jueves, 29 de enero de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260201

 


Nadie disfruta vivir una existencia marcada por la adversidad y la marginación. Si las bienaventuranzas felicitan a los pobres, a los sufrientes y a los hambrientos, no es con la intención de propagar ningún tipo de resignación o pasividad. Al contrario, el genuino mensaje de las bienaventuranzas es un acicate a favor de la esperanza activa y del compromiso en pro de la paz con justicia. Como bien señala el mismo Señor Jesús, los discípulos sensatos son quienes escuchan este mensaje gozoso y paradójico y no obstante los riesgos y dificultades, lo ponen en práctica. Los insensatos se desentienden y a lo sumo lo explican, lo predican y desafortunadamente, lo entierran entre los recuerdos nostálgicos de unos ideales que nunca intentaron concretar.

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