Remar Mar Adentro
Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
miércoles, 13 de mayo de 2026
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260517
Vivimos la paradoja que: Mientras
el mandato es "extender el evangelio a todas las naciones", la
estadística local muestra una "constante disminución de bautizados".
Esto nos sitúa en un escenario de crisis institucional y espiritual.
Entre la grandiosidad del último capítulo del Evangelio de san Mateo,
que invita a extender el discipulado entre todas las naciones y la constante
disminución del número de los bautizados en muchas de las iglesias de
Latinoamérica, existe una gran diferencia. Es como pasar de los siete años de
vacas gordas a los años de vacas flacas. Nunca ha sido tarea sencilla vivir
como discípulos de Jesucristo. Tampoco lo es ahora. Más aun, cabe reconocer que
se multiplican las fuerzas restrictivas que dificultan la respuesta congruente
al llamado de Jesucristo. El desinterés por los ideales evangélicos, la
seducción que ejerce la sociedad del divertimento y el consumo no dejan de
crecer y afectar la vida de los creyentes. Sin embargo, conviene recordar que
la promesa del Padre va en serio: "Yo estoy con ustedes cada día, hasta el
fin del mundo".
RAÍCES DE NUESTRA FE 20260517
Carta de san Cirilo de Alejandría a los monjes de Egipto. Esta Carta
fue enviada antes del Concilio de Éfeso, con la finalidad de poner a los monjes
en aviso contra la herejía de Nestorio que negaba que María fuera reconocida
como la «Theotokos» (Madre de Dios). «Me asombra que haya gente que se haga
esta pregunta: ¿debe o no debe llamarse a la Virgen María Madre de Dios? Pues
si Nuestro Señor Jesucristo es Dios, ¿cómo la Virgen, que lo ha puesto en el
mundo, no va a ser Madre de Dios? Ésta es la creencia que nos han transmitido
los Santos Apóstoles, aunque no se sirvieron de este término. Esta es la
enseñanza que hemos recibido de los Santos Padres. Y muy panicularmente de
nuestro Padre de venerable memoria, Atanasio, que durante cuarenta y seis años
iluminó la sede de Alejandría, y opuso a las invenciones de los heréticos
impíos una sabiduría invencible y digna de los Apóstoles. Atanasio, que ha
invadido con el perfume de sus escritos el universo entero, y a quien todos
rinden testimonio por su ortodoxia y por su piedad; Atanasio, en el tercer
libro del tratado que compuso sobre la Trinidad santa y consustancial, llama
varias veces a la Virgen María Madre de Dios. Voy a citar textualmente sus
palabras: "La Sagrada Escritura -lo hemos hecho notar muy a menudo- se
caracteriza principalmente por esto: porque rinde a la persona del Salvador un
doble testimonia Por una parte, Él es el Dios eterno, el Hijo, el Verbo, el
resplandor y la sabiduría del Padre; por otra, en estos últimos tiempos y para
nuestra salvación, se encarnó de la Virgen María, Madre de Dios, y se hizo
hombre! Yun poco más adelante dice Atanasio: "Juan, estando todavía en las
entrañas de su madre, se estremeció de gozo con la voz de María, la Madre de
Dios'.' Así habla este hombre considerable, tan digno de inspirar confianza,
pues no habría dicho nunca nada que no fuese conforme con las Sagradas
Escrituras...».
EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260517
«Nuestro Señor Jesucristo ascendió al cielo un día como hoy; que
nuestro corazón ascienda también con él. Escuchemos al Apóstol: Ya que habéis
resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo,
sentado a la derecha de Dios... Y así como él ascendió sin alejarse de
nosotros, nosotros estamos ya allí con él, aun cuando todavía no se haya
realizado en nuestro cuerpo lo que nos ha sido prometido. Él fue ya exaltado
sobre los cielos; pero sigue padeciendo en la tierra todos los trabajos que
nosotros, que somos sus miembros, experimentamos. De lo que dio testimonio
cuando exclamó: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Por qué no vamos a
esforzarnos sobre la tierra, de modo que gracias a la fe, la esperanza y la
caridad, con las que nos unimos con él, descansemos ya con él en los cielos?
Mientras él está allí, sigue estando con nosotros; y nosotros, mientras estamos
aquí, podemos estar ya con él allí. Él está con nosotros por su divinidad, su
poder y su amor; nosotros, en cambio, aunque no podemos llevarlo a cabo como él
por la divinidad, sí que podemos por el amor hacia él. No se alejó del cielo,
cuando descendió hasta nosotros; ni de nosotros, cuando regresó hasta él. Él
mismo es quien asegura que estaba allí mientras estaba aquí: Nadie ha subido al
cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo.
Esto lo dice en razón de la unidad que existe entre él, nuestra cabeza, y
nosotros, su cuerpo. Y nadie, excepto él, podría decirlo, ya que nosotros
estamos identificados con él, en virtud de que él, por nuestra causa, se hizo
Hijo del hombre, y nosotros, por él, hemos sido hechos hijos de Dios» (San
Agustín [354-430]. Sermón sobre la Ascensión del Señor).
LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR Domingo 17 de mayo 2026
ANTÍFONA DE ENTRADA.
Hombres de Galilea, ¿qué hacen allí parados mirando al cielo? Ese mismo
Jesús, que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto
marcharse. Aleluya (Hech 1, 11).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
Oración colecta. Concédenos, Dios todopoderoso, rebosar de santa
alegría y, gozosos, elevar a ti una cumplida acción de gracias, ya que la
ascensión de Cristo, tu Hijo, es también nuestra victoria, pues a donde llegó
él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también nosotros, que somos su
cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: El encuentro de los apóstoles conJesús
resucitado durante cuarenta días, los prepara para la misión. Jesús les promete
el Espíritu Santo para que sean sus testigos en todos los rincones de la
tierra. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Hech 1, 1-11)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que
Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus
instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido.
A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que
estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino
de Dios.
Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: "No se alejen de
Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya
les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán
bautizados con el Espíritu Santo".
Los ahí reunidos le preguntaban: "Señor, ¿ahora sí vas a
restablecer la soberanía de Israel?". Jesús les contestó: "A ustedes
no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su
autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará
de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y
hasta los últimos rincones de la tierra".
Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo
ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se
les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
"Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que
los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse".
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 46)
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Señor, de gozo llenos; que el
Señor, el Altísimo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo. / R.
Entre voces de júbilo y trompetas, Dios, el Señor, asciende hasta su
trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos. /
R.
Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros
cantos. Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo. / R.
Monición: Dios, nos dice san Pablo en la segunda
lectura, manifestó en Jesús su fuerza, lo resucitó y lo hizo sentar a su
derecha y lo constituyó Señor de todos y cabeza suprema de la Iglesia.
Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (Ef 1, 17-23)
De la carta del apóstol san Pablo a los efesios
Hermanos: Pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la
gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo.
Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que
les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los
que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros,
los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.
Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar
a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados,
potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo
del mundo actual sino también del futuro.
Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de
la
Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en
todo.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 28, 19. 20)
R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado. R. Aleluya, aleluya.
Monición: Jesús nos deja de herencia un nuevo
mandamiento: "ámense unos a otros, como yo los he amado". Amarnos es
el único camino para que la sociedad nos reconozca que somos discípulos de
Jesús. Escuchemos.
EVANGELIO (Mt 28, 16-20)
Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al
monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque
algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido dado
todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todos
los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, y enseñándoles a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo
estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo". Palabra del
Señor. A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Pongamos, hermanos, nuestra mirada en Jesús, sacerdote
eterno, que ha subido al cielo para interceder por nosotros, y pidámosle por
las necesidades de todos los hombres. Digamos con fe y esperanza:
TODOS: Tú, que estás sentado a la derecha del Padre, escúchanos, Señor.
1. Para que Cristo, desde
el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia, que lucha en medio de las
dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los
bienes temporales. Roguemos al Señor.
2. Para que Jesús, el
Señor, que prometió que, al ser elevado sobre la tierra, atraería a todos hacia
sí, revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen. Roguemos al Señor.
3. Para que Jesús, que
está junto al Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el
cuerpo o angustias en el espíritu. Roguemos al Señor.
4. Para que el Señor,
elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los
bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra. Roguemos
al Señor.
Sacerdote: Dios, Padre todopoderoso, que has resucitado y lo has hecho
Señor del universo, concédenos lo que, con te hemos pedido. Por Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Al ofrecerte, Señor, esta festividad de la ascensión, concédenos que
por este santo intercambio, nos elevemos también nosotros a los bienes del
cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
El misterio de la Ascensión
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria, triunfador del pecado y de la
muerte, ante la admiración de los ángeles, ascendió (hoy) a lo más alto de los
cielos, como Mediador entre Dios y los hombres, Juez del mundo y Señor de los
espíritus celestiales. No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para
que pusiéramos nuestra confianza en llegar, como miembros suyos, a donde él,
nuestra cabeza y principio, nos ha precedido. Por eso, con esta efusión del
gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Aleluya
(Mt 28, 20).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Dios todopoderoso nos permites participar en la tierra de los misterios
divinos, concede que nuestro fervor cristiano nos oriente hacia el cielo, donde
ya nuestra naturaleza humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Evangelio del 14 de mayo 2026 Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me
ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos,
permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y
su alegría sea plena.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he
amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por
ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo
siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo
amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y
los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que
el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando:
que se amen los unos a los otros".
Comentario
Este pasaje, presenta el corazón del mensaje de Jesús permanecer en su amor. Así como Él vive unido al amor del Padre, invita a sus discípulos a vivir en esa misma comunión mediante la fidelidad a sus mandamientos.
El mandamiento principal es claro y exigente: “Ámense unos a otros como
yo los he amado”. No se trata de un amor superficial, sino de un amor capaz de
entregarse, servir y dar la vida por los demás. Jesús ya no llama siervos a sus
discípulos, sino amigos, porque les comparte su intimidad y su misión.
Recordemos que la verdadera alegría nace cuando vivimos en el amor de
Dios y lo reflejamos en nuestras relaciones cotidianas. El cristiano está
llamado a dar fruto duradero: obras de amor, reconciliación y servicio que
hagan presente a Dios en el mundo.
martes, 12 de mayo de 2026
Evangelio del 13 de mayo 2026 Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas
cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el
Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará
por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van
a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya
comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de
lo mío y se los comunicará a ustedes".
Comentario
Dios revela su misterio de manera gradual, según la capacidad de cada
uno para recibirlo. La acción del Espíritu Santo es quien actualiza y
profundiza la enseñanza de Jesús, manteniendo viva su palabra en la comunidad
creyente.
El pasaje es una invitación a la confianza: aunque no entendamos todo
de inmediato, el Espíritu nos conduce paso a paso hacia la verdad plena,
siempre en comunión con el Padre y el Hijo.





