En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Me voy ya al que me
envió y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?' Es que su corazón se ha
llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo
que les digo: Les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a
ustedes el Consolador; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.
Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de
pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí;
de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque
el príncipe de este mundo ya está condenado".
Comentario
Jesús prepara a sus discípulos para su partida, introduciendo la figura
del Paráclito (el Espíritu Santo).
Jesús nota que el corazón de los discípulos está lleno de tristeza
porque se va. Sin embargo, establece una verdad paradójica: "les conviene
que yo me vaya". Su ausencia física es necesaria para que el Espíritu
Santo venga a habitar en ellos de una manera nueva y universal, no limitada por
el tiempo o el espacio.
Jesús define la labor del Espíritu que actuará como un
"abogado"
Este texto nos invita a confiar en que no estamos huérfanos. La guía
del Espíritu Santo es la que nos permite entender el mensaje de Jesús hoy y
mantener la esperanza, sabiendo que el mal no tiene la última palabra.





