jueves, 21 de mayo de 2026

Evangelio del 22 de mayo 2026 Juan 21, 15-19

 



En aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".

Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas".

Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.

Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras". Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme".

Comentario

Jesús resucitado pregunta tres veces a Pedro: “¿Me amas?”. No se trata solamente de una repetición, sino de una oportunidad para sanar las tres negaciones de Pedro durante la pasión. Jesús no humilla a su discípulo; al contrario, le devuelve la confianza y le encomienda una misión: cuidar y alimentar a su pueblo.

Este pasaje muestra que el amor a Cristo no se demuestra solo con palabras, sino con el servicio a los demás. Quien ama verdaderamente a Jesús está llamado a ser pastor, servidor y testigo fiel. También recuerda que Dios puede transformar nuestras caídas en una nueva oportunidad de entrega y fidelidad.

Finalmente, Jesús invita a Pedro a seguirlo hasta el final, incluso en medio de dificultades. El discipulado auténtico implica confianza, amor y disponibilidad para caminar con Cristo cada día.

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