Remar Mar Adentro
Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
domingo, 5 de abril de 2026
Evangelio del 6 de abril 2026 Mateo 28, 8-15
Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a
toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar
la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las
saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces
les dijo Jesús: "No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se
dirijan a Galilea. Allá me verán".
sábado, 4 de abril de 2026
viernes, 3 de abril de 2026
RAÍCES DE NUESTRA FE 20260405 Los Credos de la Iglesia
Símbolo de los Apóstoles
Artículos de nuestra fe en el Símbolo de los Apóstoles. Este Credo fue desarrollado en los primeros siglos del cristianismo, como una forma de unificar la fe de la Iglesia y establecer una doctrina común. Se le denomina «Símbolo de los Apóstoles», porque según una piadosa tradición, no comprobada históricamente, fue escrito y transmitido por ellos desde entonces. Estos son los doce artículos: «1. Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. 2. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, 3. que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María siempre Virgen, 4. padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, 5. al tercer día resucitó de entre los muertos, 6. subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. 7. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y muertos. 8. Creo en el Espíritu Santo, 9. la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, 10. el perdón de los pecados, 11. la resurrección de la carne y 12. la vida eterna. Amén». Este Credo es una declaración dogmática de los contenidos de la fe cristiana. Este Credo tiene una estructura trinitaria con secciones que afirman nuestra fe en Dios Padre, Jesucristo, su Hijo y el Espíritu Santo. Este Credo se basó en la comprensión teológica cristiana de los Evangelios canónicos, de las Cartas del Nuevo Testamento y, un poco menos, del Antiguo Testamento.
EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260405
«Salieron Pedro y aquel otro discípulo y vinieron al sepulcro... Hay
que advertir aquí y tener muy en cuenta la recapitulación que hace volviendo a
lo que había dejado, poniéndolo, no obstante, como sucedido después. Porqué,
habiendo dicho que llegaron al sepulcro, se vuelve atrás para decir cómo
llegaron: Corrían los dos simultáneamente... Donde manifiesta que, corriendo
con mayor velocidad, llegó primero aquel otro discípulo, que, siendo él mismo,
lo cuenta todo como si se tratase de otro. Y, habiéndose inclinado, vio
colocadas las envolturas, mas no entró. Vino en pos de él Simón Pedro y entró
en el sepulcro... ¿Vamos a pensar que estas cosas no tienen significación
alguna? Jamás lo hubiera yo pensado. Pero vamos apresuradamente a otras cosas
en las que nos obliga a detenernos la necesidad de resolver alguna dificultad o
de dar alguna aclaración. Detenerse a averiguar el significado de cada una de
estas cosas es ciertamente delicioso; pero para aquellos que disponen del
tiempo que a nosotros nos es tan escaso. Entonces entró también aquel discípulo
que había llegado primero al sepulcro. Llegó el primero, mas entró el segundo.
Tampoco esto está vacante de misterio, pero para esto yo no estoy vacante.
Dice: Y vio y creyó. Algunos, leyendo con poca atención, juzgan que Juan creyó
que Jesús había resucitado, mas no lo indica así lo que sigue. Porque ¿qué
indica lo que después añadió: No conocían aún la Escritura, que era conveniente
que Él resucitase de entre los muertos? Luego no creyó que hubiera resucitado,
ya que no sabía que era conveniente que Él resucitase. Pues ¿qué vio, qué
creyó? Vio el sepulcro vacío y creyó lo que la mujer había dicho» (San Agustín
[354-430]. Tratado 120 del Evangelio de Juan).
DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR Domingo 5 de abril 2026
ANTÍFONA DE ENTRADA.
He resucitado y estoy contigo, aleluya: has puesto tu mano sobre mí,
aleluya: tu sabiduría ha sido maravillosa, aleluya, aleluya (Cfr. sal 138, 18.
5-6).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA.
Señor Dios, que por medio de tu Unigénito, vencedor de la muerte, nos
has abierto hoy las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos la
solemnidad de la resurrección del Señor, resucitar también en la luz de la vida
eterna, por la acción renovadora de tu Espíritu. Por nuestro Señor
Jesucristo...
Monición: En la primera lectura Pedro nos presenta
una catequesis sobre la resurrección de Cristo, testimoniando que Jesús pasó
haciendo el bien y ahora los apóstoles anuncian con su vida lo que habían visto
y oído. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Hech 10, 34. 37-43)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Ya saben ustedes
lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo
predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de
Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por
el diablo, porque Dios estaba con él.
Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo
mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió
verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano,
había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que
resucitó de entre los muertos.
Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha
constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime:
que cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados".
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (sal 117)
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
L. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia
es eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". / R.
L. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro
orgullo.
No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho. /
R.
L. La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra
angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. / R.
Monición : San Pablo nos invita a vivir la nueva
vida ofrecida por Cristo resucitado. El cristiano celebra la resurrección de
Cristo con el pan sin levadura que es la sinceridad y la verdad. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (1 Cor 5, 6-8)
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: ¿No saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda
la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya
que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido
inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura,
que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y
verdad.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
SECUENCIA
(Sólo el día de hoy es obligatoria; durante la octava es opcional)
Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.
Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.
"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?"
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,
los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!
Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua."
Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.
Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (1 Cor 5, 7-8)
R. Aleluya, aleluya. Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua. R. Aleluya, aleluya.
Monición: El Evangelio nos muestra el proceso que
siguieron María Magdalena, Juan y Pedro, para llegar al punto culminante de la
fe pascual: correr, ver, contemplar que reforzaron su fe y concluyeron:
"Jesús está vivo". Escuchemos.
EVANGELIO (Jn 20, 1-9)
Del santo Evangelio según san Juan A. Gloria a ti, Señor.
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María
Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr,
llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús
amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos
dónde lo habrán puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban
corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó
primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero
no entró.
En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el
sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había
estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino
doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había
llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían
entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los
muertos.
Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Llenos de gozo por la santa resurrección del Señor,
purificados nuestros sentimientos y renovado nuestro espíritu, supliquemos con
insistencia al Señor, diciendo:
TODOS: Rey vencedor, escúchanos.
1. A Cristo, que ha sido
constituido Cabeza de la Iglesia, pidámosle que, por su amor, conceda abundante
felicidad, gozo y exultación a todos los fieles que celebren su triunfo.
Roguemos al Señor.
2. A Cristo, que ha
otorgado el perdón y la paz a los pecadores, supliquémosle que quienes han
regresado al camino de la vida conserven los dones que la misericordia del
Padre les ha restituido. Roguemos al Señor.
3. A Cristo, que ha
inaugurado la resurrección universal, pidámosle que alegre el corazón de los
hombres y, con el anuncio evangélico, llene de gozo a todos los pueblos y
naciones. Roguemos al Señor.
4. A Cristo, que con su
santa resurrección ha colmado de alegría a los pueblos, los ha enriquecido con
sus dones y ha hecho vibrar de gozo nuestros corazones, pidámosle que renueve
la esperanza de los que sufren y lloran. Roguemos al Señor.
Intenciones de la Iglesia local.
Sacerdote: Señor Jesucristo, en esta fiesta gloriosa de tu resurrección
te pedimos que escuches nuestras plegarias y extiendas tu diestra
misericordiosa sobre este pueblo que tiene puesta toda su esperanza en tu
resurrección. Tú, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de
los siglos. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Llenos de júbilo por el gozo pascual te ofrecemos, Señor, este
sacrificio, mediante el cual admirablemente renace y se nutre tu Iglesia. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
Prefacio I de Pascua
El Misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día)
(en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el
verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra
muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo
pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido inmolado. Aleluya. Celebremos,
pues, la Pascua, con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.
Aleluya (1 Cor 5, 7-8).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Dios de bondad, protege paternalmente con amor incansable a tu Iglesia,
para que, renovada por los misterios pascuales, pueda llegar a la gloria de la
resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Para despedir al pueblo, el diácono o, en su ausencia, el mismo
sacerdote canta o dice:
Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado. Vayan en paz,
aleluya, aleluya.
0 bien:
Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.
Todos responden:
Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.
Sábado Santo de la Sepultura del Señor
EN ESPERA DE LA "HORA DEL PADRE"
Ayer, los cristianos y todas las personas de buena voluntad, tuvimos la
oportunidad de celebrar la santa Pasión del Siervo de Dios, Jesús, que se inmoló
por nuestra salvación, y hoy estamos invitados a guardar, con decoro, la
memoria de que Cristo reposó en este día en el sepulcro, en espera de la
"hora del Padre" para traspasar las fronteras de las tinieblas y ser
arrancado de las garras de la muerte hacia la vida nueva que el Padre le dio y
que nos tiene prometida a todos los bautizados en el momento que Él lo tiene
previsto. Es bueno releer la Pasión según la narran los evangelistas y orar en
lo profundo de nuestro corazón, como si estuviéramos frente al santo sepulcro.
La Liturgia para celebrar la Resurrección de Cristo contempla una
vigilia en la noche santa, sábado, que nos conduce a las primeras horas del
domingo de Resurrección; una hermosa y amplia liturgia que recorre en síntesis
los relatos bíblicos desde la Creación, la formación y liberación del Pueblo de
Dios, Israel; es la voz autorizada de los profetas que abren la posibilidad de
generar la esperanza de la salvación en toda la humanidad siempre y cuando, con
buena conciencia y libertad, se quiera aceptar la invitación del Señor hacia el
proyecto original de Dios con el ser humano.
1. Durante el Sábado
Santo, la Iglesia permanece en ayuno y oración, junto al sepulcro del Señor,
meditando en su pasión y muerte, así como en su descenso al lugar de los
muertos, y esperando su resurrección.
2. Manteniendo el altar
enteramente desnudo, la Iglesia se abstiene de celebrar el sacrificio de la
Misa hasta que, después de la Vigilia solemne o espera nocturna de la
resurrección, se desborda la alegría pascual, cuya exuberancia inunda los
cincuenta días subsiguientes.




