sábado, 17 de octubre de 2020

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20201018

 

Una lección de sensatez y realismo. Jesús sabe lo complicado del interrogante que le plantean. Camina sobre el filo de la navaja y no se deja enredar. En circunstancias totalmente distintas a las que vivían los contemporáneos de Jesús, podemos recuperar el núcleo del mensaje. Las personas no debemos fe ciega a ninguna causa noble, llámese como se llame. La libertad que tenemos no debe sacrificarse en aras de ningún proyecto político. La capacidad de disentir y decir que no a todas aquellas políticas públicas, a todos los usos sociales que juzguemos contrarios a los valores cristianos o a los ideales humanitarios más genuinos, es una obligación del discípulo de Jesús. No somos borregos del rebaño del César, ni de dirigente alguno. Para ser libres nos liberó Cristo Jesús, no podemos hipotecar nuestra capacidad crítica de manera ingenua.

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