En aquel tiempo, Jesús dijo: "Vengan a mí, todos los que están
fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre
ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán
descanso, porque mi yugo es suave, y mi carga, ligera".
Reflexión
El Evangelio nos presenta la invitación de Jesús a acudir a Él cuando
nos sentimos cansados y agobiados. No promete una vida sin dificultades, sino
su presencia y la fortaleza para afrontar las pruebas con esperanza.
Su yugo representa un camino de amor, humildad y confianza en Dios, que
da sentido a nuestras cargas y nos permite llevarlas con paz. En un mundo
marcado por el estrés, la prisa y la incertidumbre, Jesús sigue ofreciéndonos
el verdadero descanso: la certeza de que camina con nosotros y nunca nos
abandona.

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