viernes, 27 de julio de 2018

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20180729




UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

Entre la solidaridad y la limosna hay más diferencias que semejanzas. La primera es un gesto de humanidad que realiza una persona con sus semejantes, privándose de bienes necesarios para sí, en el entendido que la urgencia del prójimo es más demandante que la propia necesidad. Esta acción se hace manifiesta en tantas circunstancias de la vida que sería largo enumerarlas aquí. Basta con recordar las muestras de generosidad con ocasión de los últimos terremotos. La limosna es un gesto de compasión, dirigido casi siempre a una persona en situación de notoria vulnerabilidad, migrantes, desempleados, adultos mayores, niños en situación de calle y un largo etcétera. Cuando se entrega con un corazón limpio y se recibe como una ayuda emergente, también sirve para aliviar la desesperanza de los más necesitados. Cada quien encontrará la forma oportuna para vivir la lección: todos comerán y sobrará.

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