¿Dirige Dios el mundo y también mi vida?
Sí, pero de un modo misterioso; Dios conduce todo por caminos que sólo
él conoce, hacia su consumación. En ningún momento deja de su mano aquello que
ha creado.
Dios influye tanto en los grandes acontecimientos de la historia como
en los pequeños acontecimientos de nuestra vida personal, sin que por ello
quede recortada nuestra libertad y seamos únicamente marionetas de sus planes eternos.
En Dios «vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17 ,28). Dios está en todo lo
que nos sale al encuentro en las vicisitudes de la vida, también en los
acontecimientos dolorosos y en las casualidades aparentemente sin sentido. Dios
también quiere escribir derecho por medio de los renglones torcidos de nuestra
vida. Todo lo que nos quita y lo que nos regala, aquello en lo que nos
fortalece yen lo que nos prueba: todo esto son designios y señales de su
voluntad.

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