miércoles, 27 de agosto de 2025

Evangelio del 28 de agosto 2025 Mateo 24, 42-51

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

 Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso es el servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación".

 

Reflexión

 

Jesús advierte que nadie sabe el día ni la hora de su regreso. Como el dueño de casa que se prepara contra el ladrón, así deben estar preparados los discípulos.

Jesús nos invita a vivir con una vigilancia activa, no por miedo, sino por amor. Ser siervo fiel es vivir cada día como si fuera el último, sirviendo con alegría, cuidando a los demás, y manteniendo el corazón despierto. La venida del Señor no es amenaza, sino promesa: ¿nos encontrará sembrando paz, justicia y misericordia?

martes, 26 de agosto de 2025

Evangelio del 27 de agosto 2025 Mateo 23, 27-32

 



 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!"

 

Reflexión

 

Este pasaje es uno de los más contundentes en el discurso profético de Jesús contra la hipocresía religiosa. Aquí, Él denuncia con fuerza a los escribas y fariseos, diciendo:

“¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, hipócritas! Son como sepulcros blanqueados: por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de impurezas”.

Jesús no condena la ley ni la tradición, sino la incoherencia entre lo que se predica y lo que se vive. El sepulcro blanqueado es una imagen poderosa: apariencia de santidad, pero sin vida interior.

Los fariseos decoraban las tumbas de los profetas, diciendo que ellos no habrían participado en su muerte. Sin embargo, Jesús revela que al hacer esto, confiesan ser hijos de quienes los asesinaron.

Este texto es una invitación a revisar el corazón, a no conformarse con la imagen pública, sino a buscar una fe que transforme desde dentro.

Evangelio 20250827

Evangelio 20250826

lunes, 25 de agosto de 2025

Evangelio 26 de agosto 2025 Mateo 23, 23-26

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".

 

Reflexión

 

Los fariseos eran parte de un grupo religioso y político en los tiempos de Jesús, eran muy radicales en cuanto al cumplimiento de la ley y las tradiciones; trataban con desprecio a la gente del pueblo, porque consideraban que no eran como ellos. Ellos se consideraban superiores. El conflicto que se da con Jesús es porque les señala que son muy exigentes de la ley, pero descuidan lo más importante que es la justicia, la misericordia y la fidelidad, y por eso los llama hipócritas. A veces nosotros somos como los fariseos: juzgamos y señalamos los errores de los otros, sin ver las razones que cada uno pudiera tener para actuar de determinada manera. Incluso, juzgamos en el otro, lo que nosotros mismos hacemos sin darnos cuenta.

Evangelio 26 de agosto 2025 Mateo 23, 23-26

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera".

 

Reflexión

 

Los fariseos eran parte de un grupo religioso y político en los tiempos de Jesús, eran muy radicales en cuanto al cumplimiento de la ley y las tradiciones; trataban con desprecio a la gente del pueblo, porque consideraban que no eran como ellos. Ellos se consideraban superiores. El conflicto que se da con Jesús es porque les señala que son muy exigentes de la ley, pero descuidan lo más importante que es la justicia, la misericordia y la fidelidad, y por eso los llama hipócritas. A veces nosotros somos como los fariseos: juzgamos y señalamos los errores de los otros, sin ver las razones que cada uno pudiera tener para actuar de determinada manera. Incluso, juzgamos en el otro, lo que nosotros mismos hacemos sin darnos cuenta.

domingo, 24 de agosto de 2025

Evangelio del 25 de agosto 2025 Mateo 23, 13-22

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les cierran a los hombres el Reino de los cielos! Ni entran ustedes ni dejan pasar a los que quieren entrar. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que recorren mar y tierra para ganar un adepto, y cuando lo consiguen, lo hacen todavía más digno de condenación que ustedes mismos!¡Ay de ustedes, guías ciegos, que enseñan que jurar por el templo no obliga, pero que jurar por el oro del templo, sí obliga! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro o el templo, que santifica al oro? También enseñan ustedes que jurar por el altar no obliga. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda o el altar, que santifica a la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura por él y por aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por aquel que está sentado en él".

 

Reflexión

En este fragmento del Evangelio, Jesús pronuncia una serie de “¡Ay de vosotros!” dirigidos a los escribas y fariseos, no por su conocimiento de la Ley, sino por su incoherencia entre lo que enseñan y lo que viven. Son llamados “guías ciegos”, porque en lugar de conducir al pueblo hacia Dios, lo desvían con reglas superficiales y juramentos vacíos.

🔹 Cerrar el Reino: Jesús denuncia que impiden el acceso al Reino de los cielos, no solo por su conducta, sino porque desaniman a quienes buscan sinceramente a Dios. Es una advertencia para todos los que tienen alguna responsabilidad espiritual: ¿estamos facilitando el encuentro con Dios o lo estamos complicando?

🔹 La doble medida: Critica el énfasis en lo externo —el oro del templo, la ofrenda del altar— mientras se descuida lo esencial: la justicia, la misericordia y la fidelidad. Jesús nos recuerda que lo sagrado no está en el objeto, sino en la presencia de Dios que lo consagra.

🔹 El llamado a la autenticidad: Este pasaje no es solo una denuncia, sino una invitación. Nos llama a vivir con integridad, a que nuestras palabras y acciones reflejen la verdad que predicamos. La fe auténtica no se mide por apariencias, sino por la coherencia entre lo que creemos y lo que hacemos.