martes, 5 de mayo de 2026

Evangelio del 5 de mayo 2026 Juan 14, 27-31


 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: 'Me voy, pero volveré a su lado'. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean.

Ya no hablaré muchas cosas con ustedes, porque se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo sepa que amo al Padre y que cumplo exactamente lo que el Padre me ha mandado".

Comentario

Jesús se despide de sus discípulos y les deja un regalo incomparable: su paz. No se trata de una paz superficial o pasajera, como la que ofrece el mundo, basada en seguridades externas, sino de una paz profunda que nace de la confianza en Dios, aun en medio de las dificultades.

Jesús sabe que sus discípulos sentirán miedo y tristeza ante su partida, por eso los anima: “No se turbe su corazón ni se acobarde”. Su regreso al Padre no es una derrota, sino el cumplimiento de su misión de amor y obediencia.

Este evangelio invita también a nosotros a vivir con serenidad en tiempos de incertidumbre. Cuando confiamos en Cristo y permanecemos en su amor, encontramos una paz verdadera que nadie puede quitar.

domingo, 3 de mayo de 2026

LA PROVIDENCIA DE DIOS

 



¿Dirige Dios el mundo y también mi vida?

 

Sí, pero de un modo misterioso; Dios conduce todo por caminos que sólo él conoce, hacia su consumación. En ningún momento deja de su mano aquello que ha creado.

 

Dios influye tanto en los grandes acontecimientos de la historia como en los pequeños acontecimientos de nuestra vida personal, sin que por ello quede recortada nuestra libertad y seamos únicamente marionetas de sus planes eternos. En Dios «vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17 ,28). Dios está en todo lo que nos sale al encuentro en las vicisitudes de la vida, también en los acontecimientos dolorosos y en las casualidades aparentemente sin sentido. Dios también quiere escribir derecho por medio de los renglones torcidos de nuestra vida. Todo lo que nos quita y lo que nos regala, aquello en lo que nos fortalece yen lo que nos prueba: todo esto son designios y señales de su voluntad.

Evangelio del 4 de mayo 2026 Juan 14, 6-14

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos el Padre, y eso nos basta". Jesús le replicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quién me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo de mí propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre".

Comentario

Jesús se presenta como “el camino, la verdad y la vida”, afirmando que en Él encontramos el acceso al Padre. No ofrece solo enseñanzas o normas, sino su propia persona como camino seguro para vivir en plenitud. Conocer a Jesús es conocer el rostro misericordioso de Dios.

Felipe pide: “Muéstranos al Padre”, pero Jesús le responde que quien lo ha visto a Él, ha visto al Padre. Esto nos recuerda que Dios no está lejano ni oculto: se revela en las palabras, gestos y obras de Jesús.

El texto nos invita a la confianza: quien cree en Cristo está llamado a continuar su misión con obras de amor, justicia y servicio. La fe auténtica no se queda en palabras; transforma la vida y nos hace testigos vivos del Evangelio.

viernes, 1 de mayo de 2026

¿PARA QUÉ HA CREADO DIOS EL MUNDO?

 



«El mundo ha sido creado para la gloria de Dios» (Concilio Vaticano I).

 

No hay ninguna otra razón para la Creación más que el amor. En ella se manifiesta la gloria y el honor de Dios. Alabar a Dios no quiere decir por eso aplaudir al Creador. El hombre no es un espectador de la obra de la Creación. Para él, «alabar» a Dios significa, juntamente con toda la Creación, aceptar la propia existencia con agradecimiento.

Evangelio del 2 de mayo 2026 Juan 14, 7-14

 




En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le replicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Entonces por qué dices: "Muéstranos al Padre"? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras.

Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre".

Comentario

Jesús establece una equivalencia directa: él es la revelación visible del Dios invisible. Cuando Felipe pide "muéstranos al Padre", Jesús responde con una verdad fundamental del cristianismo: la naturaleza de Dios se manifiesta plenamente en la persona de Jesús. No hay que buscar a Dios fuera de Cristo.

Jesús explica que él está "en el Padre" y el Padre "en él". Esto indica que sus palabras y sus obras no son de origen humano o independiente, sino que son la acción misma de Dios operando en el mundo. Las "obras" (milagros y enseñanzas) sirven como evidencia para aquellos a quienes les cuesta creer solo por su palabra.

Una de las promesas más sorprendentes es que aquellos que creen en él harán obras incluso "mayores". Esto no significa que los discípulos sean más poderosos que Jesús, sino que, tras su ascensión y el envío del Espíritu Santo, la misión se extendería a todo el mundo, rompiendo fronteras geográficas y temporales.

Este texto nos invita a confiar en que en Jesús tenemos acceso directo al corazón de Dios y nos anima a continuar su misión en el mundo a través de la fe y la oración.

Reflexión 20260503

 

En la sociedad de mercado actual, la fe corre el riesgo de ser instrumentalizada: convertida en producto, en espectáculo o en medio de enriquecimiento.



UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260503

 

En la sociedad de mercado en que estamos inmersos actualmente prosperan desafortunadamente las ofertas de salvación que descaradamente asocian la fe con el negocio. Más que caminos espirituales parecen ser emporios religiosos de alto rendimiento que, de manera particular abusan del sufrimiento de los pobres. Condicionar la realización de dones y favores espirituales a la entrega de cuantiosas donaciones económicas parece más un abuso descarado, tramado a costa de la desesperación de las personas sedientas de alivio y consuelo personal. Los milagros y las curaciones no son el núcleo de la fe cristiana. La fe es antes que nada una experiencia de encuentro personal con Dios que se concreta en el seguimiento de Jesucristo. Un genuino discípulo de Jesús vive un cambio personal significativo. Vive de forma más libre y solidaria con las necesidades de sus hermanos.