miércoles, 22 de abril de 2026

¿POR QUÉ EL LIBRO DEL GÉNESIS DESCRIBE LA CREACIÓN COMO UN TRABAJO DE SEIS DÍAS?

 


 


 

En el símbolo de la semana laboral, que es coronada por un día de descanso (Gén 1,12,3), se expresa qué bien, qué hermosa y que sabiamente ordenada está la Creación.

 

A partir de la simbología de un trabajo de seis días se pueden deducir principios importantes:

1. No hay nada que no haya sido llamado al ser por el Creador.

2. Todo lo que existe es bueno según su naturaleza.

3. También lo que se ha transformado en malo tiene un núcleo bueno

4. Los seres y cosas creados son interdependientes y se complementan.

5. La Creación, en su orden y armonía, refleja la extraordinaria bondad y belleza de Dios.

6. En la Creación hay una jerarquía: el hombre está por encima del animal, el animal por encima de la planta, la planta por encima de la materia inerte.

7. La Creación está orientada a la gran fiesta final, cuando Cristo venga a buscar

al mundo y Dios sea todo en todos.


Evangelio del 22 de abril 2026 Juan 6, 35-40

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día".

Comentario

Este pasaje del Evangelio de Juan es uno de los pilares de la cristología y la espiritualidad cristiana, pues contiene el primer discurso del "Pan de Vida". Jesús no solo se presenta como alguien que da comida, sino como el alimento mismo que sacia la sed y el hambre existencial del ser humano.

Al decir "Yo soy el pan de vida", Jesús establece una relación directa con el maná del Éxodo. Sin embargo, propone algo superior: mientras que el pan físico se agota, quien acude a él experimenta una plenitud que no depende de las circunstancias externas.

La frase "al que venga a mí, no lo echaré fuera" es una de las promesas más reconfortantes del Nuevo Testamento. No establece condiciones previas de pureza o perfección; el único requisito es el acto de "venir" y "creer".

La fe en Jesús no solo ofrece consuelo en el presente, sino una victoria final sobre la muerte ("y yo lo resucitaré en el último día"). Es el cierre del ciclo de la salvación: quien cree, se une a Cristo y comparte su destino glorioso.

lunes, 20 de abril de 2026

¿LAS LEYES DE LA NATURALEZA Y LAS ORDENACIONES NATURALES TAMBIÉN PROCEDEN DE DIOS?

 


Sí. También las leyes de la naturaleza y las ordenaciones naturales pertenecen a la Creación de Dios.

 El hombre no es una hoja en blanco. Está marcado por el orden y las leyes del ser que Dios ha inscrito en su Creación. Un cristiano no hace, sin más, «lo que quiere». Sabe que se perjudica a sí mismo y a su entorno cuando niega las leyes naturales, usa de las cosas contra su orden interno y quiere ser más listo que Dios, quien las creó. Sobrepasa la capacidad del hombre el pretender hacerse a sí mismo desde cero.

Evangelio del 21 de abril 2026 Juan 6, 30-35

 



En aquel tiempo, la gente le preguntó a Jesús: "¿Qué señal vas a realizar tú, para que la veamos y podamos creerte? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo".

Jesús les respondió: "Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo".

Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed".

Comentario

El pasaje de Juan muestra a la multitud pidiendo a Jesús una señal para creer, comparándolo con Moisés y el maná en el desierto. Sin embargo, Jesús los lleva a un nivel más profundo: no se trata solo de un milagro material, sino de reconocer que Dios mismo es quien da el verdadero alimento.

Jesús revela que Él es el “pan de vida”, es decir, el alimento que sacia el hambre más profunda del ser humano: el sentido, la esperanza y la vida eterna. Mientras el maná sostenía el cuerpo por un tiempo, Jesús ofrece una vida que no se agota.

Este texto invita a pasar de buscar solo soluciones inmediatas o materiales, a descubrir en Jesús la respuesta plena a nuestras necesidades más hondas. Creer en Él no es solo aceptar una idea, sino confiar y acercarse, sabiendo que en Él nunca quedaremos vacíos.

domingo, 19 de abril de 2026

Evangelio del 20 de abril 2026 Juan 6, 22-29

 



Después de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la multitud, que estaba en la otra orilla del lago, se dio cuenta de que allí no había más que una sola barca y de que Jesús no se había embarcado con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. En eso llegaron otras barcas desde Tiberíades al lugar donde la multitud había comido el pan. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste acá?" Jesús les contestó: "Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello".
Ellos le dijeron: "¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?" Respondió Jesús: "La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien él ha enviado".
 
Comentario
 
La gente busca a Jesús después del milagro de los panes, pero Él les invita a ir más allá de lo material. Les enseña que no deben trabajar solo por el alimento que perece, sino por el que da vida eterna. El centro del mensaje es claro: la verdadera “obra de Dios” es creer en Aquel que Él ha enviado. Es una llamada a pasar de una fe superficial a una relación más profunda y confiada con Dios.

viernes, 17 de abril de 2026

Reflexión 20260419 Los discípulos basaban su fe en las señales y el poder visible de Jesús en Galilea.


 

Evangelio del 18 de abril 2026 Juan 6, 16-21

 



Al atardecer del día de la multiplicación de los panes, los discípulos de Jesús bajaron al lago, se embarcaron y empezaron a atravesar hacia Cafarnaúm. Ya había caído la noche y Jesús todavía no los había alcanzado. Soplaba un viento fuerte y las aguas del lago se iban encrespando.

Cuando habían avanzado unos cinco o seis kilómetros, vieron a Jesús caminando sobre las aguas, acercándose a la barca, y se asustaron. Pero él les dijo: "Soy yo, no tengan miedo". Ellos quisieron recogerlo a bordo y rápidamente la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían.

Comentario

El pasaje narra cómo los discípulos, en medio de la oscuridad y el mar agitado, ven a Jesús acercarse caminando sobre las aguas. Este momento revela su poder divino y su presencia que disipa el miedo: cuando Él dice “Soy yo, no teman”, la tormenta se transforma en calma.

El texto simboliza la fe que vence el temor y la certeza de que, incluso en medio de las dificultades, Cristo se acerca para traer paz y seguridad.