ANTÍFONA DE ENTRADA.
El Espíritu del Señor llena toda la tierra; él da consistencia al
universo y sabe todo lo que el hombre dice. Aleluya (sab 1, 7).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA.
Dios nuestro, que por el misterio de la festividad de Pentecostés que
hoy celebramos santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones,
concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa obrando en el
corazón de tus fieles las maravillas que te dignaste realizar en los comienzos
de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: San Lucas nos narra cuando Espíritu Santo
desciende sobre los primeros discípulos. Los visitantes en Jerusalén se admiran
porque todos comprenden las maravillas de Dios en su propia lengua. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Hech 2, 1-11)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un
mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando
sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban.
Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre
ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros
idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes
del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque
cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos
todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua
nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en
Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia,
en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos
visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y
árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en
su propia lengua".
Palabra de Dios.
R./ Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 103)
R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza.
iQué numerosas son tus obras, Señor! La tierra llena está de tus creaturas. /
R.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero
envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. / R.
Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojalá
que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. / R.
Monición: En la
comunidad de Corinto surgieron dificultades que estaban causando división. San
Pablo les ayuda a reflexionar afirmando que todos tenemos el mismo Espíritu y
todos trabajamos para el bien común. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (1 Cor 12, 3-7. 12-13)
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo
la acción del Espíritu Santo.
Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes
servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios,
que hace todo en todos, es el mismo.
En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque así
como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser
muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros,
seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo
Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo
Espíritu.
Palabra de Dios.
R./ Te alabamos, Señor.
SECUENCIA
Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminamos.
Ven ya, padre de los pobres,
luz que penetra en las almas,
dador de todos los dones.
Fuente de todo consuelo,
amable huésped del alma,
paz en las horas de duelo.
Eres pausa en el trabajo,
brisa, en un clima de fuego,
consuelo, en medio del llanto.
Ven, luz santificadora,
y entra hasta el fondo del alma
de todos los que te adoran.
Sin tu inspiración divina
los hombres nada podemos
y el pecado nos domina.
Lava nuestras inmundicias,
fecunda nuestros desiertos
y cura nuestras heridas.
Doblega nuestra soberbia,
calienta nuestra frialdad,
endereza nuestras sendas.
Concede a aquellos que ponen
en ti su fe y su confianza
tus siete sagrados dones.
Danos virtudes y méritos,
danos una buena muerte
y contigo el gozo eterno.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus
fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R. Aleluya, aleluya.
Monición: La presencia de Jesús resucitado no sólo
causa alegría y da la paz a los discípulos, también les da el don del Espíritu
Santo y los envía a misión con la potestad de perdonar los pecados. Escuchemos.
EVANGELIO (Jn 20, 19-23)
Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas
de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se
presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con
ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los
discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.
De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre
me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló
sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen
los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les
quedarán sin perdonar".
Palabra del Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Oremos, hermanos, e invoquemos a Cristo, que, sentado a la
diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, y pidámosle
que lo derrame sobre la Iglesia y sobre todo el mundo. Oremos diciendo: TODOS:
Espíritu Santo, ven.
1. Oremos a Cristo, que
nos mereció la efusión del Espíritu Santo, y pidámosle que sean iluminados por
este mismo Espíritu el Papa N., nuestro obispo N. y todos los demás pastores de
la Iglesia, a fin de que conduzcan su rebaño por las sendas de la salvación.
Roguemos al Señor.
2. Pidamos también al
Señor resucitado, que envió su Espíritu en forma de lenguas, que congregue en
la unidad y conceda la paz a todos los pueblos y naciones del mundo. Roguemos
al Señor.
3. Supliquemos al vencedor
de la muerte que envíe al Paráclito a los que sufren, para que encuentren
fuerza y consuelo en la contemplación del misterio pascual, y les dé la firme
esperanza de que están llamados a la resurrección y felicidad de su reino. Roguemos
al Señor.
4. Pidamos al Hijo de
Dios, que desde el Padre nos ha enviado el Espíritu Santo, que nos recuerde
constantemente sus palabras y nos dé la fuerza que necesitamos para dar
testimonio de Él hasta los confines del mundo. Roguemos al Señor.
Sacerdote: Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y haz que,
renovados y fortalecidos por tu Espíritu, vivamos continuamente la novedad
pascual y lleguemos también a celebrar las fiestas de la Pascua eterna. Por
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de
los siglos. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Concédenos, Señor, que, conforme a la promesa de tu Hijo, el Espíritu
Santo nos haga comprender con más plenitud el misterio de este sacrificio, y
haz que nos descubra toda su verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
El misterio de Pentecostés
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque tú, para llevar a su plenitud el misterio pascual, has enviado
hoy al Espíritu Santo sobre aquellos a quienes adoptaste como hijos al
injertarlos en Cristo, tu Unigénito. Este mismo Espíritu fue quien, al nacer la
Iglesia, dio a conocer a todos los pueblos el misterio del Dios verdadero y
unió la diversidad de las lenguas en la confesión de una misma fe.
Por eso, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas
de Dios. Aleluya (Hech 2, 4. 11).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Dios nuestro, tú que concedes a tu Iglesia dones celestiales,
consérvale la gracia que le has dado, para que permanezca siempre vivo en ella
el don del Espíritu Santo que le infundiste; y que este alimento espiritual nos
sirva para alcanzar la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.