En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Pidan y se les
dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide,
recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.
¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste
le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar
de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuanto mayor razón el
Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.
Traten a los demás como ustedes quieren que ellos los traten. En esto
se resumen la ley y los profetas".
Reflexión
El evangelio de hoy nos invita a confiar plenamente en Dios y a vivir
con un corazón abierto hacia los demás. “Pidan y se les dará; busquen y
encontrarán; llamen y se les abrirá” es una promesa que nos recuerda que no
estamos solos: Dios escucha, responde y acompaña.
Al mismo tiempo, el pasaje nos enseña que así como esperamos recibir
bondad, también debemos ofrecerla. La llamada “regla de oro” —tratar a los
demás como queremos ser tratados— resume un estilo de vida basado en el amor,
la justicia y la empatía.
Este mensaje nos anima a tener fe activa: confiar en Dios y reflejar su
generosidad en nuestras acciones diarias.

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