Algún estudioso de la cultura contemporánea afirma que la principal
preocupación de los seres humanos actuales es pasarla bien. Con tal de gozar y
disfrutar el momento presente, termina exigiéndose que todo sea divertido y
atrayente. Se desliza como único valor, la ley del menor esfuerzo. Esta vida
ligera pisotea los valores éticos universales y pasa por encima de la dignidad
humana. El sentido de las normas éticas del Decálogo o de los consejos y
preceptos evangélicos no es manipularnos ni convertirnos en seres dependientes
o sumisos, como no pocos críticos de la religión han señalado. Es otra
intención muy distinta: animarnos a respetar la dignidad y la enorme valía de
todas las personas. Nadie tiene facultades ni permisos para disfrutar la vida,
si para eso, tiene que convertir a los demás en un medio para alcanzar sus
propios fines. Dios, como dice el Eclesiástico, "creó al hombre y lo
entregó en poder de su albedrío".
Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
miércoles, 11 de febrero de 2026
Los cristianos estamos llamados a una reflexión más profunda sobre nuestra misión en el presente. UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260215
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