lunes, 16 de febrero de 2026

Evangelio del 17 de febrero 2026 Marcos 8, 14-21

 



En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes". Entonces ellos comentaban entre sí: "Es que no tenemos panes".

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?" Ellos le contestaron: "Doce". Y añadió: "¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete". Entonces él dijo: "¿Y todavía no acaban de comprender?".

Reflexión

A menudo somos como esos discípulos: nos obsesionamos con el "único pan" que nos falta (nuestros problemas actuales), olvidando las "canastas llenas" que Dios ya ha puesto en nuestra vida anteriormente.

Evangelio del 16 de febrero 2026 San Marcos 8,11-13



En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Reflexión

Este Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿Qué señales estoy pidiendo yo para confiar? Quizás el suspiro de Jesús hoy sea por nuestra falta de atención a los "pequeños signos" que ya nos rodean: un gesto de bondad, la naturaleza o la paz interior.



 

viernes, 13 de febrero de 2026

¿QUÉ NOS MUESTRA DIOS DE SÍ CUANDO NOS ENVÍA A SU HIJO?

 


En Jesucristo Dios nos muestra toda la profundidad de su amor misericordioso.

Por medio de Jesucristo el Dios invisible se hace visible. Se hace hombre como nosotros. Esto nos enseña hasta dónde alcanza el amor de Dios. Lleva toda nuestra carga. Anda todos los caminos con nosotros. Está en nuestro abandono, nuestro dolor, nuestro miedo ante la muerte. Está allí donde no podemos avanzar más, para abrirnos la puerta hacia la Vida.

Evangelio del 14 de febrero 2026 Marcos 8, 1-10

 



En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos".

Sus discípulos le respondieron: "¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos le contestaron: "Siete".

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos recuerda que Dios no es lejano ni ajeno a nuestras carencias. La compasión de Jesús nace del corazón y se transforma en gesto concreto. Con siete panes y unos pocos peces —algo que parecía insuficiente— realiza un milagro que sacia a miles y todavía sobra.

La enseñanza es profunda: cuando ponemos en manos de Dios lo poco que tenemos, Él lo multiplica. A veces sentimos que nuestras fuerzas, recursos o talentos son escasos, pero en el amor y la confianza se vuelven abundancia.

Este evangelio nos anima a confiar, a ser generosos y a recordar que la verdadera abundancia nace de la compasión y del compartir.

¿Cómo se revela Dios en el Antiguo Testamento?

 



 

En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se revela como el Dios que ha hecho el mundo por amor y que es fiel al hombre incluso cuando éste se separa de él por el pecado.

 

Dios se da a conocer en la historia:

Sella con Noé una Alianza para salvar a todos los seres vivos.

Llama a Abraham para hacer de él «padre de muchedumbre de pueblos» (Gén 17,5b) y bendecir en él a «todas las familias de la tierra» (Gén 12,3b).

El pueblo de Israel, nacido de Abraham, será su propiedad personal.

Dios se da a conocer a Moisés por su nombre. Su nombre misterioso [YAHVÉ] significa «Yo soy» (Éx 3,14).

Libera a Israel de la esclavitud en Egipto, sella una alianza en el Sinaí y por medio de Moisés da a su pueblo la ley.

Una y otra vez envía Dios profetas a su pueblo, para llamarlo a la conversión y a la renovación de la Alianza.

Los profetas anuncian que Dios establecerá una Alianza nueva y eterna, que realizará una renovación radical y la redención definitiva.

Esta Alianza estará abierta a todos los hombres.

Evangelio del 13 de febrero 2026 Marcos 7, 31-37

 



En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no le dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

 

Reflexión

 

Jesús no busca el espectáculo. Al llevar al hombre aparte, establece una relación personal y directa. Esto nos recuerda que, para sanar nuestras "sorderas" interiores (el egoísmo, la indiferencia o el miedo), a menudo necesitamos buscar momentos de silencio y retiro, lejos del ruido cotidiano, para escuchar la voz de Dios.

Los oídos: Representan nuestra capacidad de acoger la palabra de los demás y de Dios.

La lengua: Representa nuestra capacidad de anunciar la verdad y expresar amor.

Jesús nos invita a romper las barreras que nos mantienen aislados, recordándonos que el ser humano está diseñado para el encuentro y el diálogo.

 

Reflexión final: ¿Qué es aquello que hoy me impide escuchar con claridad o hablar con bondad? Quizás hoy necesitemos pedirle a Jesús que toque nuestros sentidos para volver a conectar con quienes nos rodean.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Evangelio DEL 12 DE FEBRERO 2026 Marcos 7, 24-30

 



En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: "Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". La mujer le replicó: "Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños".

Entonces Jesús le contestó: "Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija". Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

 

Reflexión

 

La misericordia de Dios supera toda frontera humana porque no depende de la nacionalidad, la cultura, el pasado o la condición social. Jesús se encuentra en territorio extranjero y allí realiza el milagro. Donde hay sufrimiento y fe sincera, allí se hace presente el amor divino.

La mujer no pertenece al pueblo elegido, pero muestra una confianza inquebrantable. No exige, no se ofende, no abandona; insiste con humildad y seguridad. Su fe nace del amor y del dolor, y esa combinación la hace auténtica.

Revisemos nuestra vida. Tal vez hemos pensado que estamos lejos de Dios por errores del pasado, por dudas, por heridas o por no sentirnos “suficientemente buenos”. Pero este texto nos recuerda que la distancia no es un obstáculo para Dios. A veces, precisamente en la conciencia de nuestra necesidad nace una fe más pura y profunda.