En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de
ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta,
del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la
justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar,
sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el
camello!¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera
los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad
y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará
también limpio por fuera".
Reflexión
Los fariseos eran parte de un grupo religioso y político en los tiempos
de Jesús, eran muy radicales en cuanto al cumplimiento de la ley y las
tradiciones; trataban con desprecio a la gente del pueblo, porque consideraban
que no eran como ellos. Ellos se consideraban superiores. El conflicto que se
da con Jesús es porque les señala que son muy exigentes de la ley, pero
descuidan lo más importante que es la justicia, la misericordia y la fidelidad,
y por eso los llama hipócritas. A veces nosotros somos como los fariseos:
juzgamos y señalamos los errores de los otros, sin ver las razones que cada uno
pudiera tener para actuar de determinada manera. Incluso, juzgamos en el otro,
lo que nosotros mismos hacemos sin darnos cuenta.
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