En aquel tiempo, se acercaron a
Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le
pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué
esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna
señal".
Entonces los dejó, se embarcó de
nuevo y se fue a la otra orilla.
Reflexión
Este Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿Qué señales estoy pidiendo yo para confiar? Quizás el suspiro de Jesús hoy sea por nuestra falta de atención a los "pequeños signos" que ya nos rodean: un gesto de bondad, la naturaleza o la paz interior.

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