ANTÍFONA DE ENTRADA
Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para
que podamos agradecer tu poder santo y nuestra gloria sea alabarte (Sal 105,
47).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma y amar a
todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición:
Son los pobres y humildes de corazón que confían en Dios los que están a salvo
del "Día del Señor". Es a partir de "este puñado de gente pobre
y humilde" desde la que Dios construye una nueva sociedad. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Sof 2, 3; 3, 12-13)
Del libro del profeta Sofonías
Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen
los mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá
puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.
"Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío,
un puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel confiará en el nombre
del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una
lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los
moleste".
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 145)
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los
cielos.
L. El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al
oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. / R.
L. Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el
Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. / R.
L. A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos. / R.
Monición: San Pablo invita a la comunidad a revisar
si sus criterios están de acuerdo con los de Dios. Hagamos propia la frase del
Apóstol, "Por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo
Jesús". Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (1 Cor 1, 26-31)
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por
Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los
criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para
humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes;
a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen
nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda
presumir delante de Dios.
En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús,
a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y
nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que
se gloríe en el Señor.
Palabra de Dios.
A. Te alabamos, Señor
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 5, 12)
R Aleluya, aleluya. Alégrense y salten de contento, porque su premio
será grande en los cielos.
R. Aleluya, aleluya.
Monición: En el evangelio escucharemos las
Bienaventuranzas en las que Jesús nos propone el camino de la verdadera
felicidad; es el camino para poseer el Reino de Dios que Jesús anuncia con su
persona y misión. Escuchemos.
EVANGELIO (Mt 5, 1-12)
Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se
sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles,
y les dijo:
"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de
los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los
sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de
justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán
misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos
los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas
falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su
premio será grande en los cielos". Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Invoquemos, hermanos, con corazón unánime y plegaria
ferviente, a Dios Padre, fuente y origen de todo bien. Oremos diciendo:
TODOS: Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.
1. Por la santa Iglesia,
reunida aquí en el nombre del Señor y extendida por todo el mundo. Roguemos al
Señor.
2. Por nuestro pueblo, por
su prosperidad y por todos los que en él moran. Roguemos al Señor.
3. Por los que están de
viaje, por los enfermos y prisioneros, por los pobres y por todos los que
sufren. Roguemos al Señor.
4. Por nuestros hermanos
difuntos, para que Dios los reciba en su reino de luz y felicidad. Roguemos al
Señor.
Sacerdote: Dios nuestro, que has prometido a los pobres y humildes la
felicidad del reino eterno, escucha nuestras oraciones y no permitas que tus
fieles se dejen seducir por los engaños del mundo, antes bien, a semejanza de
los humildes del Evangelio, sigan con fidelidad al Señor y experimenten así la
fuerza de su Espíritu. Por Cristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, complacido, estos dones que ponemos sobre tu altar en
señal de nuestra sumisión a ti y conviértelos en el sacramento de nuestra
redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
La creación alaba al Señor
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el
ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo
hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la
creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te
alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los
ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Vuelve, Señor, tus ojos a tu siervo y sálvame por tu misericordia. A
ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado (Cfr. Sal 30, 17-18).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención,
este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad. Por
Jesucristo, nuestro Señor.