lunes, 29 de junio de 2026

Evangelio del 30 de junio 2026 Mateo 8, 23-27

 



En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciéndole: "Señor, ¡sálvanos, que perecemos!"

Él les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?" Entonces se levantó, dio una orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados, decían: "¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?"

Reflexión

Las tempestades no solo se viven en el mar; también aparecen en nuestra vida como enfermedades, problemas familiares, preocupaciones o incertidumbre. En esos momentos podemos sentir, como los discípulos, que todo está a punto de hundirse.

El Evangelio nos muestra que Jesús permanece en la barca con los suyos. Aunque parezca guardar silencio o estar "dormido", nunca abandona a quienes confían en Él. Su pregunta —"¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?"— no es un reproche, sino una invitación a fortalecer la confianza en su presencia.

Cuando dejamos que Cristo tome el timón de nuestra vida, las tormentas no siempre desaparecen de inmediato, pero nuestro corazón encuentra la paz. La verdadera fe no consiste en vivir sin dificultades, sino en creer que Jesús tiene poder sobre cualquier tempestad y que, con Él, siempre podremos llegar a buen puerto.

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