jueves, 9 de julio de 2026

Evangelio del 10 de julio 2026 Mateo 10, 16-23

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "Yo los envío como ovejas entre lobos. Sean, pues, precavidos como las serpientes y sencillos como las palomas.

Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.

El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Yo les aseguro que no alcanzarán a recorrer todas las ciudades de Israel, antes de que venga el Hijo del hombre".

 

Reflexión

 

Este texto evangélico nos recuerda que seguir a Cristo implica caminar entre peligros y resistencias, pero con la sabiduría y la sencillez que vienen del Espíritu. Ser “ovejas entre lobos” no es una invitación al miedo, sino a la confianza: el discípulo no se defiende con violencia ni astucia humana, sino con la fuerza interior de la fe. En medio de la persecución y la traición, la promesa es clara: quien persevera en el amor y la verdad, será sostenido por Dios y alcanzará la salvación.

Es una llamada a vivir con prudencia y pureza, sin perder la paz ni la esperanza, incluso cuando el mundo parece hostil.

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