miércoles, 11 de febrero de 2026

Los cristianos estamos llamados a una reflexión más profunda sobre nuestra misión en el presente. UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260215

Algún estudioso de la cultura contemporánea afirma que la principal preocupación de los seres humanos actuales es pasarla bien. Con tal de gozar y disfrutar el momento presente, termina exigiéndose que todo sea divertido y atrayente. Se desliza como único valor, la ley del menor esfuerzo. Esta vida ligera pisotea los valores éticos universales y pasa por encima de la dignidad humana. El sentido de las normas éticas del Decálogo o de los consejos y preceptos evangélicos no es manipularnos ni convertirnos en seres dependientes o sumisos, como no pocos críticos de la religión han señalado. Es otra intención muy distinta: animarnos a respetar la dignidad y la enorme valía de todas las personas. Nadie tiene facultades ni permisos para disfrutar la vida, si para eso, tiene que convertir a los demás en un medio para alcanzar sus propios fines. Dios, como dice el Eclesiástico, "creó al hombre y lo entregó en poder de su albedrío".

 


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