con nosotros.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Dios Padre, que al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador, revelaste a todos los hombres tu misterio admirable, concédenos que, profesando la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de su majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

 

Monición: Moisés, nos narra la primera lectura, experimenta a un Dios que da principios de vida y los acompaña desde su identidad divina, "Yo soy compasivo, clemente, paciente, misericordioso y fiel". Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Éx 34, 4-6. 8-9)

 

Del libro del Éxodo

 

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.

Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: "Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel".

Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: "Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

Salmo responsorial (Dn 3)

R. Bendito seas para siempre, Señor.

Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. / R.

Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. / R.

Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. / R.

 

Monición: San Pablo nos ofrece un saludo trinitario que hemos de experimentar en la vida, "la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con ustedes". Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (2 Cor 13, 11-13)

 

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.

Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz.

Los saludan todos los fieles.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Apoc 1, 8)

 

R. Aleluya, aleluya.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: El evangelio de hoy nos dice que el proyecto del amor de Dios es salvarnos; lo expresa con la frase: "tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que el que crea en él no perezca". Escuchemos.

 

EVANGELIO (Jn 3, 16-18)

 

Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.

 

"Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios". Palabra del Señor.

R./ Gloria a ti, Señor Jesús.

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, a Dios, Padre entrañable, que por Jesucristo nos ha revelado su amor y que escucha complacido los gemidos inefables con que el Espíritu intercede por nosotros. Oremos diciendo:

TODOS: Padre, escúchanos.

1.         Para que Dios Padre lleve al mundo a su plenitud y haga nacer aquel cielo nuevo y aquella tierra nueva que nos ha prometido, en la que la creación entera encontrará la felicidad y podrá contemplar su rostro glorioso. Roguemos al Señor.

2.         Para que el Hijo Unigénito de Dios, que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia, infunda en ella un amor semejante al suyo, como corresponde a su condición de esposa amada. Roguemos al Señor.

3.         Para que el Espíritu del Señor, que enriquece al mundo con sus dones, sea padre para los pobres, consuelo para los tristes, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos. Roguemos al Señor.

4.         Para que los que conocemos el misterio de la vida íntima de Dios, uno en tres Personas, tengamos celo para anunciarlo a quienes lo desconocen, a fin de que también ellos encuentren gozo y descanso en Dios, que se nos ha revelado como Padre, Hijo y Espíritu. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Padre fiel y misericordioso, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito y quisiste que tu Espíritu fuera para nosotros principio de vida, constructor de unidad y fuente de amor, escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe e inspíranos sentimientos de paz y esperanza para que bendigamos siempre tu nombre glorioso y santo. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor, estos dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en una continua oblación a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

 

El misterio de la Santísima Trinidad

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Que con tu Hijo único y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, un solo Señor, no en la singularidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola sustancia.

Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, eso mismo lo afirmamos de tu Hijo y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción.

De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos a tres personas distintas, en la unidad de un solo ser e iguales en su majestad.

A quien alaban los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola voz: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Porque ustedes son hijos de Dios, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abbá, Padre (Gál 4, 6).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Que la recepción de este sacramento y nuestra profesión de fe en la Trinidad santa y eterna, y en su Unidad indivisible, nos aprovechen, Señor, Dios nuestro, para la salvación de cuerpo y alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Reflexión 20260531