En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre iodos los habitantes de la tierra.
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de
todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”
Reflexión
Jesús advierte: "Tengan cuidado de que su corazón no se cargue por
el libertinaje, las borracheras y las preocupaciones de esta vida ".
Libertinaje y borracheras: Representan el exceso y la pérdida de
control sobre uno mismo. Cuando vivimos buscando solo el placer o la evasión,
nos volvemos espiritualmente perezosos e incapaces de percibir la realidad de
Dios.
Cuando habla de las preocupaciones de esta vida no se refiere a la
planificación responsable, sino a la ansiedad y al aferramiento excesivo a lo
material y temporal. Esto distrae el corazón y consume toda nuestra energía,
impidiendo que miremos más allá del día a día.
El peligro es que el corazón, sobrecargado y entorpecido, quede
"dormido" el día de la venida de Cristo.
Es imperativo estar despiertos y en oración constante. Implica
conciencia, discernimiento y preparación moral. Se trata de vivir de tal manera
que, si Cristo viniera hoy, no nos encontrara en un estado de pecado grave o de
completa indiferencia.
El texto no solo nos pide evitar la disipación, sino que nos desafía a vivir cada día con una perspectiva eterna, manteniendo siempre la luz de la fe encendida a través de la vigilancia y la oración.





