En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había
dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor
de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el
mandamiento más grande de la ley?" Jesús
le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu
alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los
mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti
mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".
Reflexión
Los fariseos, al ver que Jesús había silenciado a los saduceos,
intentan ponerlo a prueba. Le preguntan cuál es el mandamiento más importante.
Jesús responde con una síntesis perfecta: el amor a Dios y al prójimo.
El amor no es solo un sentimiento, sino una decisión total que
involucra el corazón, el alma y la mente.
Jesús une dos mandamientos del Antiguo Testamento (Deuteronomio 6,5 y
Levítico 19,18), revelando que no pueden separarse: amar a Dios implica amar al
prójimo, y viceversa.
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