Período de decadencia de los Padres de la Iglesia (siglo V-VIII). Este período lo sitúan desde la muerte de San Agustín (año 430) hasta el final de la era patrística. Es un período de lenta decadencia, causada por las invasiones bárbaras en Occidente y el despotismo de los emperadores en Oriente. No existen grandes obras y los pocos escritos adolecen de originalidad. Esto no impide que hayan aparecido en Oriente y en Occidente grandes figuras, como san Juan Damasceno y san Gregorio Magno. Evidentemente, son excepciones que no disminuyen este calificativo de todo este período. La importancia de los Padres de esta época consiste sobre todo en haber conservado los tesoros del saber teológico antiguo, actuando de esta manera como vínculo con el mundo antiguo en decadencia. Tuvo el mérito de poner las bases de la civilización medieval posterior. Ya mencionábamos que son pocas las figuras que brillan en el firmamento de la teología y, además, son cada vez menos significantes. El contexto político y religioso en el cual se encuentran los Padres de este período era muy diverso en Oriente y Occidente. En el Oriente la teología depende de la guía de los soberanos inteligentes y enérgicos, como Justiniano. Florecen los estudios filosóficos, teológicosyjum dicos. En cambio, en Occidente, durante el siglo V, las invasiones de los bárbaros son cada vez más frecuentes y desastrosas. Providencialmente, gracias a las intuiciones e iniciativas de San Benito, abad (c 480-547), en Occidente nace el monaquismo, que se convierte en la última roca sólida de la cultura latina y, por tanto, también de la teología.

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