martes, 20 de enero de 2026

Evangelio del 21 de enero 2026 Marcos 3, 1-6

 


En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: "Levántate y ponte allí en medio".

Después les preguntó: "¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?" Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: "Extiende tu mano". La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús.

Reflexión

Los fariseos estaban presentes en la sinagoga, pero su atención estaba en Jesús para ver si "rompía" el descanso del sábado. Mientras que para ellos la religión era un conjunto de reglas para juzgar, para Jesús era una oportunidad para restaurar la vida.

Jesús no solo sana físicamente al tullido, sino que le pide un acto de fe y exposición: ponerse en medio y extender la mano. Este gesto simboliza la invitación de Dios a mostrarnos tal cual somos, con nuestras parálisis y debilidades, para que su gracia pueda actuar.

Jesús los miró con ira y tristeza ante la dureza de sus corazones. Esta curación manifiesta de que Dios prefiere la bondad a los sacrificios rituales. El "silencio" de los fariseos ante la pregunta de Jesús sobre si es lícito hacer el bien en sábado, demuestra que la ideología puede cegar la empatía humana.

Vale la pena preguntarnos ¿Qué pesa más en nuestro día a día? ¿La norma estricta o la necesidad del prójimo que tenemos delante?

No hay comentarios:

Publicar un comentario