martes, 5 de mayo de 2026

Evangelio del 6 de mayo 2026 Juan 15, 1-8

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos".

Comentario

En este pasaje, Jesús se presenta como la verdadera vid y a sus discípulos como los sarmientos. Con esta imagen sencilla y profunda enseña que la vida cristiana solo puede dar fruto cuando permanece unida a Él. Así como una rama separada de la vid se seca, también el creyente pierde fuerza espiritual cuando se aleja de Jesús.

Permanecer en Cristo significa vivir en su amor, escuchar su palabra y practicar sus enseñanzas en la vida diaria. El fruto que Dios espera no es solo éxito humano, sino obras de amor, justicia, servicio y fidelidad.

El Padre aparece como el viñador que poda las ramas para que den más fruto: esto nos recuerda que, a veces, las pruebas y dificultades también pueden ayudarnos a crecer y purificar nuestro corazón.

El mensaje central es claro: sin Jesús no podemos hacer nada verdaderamente valioso para la vida eterna; con Él, nuestra vida puede dar abundantes frutos de amor y esperanza.

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