martes, 24 de marzo de 2026

¿DIOS LO PUEDE TODO? ¿ES OMNIPOTENTE?

 


«Para Dios nada hay imposible» (Lc 1,37). Es omnipotente.

 

Quien en su angustia llama a Dios, cree en su omnipotencia. Dios ha creado el mundo de la nada. Es el Señor de la historia. Gobierna todas las cosas y lo puede todo. Ciertamente es un misterio cómo emplea su omnipotencia. No es raro que las personas pregunten: ¿Dónde estaba Dios? A través del profeta Isaías Dios nos dice: «Porque mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos» (Is 55,8). Con frecuencia la omnipotencia de Dios se muestra donde los hombres ya no esperan nada de ella. La impotencia del Viernes Santo fue el requisito de la Resurrección.

Evangelio del 25 de marzo 2026 Lucas 1, 26-38

 



Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin».

María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios». María contestó: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho». Y el ángel se retiró de su presencia.

Comentario

Este pasaje presenta el momento de la Anunciación, donde Dios irrumpe en la vida de María con una propuesta inesperada. Lo más significativo no es solo el mensaje del ángel, sino la actitud de María: escucha, se turba, pregunta y finalmente confía.

Este texto muestra que la fe no es ausencia de dudas, sino apertura a la voluntad de Dios incluso cuando no se comprende del todo. María representa a quien se abandona con libertad y responsabilidad, diciendo “sí” a un plan que la supera.

En el fondo, el mensaje invita a reconocer que Dios sigue llamando en lo cotidiano, y que la respuesta humana —como la de María— puede convertir lo ordinario en historia de salvación.

lunes, 23 de marzo de 2026

¿ES JESÚS DIOS? ¿FORMA PARTE DE LA TRINIDAD?

 



Jesús de Nazaret es el Hijo, la segunda persona divina, a quien aludimos cuando rezamos: «En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19).

 

O bien Jesús era un impostor al hacerse señor del SÁBADO Y dejar que se dirigieran a él con el título de «Señor», o era realmente Dios. Llegó a provocar escándalo al perdonar los pecados. Esto, a los ojos de sus contemporáneos, era un crimen digno de muerte. Mediante los signos y los milagros, pero especialmente través de la Resurrección, los discípulos se dieron, cuenta, de quién era Jesús y lo adoraron como el Señor. Ésta es la fe de la IGLESIA.

Evangelio del 24 de marzo 2026 Juan 8, 21-30

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo me voy y ustedes me buscarán, pero morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir». Dijeron entonces los judíos: «¿Estará pensando en suicidarse y por eso nos dice: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'?» Pero Jesús añadió: «Ustedes son de aquí abajo y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Se lo acabo de decir: morirán en sus pecados, porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados».

Los judíos le preguntaron: «Entonces ¿quién eres tú?» Jesús les respondió: «Precisamente eso que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir a él es lo que digo al mundo». Ellos no comprendieron que hablaba del Padre.

Jesús prosiguió: «Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada». Después de decir estas palabras, muchos creyeron en él.

Comentario

Jesús advierte a sus oyentes: «A donde yo voy, ustedes no pueden venir». La tragedia que se narra aquí no es una prohibición de Jesús, sino una incapacidad de los judíos de aquel momento. Al estar enfocados solo en lo terrenal (lo de "abajo"), no pueden comprender a quien viene de "arriba". El pecado del que habla Jesús es, precisamente, la falta de fe que les impide reconocer la salida hacia la libertad espiritual.

«Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy». Jesús utiliza el título divino "Yo Soy" (el nombre de Dios en el Éxodo). Lo paradójico es que la prueba definitiva de su divinidad no será un acto de poder terrenal, sino su crucifixión (ser "levantado"). Es en la entrega máxima donde se revela su verdadera identidad y su unión total con el Padre.

Jesús subraya que nunca está solo: «El que me envió está conmigo». Esta comunión es lo que le da autoridad a sus palabras. El pasaje termina con una nota de esperanza: a pesar de la dureza del diálogo y la incomprensión «muchos creyeron en él».

El texto nos invita a reflexionar sobre nuestra propia mirada: ¿buscamos a Dios desde nuestros prejuicios ("desde abajo") o estamos dispuestos a dejarnos elevar por su mensaje?

domingo, 22 de marzo de 2026

¿QUIÉN ES EL «ESPÍRITU SANTO»?

 


 

El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad (TRINIDAD) y de la misma naturaleza divina del Padre y del Hijo.

 

Cuando descubrimos la realidad de Dios en nosotros, entramos en contacto con la acción del Espíritu Santo. Dios «envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo» (Gál 4,6), para que nos llene completamente. En el Espíritu Santo el cristiano encuentra una alegría profunda, la paz interior y la libertad. «Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ¡Abbá, Padre!» (Rom 8,15b). En el Espíritu Santo, que hemos recibido en el Bautismo y la  CONFIRMACIÓN podemos llamar a Dios «Padre».

Evangelio del 23 de marzo 2026 Juan 8, 1-11

 



En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a esas mujeres. ¿Tú qué dices?»

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: «Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra». Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?» Ella le contestó: «Nadie, Señor». Y Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar».

Comentario

El pasaje narra el encuentro entre Jesús, los escribas, los fariseos y la mujer sorprendida en adulterio, es uno de los textos más poderosos sobre la misericordia, la hipocresía y la restauración humana.

Los acusadores no buscaban justicia, sino una forma de atrapar a Jesús. Si él decía que la perdonaran, contradecía la Ley de Moisés; si decía que la apedrearan, contradecía su mensaje de amor y perdón. Jesús, al agacharse y escribir en la tierra, rompe la tensión y devuelve el juicio a la conciencia de cada uno: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella".

El retiro de los mayores sugiere que la madurez les permite reconocer que ellos también tienen un historial de fallas.

Jesús no ignora el pecado, pero separa a la persona de su falta: "Ni yo te condeno".

Jesús no le da permiso para seguir pecando "Vete, y no peques más". sino que le da una nueva dignidad para que su vida pueda tomar un rumbo diferente. La misericordia no es simplemente "hacer la vista gorda", es el combustible para el cambio.

viernes, 20 de marzo de 2026

¿POR QUÉ ES DIOS «PADRE»?

 


Veneramos a Dios como padre por el hecho de que es el Creador y cuida con amor de sus criaturas. Jesús, el Hijo de Dios, nos ha enseñado además a considerar a su Padre como nuestro Padre y a dirigirnos a él como «Padre nuestro».

Muchas RELIGIONES anteriores al cristianismo conocen ya el trato a Dios como «Padre». Ya antes de Jesús se hablaba en Israel de Dios como el Padre (Dt 32,6; Mal 2,10) y se sabía que es también como una madre (Is 66,13). El padre y la madre son en la experiencia humana la representación del origen la autoridad, de aquello que protege y sostiene. Jesús nos muestra de qué modo es Dios realmente Padre: «Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn 14,9). En la parábola del hijo pródigo, Jesús responde al deseo más hondo que el ser humano tiene de un Padre misericordioso.