Nunca ha caído completamente del cielo la salvación. Todos los momentos de bendición que Dios nos ha regalado han tenido que emparejarse con procesos históricos de renovación personal y social. Un pueblo de personas corruptas, insolidarias y egoístas no puede ser salvado. Dios no violenta la libertad humana. Juan Bautista invitaba a confesar los pecados. Sin autocrítica, sin la voluntad de hacemos responsables de nuestras acciones no hay cuarta ni quinta transformación. Palabrería barata. La historia pondrá a esta generación en su merecido lugar. Ciudadanos y gobernantes hemos sido omisos. Quien no reconozca sus fallos no podrá renovarse. Mientras más soberbia muestran los que nos gobiernan, menos posibilidades tendremos de conseguir una renovación verdadera de nuestra vida pública. Los discípulos de Jesús sabemos que Dios nos invita a ser partícipes en unas relaciones pacíficas y justas. Somos invitados a ser testigos congruentes de su proyecto de salvación.
Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
sábado, 12 de diciembre de 2020
viernes, 11 de diciembre de 2020
La Virgen de Guadalupe Modelo de fe
sábado, 5 de diciembre de 2020
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20201206
Como diría el
clásico, estamos en medio de una tormenta perfecta: una pandemia que no cesa,
una violencia criminal que aumenta, una crisis de empleo que no se atiende
debidamente. Problemas enormes, sensación de impotencia y desánimo. Los
discípulos de Jesús no podemos alegar que esa situación no es de nuestra
incumbencia. Estamos seguros de que Dios está con nosotros, ofreciéndonos la
fuerza del Espíritu para renovamos y hacer la diferencia. Llamados a la acción sobran.
En la familia, en la sociedad, en los hospitales encontraremos personas urgidas
de un gesto de cuidado y compasión solidaria. Cada bautizado ha recibido un don
y una responsabilidad: transparentar el amor de Dios en medio de las
circunstancias donde Dios le ha plantado. Nuestra circunstancia es la de un
país repleto de carencias y desafíos. Dios habrá de sostener nuestra esperanza.
DOMINGO II DE ADVIENTO Ciclo B Domingo 6 de Diciembre 2020
DIOS SÍ DA LA CARA
Is 40, 1-5. 9-11; 2 Pe 3,8-14; Mc 1,1-18
Una voz clama: "Preparen el camino del Señor
en el desierto, construyan en el páramo una calzada para nuestro Dios. Que todo
valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen; que lo torcido se enderece
y lo escabroso se allane. Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los
hombres la verán". Así ha hablado la boca del Señor.
Sube a lo alto del monte, mensajero de buenas
nuevas para Sión; alza con fuerza la voz, tú que anuncias noticias alegres a
Jerusalén. Alza la voz y no temas; anuncia a los ciudadanos de Judá: "Aquí
está su Dios.
Aquí llega el Señor, lleno de poder, el que con su
brazo lo domina todo. El premio de su victoria lo acompaña y sus trofeos lo
anteceden. Como pastor apacentará su rebaño; llevará en sus brazos a los
corderitos recién nacidos y atenderá solícito a sus madres".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos al
Salvador.
El día del Señor llegará como los ladrones.
Entonces los cielos desaparecerán con gran estrépito, los elementos serán
destruidos por el fuego y perecerá la tierra con todo lo que hay en ella.
Puesto que todo va a ser destruido, piensen con
cuánta santidad y entrega deben vivir ustedes esperando y apresurando el
advenimiento del día del Señor, cuando desaparecerán los cielos, consumidos por
el fuego, y se derretirán los elementos.
Pero nosotros confiamos en la promesa del Señor y
esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. Por lo
tanto, queridos hermanos, apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en
que el Señor los halle en paz con él, sin mancha ni reproche. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
R/. Aleluya, aleluya.
En cumplimiento de esto, apareció en el desierto
Juan el Bautista predicando un bautismo de conversión, para el perdón de los
pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos habitantes de
Jerusalén; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Juan usaba un vestido de pelo de camello, ceñido
con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.
Proclamaba: "Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno
ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus
sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el
Espíritu Santo". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Amén.
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.