jueves, 7 de mayo de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260510


La coherencia entre fe y acción no se logra por imposición ni por uniformidad, sino por el ejercicio constante del discernimiento iluminado por el Espíritu. que permita superar los prejuicios y las divisiones ideológicas.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

Quienes confesamos a Jesucristo como Mesías e Hijo de Dios en la Iglesia católica estamos unidos en el reconocimiento de unos principios básicos como el amor al prójimo, el respeto a la dignidad humana, el cuidado de la Casa Común y otros tantos. Sin embargo, cuando se trata de aplicar esos principios a las circunstancias sociales y políticas aparecen las diferencias al interior de la misma comunidad cristiana. Para unos resulta prioritario enfatizar una colaboración crítica y exigente con las autoridades, mientras que otros reclaman la unidad y el apoyo en torno a unas determinadas políticas públicas. Las filiaciones partidistas y los sesgos cognitivos nos afectan a la hora de asumir nuestras opciones diarias. Sin embargo, debemos discernir atendiendo al impulso del Espíritu por encima de nuestros propios prejuicios. No siempre logramos congeniar nuestra preferencia política con nuestra fe cristiana.

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