«Los que acuden a Dios, apoyándose en él, con el deseo de ser salvados,
son realmente salvados: es la inspiración divina la que les hace concebir este
deseo de salvación; son iluminados por Él que los llama a que lleguen al
conocimiento de la verdad Son en efecto, los hijos de la promesa, la recompensa
de la fe, la descendencia espiritual de Abraham, "una raza elegida, un
sacerdocio real" (1 Pe 2, 9), previsto desde antiguo y predestinado a la
vida eterna... A través de Isaías, el Señor nos dio a conocer su gracia, que
hizo de todo hombre una criatura nueva: "He aquí que voy a hacer algo
nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino en el desierto,
corrientes de agua en la estepa..., para dar a beber a mi pueblo elegido, a
este pueblo que me he formado, para que proclame mi alabanza! (...). Es
imposible que todo esto no llegue, porque la providencia de Dios nunca falla;
sus designios no cambian; su voluntad perdura y sus promesas no son erróneas.
Por consiguiente, todos los que asuman estas palabras serán salvados. Deposita,
en efecto sus leyes en sus conciencias, las inscribe con su dedo en sus
corazones (Rm 2, 15); acceden al conocimiento de Dios, no por el conducto de la
enseñanza humana sino bajo la dirección del maestro supremo: "Así pues, ni
el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios que hace crecer"
(1 Co 3, 7). A todos da la posibilidad de cambiar el corazón, tener un juicio justo
y una voluntad recta...» (San Próspero de Aquitania. [c.390-c.463]. La vocación
de todos los gentiles, 9).
Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
martes, 19 de agosto de 2025
EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20250824
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