miércoles, 18 de febrero de 2026

El Discernimiento: Una Vocación Cristiana

 

 


Ser cristiano no es solo cumplir ritos, sino asumir una responsabilidad ética en la historia. Dios nos ha dado la libertad, pero esa libertad se marchita si no la ejercitamos en el discernimiento entre el bien y el mal.





Como pastores y fieles, debemos estar alerta. El mundo a menudo disfraza la injusticia con términos técnicos o promesas de progreso ("cambio de paradigma"). Sin embargo, el Evangelio nos enseña que el árbol se conoce por sus frutos. Si el fruto es autoritarismo o desprecio por la dignidad humana, ese árbol no viene de Dios.


Ante el dolor de las víctimas de homicidio y el feminicidio, no hay "explicación política" que valga. Para el cristiano, la vida es sagrada. Cualquier intento de justificar la violencia es una forma de barbarie que contradice el mandato del amor. No podemos ser tibios: donde hay violencia, no está el espíritu de Jesús.


Nuestra meta es la configuración con Cristo. Él es el hombre "libre de autoengaños". Seguirle significa tener la valentía de llamar al pecado por su nombre y a la justicia por el suyo. La madurez espiritual consiste en hacernos cargo del prójimo y de nuestra propia coherencia ética.

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