miércoles, 14 de enero de 2026

Evangelio del 15 de enero 2026 Marcos 1, 40-45



En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: "Si tú quieres, puedes curarme". Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: "¡Sí quiero: sana!". Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: "No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés".

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.

 

Reflexión

 

El pasaje de Marcos 1, 40-45 nos presenta a un leproso que se acerca a Jesús con humildad y fe, diciendo: “Si quieres, puedes limpiarme.” Jesús, movido por la compasión, lo toca y lo sana, rompiendo las barreras sociales y religiosas que aislaban al enfermo.

El leproso no exige, no presume. Se acerca con confianza, pero también con respeto, reconociendo el poder y la voluntad de Jesús.

Jesús no solo sana con palabras, sino que toca al marginado, restaurando su dignidad humana. Es un acto de amor que desafía el miedo y la exclusión.

Aunque Jesús pide discreción, el hombre sanado no puede contener su alegría. La buena noticia se difunde, mostrando que el Reino de Dios no se puede encerrar.

Este texto nos llama a ser instrumentos de sanación, a mirar con compasión y a actuar con valentía, tocando las heridas del mundo con ternura y esperanza.


martes, 13 de enero de 2026

Evangelio del 14 de enero 2025 Marcos 1, 29-39

 



En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando". Él les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Reflexión

Jesús sana a la suegra de Pedro. El detalle más revelador es que, apenas se siente bien, ella "se puso a servirles". Esto nos enseña que el propósito de ser restaurados por Dios no es el simple bienestar personal, sino recuperar la capacidad de darnos a los demás. La salud y la gracia son herramientas para el servicio.

La Puerta Abierta al Sufrimiento "toda la ciudad se agolpaba a la puerta". Jesús no huye de la multitud ni se encierra; se hace cargo del dolor ajeno. La imagen que generamos refleja precisamente ese contraste: la intimidad del hogar donde sana a una persona, y el horizonte lleno de gente esperando fuera. Jesús es el puente entre la miseria humana y la misericordia divina.

A pesar del éxito y la demanda de la gente, Jesús se retira a un lugar solitario a orar de madrugada. Esta es quizás la lección más importante:

La oración no era para Jesús un escape, sino el lugar donde recordaba quién era y qué debía hacer.

Cuando los discípulos lo encuentran y le dicen "todos te buscan" (incitándolo a quedarse donde ya es famoso), él responde: "Vayamos a otra parte". La oración le da la libertad de no dejarse atrapar por el éxito inmediato y seguir adelante con su misión universal.

Reflexión final: En un mundo que nos pide estar siempre "conectados" y ser productivos, este pasaje nos invita a buscar nuestro propio "lugar solitario" para discernir si lo que hacemos nace del amor o de la simple inercia.

lunes, 12 de enero de 2026

Evangelio del 13 de enero 2026 Marcos 1, 21-28



En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: "¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le ordenó: "¡Cállate y sal de él!" El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: "¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen". Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

 

Reflexión

 

A diferencia de los escribas, que citaban tradiciones de otros, Jesús habla con una autoridad propia que nace de la coherencia y la verdad. La reflexión aquí es: ¿A qué voces le damos autoridad en nuestra vida? Jesús no solo informa, él transforma la realidad con lo que dice.

El texto muestra que el mal reconoce la santidad de Dios incluso antes que los hombres ("Sé quién eres: el Santo de Dios"). Sin embargo, Jesús no busca espectáculo; con un mandato simple —"¡Cállate y sal de él!"— demuestra que la luz siempre tiene el control sobre la oscuridad. Nos recuerda que no debemos temer, pues su palabra es liberadora.

El milagro ocurre en un lugar sagrado. Esto nos enseña que la fe no es solo rituales o lectura de textos, sino un encuentro vivo que debe romper las cadenas de lo que nos oprime (vicios, miedos, egoísmo).

domingo, 11 de enero de 2026

TIEMPO ORDINARIO 2026 Color: verde




El año litúrgico es una admirable escuela para ser cristianos. Los misterios de la salvación que celebramos no son simplemente el recuerdo de algo que sucedió hace muchos siglos. Hay una presencia totalmente actual del mismo hecho salvífico.

"Lo único que celebra la Iglesia es la Pascua de Cristo". Todos los hechos de la vida del Señor son pascuales, porque van hacia esa culminación. La santísima Virgen y cada uno de los santos, desde luego, han vivido en ellos la Pascua, han caminado con Jesús o han participado de su muerte, por eso participan ahora de su gloria.

A este tiempo que iniciamos se le ha llamado de varios modos, Tiempo "entre año" o también, y ahora oficialmente, "Tiempo Ordinario". En Europa se le llegó a llamar "Domingos verdes".

 

Durante el año litúrgico, el Tiempo Ordinario se da en dos etapas:

Primera Parte: Esta etapa inicia el lunes 12 de enero (después del Bautismo del Señor) y termina el martes 17 de febrero, justo antes del Miércoles de Ceniza. Esta etapa comprende 6 semanas. Desde la semana 1 a la 6.

Segunda Parte: Se reanuda el lunes 25 de mayo (después del Domingo de Pentecostés) y se extiende hasta el sábado 28 de noviembre, víspera del primer domingo de Adviento. Esta etapa comprende 27 semanas. Desde la semana 8 hasta la semana 34.

Nota: En 2026, la "semana 7" se omite en el calendario para ajustar los tiempos tras la Pascua, pasando directamente de la sexta semana (antes de Cuaresma) a la octava semana al retomar el tiempo ordinario en mayo. 

Evangelio del 12 de enero 2026 Marcos 1, 14-20

 


Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios, y decía: "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio".

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos presenta el inicio del ministerio público de Jesús. Después del arresto de Juan el Bautista, Jesús llega a Galilea proclamando una noticia transformadora: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio". Esta declaración no es una simple invitación a la reforma, sino un llamado radical a cambiar nuestra perspectiva y dirección de vida, reconociendo que la soberanía de Dios ya está irrumpiendo en el mundo.

Inmediatamente después, Jesús llama a sus primeros discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Lo asombroso de este encuentro es la prontitud con la que responden. Jesús simplemente los invita: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres". Y ellos, sin dudar, dejan sus redes, sus barcas y a su padre, para seguirle. Esta respuesta inmediata y desapegada es un poderoso ejemplo de fe y obediencia.

 

La reflexión que nos deja este texto es doble:

 

La Urgencia del Reino: El mensaje de Jesús subraya la inmediatez del reino de Dios. No es algo futuro y distante, sino una realidad presente que nos interpela hoy. ¿Estamos listos para reconocer su cercanía y responder a su llamado al arrepentimiento y la fe?

 

El Llamado a Seguir: La historia de los primeros discípulos nos desafía a considerar qué estamos dispuestos a dejar atrás para seguir a Jesús. Para ellos, fue su medio de vida y sus lazos familiares inmediatos. Para nosotros, puede ser nuestra comodidad, nuestras ambiciones, nuestros miedos o cualquier cosa que nos impida poner a Dios en primer lugar. El llamado a ser "pescadores de hombres" es una invitación a participar activamente en la misión de Jesús, compartiendo la buena nueva con otros.

 

Este pasaje nos invita a una profunda introspección: ¿Estamos escuchando el llamado de Jesús en nuestra propia vida y estamos dispuestos a responder con la misma prontitud y entrega que los primeros discípulos?

viernes, 9 de enero de 2026

Evangelio del 10 de enero 2026 Juan 3, 22-30

 



En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.

Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: "Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él".

Contestó Juan: "Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: 'Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él'. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos".

 

Reflexión

 

1. La superación de la comparación

Los discípulos de Juan se acercan con cierta preocupación (o incluso celos) porque Jesús está bautizando y "todos van a él". Es la naturaleza humana compararse y sentir que el éxito de otro es nuestro fracaso. Sin embargo, Juan responde con una claridad asombrosa: nadie tiene nada si no le es dado del cielo. La paz interior nace de entender que nuestra misión no es competir, sino cumplir lo que Dios nos ha encomendado.

 

2. La alegría del "Amigo del Esposo"

Juan utiliza la metáfora de una boda. Él no es el protagonista; es el amigo que espera al lado, escucha la voz del esposo y se alegra profundamente al oírla. Esta es una invitación a encontrar nuestra felicidad en el bien ajeno y en el éxito del propósito divino, incluso cuando eso signifique que nosotros quedemos en un segundo plano.

 

3. La regla de oro del crecimiento espiritual

El pasaje culmina con la frase que define la vida cristiana:

 

"Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe." (Juan 3:30)

 

Menguar no significa anular nuestra personalidad o valor, sino vaciar el ego para que la luz de Dios brille a través de nosotros. Mientras menos espacio ocupe nuestro orgullo, más espacio tiene su amor y su sabiduría en nuestra vida.

jueves, 8 de enero de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260111

 

Cuando revisamos los diarios y encontramos reportajes de la violencia o de los índices de pobreza que no ceden, podemos experimentar cierta sensación de desamparo. Pareciera que las salidas se agotan y que el margen de maniobra para modificar todo aquello que degrada las condiciones de vida de las personas se acorta. La desesperanza campea por todas partes, produciendo individualistas furibundos que persiguen su propio bienestar a costa del país y de los otros. Escasa solidaridad y escasa confianza en los demás. Las figuras proféticas siguen siendo indispensables, son nuestros críticos implacables, como Juan el Bautista y como Jesús de Nazaret, y a la vez son nuestros pedagogos que nos alientan a vivir en clave de esperanza. Los retos son enormes, pero el amor a la vida, a las personas, a la creación entera son un acicate para salir de nuestra zona de confort y buscar la mejor para nosotros y para nuestra comunidad.