viernes, 16 de enero de 2026

«Señor, ten misericordia, sáname, porque he pecado contra ti.»


 

Evangelio del 17 de enero 2026 Marcos 2, 13-17

 



En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo del Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: "Sígueme". Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: "¿Por qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?"

Habiendo oído esto, Jesús les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores".

 

Reflexión

 

1. La mirada que dignifica

Jesús no ve a un "recaudador de impuestos" (alguien odiado y considerado traidor en su época); ve a una persona con sed de cambio. Mientras la sociedad etiqueta y excluye, Jesús llama por su nombre. La reflexión aquí es: ¿Cómo miramos nosotros a los demás? ¿Desde el prejuicio o desde la posibilidad de su transformación?

 

2. La mesa como lugar de encuentro

Comer con alguien en el contexto bíblico significaba comunión y aceptación total. Al sentarse a la mesa con los "marginados espirituales", Jesús rompe las barreras de la pureza ritual. Nos enseña que la fe no es un club de privilegiados, sino un espacio abierto donde la acogida es el primer paso para la sanación.

 

3. La misión del "Médico"

La frase final es el núcleo del texto: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos". Jesús define su misión no como un juez que dicta sentencia, sino como un médico que busca restaurar.

 

Nos invita a reconocer nuestra propia "enfermedad" (fragilidad, errores) para poder ser curados.

 

Nos desafía a no ser como los escribas que critican desde la distancia, sino a involucrarnos en el bienestar del prójimo.

 

En resumen: Este texto nos invita a la misericordia sobre el juicio. Nos recuerda que nadie está tan lejos de Dios como para no ser llamado, y nadie está tan "sano" como para no necesitar de Su amor.

jueves, 15 de enero de 2026

El profeta Isaías nos recuerda de la misión que Dios entrega a cada bautizado. UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260118

 

La experiencia de los creyentes que viven demasiado seguros de sus creencias se convierte en ocasiones en un peligro para la convivencia social. La superioridad moral o religiosa de quienes juzgan que su camino religioso es muy superior al de los otros, puede convertirse en fanatismo y violencia. Desafortunadamente hemos conocido ejemplos recientes, no sólo por parte de fanáticos religiosos, sino también de políticos que alegan la supremacía de una raza o una cultura sobre otra. La mirada del profeta (Isaías 49, 3, 5-6) no se asemeja a tales discursos. El Siervo del Señor tiene una misión amistosa e incluyente: invitar a todos los pueblos a la salvación. No se trata de imponer, sino de proponer un camino de salvación para las personas bien dispuestas. Estamos urgidos de vivir la fe con una actitud más dialogal. Quienes no consiguen comprender las exigencias evangélicas, no pueden ser forzados a vivir conforme a lo que a los cristianos nos parece tan claro y natural.

 

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260118

 


«Lo sabéis muy bien, que Juan el Bautista, cuanto más preclaro era entre los nacidos de mujer y cuanto más débil para conocer al Señor, tanto más mereció ser amigo del Novio, celoso del Novio, no de sí mismo, pues buscaba no su honor, sino el de su juez, a quien precedía como heraldo. Así pues, se concedió a los profetas precedentes predecir el futuro sobre Cristo; a él, en cambio, indicarlo con su dedo. En efecto, como ignoraban a Cristo quienes, antes que viniera, no creyeron a los profetas, así, incluso presente, lo ignoraban. En efecto, primero vino humildemente y oculto, tanto más oculto cuanto más humilde. Por su parte, las gentes que por su soberbia despreciaron la condición baja de Dios, crucificaron a su Salvador y lo convirtieron en su condenador. Pero quien primeramente vino oculto porque vino humilde, ¿acaso no va a venir después manifiesto, porque vendrá excelso? Acabáis de oír el salmo: viene nuestro Dios y no se callará (Sal 50, 3). Calló para ser juzgado, no callará cuando empiece a jugar. No se diría: Viene manifiesto, si primeramente no hubiese venido oculto; ni se diría: No se callará, sino porque primeramente calló. ¿Cómo calló? Interroga a Isaías: Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca. ¿Cómo? Delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violenta tempestad. Esa tempestad tiene que retirar de la era toda la paja que ahora se trilla, y el fuego, quemar lo que la tempestad se haya llevado. Ahora, en cambio, se calla; calla en cuanto al juicio, pero no en cuanto al precepto» (San Agustín (453-430). Evangelio de Juan. Tratado 4, 1-2).

 

RAÍCES DE NUSTRA FE 18 de enero 2026

 



Contexto histórico de los Padres de la Iglesia (primera parte). En el año 70 d.C.Tlto, después emperador de Roma destruyó Jerusalén. El Templo fue derribado y jamás se levantaría. Este episodio quedaría para siempre registrado en los anales de la historia y marcará el fin del judaísmo político. La Iglesia se dispersa, sobre todo se dirige al Asia Menor, en donde se forman pequeñas comunidades seguidoras de las enseñanzas de Jesús. La separación con el judaísmo se va haciendo cada vez más evidente, por ejemplo, los cristianos ya no observan el sábado, sino el «Día del Señor» (Dominus Dei o Domingo). Por otra parte, en las regiones dominadas por el Imperio Romano, en un principio y de manera providencial, el cristianismo pudo extenderse sin mayores dificultades debido a la tolerancia y la libertad religiosa de la cultura romana. Por los años 70 los Apóstoles habían desaparecido ya casi todos (según la tradición cristiana, sólo san Juan vivía), dejando a las comunidades fundadas por ellos, la responsabilidad de mantener íntegra la fe recibida y vivir auténticamente el compromiso que deriva de ella. Las comunidades abrazaban la fe con gran fervor y entusiasmo religioso, pero no faltaban los problemas internos causados por los errores y discordias internas. Para responder a los peligros de desviaciones de doctrina se hace necesario exhortar al orden a los cristianos y sobre todo dar una organización más precisa a las comunidades. Es cuando nacen los Santos Padres. Los primeros fueron formados por los mismos Apóstoles, por ello son llamados «Padres Apostólicos».

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Domingo 18 de enero 2026

 



 

ANTÍFONA DE ENTRADA

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

Oración Colecta

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías: 49, 3. 5-6

 

El Señor me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”. Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en torno suyo —tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—. Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 39

 

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

 

Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Él me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. R.

 

Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. R.

 

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R.

 

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

 

SEGUNDA LECTURA

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-3

 

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.

 

Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios. R.

 

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Juan: 1, 29-34

 

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”. Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, al Señor y pidámosle que escuche compasivamente nuestras plegarias. Oremos diciendo:

TODOS: Escucha, Señor, nuestra oración.

1. Por la santa Iglesia de Dios, para que Dios, nuestro Señor, le conceda la paz y la unidad, y la proteja en todo el mundo. Roguemos al Señor. 

2. Por los gobernantes de nuestra patria y de todas las naciones, para que Dios, nuestro Señor, dirija sus pensamientos y decisiones hacia una paz verdadera. Roguemos al Señor.

3. Por los que están en camino de conversión, para que Dios, nuestro Señor, les abra la puerta de su misericordia y les dé parte en la vida nueva de Cristo Jesús. Roguemos al Señor.

4. Por nuestros familiares y amigos que no están ahora aquí con nosotros, para que Dios, nuestro Señor, escuche sus oraciones y lleve a la realidad sus deseos. Roguemos al Señor.

 

Sacerdote: Padre todopoderoso, que en Cristo, Cordero pascual y luz de las naciones, invitas a todos los hombres a formar parte del pueblo de la nueva alianza, escucha nuestras oraciones y, con la fuerza de tu Espíritu, afianza en nosotros la gracia del bautismo, para que toda nuestra vida manifieste el mensaje alegre del Evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor. 

TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

PREFACIO

Nuestra humanidad salvada por la humanidad de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque reconocemos como obra de tu poder admirable no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino también el haber previsto el remedio en nuestra misma naturaleza mortal, y así, con lo que fue la causa de nuestra ruina, con eso mismo nos diste la salvación, por Cristo, Señor nuestro. Por él, los ángeles cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad, para que, saciados con el pan del cielo, vivamos siempre unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

El profeta Isaías nos recuerda de la misión que Dios entrega a cada bautizado. UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260118