viernes, 22 de mayo de 2026

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20260524

 

Demasiadas familias en muchas ciudades de nuestro país viven con las puertas atrancadas a causa del miedo y la inseguridad. El temor de sufrir una muerte violenta es una realidad en ciertas regiones de México. La gente ama vivir en paz y no encuentra la respuesta a sus demandas. Los mexicanos queremos vivir en paz y nuestros gobernantes no realizan inteligentemente su tarea principal: proteger la vida de los ciudadanos. Cabe decir que tampoco son los únicos responsables de este caos violento en que estamos metidos. El relato evangélico nos recuerda que Jesús nos ha donado su Espíritu para ser mejores discípulos. La oferta reiterada de la paz es un rasgo característico de Cristo resucitado. Él saluda a sus discípulos, deseándoles la paz. La auténtica espiritualidad cristiana nos anima a vivir como constructores de la paz.

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