lunes, 16 de febrero de 2026

Evangelio del 17 de febrero 2026 Marcos 8, 14-21

 



En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes". Entonces ellos comentaban entre sí: "Es que no tenemos panes".

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?" Ellos le contestaron: "Doce". Y añadió: "¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete". Entonces él dijo: "¿Y todavía no acaban de comprender?".

Reflexión

A menudo somos como esos discípulos: nos obsesionamos con el "único pan" que nos falta (nuestros problemas actuales), olvidando las "canastas llenas" que Dios ya ha puesto en nuestra vida anteriormente.

Evangelio del 16 de febrero 2026 San Marcos 8,11-13



En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".

Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

Reflexión

Este Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿Qué señales estoy pidiendo yo para confiar? Quizás el suspiro de Jesús hoy sea por nuestra falta de atención a los "pequeños signos" que ya nos rodean: un gesto de bondad, la naturaleza o la paz interior.



 

viernes, 13 de febrero de 2026

¿QUÉ NOS MUESTRA DIOS DE SÍ CUANDO NOS ENVÍA A SU HIJO?

 


En Jesucristo Dios nos muestra toda la profundidad de su amor misericordioso.

Por medio de Jesucristo el Dios invisible se hace visible. Se hace hombre como nosotros. Esto nos enseña hasta dónde alcanza el amor de Dios. Lleva toda nuestra carga. Anda todos los caminos con nosotros. Está en nuestro abandono, nuestro dolor, nuestro miedo ante la muerte. Está allí donde no podemos avanzar más, para abrirnos la puerta hacia la Vida.

Evangelio del 14 de febrero 2026 Marcos 8, 1-10

 



En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos".

Sus discípulos le respondieron: "¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos le contestaron: "Siete".

Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos recuerda que Dios no es lejano ni ajeno a nuestras carencias. La compasión de Jesús nace del corazón y se transforma en gesto concreto. Con siete panes y unos pocos peces —algo que parecía insuficiente— realiza un milagro que sacia a miles y todavía sobra.

La enseñanza es profunda: cuando ponemos en manos de Dios lo poco que tenemos, Él lo multiplica. A veces sentimos que nuestras fuerzas, recursos o talentos son escasos, pero en el amor y la confianza se vuelven abundancia.

Este evangelio nos anima a confiar, a ser generosos y a recordar que la verdadera abundancia nace de la compasión y del compartir.

¿Cómo se revela Dios en el Antiguo Testamento?

 



 

En el ANTIGUO TESTAMENTO Dios se revela como el Dios que ha hecho el mundo por amor y que es fiel al hombre incluso cuando éste se separa de él por el pecado.

 

Dios se da a conocer en la historia:

Sella con Noé una Alianza para salvar a todos los seres vivos.

Llama a Abraham para hacer de él «padre de muchedumbre de pueblos» (Gén 17,5b) y bendecir en él a «todas las familias de la tierra» (Gén 12,3b).

El pueblo de Israel, nacido de Abraham, será su propiedad personal.

Dios se da a conocer a Moisés por su nombre. Su nombre misterioso [YAHVÉ] significa «Yo soy» (Éx 3,14).

Libera a Israel de la esclavitud en Egipto, sella una alianza en el Sinaí y por medio de Moisés da a su pueblo la ley.

Una y otra vez envía Dios profetas a su pueblo, para llamarlo a la conversión y a la renovación de la Alianza.

Los profetas anuncian que Dios establecerá una Alianza nueva y eterna, que realizará una renovación radical y la redención definitiva.

Esta Alianza estará abierta a todos los hombres.

Evangelio del 13 de febrero 2026 Marcos 7, 31-37

 



En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no le dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".

 

Reflexión

 

Jesús no busca el espectáculo. Al llevar al hombre aparte, establece una relación personal y directa. Esto nos recuerda que, para sanar nuestras "sorderas" interiores (el egoísmo, la indiferencia o el miedo), a menudo necesitamos buscar momentos de silencio y retiro, lejos del ruido cotidiano, para escuchar la voz de Dios.

Los oídos: Representan nuestra capacidad de acoger la palabra de los demás y de Dios.

La lengua: Representa nuestra capacidad de anunciar la verdad y expresar amor.

Jesús nos invita a romper las barreras que nos mantienen aislados, recordándonos que el ser humano está diseñado para el encuentro y el diálogo.

 

Reflexión final: ¿Qué es aquello que hoy me impide escuchar con claridad o hablar con bondad? Quizás hoy necesitemos pedirle a Jesús que toque nuestros sentidos para volver a conectar con quienes nos rodean.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Evangelio DEL 12 DE FEBRERO 2026 Marcos 7, 24-30

 



En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: "Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos". La mujer le replicó: "Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños".

Entonces Jesús le contestó: "Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija". Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

 

Reflexión

 

La misericordia de Dios supera toda frontera humana porque no depende de la nacionalidad, la cultura, el pasado o la condición social. Jesús se encuentra en territorio extranjero y allí realiza el milagro. Donde hay sufrimiento y fe sincera, allí se hace presente el amor divino.

La mujer no pertenece al pueblo elegido, pero muestra una confianza inquebrantable. No exige, no se ofende, no abandona; insiste con humildad y seguridad. Su fe nace del amor y del dolor, y esa combinación la hace auténtica.

Revisemos nuestra vida. Tal vez hemos pensado que estamos lejos de Dios por errores del pasado, por dudas, por heridas o por no sentirnos “suficientemente buenos”. Pero este texto nos recuerda que la distancia no es un obstáculo para Dios. A veces, precisamente en la conciencia de nuestra necesidad nace una fe más pura y profunda.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260215

 



Período de decadencia de los Padres de la Iglesia (siglo V-VIII). Este período lo sitúan desde la muerte de San Agustín (año 430) hasta el final de la era patrística. Es un período de lenta decadencia, causada por las invasiones bárbaras en Occidente y el despotismo de los emperadores en Oriente. No existen grandes obras y los pocos escritos adolecen de originalidad. Esto no impide que hayan aparecido en Oriente y en Occidente grandes figuras, como san Juan Damasceno y san Gregorio Magno. Evidentemente, son excepciones que no disminuyen este calificativo de todo este período. La importancia de los Padres de esta época consiste sobre todo en haber conservado los tesoros del saber teológico antiguo, actuando de esta manera como vínculo con el mundo antiguo en decadencia. Tuvo el mérito de poner las bases de la civilización medieval posterior. Ya mencionábamos que son pocas las figuras que brillan en el firmamento de la teología y, además, son cada vez menos significantes. El contexto político y religioso en el cual se encuentran los Padres de este período era muy diverso en Oriente y Occidente. En el Oriente la teología depende de la guía de los soberanos inteligentes y enérgicos, como Justiniano. Florecen los estudios filosóficos, teológicosyjum dicos. En cambio, en Occidente, durante el siglo V, las invasiones de los bárbaros son cada vez más frecuentes y desastrosas. Providencialmente, gracias a las intuiciones e iniciativas de San Benito, abad (c 480-547), en Occidente nace el monaquismo, que se convierte en la última roca sólida de la cultura latina y, por tanto, también de la teología.

 

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260215

 



«Por esto que dice: Hasta que no pasen el cielo y la tierra, manifiesta que éstos, a pesar de su grandeza -como nosotros creemos-, habrán de desaparecer. O llama pequeños los sucesos de la pasión y muerte del Señor, la que si alguno no confiesa -considerándola vergonzosa- será pequeño -esto es, el último y casi nulo-, pero al que la confiesa se le promete la gloria de una gran vocación en el cielo. De donde sigue: El que hiciere, pues, y enseñare, se llamará grande en el Reino de los Cielos. Con tan magnífico exordio empezó a plenificar la obra de la ley antigua y a anunciar a sus Apóstoles que no les será posible la entrada en el Reino de los Cielos si no aventajan a los fariseos en justicia. Esto es lo que manifiesta cuando dice: Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor... O bien el que trata como vacío al que está lleno del Espíritu Santo, se hace reo ante el concilio de los santos, como si hubiere de pagar la ofensa hecha al Espíritu Santo, con la reprensión de jueces santos. Una vez obtenida la paz humana manda volver a la divina, para pasar de la caridad de los hombres a la de Dios, y por ello sigue: Y entonces ven a ofrecer tu ofrenda. El Señor quiere que no pasemos ningún tiempo sin acudir a él, con la intención de perdonar. Por ello nos mandó reconciliarnos con nuestro enemigo en el camino de la vida, no sea que al tiempo de la muerte nos vayamos sin terminar la paz comenzada. Por ello dice: Ponte de acuerdo con tu adversario mientras vas con éi en el camino, no sea que tu contrario te entregue al juez. O bien vuestro adversario os entregará al juez, porque vuestra ira, que permanece sobre él, es la prueba de vuestra enemistad» (San Hilario de Poitiers (c.315-368). Evangelio de san Mateo, 4).

 

VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Domingo 15 de febrero 2026

 


ANTÍFONA DE ENTRADA.

Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras. Tú eres mi baluarte y mi refugio, por tu nombre condúceme y guíame (Cfr. Sal 30, 34).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA.

Señor Dios, que prometiste poner tu morada en los corazones rectos y sinceros, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo...

 

            Monición: El pueblo de la Biblia se encuentra ante dos opciones, "si tú quieres", siguen los mandamientos de Dios o las propuestas de la cultura del mal; por lo tanto, Dios a nadie le ha dado el permiso de pecar. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Sir 15, 16-21)

Del libro del Sirácide (Eclesiástico)

Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel a ellos es cosa tuya. El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras. Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja.

Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve todo. Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen; el Señor conoce todas las obras del hombre. A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

           

SALMO RESPONSORIAL (Sal 118)

R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

L. Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón. / R.

L. Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente. Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos. / R.

L. Favorece a tu siervo para que viva y observe tus palabras. Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad. / R.

L. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. / R.

 

Monición: San Pablo llega a Corinto después del fracaso de Atenas, en donde predicó a Cristo con sabiduría humana. Ahora predica una sabiduría divina prevista por Dios para conducirnos a la gloria. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (1 Cor 2, 6-10)

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados. Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa, que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos, para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.

Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura, que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado, ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado. A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios. Palabra de Dios. A. Te alabamos Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Mt 11, 25)

R. Aleluya, aleluya. Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: En el evangelio de hoy Jesús afirma que no vino a anular la ley o los profetas, sino a darles plenitud. El cristiano le da plenitud al evangelio porque lo aprende, vive y lo comparte. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Mt 5, 17-37)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que, si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será t, llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. 

También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio. Pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno". Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Imploremos, hermanos, al Dios de misericordia, para que escuche nuestras súplicas y digámosle con fe:

TODOS: Escúchanos, Señor, y acrecienta nuestro amor.

1.         Por la paz de todo el mundo, por la prosperidad de las santas Iglesias y por la unión de todos los hombres. Roguemos al Señor.

2.         Por nuestros gobernantes, para que bajo su dirección tengamos una vida feliz y pacífica. Roguemos al Señor.

3.         Por la conservación de la naturaleza, por la abundancia de las cosechas y por el progreso del mundo. Roguemos al Señor.

4.         Por nuestros familiares y amigos que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Dios les conceda el reposo eterno. Roguemos al Señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios nuestro, escucha las oraciones de tu pueblo y concede a los que hoy nos hemos reunido vivir siempre de acuerdo con las exigencias del Evangelio, para que seamos signo de reconciliación y de paz para todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

Que esta ofrenda, Señor, nos purifique y nos renueve, y se convierta en causa de recompensa eterna para quienes cumplimos tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

La creación alaba al Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

El Señor colmó el deseo de su pueblo; no lo defraudó. Comieron y quedaron satisfechos (Cfr. Sal 77, 29-30).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos que nos hagas anhelar siempre este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Los cristianos estamos llamados a una reflexión más profunda sobre nuestra misión en el presente. Reflexión 20260215

 


Los cristianos estamos llamados a una reflexión más profunda sobre nuestra misión en el presente. UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260215

Algún estudioso de la cultura contemporánea afirma que la principal preocupación de los seres humanos actuales es pasarla bien. Con tal de gozar y disfrutar el momento presente, termina exigiéndose que todo sea divertido y atrayente. Se desliza como único valor, la ley del menor esfuerzo. Esta vida ligera pisotea los valores éticos universales y pasa por encima de la dignidad humana. El sentido de las normas éticas del Decálogo o de los consejos y preceptos evangélicos no es manipularnos ni convertirnos en seres dependientes o sumisos, como no pocos críticos de la religión han señalado. Es otra intención muy distinta: animarnos a respetar la dignidad y la enorme valía de todas las personas. Nadie tiene facultades ni permisos para disfrutar la vida, si para eso, tiene que convertir a los demás en un medio para alcanzar sus propios fines. Dios, como dice el Eclesiástico, "creó al hombre y lo entregó en poder de su albedrío".

 


La Libertad de los Hijos de Dios: Más allá del Placer Efímero

 


En un mundo que nos invita constantemente a vivir para el "yo" y el disfrute pasajero, los cristianos estamos llamados a una reflexión más profunda sobre nuestra misión en el presente. El hedonismo y la ley del menor esfuerzo no solo debilitan el carácter, sino que nos alejan del prójimo y del plan de amor que el Creador tiene para nosotros.

Recordemos que los mandamientos y los consejos evangélicos no son cadenas, sino sendas de auténtica libertad. Al reflexionar sobre nuestra dignidad y el uso de nuestro libre albedrío, descubrimos que:

El bienestar no es el fin supremo: La alegría cristiana es más profunda que la simple diversión.

La dignidad es sagrada: Ningún deseo personal justifica usar al hermano como un objeto.

Somos administradores de nuestra libertad: Dios nos ha confiado nuestra propia voluntad para construir Su Reino, no para aislarnos en el egoísmo.

martes, 10 de febrero de 2026

Evangelio del 11 de febrero 2026 Marcos 7, 14-23

 



En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro".

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?" Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre".

 

Reflexión

 

En este pasaje, Jesús nos invita a mirar más allá de las apariencias externas y a examinar el corazón. Él enseña que lo que realmente contamina al ser humano no es lo que entra por la boca, sino lo que sale del corazón: los malos pensamientos, las injusticias, el orgullo, la envidia. Esta enseñanza nos llama a una conversión profunda, no solo de actos visibles, sino de intenciones y deseos.

Es un llamado a la autenticidad: vivir una fe que no se quede en rituales vacíos, sino que transforme nuestro interior. Porque el verdadero culto a Dios nace de un corazón limpio, humilde y justo. ¿Qué actitudes o pensamientos necesitas purificar hoy para reflejar mejor el amor de Cristo?

lunes, 9 de febrero de 2026

Evangelio del 10 de febrero 2026 Marcos 7, 1-13

 



En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?" (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: "¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres".

Después añadió: "De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre'. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta".

 

Reflexión

 

Aquí, el conflicto no es sobre la higiene, sino sobre dónde reside la verdadera fidelidad a Dios: si en los rituales externos o en la intención del corazón.

Jesús distingue claramente entre las "tradiciones de los hombres" y el "mandamiento de Dios". Los fariseos habían creado un sistema complejo de reglas (como el lavado de manos o de vasijas) para proteger la Ley, pero terminaron dándole más importancia al ritual que a la esencia.

Reflexión: A veces nos llenamos de "costumbres religiosas" que nos hacen sentir seguros, pero que no necesariamente nos acercan al prójimo ni a Dios.

 

El ejemplo que usa Jesús es demoledor: la práctica del Corbán. Al declarar sus bienes como una "ofrenda a Dios", los hijos se sentían libres de la responsabilidad ética de ayudar a sus padres ancianos.

La lección: No podemos usar la religión como una excusa para evadir nuestras responsabilidades morales básicas. Una fe que no se traduce en amor y cuidado por los demás (empezando por la familia) es, según Jesús, una fe vacía.

 

Jesús cita al profeta Isaías: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí".

La verdadera pureza no viene de lo que tocamos o de los ritos que cumplimos perfectamente, sino de lo que nace en nuestro interior. Es más fácil lavar una copa que limpiar el orgullo, el egoísmo o el juicio hacia los demás.

 

Conclusión: Este texto nos invita a simplificar nuestra espiritualidad. Nos pregunta si nuestras prácticas externas están alineadas con una transformación real del corazón o si son solo una "máscara" de piedad.

domingo, 8 de febrero de 2026

Evangelio del 9 de febrero 2026 Marcos 6, 53-56

 



En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaban que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.

Reflexión

Al llegar a Genesaret, no hay protocolos ni distancias; hay una urgencia por el encuentro.

El texto dice que, en cuanto bajaron de la barca, la gente "lo reconoció". Esto nos habla de una búsqueda activa. No buscaban una idea abstracta, buscaban a la Persona que sabían que podía transformar su realidad.

Lo más conmovedor es el detalle de querer tocar siquiera "el fleco de su manto". No pedían grandes discursos ni milagros espectaculares; confiaban en que el contacto más mínimo con lo sagrado era suficiente para ser sanados. Es una invitación a valorar la fe en los gestos pequeños y cotidianos.

La gente no solo iba por su cuenta, sino que "recorrían toda la región" llevando a los enfermos en camillas. Hay una solidaridad implícita: cuando alguien encuentra una fuente de vida y salud, su primer instinto es compartirla con los que más sufren.

viernes, 6 de febrero de 2026

 


¿Por qué buscamos a Dios?

Dios ha puesto en nuestro corazón el deseo de buscarle y encontrarle. San Agustín dice: «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti». Este deseo y búsqueda de Dios lo denominamos RELIGIÓN.

Para el ser humano es natural buscar a Dios. Todo su afán por la verdad y la felicidad es en definitiva una búsqueda de aquello que lo sostiene absolutamente, lo satisface absolutamente y lo reclama absolutamente. El hombre sólo es plenamente él mismo cuando ha encontrado a Dios. «Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello» (santa Edith Stein).

Evangelio del 7 de febrero 2026 Marcos 6, 30-34

 



En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces, Él les dijo: «Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Reflexión

Jesús reconoce la fatiga de sus discípulos. Nos recuerda que la misión no puede sostenerse sin momentos de silencio, oración y reposo. El descanso también es parte del servicio.

Aunque buscaba un momento de tranquilidad, Jesús no se cierra al clamor de la gente. Su corazón se mueve por la necesidad espiritual de quienes lo siguen.

La multitud no solo necesita pan material, sino también la palabra que da sentido y esperanza. Jesús se convierte en el Pastor que guía y alimenta.

Este texto nos invita a equilibrar la acción con el descanso, y a vivir con un corazón abierto a la compasión. La verdadera misión cristiana nace de la escucha de Dios y se concreta en la entrega generosa a los demás.

jueves, 5 de febrero de 2026

Evangelio del 6 de febrero 2026 Marcos 6, 14-29


 


En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: "Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado".

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: "No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano". Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, porque sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: "Pídeme lo que quieras y yo te lo daré". Y le juró varias veces: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".

Ella fue a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" Su madre le contestó: "La cabeza de Juan el Bautista". Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: "Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista".

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo, que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

 

Reflexión

 

Este pasaje narra la muerte de Juan el Bautista, víctima de la injusticia y de la debilidad humana frente al poder y la vanidad. Herodes, aunque reconocía la santidad de Juan y lo escuchaba con gusto, termina cediendo a la presión de su entorno y a la promesa imprudente que había hecho.

Juan denuncia el pecado y, por ello, es perseguido. Su testimonio nos recuerda que la fidelidad a la verdad y a Dios puede traer consecuencias difíciles, pero también es fuente de vida eterna.

Herodes representa al gobernante que, por miedo a perder prestigio, sacrifica la justicia. Nos invita a reflexionar sobre cómo las decisiones tomadas por apariencia o conveniencia pueden tener efectos devastadores.

Juan es ejemplo de coherencia y valentía. Su vida y muerte nos llaman a ser testigos firmes de la fe, incluso cuando el mundo nos presione a callar.

¿Somos capaces de mantenernos fieles a la verdad y al Evangelio, aun cuando ello implique incomodidad o riesgo?

Reflexión 20260208


 

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260208 En medio de los desafíos ambientales y sociales que marcan nuestro tiempo, la Iglesia ha querido iluminar el camino de los creyentes con un llamado urgente: el cuidado de la creación como obra de misericordia.

 

Hace unos años, el hoy fallecido Papa Francisco celebró el sínodo de la Amazonia. En él, nos hizo un llamado al "cuidado de la creación" incluida en la lista tradicional de las obras de misericordia. El cuidado de la creación sigue siendo una obra de misericordia urgente y necesaria en la hora presente. De esa luz tenemos que ser portadores y testigos en este momento de tanto maltrato a nuestra casa común. Las urgencias sociales y económicas son numerosas sin duda alguna, pero una manera de expresar nuestro camino penitencial sería modificar nuestro estilo de vida consumista y dispendioso. La compasión hacia los necesitados puede vivirse también de esta manera: existen hombres y mujeres en los países pobres, que están sufriendo más intensamente los efectos del cambio climático. Los pobres son las primeras víctimas de la sequía y los huracanes. Quienes aprendan a tratar amigablemente la obra de la creación estarán iniciando un camino de penitencia y reconciliación con Dios y con sus hermanos.

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260208

 



Edad de Oro de los Padres (siglos IV-V). Los historiadores colocan este período entre el Concilio de Nicea (año 325) y el Concilio de Calcedonia (año 451). Es el período más breve, años 325-451. Pero es al mismo tiempo la etapa de mayor esplendor de la literatura patrística. Profundas crisis doctrinales, como la arriana y la pelagiana, perturbaron la Iglesia en esa época. Los Padres de estos tiempos, comprometidos en las grandes discusiones, supieron dar una contribución decisiva a la sistematización de la ciencia teológica y, por lo tanto, a la pureza de la doctrina. En esta época destacan las figuras de san Atanasio, san Basilio, san Gregorio Nacianceno, san Juan Crisóstomo, considerados como los más grandes Padres de la Iglesia Oriental; en la Iglesia de Occidente el dominio indiscutible lo tienen San Jerónimo, el Doctor de las Sagradas Escrituras, San Ambrosio, el Doctor de la independencia de la Iglesia, San Agustín, que no sólo es el Doctor de la Gracia, sino el Doctor universal, el santo obispo que por varios siglos fue el principal inspirador del pensamiento cristiano de Occidente. Es la época de esplendor en el desarrollo de la liturgia, que cristalizará en los diversos ritos que conocemos; es también la época de las grandes controversias teológicas, que obligan a un profundo estudio de la Revelación y permiten formular dogmáticamente la fe; en fin, es la época de un mayor esfuerzo por la total evangelización del mundo antiguo. La fecha de clausura de este período está caracterizada por una gran unidad entre los dos pulmones de la Iglesia, Oriente y Occidente.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20260208

 



No podéis imaginaros cómo me aflige el alma al recordar las muchedumbres, que como imponente marea, se congregaban los días de fiesta y ver reducidas ahora a la mínima expresión esas multitudes de antaño! ¿Dónde están ahora los que en las solemnidades nos causan tanta tristeza? Es a éstos a quienes busco, por su causa lloro al caer en la cuenta de la cantidad de ellos que perecen y que estaban salvos, al considerar los muchos hermanos que pierdo, cuando pienso en el reducido número de los que se salvan, hasta el punto de que la mayor parte del cuerpo de la Iglesia se asemeja a un cuerpo muerto e inerte. Pero dirá alguno: ¿Y a nosotros qué? Pues bien, sí les importa muchísimo a ustedes que no se preocupan por ellos, ni los exhortan, ni los ayudan con vuestros consejos; a ustedes que no los hacen sentir su obligación de venir ni los arrastran aunque sea a la fuerza, ni los ayudan a salir de esa grande negligencia. Pues Cristo nos enseñó que no sólo debemos sernos útiles a nosotros, sino a muchos, al llamarnos sal, fermento y luz. Estas cosas, en efecto, son útiles y provechosas para los demás. Pues la lámpara no luce para sí, sino para los que viven en tinieblas: y tú eres lámpara, no para disfrutar en solitario de la luz, sino para reconducir al que yerra. Porque, ¿de qué sirve la lámpara si no alumbra al que vive en las tinieblas? Y ¿cuál sería la utilidad del cristianismo si no ganase a nadie, si a nadie redujera a la virtud? Por su parte, tampoco la sal se conserva a sí misma, sino que mantiene a raya a los cuerpos tendentes a la corrupción, impidiendo que se descompongan y perezcan» (San Juan Crisóstomo [c.347-407]. Homilía 20, 2. Carta a los Romanos).

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo A Domingo 8 de febrero 2026

 



ANTÍFONA DE ENTRADA

Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios (Sal 94, 6-7).

 

GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu protección su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo...

           

Monición: El profeta Isaías nos recuerda que a Dios le son agradables las obras de caridad. No podemos decir "Señor creo en ti" y dejar sin pan y sin una sonrisa del corazón a un hermano con hambre. Escuchemos.

 

PRIMERA LECTURA (Is 58, 7-10)

Del libro del profeta Isaías

Esto dice el Señor: "Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá; lo llamarás y él te dirá: 'Aquí estoy'.

Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía". Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.

 

SALMO RESPONSORIAL (Sal 111)

R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

L. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente, jamás se desviarán. / R.

L. El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre. No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente. / R.

L. Firme está y sin temor su corazón. Al pobre da limosna, obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. / R.

 

Monición: San Pablo nos dice, en la segunda lectura, que cuando llegó a Corinto a predicar a Cristo, utilizó palabras sencillas, nacidas de su corazón lleno de Cristo y abierto al Espíritu Santo. Escuchemos.

 

SEGUNDA LECTURA (1 Cor 2, 1-5)

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 8, 12)

R. Aleluya, aleluya. Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.

R. Aleluya, aleluya.

 

Monición: Cristo, en el evangelio, nos dice que el cristiano es "sal de la tierra y luz del mundo". El mundo espera de todos los bautizados que le entreguemos la luz de Cristo con las obras. Escuchemos.

 

EVANGELIO (Mt 5, 13-16)

Del santo Evangelio según san Mateo A. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos".

Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

PROFESIÓN DE FE

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

ORACIÓN UNIVERSAL

Sacerdote: Oremos, hermanos, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y al Espíritu, fuente de todo bien. Oremos diciendo:

TODOS: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.

1.         Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios. Roguemos al Señor.

2.         Para los que gobiernan los pueblos, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de servir con dedicación a su pueblo. Roguemos al Señor.

3.         Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús, el Salvador. Roguemos al Señor.

4.         Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un amor ferviente, una vida feliz y una santa muerte. Roguemos al señor.

Intenciones de la Iglesia local.

Sacerdote: Dios nuestro, que has manifestado cómo tu sabiduría está por encima de la prudencia del mundo, escucha nuestras oraciones y haz que comprendamos el verdadero espíritu del Evangelio, y así nos convirtamos en luz del mundo y sal de la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios nuestro, que has creado los frutos de la tierra sobre todo para ayuda de nuestra fragilidad, concédenos que también se conviertan para nosotros en sacramento de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

PREFACIO

El día del Señor

En verdad es justo bendecirte y darte gracias, Padre santo, fuente de la verdad y de la vida, porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta. Hoy, tu familia, reunida en la escucha de tu Palabra, y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor resucitado, anhelando el domingo sin ocaso en el que la humanidad entera entrará en tu descanso. Entonces podremos contemplar tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia. Con esta gozosa esperanza, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos unánimes el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace en favor de su pueblo; porque da de beber al que tiene sed y les da de comer a los hambrientos (Cfr. Sal 106, 8-9).

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera que, hechos uno en Cristo, demos fruto con alegría para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.