viernes, 8 de septiembre de 2023

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20230910

 

Nuestro concepto del pecado ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. En sus primeros años, la Iglesia se focalizó en unos pocos pecados "públicos" (como la idolatría, el adulterio, y el asesinato) que dañan la unidad de la Iglesia y su testimonio ante el mundo. Más tarde ha distinguido entre diferentes tipos de pecado individual, como el venial y el mortal, según su impacto en nuestro bautismo. Durante controversias teológicas posteriores, ha percibido otro tipo, es decir, el pecado original. En los siglos XX y XXI hemos empezado a hablar también del pecado social y del pecado contra nuestra casa común, el medio ambiente. Claro que no debemos olvidarnos de que el Evangelio es un mensaje de salvación y no de pecado. No obstante, al entender mejor el pecado podemos entender mejor las múltiples maneras en que necesitamos la salvación.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20230910

 


 


«Cuando os digo de imitar al apóstol Pablo, no es que os diga: resucitad a los muertos, curad a los leprosos. Sino que os digo lo mejor: tened caridad. Tened el mismo amor que animaba a san Pablo, porque esta virtud es muy superior al poder de hacer milagros. Allí donde hay caridad, el Hijo de Dios reina con su Padre y el Espíritu Santo. Él mismo lo ha dicho: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Amar es encontrarse unidos, es el carácter de una amistad tan fuerte como real. Me diréis: ¿Es que hay gente tan miserable como para no desear tener a Cristo en medio de ellos? Sí, nosotros mismos, hijos míos; le echamos de entre nosotros cuando luchamos los unos contra los otros. Me diréis: ¿Qué cosa estás diciendo?

¿No ves cómo estamos reunidos en su nombre, todos dentro las mismas paredes, en el recinto del mismo templo, atentos a la voz de nuestro pastor? No hay la más pequeña disensión en la unidad de nuestros cánticos y plegarias, escuchando juntos a nuestro pastor. ¿Dónde está la discordia? Sé bien que estamos en el mismo aprisco y bajo el mismo pastor. Y no puedo llorar más amargamente ... Porque si en este momento estáis pacíficos y tranquilos, al salir de la iglesia éste critica al otro; uno injuria públicamente a otro, uno se encuentra devorado por la envidia, los celos o la avaricia; el otro medita la venganza, otro la sensualidad, la duplicidad o el fraude. [...  Respetad, respetad pues, esta mesa santa de la cual comulgamos todos; respetad a Cristo inmolado por todos; respetad el sacrificio que se ofrece sobre este altar en medio de nosotros» (San Juan Crisóstomo [e. 347· e. 407]. Homilía 8 de la Carta a los Romanos).

jueves, 31 de agosto de 2023

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Domingo 3 de septiembre 2023

 

 

DIOS TIENE UN PLAN PARA LA HUMANIDAD
 
Jer 20,7-9; Sal 62; Rom 12,1-2; Mt 16,21-27
 
Dentro de sí, Jeremías rechaza el oficio profético y casi acusa a Dios de haberlo seducido, como un hombre depredador seduce a una muchacha inocente. No obstante, Dios tiene un plan para la historia de Israel que requiere que Jeremías sea un profeta. Por eso, dentro de él "arde como un fuego" (v. 9), el plan de Dios, de manera incontenible y Jeremías no logra dejar de ser profeta. Así mismo, en el Evangelio Pedro se opone al plan de Dios, que incluye el sufrimiento del Mesías. Pero aquí es Jesús quien arde como un fuego, llamando a Pedro "Satanás" y reprendiéndolo por no pensar como Dios (v. 22). A fin de cuentas, Dios tiene un plan para el bien de la humanidad que va a realizarse, aun cuando a veces la humanidad prefiere sus auto-engaños tranquilizantes.
 
 
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 85, 3. 5
 
Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.
 
 
GLORIA
 
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
 
 
ORACIÓN COLECTA
 
Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo...
 
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
PRIMERA LECTURA
 
Soy objeto de burla por anunciar la palabra del Señor.
 
Del libro del profeta Jeremías: 20, 7-9
 
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción. Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme: "Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre".
Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
 
SALMO RESPONSORIAL
 
Del salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9.
R/. Señor, mi alma tiene sed de ti.
 
Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora, como el suelo reseco añora el agua. R/.
 
Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios. R/.
 
Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con jubilosos labios. R/.
 
Porque fuiste mi auxilio y a tu sombra, Señor, canto con gozo. A ti se adhiere mi alma y tu diestra me da seguro apoyo. R/.
 
 
SEGUNDA LECTURA
 
Ofrézcanse ustedes mismos como una ofrenda viva.
 
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 12, 1-2
 
Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
 
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Ef 1, 17-18
R/. Aleluya, aleluya.
 
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R/.
 
 
EVANGELIO
 
El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo.
 
Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 21-27
 
En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadido, diciéndole: "No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti". Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: "¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!".
Luego Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
 
 
PROFESIÓN DE FE
 
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
 
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
 
 
PLEGARIA UNIVERSAL
 
Pidamos, hermanos, al Señor que dé oídos a las súplicas de su pueblo, diciendo: Escúchanos, Señor. (R/. Escúchanos, Señor.)
 
Tengamos presente, hermanos, en nuestras oraciones a la Iglesia santa, católica y apostólica, para que el Señor lo haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad. Roguemos al Señor.
 
Oremos también por los pecadores, por los encarcelados, por los enfermos y por los que están lejos de sus hogares, para que el Señor los proteja, los libere, les devuelva la salud y los consuele. Roguemos al Señor.
 
Oremos también por las almas de todos los difuntos, para que Dios, en su bondad, quiera admitirlos en el coro de los santos y de los elegidos. Roguemos al Señor.
 
Pidamos también por los que nos disponemos a celebrar la Eucaristía, para que el Señor perdone sus culpas de los que vamos a participar de sus sacramentos, otorgue sus premios a los que ejercerán los diversos ministerios y dé la salvación a todos aquellos por los que ofrecemos nuestro sacrificio. Roguemos al Señor.
 
Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y renuévanos con tu Espíritu de verdad, para que nunca nos dejemos engañar por las seducciones del mundo, y, como verdaderos discípulos de tu Hijo, sepamos discernir lo bueno, lo que te agrada, lo perfecto, y carguemos con la cruz, acompañando a Cristo, nuestra esperanza. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
 
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
 
Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
 
PREFACIO
 
Proclamación del misterio de Cristo
 
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Cuya muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
 
 
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 30, 20
 
Qué grande es tu bondad, Señor, que tienes reservada para tus fieles.
 
 
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
 
Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor
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EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20230903

 


«Pedro comenzó a reprenderlo diciendo...  A menudo hemos señalado el gran celo y el amor extremo de Pedro hacia el Señor Salvador. Y entonces, después de su profesión de fe: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo y de la recompensa recibida del Salvador: Dichoso tú (... ), de pronto oye que el Señor declara que debe ir a Jerusalén y allí sufrir mucho de parte de los ancianos... ; él no quiere que su profesión de fe se reduzca a la nada y cree imposible que el hijo de Dios pueda ser muerto; en su amor lo atrae hacia sí o bien lo lleva aparte para que no lo vean refutar a su Maestro en presencia de los demás discípulos y comenzó a reprenderlo afectuosamente expresando su deseo: Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá, es imposible, mis oídos se niegan a aceptar que el Hijo de Dios tenga que morir. Y volviéndose hacia él, el Señor dijo: ¡Ve detrás de mí, Satanás!  Tú eres para mí un obstáculo. Satanás significa el adversario o contrario. Porque hablas en contra de mi voluntad, dice, debes ser llamado mi adversario. Muchos piensan que el Señor no habría corregido a Pedro sino al espíritu enemigo que sugería esas palabras al apóstol. Pero yo no creería jamás que el error del apóstol, proveniente de un piadoso sentimiento, haya sido provocado por el diablo. Al diablo le dice: Retírate; Pedro oye que le dicen: ve detrás de mí, es decir sigue mi decisión, porque no tienes el gusto de las cosas de Dios sino de las de los hombres. Mi voluntad y la del Padre es que muera por la salvación de los hombres; pero tú, considerando sólo tu voluntad, no quieres que el grano de trigo caiga en tierra y produzca mucho fruto» (San Jerónimo [342-420. Libro 111,22.23 Evangelio de san Mateo).

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20230903

 

Hoy el problema para el plan de Dios no es tanto la existencia de planes opuestos, sino de un cansancio de la idea de que la historia se guía por un plan. Hay elementos en nuestra sociedad como el consumismo, promovido por la mercadotecnia, o ciertos medios sociales que intentan disuadirnos de tomar una perspectiva amplia sobre nuestras vidas y la historia misma; incluso buscan focalizarnos en placeres momentáneos, problemas minúsculos y momentos pasajeros. Tal vez también entra en esta situación una especie de temor ante el riesgo que representa una visión amplia junto con un escepticismo acerca de nuestra capacidad de entender la vida de manera profunda. Por eso nuestra fe en un Dios, que no es azaroso y arbitrario, sino que tiene un plan, requiere que seamos contra-culturales, valerosos y revolucionarios.

El plan Divino de la Salvación de Dios

 



Dios tiene un plan para el bien de la humanidad que va a realizarse, aun cuando a veces la humanidad prefiere sus auto-engaños tranquilizantes.

El plan de Dios para la humanidad es la salvación y la reconciliación con Él a través de Jesucristo, y preparar a quienes le siguen para que posean el Reino de Dios y reinen con Cristo. Dios nos habla a través de su Palabra y nos da orientación para los pasos que debemos dar en obediencia a él. Dios quiere acercar su Ternura y su Fidelidad a su pueblo, que está perdido en tantos conflictos, por medio de su Ley y de los profetas.

Cántico

El plan Divino de la Salvación

Ef. 1, 3-10

Fuente: Liturgia de las horas

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos consagrados e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derrocha para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, las del cielo y las de la tierra.

lunes, 21 de agosto de 2023

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20230827

 



«El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos. Pues, para que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Ya continuación: A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos. En este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección, encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la Iglesia; y si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es porque Pedro es el primero entre los apóstoles. No te entristezcas, apóstol; responde una vez, responde dos, responde tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías ligado por el temor. A pesar de su debilidad, por primera, por segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro» (San Agustín [354-430]. Sermones).