ANTÍFONA DE ENTRADA.
Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas y todos
los pueblos han presenciado su victoria. Aleluya (Cfr. Sal 97, 1-2).
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA.
Dios todopoderoso y eterno, lleva a su plenitud en nosotros el
sacramento pascual, para que, a quienes te dignaste renovar por el santo
bautismo, les hagas posible, con el auxilio de tu protección, abundar en frutos
buenos, y alcanzar los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
Monición: Los discípulos aumentaban. Los apóstoles
pidieron a la comunidad que surgiera el ministerio del servicio de la caridad
confiado a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de
sabiduría. Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Hech 6, 1-7)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
En aquellos días, como aumentaba mucho el número de los discípulos,
hubo ciertas quejas de los judíos griegos contra los hebreos, de que no se
atendía bien a sus viudas en el servicio de caridad de todos los días.
Los Doce convocaron entonces a la multitud de los discípulos y les
dijeron: "No es justo que, dejando el ministerio de la palabra de Dios,
nos dediquemos Mientras tanto, la palabra de Dios iba cundiendo. En Jerusalén
se multiplicaba grandemente el número de los discípulos. Incluso un grupo
numeroso de sacerdotes había aceptado la fe. Palabra de Dios. A. Te alabamos,
Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 32)
R. El Señor cuida de aquellos que lo temen. Aleluya.
Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos. /
R.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama
la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. / R.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los
salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. / R.
Monición: En el centro de la segunda lectura está la
profesión de fe en Cristo, piedra angular rechazada por los hombres, pero
colocada por Dios como cimiento del nuevo edificio del que todo bautizado es
piedra viva. Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (1 Pedro 2, 4-9)
Del libro de los Hechos de los Apóstoles
Hermanos: Acérquense al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los
hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también
son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual,
para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales,
agradables a Dios, por medio de Jesucristo. Tengan presente que está escrito:
He aquí que pongo en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea
en ella no quedará defraudado.
Dichosos, pues, ustedes, los que han creído. En cambio, para aquellos
que se negaron a creer, vale lo que dice la Escritura: La piedra que rechazaron
los constructores ha llegado a ser la piedra angular, y también tropiezo y roca
de escándalo. Tropiezan en ella los que no creen en la palabra, y en esto se
cumple un designio de Dios.
Ustedes, por el contrario, son estirpe elegida, sacerdocio real, nación
consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras
maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 14, 6)
R. Aleluya, aleluya. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al
Padre, si no es por mí, dice el Señor. R. Aleluya, aleluya.
Monición: Jesús, en el discurso de despedida, afirma
que hemos de estar con Él en la eternidad. Los discípulos no comprenden al
Maestro ya la pregunta de Tomás, Jesús concretiza, "nadie va al Padre si
no es por mí". Escuchemos.
EVANGELIO (Jn 14, 1-12)
Del santo Evangelio según san Juan
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No pierdan la paz.
Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas
habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora
voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar,
volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y
ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".
Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo
podemos saber el camino?". Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la
verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a
mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Le dijo Felipe: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le replicó: "Felipe, tanto tiempo hace que estoy con ustedes, ¿y
todavía no me conoces? Quien me ve a mí, ve al Padre. ¿Entonces por qué dices:
'Muéstranos al Padre'? ¿O no crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está
en mí? Las palabras que yo les digo, no las digo por mi propia cuenta. Es el
Padre, que permanece en mí, quien hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre
y el Padre está en mí. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras. Yo les
aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores,
porque yo me voy al Padre".
Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y, como pueblo
sacerdotal, pidámosle por las necesidades de todo el mundo. Oremos diciendo:
TODOS: Danos tu gracia, Señor, y escúchanos.
1. Para que Cristo, esposo
de la Iglesia, llene de alegría pascual a todos los que se han consagrado a la
extensión de su Reino. Roguemos al Señor.
2. Para que Cristo, piedra
angular del edificio, ilumine con el anuncio evangélico a los pueblos que aún
desconocen la buena nueva de la resurrección. Roguemos al Señor.
3. Para que Cristo,
estrella luciente de la mañana, seque las lágrimas de los que lloran y aleje el
dolor y las penas de los que sufren. Roguemos al Señor.
4. Para que Cristo,
testigo fidedigno y veraz, nos conceda ser, con nuestra alegría evangélica, sal
y luz para los hombres que desconocen la victoria de la resurrección. Roguemos
al Señor.
Sacerdote: Señor Dios, Padre todopoderoso, escucha las oraciones de tu
Iglesia y haz que, acercándonos a Cristo, tu Hijo, seamos edificados nosotros
como templo del Espíritu y sacerdocio sagrado. Por Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.
Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio nos hiciste
participar de tu misma y gloriosa vida divina, concédenos que, así como hemos
conocido tu verdad, de igual manera vivamos de acuerdo con ella. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
El Misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca (en esta noche) (en este día)
(en este tiempo), en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él es el
verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra
muerte, y resucitando, restauró la vida. Por eso, con esta efusión del gozo
pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros
celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu
gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.
Yo soy la vid verdadera y ustedes los sarmientos, dice el Señor; si
permanecen en mí y yo en ustedes darán fruto abundante. Aleluya (Cfr. Jn 15, 1.
5).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste
alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición
de pecado a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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