domingo, 31 de agosto de 2025

Evangelio del 1 de septiembre 2025 Lucas 4, 16-30

 



En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: "Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que ustedes acaban de oír". Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: "¿No es éste el hijo de José?" Jesús les dijo: "Seguramente me dirán aquel refrán: Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm ". Y añadió: "Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria". Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una barranca del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.

 

Reflexión

 

Jesús regresa a Nazaret, el lugar donde se crió. Entra en la sinagoga, toma el libro del profeta Isaías y proclama con autoridad: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido..." Con estas palabras, revela su misión: anunciar la Buena Nueva a los pobres, liberar a los cautivos, dar vista a los ciegos, y proclamar el año de gracia del Señor.

Al principio, todos lo admiran. Pero cuando Jesús les recuerda que Dios también actuó fuera de Israel —con la viuda de Sarepta y Naamán el sirio—, la admiración se convierte en furia. ¿Por qué? Porque Jesús rompe sus expectativas. Les muestra que la salvación no es privilegio de unos pocos, sino don para todos.

"Ningún profeta es bien recibido en su tierra." Esta frase resuena con fuerza. A veces, lo familiar nos ciega. Nos cuesta aceptar que Dios puede hablar a través de quien conocemos, de quien no encaja en nuestros moldes.

Jesús no se detiene ante el rechazo. Pasa por en medio de ellos y sigue su camino. La misión continúa, aunque duela el desprecio. El Reino no se detiene por la incredulidad de algunos. Dios sigue llamando, sanando, liberando… incluso cuando lo queremos echar fuera.

viernes, 29 de agosto de 2025

Evangelio 20250830

Evangelio del 30 de agosto 2025 Mateo 25, 14-30

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue. El que recibió cinco millones fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco millones me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado". Su señor le dijo: "Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor". Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo: "Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado". Su señor le dijo: "Te felicito siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor". Finalmente, se acercó el que había recibido un millón y le dijo: "Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo". El señor le respondió: "Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación" ".

  

Reflexión

 

Este pasaje nos invita a mirar con honestidad lo que hemos recibido: dones, habilidades, tiempo, oportunidades. Jesús nos muestra que Dios confía en cada uno de nosotros “según nuestra capacidad”, y espera que pongamos en práctica lo que nos ha dado, no por miedo, sino por amor y compromiso.

Los siervos que multiplican sus talentos son alabados no por la cantidad que ganaron, sino por su fidelidad y esfuerzo. En cambio, el siervo que enterró su talento fue reprendido, no por tener poco, sino por no hacer nada con lo que tenía. Esta parábola nos recuerda que la pasividad y el miedo pueden alejarnos del propósito divino.

Dios no espera perfección, sino disposición. Nos llama a ser creativos, valientes y generosos con lo que hemos recibido. Al final, seremos llamados a rendir cuentas, no por lo que no tuvimos, sino por lo que hicimos (o dejamos de hacer) con lo que sí tuvimos.

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20250831

 



«Sigamos, pues, los caminos que él nos mostró, sobre todo el de la humildad, en que él se convirtió para nosotros. En efecto, él nos mostró el camino de la humildad con sus preceptos y lo recorrió personalmente padeciendo por nosotros, pues no hubiera sufrido si no se hubiera humillado. ¿Quién sería capaz de dar muerte a Dios si él no se hubiese rebajado? Cristo es, en efecto, Hijo de Dios, y el Hijo de Dios es ciertamente Dios. Él mismo es el Hijo de Dios, la Palabra de Dios, de la que dice San Juan: En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios. Ella estaba al principio junto a Dios. Por ella fueron hechas todas las cosas y sin ella no se hizo nada. ¿Quién daría muerte a aquel por quien todo fue hecho y sin el cual nada se hizo? ¿Quién sería capaz de entregarle a la muerte si él mismo no se hubiese humillado? Pero ¿cómo fue esa humillación? Lo dice el mismo Juan: la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. La Palabra de Dios no podría ser entregada a la muerte. Para que pudiera morir por nosotros lo que no podía morir, la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. El inmortal asumió la mortalidad para morir por nosotros, para con su muerte dar muerte a la nuestra. Esto hizo Dios; esto nos concedió. El grande se humilló; después de humillado se le dio muerte; muerto, resucitó y fue exaltado, para no abandonarnos muertos en el infierno, sino para exaltar en sí en la resurrección final a quienes exaltó ahora mediante la fe y la confesión de los justos (…) Pues si somos soberbios, Dios nos opone resistencia; si somos humildes, Dios nos exalta, porque resiste a los soberbios y, en cambio, da su gracia a los humildes, y quien se exalta será humillado; quien, por el contrario, se humilla, será exaltado» (San Agustín [354-430]. Sermón 23 A, 3).

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C Domingo 31 de agosto 2025

 



 ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Sal 85, 3. 5)

 

Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.

 

 

GLORIA

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

 

ORACIÓN COLECTA

 

Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA

 

Hazte pequeño y hallarás gracia ante el Señor.

 

Del libro del Eclesiástico (Sirácide) 3, 19-21. 30-31

 

Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te amarán más que al hombre dadivoso. Hazte tanto más pequeño cuanto más grande seas y hallarás gracia ante el Señor, porque sólo él es poderoso y sólo los humildes le dan gloria.

No hay remedio para el hombre orgulloso, porque ya está arraigado en la maldad. El hombre prudente medita en su corazón las sentencias de los otros, y su gran anhelo es saber escuchar. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Del salmo 67 R/. Dios da libertad y riqueza a los cautivos.

 

Ante el Señor, su Dios, gocen los justos, salten de alegría. Entonen alabanzas a su nombre. En honor del Señor toquen la cítara. R.

 Porque el Señor, desde su templo santo, a huérfanos y viudas da su auxilio; él fue quien dio a los desvalidos casa, libertad y riqueza a los cautivos. R.

A tu pueblo extenuado diste fuerzas, nos colmaste, Señor, de tus favores y habitó tu rebaño en esta tierra, que tu amor preparó para los pobres. R.

 

 

SEGUNDA LECTURA

 

Se han acercado ustedes a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente.

 

De la carta a los hebreos 12, 18-19. 22-24a

 

Hermanos: Cuando ustedes se acercaron a Dios, no encontraron nada material, como en el Sinaí: ni fuego ardiente, ni oscuridad, ni tinieblas, ni huracán, ni estruendo de trompetas, ni palabras pronunciadas por aquella voz que los israelitas no querían volver a oír nunca.

Ustedes, en cambio, se han acercado a Sión, el monte y la ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a la reunión festiva de miles y miles de ángeles, a la asamblea de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el juez de todos los hombres, y a los espíritus de los justos que alcanzaron la perfección. Se han acercado a Jesús, el mediador de la nueva alianza. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

 

 Mt 11, 29 R/. Aleluya, aleluya.

 

Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón. R/.

 

 

EVANGELIO

 

El que se engrandece a sí mismo, será humillado y el que se humilla, será engrandecido.

 

Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1. 7-14

 

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola: “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’. Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido”.

Luego dijo al que lo había invitado: “Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

CREDO

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

 

PLEGARIA UNIVERSAL

 

Pidamos al Señor que dé oídos a las oraciones de su pueblo y que escuche benignamente las súplicas que con gran confianza le presentamos:

A cada invocación responderemos: Escúchanos Padre.

1.    Por la santa Iglesia católica y apostólica, para que el Señor la haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad. Oremos al Señor.

2.    Oremos por los pecadores, por los encarcelados y por los enfermos, para que el Señor los proteja, les devuelva la salud y los consuele. Oremos al Señor.

3.    Pidamos por todos los que nos disponemos a celebrar este santo sacrificio, para que el Señor otorgue gracias y bendiciones abundantes a quienes nos reunimos en su nombre. Oremos al Señor.

4.    Oremos también por las almas de todos los fieles difuntos, para que Dios, en su bondad, quiera admitirlos en el coro de los santos y de los elegidos. Oremos al Señor.

 

Dios nuestro, que invitas a pobres y pecadores al banquete alegre de la nueva Alianza, haz que sepamos honrar a tu Hijo en los humildes y necesitados, a fin de que –alrededor de tu mesa– nos reconozcamos mutuamente como verdaderos hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

 

Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

PREFACIO

 

La creación alaba al Señor

 

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro. A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo...

 

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 9-10)

 

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

 

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 

Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.





UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20250831

 

La humildad no es debilidad, sino fuerza tranquila. Es la base de relaciones sanas, liderazgo auténtico y paz interior.

En reuniones, trabajos o redes sociales, debemos resistir la tentación de sobresalir por vanidad, permitamos que otros nos valoren por nuestras acciones y permitir que otros brillen y reconocer sus méritos sin competir por atención.

Reconozcamos que lo que tenemos no es solo fruto de nuestro esfuerzo, sino también de la generosidad de otros y de circunstancias que no controlamos.

jueves, 28 de agosto de 2025

Evangelio 20250829

Evangelio del 29 de agosto 2025 Marcos 6, 17-29

 



En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: "No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano". Por eso Herodes lo mandó encarcelar. Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo. La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile le gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: "Pídeme lo que quieras y yo te lo daré". Y le juró varias veces: "Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino". Ella fue a preguntarle a su madre: "¿Qué le pido?" Su madre le contestó: "La cabeza de Juan el Bautista". Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: "Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”. El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre. Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

 

Reflexión

 

Juan el Bautista fue fiel a la verdad hasta el final. Denunció el pecado de Herodes y no se dejó intimidar. Aunque Herodes lo respetaba, cedió ante la presión y lo mandó matar por un capricho. Este pasaje nos recuerda que ser coherentes con nuestra fe puede tener un precio, pero también que el testimonio valiente nunca es en vano.

Jesús nos invita a ser cristianos de tiempo completo, en todo tiempo y lugar, hablar y señalar con la verdad, sin importar lo que cueste, sin miedo de que se vean afectados nuestros intereses. Nuestro interés es ser luz para los que nos rodean.

miércoles, 27 de agosto de 2025

Puedo casarme otra vez por la Iglesia

Evangelio 20250828

Evangelio del 28 de agosto 2025 Mateo 24, 42-51

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

 Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso es el servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación".

 

Reflexión

 

Jesús advierte que nadie sabe el día ni la hora de su regreso. Como el dueño de casa que se prepara contra el ladrón, así deben estar preparados los discípulos.

Jesús nos invita a vivir con una vigilancia activa, no por miedo, sino por amor. Ser siervo fiel es vivir cada día como si fuera el último, sirviendo con alegría, cuidando a los demás, y manteniendo el corazón despierto. La venida del Señor no es amenaza, sino promesa: ¿nos encontrará sembrando paz, justicia y misericordia?

martes, 26 de agosto de 2025

Evangelio del 27 de agosto 2025 Mateo 23, 27-32

 



 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!"

 

Reflexión

 

Este pasaje es uno de los más contundentes en el discurso profético de Jesús contra la hipocresía religiosa. Aquí, Él denuncia con fuerza a los escribas y fariseos, diciendo:

“¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, hipócritas! Son como sepulcros blanqueados: por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de impurezas”.

Jesús no condena la ley ni la tradición, sino la incoherencia entre lo que se predica y lo que se vive. El sepulcro blanqueado es una imagen poderosa: apariencia de santidad, pero sin vida interior.

Los fariseos decoraban las tumbas de los profetas, diciendo que ellos no habrían participado en su muerte. Sin embargo, Jesús revela que al hacer esto, confiesan ser hijos de quienes los asesinaron.

Este texto es una invitación a revisar el corazón, a no conformarse con la imagen pública, sino a buscar una fe que transforme desde dentro.

Evangelio 20250827

Evangelio 20250826

lunes, 25 de agosto de 2025

Evangelio 26 de agosto 2025 Mateo 23, 23-26

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".

 

Reflexión

 

Los fariseos eran parte de un grupo religioso y político en los tiempos de Jesús, eran muy radicales en cuanto al cumplimiento de la ley y las tradiciones; trataban con desprecio a la gente del pueblo, porque consideraban que no eran como ellos. Ellos se consideraban superiores. El conflicto que se da con Jesús es porque les señala que son muy exigentes de la ley, pero descuidan lo más importante que es la justicia, la misericordia y la fidelidad, y por eso los llama hipócritas. A veces nosotros somos como los fariseos: juzgamos y señalamos los errores de los otros, sin ver las razones que cada uno pudiera tener para actuar de determinada manera. Incluso, juzgamos en el otro, lo que nosotros mismos hacemos sin darnos cuenta.

Evangelio 26 de agosto 2025 Mateo 23, 23-26

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".

 

Reflexión

 

Los fariseos eran parte de un grupo religioso y político en los tiempos de Jesús, eran muy radicales en cuanto al cumplimiento de la ley y las tradiciones; trataban con desprecio a la gente del pueblo, porque consideraban que no eran como ellos. Ellos se consideraban superiores. El conflicto que se da con Jesús es porque les señala que son muy exigentes de la ley, pero descuidan lo más importante que es la justicia, la misericordia y la fidelidad, y por eso los llama hipócritas. A veces nosotros somos como los fariseos: juzgamos y señalamos los errores de los otros, sin ver las razones que cada uno pudiera tener para actuar de determinada manera. Incluso, juzgamos en el otro, lo que nosotros mismos hacemos sin darnos cuenta.

domingo, 24 de agosto de 2025

Evangelio del 25 de agosto 2025 Mateo 23, 13-22

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él".

 

Reflexión

En este fragmento del Evangelio, Jesús pronuncia una serie de “¡Ay de vosotros!” dirigidos a los escribas y fariseos, no por su conocimiento de la Ley, sino por su incoherencia entre lo que enseñan y lo que viven. Son llamados “guías ciegos”, porque en lugar de conducir al pueblo hacia Dios, lo desvían con reglas superficiales y juramentos vacíos.

🔹 Cerrar el Reino: Jesús denuncia que impiden el acceso al Reino de los cielos, no solo por su conducta, sino porque desaniman a quienes buscan sinceramente a Dios. Es una advertencia para todos los que tienen alguna responsabilidad espiritual: ¿estamos facilitando el encuentro con Dios o lo estamos complicando?

🔹 La doble medida: Critica el énfasis en lo externo —el oro del templo, la ofrenda del altar— mientras se descuida lo esencial: la justicia, la misericordia y la fidelidad. Jesús nos recuerda que lo sagrado no está en el objeto, sino en la presencia de Dios que lo consagra.

🔹 El llamado a la autenticidad: Este pasaje no es solo una denuncia, sino una invitación. Nos llama a vivir con integridad, a que nuestras palabras y acciones reflejen la verdad que predicamos. La fe auténtica no se mide por apariencias, sino por la coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos.

viernes, 22 de agosto de 2025

Evangelio del 23 de agosto 2025 Mateo 23, 1-12

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame maestros. Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen maestros, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen padre, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar guías, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».

 

Reflexión

 

Jesús no condena la ley, sino la incoherencia de quienes la predican sin vivirla. Nos recuerda que la verdadera autoridad no se impone con títulos ni apariencias, sino con humildad y servicio. No se trata de ocupar los primeros lugares, sino de inclinarse para levantar al otro. Hoy, más que nunca, el mundo necesita testigos, no actores. Que nuestra fe no se quede en palabras, sino que se encarne en gestos concretos de amor. El camino del Reino no se recorre con orgullo, sino con los pies descalzos de la humildad.

jueves, 21 de agosto de 2025

Evangelio del 22 de agosto 2025 Mateo 22, 34-40

 



En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?"  Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".

 

Reflexión

 

Los fariseos, al ver que Jesús había silenciado a los saduceos, intentan ponerlo a prueba. Le preguntan cuál es el mandamiento más importante. Jesús responde con una síntesis perfecta: el amor a Dios y al prójimo.

El amor no es solo un sentimiento, sino una decisión total que involucra el corazón, el alma y la mente.

Jesús une dos mandamientos del Antiguo Testamento (Deuteronomio 6,5 y Levítico 19,18), revelando que no pueden separarse: amar a Dios implica amar al prójimo, y viceversa.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Evangelio del 21 de agosto 2025 Mateo 22, 1-14

 



En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:” El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron. Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados. Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta? Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos".

 

 

Reflexión

Esta parábola nos revela la ternura y la generosidad de Dios Padre, que no solo invita, sino que prepara con esmero una celebración para su Hijo: Jesucristo. El banquete representa la plenitud del Reino, la comunión eterna, la alegría sin fin. Pero también nos interpela: ¿estamos dispuestos a aceptar la invitación? ¿Vestimos el traje del amor, la fe y la conversión?

Dios no obliga, pero insiste. Su invitación es para todos, incluso para quienes parecían no estar en la lista. El Reino no es exclusivo, es inclusivo. Pero requiere disposición, humildad y respuesta.

Hoy, el banquete sigue servido. La mesa está puesta. El Hijo espera. ¿Entramos?

La Iglesia de Cristo

martes, 19 de agosto de 2025

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo C Domingo 24 de agosto 2025

 



 ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Sal 85, 1 -3)

 

Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.

 

 

GLORIA

 

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

 

 

ORACIÓN COLECTA

 

Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

 

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA

 

Traerán de todos los países a los hermanos de ustedes.

 

Del libro del profeta Isaías 66, 18-21

 

Esto dice el Señor: “Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua. Vendrán y verán mi gloria. Pondré en medio de ellos un signo, y enviaré como mensajeros a algunos de los supervivientes hasta los países más lejanos y las islas más remotas, que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria, y ellos darán a conocer mi nombre a las naciones.

Así como los hijos de Israel traen ofrendas al templo del Señor en vasijas limpias, así también mis mensajeros traerán, de todos los países, como ofrenda al Señor, a los hermanos de ustedes a caballo, en carro, en literas, en mulos y camellos, hasta mi monte santo de Jerusalén. De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

 

SALMO RESPONSORIAL

 

Del salmo 116

R/. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos. R.

Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R.

 

 

SEGUNDA LECTURA

 

El Señor corrige a los que ama

 

De la carta a los hebreos 12, 5-7. 11-13

 

Hermanos: Ya se han olvidado ustedes de la exhortación que Dios les dirigió, como a hijos, diciendo: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Señor corrige a los que ama, y da azotes a sus hijos predilectos. Soporten, pues, la corrección, porque Dios los trata como a hijos; ¿y qué padre hay que no corrija a sus hijos?

Es cierto que de momento ninguna corrección nos causa alegría, sino más bien tristeza. Pero después produce, en los que la recibieron, frutos de paz y de santidad.

Por eso, robustezcan sus manos cansadas y sus rodillas vacilantes; caminen por un camino plano, para que el cojo ya no se tropiece, sino más bien se alivie. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

 

 

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 14, 6)

 

R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. R/.

 

 

EVANGELIO

 

Vendrán del oriente y del poniente y participarán en el banquete del Reino de Dios.]

 

Del santo Evangelio según san Lucas 13, 22-30

 

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”

Jesús le respondió: “Esfuércense por entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’ Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’.

Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera.

Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios. Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

 

 

PROFESIÓN DE FE

 

CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO

 

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

 

 

PLEGARIA UNIVERSAL

 

Pidamos al Señor que venga en nuestro auxilio y, por el honor de su nombre, escuche nuestra oración:

1.    Para que el Señor, en su infinita bondad, se acuerde de todos los que anuncian la palabra de Dios y bendiga a todos los fieles que aman a Jesucristo, roguemos al Señor.

2.    Para que Dios conceda a los que trabajan la tierra lluvias oportunas y buenas cosechas, dé acierto a los que enseñan, docilidad y constancia a los que estudian, roguemos al Señor.

3.    Para que el Señor infunda en el corazón de los pecadores un sincero arrepentimiento de sus pecados y les dé fuerza para no recaer en el mal, roguemos al Señor.

4.    Para que el Señor conceda sus dones a nuestros familiares, amigos y bienhechores, para que obtengan las riquezas de los bienes eternos, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que invitas a los hombres a entrar por la puerta estrecha de la cruz hacia el gozoso banquete de tu Reino, danos la fuerza de tu Espíritu, para que, siguiendo las huellas de tu Hijo, tengamos parte en la mesa festiva de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

 

Señor, que con un mismo y único sacrificio adquiriste para ti un pueblo de adopción, concede, propicio, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

 

PREFACIO

 

Historia de la salvación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; padeciendo en la cruz, borró nuestros pecados; resucitando de entre los muertos, nos proporcionó el acceso a la vida eterna, y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos. Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...

 

 

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Jn 6, 54)

 

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor; y yo lo resucitaré en el último día.

 

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

 

Te pedimos, Señor, que la obra salvadora de tu misericordia fructifique plenamente en nosotros, y haz que, con la ayuda continua de tu gracia, de tal manera tendamos a la perfección, que podamos siempre agradarte en todo. Por Jesucristo, nuestro Señor.