jueves, 7 de mayo de 2015

VI Domingo de Pascua Ciclo B Domingo 10 de mayo 2015



VI Domingo de Pascua Ciclo B
Domingo 10 de mayo 2015

LES HE COMUNICADO TODO

Hech 10,25-26. 34-35. 44-48; 1 Jn 4,7-10; Jn 15,9-17

El apóstol Pedro abrió brecha en la evangelización de los paganos al aceptar la invitación a comer en casa del centurión romano llamado Cornelio. Una vez que aprendió a escuchar la voz del Espíritu de Jesús, pudo desprenderse de sus prejuicios y aprendió a compadecerse de las necesidades de las personas, sin atender a su condición de raza o sus afinidades políticas o ideológicas. Además de ser extranjero, Cornelio formaba parte de un cuerpo militar al servicio del emperador. Ninguno de esos motivos impidió a Pedro coger su invitación. La repentina manifestación del Espíritu confirmó su intuición: Dios no se fija en externalidades, inventadas para preservar la identidad colectiva de cierta cultura. Dios llama a participar de su amistad a toda persona bien dispuesta, sin atender a factores externos.


ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 48, 20

Con voz de júbilo, anúncienlo; que se oiga. Que llegue a todos los rincones de la tierra: el Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya.


Se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, concédenos continuar cele-brando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado, y que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.- La conversión de Cornelio  y su familia, que nos narra la primera lectura, representa un momento importante para Pedro, porque toma conciencia del valor universal de la salvación.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 25-26. 34- 35. 44-48

En aquel tiempo, entró Pedro en la casa del oficial Cornelio, y éste le salió al encuentro y se postró ante él en señal de adoración. Pedro lo levantó y le dijo: "Ponte de pie, pues soy un hombre como tú". Luego añadió: "Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere".
Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos.
Entonces Pedro sacó esta conclusión: "¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?" Y los mandó bautizar en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos días.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 R/. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R/.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.


Segunda lectura

Monición.- En la segunda lectura Juan nos dice que la fuente del amor está en Dios, pero por el pecado perdemos la capacidad de amar; y es Cristo el que nos lleva de regreso al camino del amor.

De la primera carta del apóstol san Juan: 4, 7-10

Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del evangelio

Aclamación Jn 14, 23 R/. Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R/.


Evangelio

Monición.- En el evangelio Jesús nos insiste en permanecer  en su amor; pues sólo así es posible cumplir el mandamiento del amor y dar fruto y nos exhorta al amor mutuo.


Del santo Evangelio según san Juan: 15, 9-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL

Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre diciendo: Te rogamos, Señor. (R/. Te rogamos, Señor.)

Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valentía, testimonio perseverante de su resurrección, roguemos al Señor.

Para que el resucitado, que dio a los apóstoles su paz, quiera concederla también en abundancia a todos los pueblos, roguemos al Señor.

Para que el vencedor de la muestre transforme los sufrimientos de los enfermos, de los moribundos y de todos los que sufren en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar, roguemos al Señor.

Para que el que tiene las llaves de la muerte y de su reino nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos en su reino, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que has sido el primero en amarnos, enviándonos a tu Hijo, para que vivamos por medio de Él, escucha nuestra oración y haz que, llenos del Espíritu Santo, aprendamos a amarnos los unos a los otros como Cristo nos ha amado. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Suba hasta ti, Señor, nuestra oración, acompañada por estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos dispongas para celebrar el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I- V de Pascua.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 15-16

Si me aman, cumplirán mis mandamientos, dice el Señor; y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Abogado, que permanecerá con ustedes para siempre. Aleluya.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 595


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.-La conexión entre el cuarto Evangelio y el relato de los Hechos de los Apóstoles es evidente. Jesús asocia a sus discípulos como amigos. No son sus empleados ni los trata como si fueran simples ejecutores de órdenes impuestas de manera distante y vertical. El que vive su vocación misionera no es un agente de una enorme compañía internacional asentada en El Vaticano, con su respectivo organigrama de direcciones y departamentos. Aunque cabe admitir que hemos quedado atrapados en ciertos periodos de la historia por una tupida red institucional que termina ahogando la fuerza del Espíritu. La vinculación personal de cada creyente con Jesús es fundamental, de ahí deriva la vocación evangelizadora. Quien haya vivido relaciones de genuina amistad, sabrá comprender que la misión cristiana nace de la íntima relación amorosa del discípulo con su Señor.



sábado, 2 de mayo de 2015

V DOMINGO DE PASCUA Ciclo B Domingo 3 de Mayo 2015



V DOMINGO DE PASCUA Ciclo B
Domingo 3 de Mayo 2015


USTEDES ESTÁN YA LIMPIOS

Hech 9, 26-31; I Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8
El discurso de la vid verdadera que escuchamos en el cuarto Evangelio encuentra verificación en la experiencia cristiana que vivió el apóstol san Pablo. Si Jesús es la vid y el Padre es el labrador, Pablo, Pedro y cualquier discípulo de cualquier época o comunidad eclesial somos los sarmientos. La fecundidad misionera del antiguo fariseo que se encontró con Jesús resucitado en el camino de Damasco, está fuera de toda duda; las cartas, los viajes misioneros, la entrega generosa al servicio de las iglesias lo ilustran. Nuestra vida como cristianos se explica a partir de la íntima unión con Jesucristo. Cuando desfiguramos el rostro de Jesús con nuestra incongruencia solamente existe una explicación: habernos alejado de su amistad, habernos separado de la Vid que el Padre cultiva con sobrada paciencia.


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 97, 1-2

Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas y todos los pueblos han presenciado su victoria. Aleluya.


ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, lleva a su plenitud en nosotros el sacramento pascual, para que, a quienes te dignaste renovar por el santo bautismo, les hagas posible, con el auxilio de tu protección, abundar en frutos buenos, y alcanzar los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición. San Lucas, en la primera lectura, narra las dificultades que tuvo san Pablo con los primeros cristianos para aceptar su conversión, de perseguidor de Cristo a apóstol evangelizador.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 9, 26-31

Cuando Pablo regresó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no creían que se hubiera convertido en discípulo.
Entonces, Bernabé lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo Saulo había visto al Señor en el camino, cómo el Señor le había hablado y cómo él había predicado, en Damasco, con valentía, en el nombre de Jesús. Desde entonces, vivió con ellos en Jerusalén, iba y venía, predicando abiertamente en el nombre del Señor, hablaba y discutía con los judíos de habla griega y éstos intentaban matarlo. Al enterarse de esto, los hermanos condujeron a Pablo a Cesarea y lo despacharon a Tarso.
En aquellos días, las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria, con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban, animadas por el Espíritu Santo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 21, 26b-27. 28. 30ab. 30c-32 R/. Bendito sea el Señor. Aleluya.

Le cumpliré mis promesas al Señor delante de sus fieles. Los pobres comerán hasta saciarse y alabarán al Señor los que lo buscan: su corazón ha de vivir para siempre. R/.

Recordarán al Señor y volverán a Él desde los últimos lugares del mundo; en su presencia se postrarán todas las familias de los pueblos. Sólo ante Él se postrarán todos los que mueren. R/.

Mi descendencia lo servirá y le contará a la siguiente generación, al pueblo que ha de nacer, la justicia del Señor y todo lo que Él ha hecho. R/.


Segunda lectura

Monición.- San Juan, en la segunda lectura, insiste en que el amor cristiano es amar no sólo de palabra, sino en creer en la persona de Jesucristo y amarnos como Él nos enseñó.

De la primera carta del apóstol san Juan: 3, 18-24

Hijos míos: No amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.
Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de Él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio.
Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en El. En esto conocemos, por el Espíritu que Él nos ha dado, que Él permanece en nosotros. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


Aclamación antes el Evangelio

ACLAMACIÓN Jn 15, 4. 5 R/. Aleluya, aleluya.

Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante. R/.

Evangelio

En el evangelio Jesús habla de la vid y los sarmientos para mostrar cómo, aun después de su partida, será posible a los discípulos continuar en comunión con su Maestro y puedan dar fruto.

Del santo Evangelio según san Juan: 15, 1-8

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, Él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL

Invoquemos a Cristo, camino verdad y vida y, como pueblo sacerdotal, pidámosle por las necesidades de todo el mundo diciendo: Te rogamos, Señor. (R/. Te rogamos, Señor.)

Para que Cristo, esposo de la Iglesia, llene de alegría pascual a todos los que se han consagrado a la extensión de su reino, roguemos al Señor.

Para que Cristo, piedra angular del edificio, ilumine con el anuncio evangélico a los pueblos que aún desconocen la buena nueva de la resurrección, roguemos al Señor.

Para que Cristo, estrella luciente de la mañana, seque las lágrimas de los que lloran y aleje del dolor las penas de los que sufren, roguemos al Señor.

Para que Cristo, testigo fidedigno y veraz, nos conceda ser, con nuestra alegría evangélica, sal y luz para los hombres que desconocen la victoria dela resurrección, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que nos has unido a Cristo como sarmientos a la verdadera vid, escucha nuestra oración y danos tu Espíritu Santo, para que, amándonos los unos a los otros, demos frutos abundantes de santidad y de paz. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que por el santo valor de este sacrificio nos hiciste participar de tu misma y gloriosa vida divina, concédenos que, así como hemos conocido tu verdad, de igual manera vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I- V de Pascua.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 15, 1. 5

Yo soy la vid verdadera y ustedes los sarmientos, dice el Señor; si permanecen en mí y yo en ustedes darán fruto abundante. Aleluya.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.-Conforme se consigue mirar la vida con cierta sensatez, se aprende a descubrir los propios límites y a reconocer las fortalezas. No permanecemos atorados en una etapa de la vida, afortunadamente vamos madurando. No obstante lo anterior aparece una constante más que clara: tenemos la tendencia a autoafirmarnos confiando en demasía en nuestras fuerzas y habilidades. Los verdaderos discípulos de Jesucristo, como sin duda lo fue el apóstol san Pablo, son conscientes que llevan un tesoro en vasijas de barro. La escucha del Evangelio, la búsqueda atenta de su voluntad y el discernimiento a los llamados del Espíritu, nos permitirán vivir como sarmientos unidos a la vid. Desde esa íntima vinculación podremos dar frutos para la vida del mundo. Las terapias nos sanan, el Espíritu de Jesucristo nos fortifica interiormente para conformarnos con nuestra vocación cristiana.


viernes, 24 de abril de 2015

IV DOMINGO DE PASCUA Ciclo B Domingo 26 de Abril 2015



IV DOMINGO DE PASCUA Ciclo B

Domingo 26 de Abril 2015


EL PASTOR MODELO

Hech 4,8-12; 1 Jn 3,1-2; Jn 10,11-18

La serie de imágenes que utiliza el Señor Jesús en este famoso discurso del buen pastor no quedaron en una proclama retórica, antes bien, se convirtieron en los referentes y los símbolos para reconocer a los auténticos servidores de la comunidad. El Señor Jesús no esconde su enorme certidumbre: él es el único pastor modelo. Lo es por dos razones en particular, por la cercana intimidad que existe entre él y sus discípulos y por la disposición eficazmente manifiesta de entregar su vida por los suyos. Cuando enfrentó el dilema de preservar su vida o entregarla, se decidió a morir para colaborar en el advenimiento misterioso del Reino de Dios. Los apóstoles Pedro y Juan siguieron sus pasos, y afrontaron palizas, prisiones y amenazas, convencidos que esa era la manera genuina de configurarse con el pastor modelo.


ANTÍFONA ENTRADA Cfr. Sal 32,5-6

La tierra está llena del amor del Señor y su palabra hizo los cielos. Aleluya.


ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que nos lleves a gozar de la alegrías celestiales para que tu rebaño, a pesar de su fragilidad, llegue también a donde lo precedió su glorioso Pastor. El, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.- El Espíritu es la fuente de sabiduría y audacia de los Apóstoles. Es el mismo Espíritu quien da autoridad a Pedro para predicar que Jesús es la Piedra Angular; el Mesías que nos ha salvado.


Del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido como salvador nuestro".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 117, 1 y 8-9. 21-23. 26. 28 y 29
R. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Aleluya.

Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Más vale refugiarse en el Señor, que poner en los hombres la confianza; más vale refugiarse en el Señor, que buscar con los fuertes una alianza. R.

Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para mí la salvación. La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente. R.

Bendito el que viene en nombre del Señor. Que Dios desde su templo nos bendiga. Tú eres mi Dios, y te doy gracias. Tú eres mi Dios, y yo te alabo. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. R.


Segunda lectura

Monición.- La Primera carta de Juan nos enseña que, mientras más abundante sea la bondad de Dios hacia nosotros, más grandes son nuestras obligaciones hacia Él. De hecho, nuestra fe no puede permanecer de otro modo que mirando su misericordia infinita.

De la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2

Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.
Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del Evangelio

 Jn 10, 14 R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. R. Aleluya, Aleluya.


Evangelio

Monición.- Todos sabemos lo importante que es tener a alguien que se ocupe de nosotros y nos cuide. Por eso el evangelio nos presenta la imagen de Jesús como Buen Pastor; el Mesías que cumple su tarea con delicadeza y amor desmedido.

Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Se dice Credo.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Levantemos, hermanos, nuestros ojos a Cristo, obispo y pastor de nuestras almas, y pongamos en sus manos, con toda confianza, las necesidades de los hombres diciendo: Jesús, Buen Pastor, sálvanos. (R/. Jesús, Buen Pastor, sálvanos.)

1. Para que los obispos, los presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados, roguemos al Señor.

2. Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos arraigue con fuerza en nuestro mundo, y se alejen de las naciones el odio y las guerras, roguemos al Señor.

3. Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y esperanza, roguemos al Señor.

4. Para que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de renuncia a lo mundano, de manera que germinen abundantes vocaciones al ministerio eclesial, roguemos al Señor.

Dios nuestro, fuente de gozo y paz, que has concedido a tu Hijo el poder y la realeza sobre los hombres y los pueblos, escucha nuestra oración y sosténnos con la fuerza de tu Espíritu, para que nunca nos separemos de nuestro pastor, que nos conducirá hacia fuente de aguas vivas, y que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud por estos misterios pascuales que celebramos, para que, continuamente renovados por su acción se conviertan para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-V de Pascua.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN.

Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Buen Pastor, vela con solicitud por tu rebaño y dígnate conducir a las ovejas que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo, a las praderas eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.



UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- No podemos dormimos en los laureles, ni conformarnos con "saludar con sombrero ajeno", afirmando que el papa Francisco es una persona humilde, que acoge con calidez y apertura a cuantos buscan respuestas a sus problemas y situaciones personales. Sin duda alguna, que el papa Francisco es un sorprendente regalo de Dios para su Iglesia. Bajo el modelaje del Señor Jesús, el obispo de Roma está viviendo como pastor modelo. Cualquier cristiano consagrado o laico que desempeñe algún ministerio pastoral, sea en la parroquia o en su familia, está siendo desafiado por este testimonio creíble: Dios sigue acompañando a su Iglesia y sin que sepamos exactamente cómo lo hace, sigue suscitando pastores creíbles, que se desprenden de su tiempo, sus privilegios y prejuicios para servir y dar la vida por sus ovejas.

jueves, 16 de abril de 2015

III DOMINGO DE PASCUA Domingo 19 de abril 2015



III DOMINGO DE PASCUA
Domingo 19 de abril 2015


NOSOTROS SOMOS TESTIGOS

Hech 3, 13-15. 17-19; 1 Jn 2, 1-5; Lc 24,35-48

El discurso de Pedro está bastante bien ordenado, las sentencias y cada una de las afirmaciones que proclama el apóstol tienen un objetivo preciso. Señala los hechos ocurridos en toda su crudeza: entregaron y rechazaron al Siervo de Dios ante Pilato, pidieron el indulto de un asesino. Por otra parte y como una confesión de fe proclama la acción salvadora de Dios, que lo resucitó. Habiendo establecido los sucesos medulares, extrae las consecuencias decisivas que éstos tienen para el presente. Se han cumplido las profecías, el pueblo y sus dirigentes quedan exculpados por haber procedido por ignorancia y el llamado al arrepentimiento y a la conversión es la oferta de gracia que Dios regala a su pueblo. La resurrección de Jesús no estrecha, sino que ensancha el camino de acceso al Padre.


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 65, 1-2

Aclama a Dios, tierra entera. Canten todos un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya.


Se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que tu pueblo se regocije siempre al verse renovado y rejuvenecido, para que, al alegrarse hoy por haber recobrado la dignidad de su adopción filial, aguarde seguro su gozosa esperanza el día de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo...


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.- La Iglesia pregona la Palabra de Dios y la confirma a través de milagros y señales. Esto es lo que nos enseña Pedro en el discurso que proclamó después de curar al paralítico de nacimiento.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 3. 13-15. 17-19

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando él ya había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y de ello nosotros somos testigos.
Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que se les perdonen sus pecados".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 4, 2. 4. 7, 9
R. En ti, Señor, confío. Aleluya.

Tú que conoces lo justo de mi causa, Señor, responde a mi clamor. Tú que me has sacado con bien de mis angustias, apiádate y escucha mi oración, R.

Admirable en bondad ha sido el Señor para conmigo, y siempre que lo invoco me ha escuchado; por eso en él confío. R.

En paz, Señor, me acuesto y duermo en paz, pues sólo tú, Señor, eres mi tranquilidad. R.


Segunda lectura

Monición.- La Primera carta de Juan nos enseña que Cristo, intercesor y abogado ante Dios, murió por todos y cada uno de los hombres. Ahora su muerte nos compromete a amarnos los unos a los otros para ser testigos creíbles de su amor.

De la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5

Hijitos míos: Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.
En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios: en que cumplimos sus mandamientos. Quien dice: "Yo lo conozco", pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del Evangelio Cfr. Lc 24, 32
R. Aleluya, aleluya.

Señor Jesús, haz que comprendamos la Sagrada Escritura. Enciende nuestro corazón mientras nos hablas. R. Aleluya.


Evangelio

Monición.- A veces, la incredulidad y la duda se anidan en el corazón del hombre, tal y como sucedía con los apóstoles en Jerusalén. Pero Jesús nos ayuda a superar el miedo y la desesperanza mediante el don de la paz.

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: "No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?" Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos".
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Se dice Credo.
En el Tiempo de Cuaresma y Tiempo Pascual diremos el “Credo de los Apóstoles”


ORACIÓN DE LOS FIELES

Invoquemos, amados hermanos, a Cristo, triunfador del pecado y de la muerte, que siempre intercede por nosotros:
R/. Escúchanos Señor.

1. Para que Cristo, el Señor, atraiga hacia sí el corazón de los fieles y fortalezca sus voluntades, de manera que busquen los bienes de allá arriba, donde él está sentado a la derecha de Dios, roguemos al Señor.

2. Para que Cristo, amo supremo de la creación, haga que todos los pueblos gocen abundantemente de la paz que en sus apariciones otorgó a los discípulos, roguemos al Señor.

3. Para que Cristo, el destructor de la muerte y el médico de toda enfermedad, se compadezca de los débiles y desdichados y aleje del mundo el hambre, las guerras y todos los males, roguemos al Señor.

4. Para que Cristo, el Señor, salve y bendiga nuestra parroquia (comunidad), y conceda la paz, la alegría y el descanso den las fatigas a los que hoy nos hemos reunido aquí para celebrar su triunfo, roguemos al Señor.

Acrecienta, en nosotros, Padre misericordioso, la luz de la fe, para que en los signos sacramentales, sepamos reconocer siempre a tu Hijo, que se manifiesta constantemente a nosotros, sus discípulos, y haz que, llenos del Espíritu Santo, proclamemos con valentía ante los hombres que Cristo es el Señor. Él, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegría, concédele también disfrutar de la felicidad eterna. Por
Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-V de Pascua


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 24, 46-47

Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y que, en su nombre, se exhortara a todos los pueblos el arrepentimiento para el perdón de los pecados. Aleluya.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Ofertar arrepentimiento y conversión parece desusado en esta sociedad satisfecha de sí misma. Tanto se ha insistido en liberarse de sentimientos de culpa que las generaciones jóvenes encuentran una enorme dificultad en solicitar una disculpa o en expresar una petición de perdón sincera a sus padres. En esta sociedad marcada por el individualismo narcisista no resulta muy viable reconocer que se ha caminado por una senda equivocada. Cuando se vive con cierta pretensión de autosuficiencia y orgullo no parece posible desandar el propio camino. Sin embargo, cuando se tiene la mínima honestidad es posible realizar una autocrítica seria de la propia conducta. El cristiano sabe por experiencia propia que su Padre Dios le acoge con desenfadada compasión y sin recriminación alguna. A las personas nos resulta muy complicado dar una segunda oportunidad cuando vemos que los demás persisten en sus actitudes negativas. La anchura de la compasión divina nos acogerá sin reservas, cada que nos dispongamos a vivir la reconciliación.


viernes, 10 de abril de 2015

DECRETO POR EL QUE SE ENRIQUECEN CON INDULGENCIAS ACTOS DE CULTO EN HONOR DE LA MISERICORDIA DIVINA



DECRETO POR EL QUE SE ENRIQUECEN CON INDULGENCIAS ACTOS DE CULTO EN HONOR DE LA MISERICORDIA DIVINA[1]

Se enriquecen con indulgencias actos de culto realizados en honor de La Misericordia Divina en el segundo domingo de Pascua.

"Tu misericordia, oh Dios, no tiene límites, y es infinito el tesoro de tu bondad..." (Oración después del himno “Te Deum”) y “Dios nuestro, que con tu perdón y tu misericordia nos das la prueba más delicada de tu omnipotencia...” (Oración colecta del domingo XXVI del Tiempo Ordinario), canta humilde y fielmente la santa Madre Iglesia. En efecto, la inmensa condescendencia de Dios, tanto hacia el género humano en su conjunto como hacia cada una de las personas, resplandece de modo especial cuando el mismo Dios todopoderoso perdona los pecados y las fallas morales, y readmite paternalmente a los culpables a su amistad, que merecidamente habían perdido.

Así, los fieles son impulsados a conmemorar con íntimo afecto del alma los misterios del perdón divino y a celebrarlos con fervor, y comprenden claramente la suma conveniencia, más aún, el deber que el pueblo de Dios tiene de alabar, con formas particulares de oración, La Misericordia Divina, obteniendo al mismo tiempo, después de realizar con espíritu de gratitud, las obras exigidas y de cumplir las debidas condiciones, los beneficios espirituales derivados del tesoro de la Iglesia. "El Misterio Pascual es el culmen de esta revelación y actuación de la misericordia, que es capaz de justificar al hombre, de restablecer la justicia en el sentido del orden salvífico querido por Dios desde el principio para el hombre y, mediante el hombre, en el mundo" (Dives in misericordia, 7)

La Misericordia Divina realmente sabe perdonar incluso los pecados más graves, pero al hacerlo impulsa a los fieles a sentir un dolor sobrenatural, no meramente psicológico, de sus propios pecados, de forma que, siempre con la ayuda de la gracia divina, hagan un firme propósito de no volver a pecar. Esas disposiciones del alma consiguen efectivamente el perdón de los pecados mortales cuando el fiel recibe con fruto el sacramento de la Penitencia o se arrepiente de los mismos mediante un acto de caridad perfecta y de dolor perfecto, con el propósito de acudir cuanto antes al mismo sacramento de la Penitencia. En efecto, nuestro Señor Jesucristo, en la parábola del hijo pródigo, nos enseña que el pecador debe confesar su miseria ante Dios, diciendo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de llamarme hijo tuyo" (Lc 15, 18-19), percibiendo que ello es obra de Dios: "Estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido encontrado" (Lc 15, 32)

Por eso, con próvida solicitud pastoral, el Sumo Pontífice Juan Pablo II, para imprimir en el alma de los fieles estos preceptos y enseñanzas de la fe cristiana, impulsado por la dulce consideración del Padre de las misericordias, ha querido que el segundo domingo de Pascua se dedique a recordar con especial devoción estos dones de la gracia, atribuyendo a ese domingo la denominación de "Domingo de La Misericordia Divina" (cf Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, decreto Misericors et miserator, 5 de mayo de 2000)

El evangelio del segundo domingo de Pascua narra las maravillas realizadas por nuestro Señor Jesucristo el día mismo de la Resurrección en la primera aparición pública: << Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con ustedes. Como el Padre me envió, también yo los envío". Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos”>> (Jn 20,19-23)

Para hacer que los fieles vivan con intensa piedad esta celebración, el mismo Sumo Pontífice ha establecido que el citado domingo se enriquezca con la indulgencia plenaria, como se indicará más abajo, para que los fieles reciban con más abundancia el don de la consolación del Espíritu Santo, y cultiven así una creciente caridad hacia Dios y hacia el prójimo, y, una vez obtenido de Dios el perdón de sus pecados, ellos a su vez perdonen generosamente a sus hermanos.

De esta forma, los fieles vivirán con más perfección el espíritu del Evangelio, acogiendo en sí la renovación ilustrada e introducida por el concilio ecuménico Vaticano II: <<Los cristianos, recordando la palabra del Señor "En esto conocerán que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros" (Jn 13, 35), nada pueden desear más ardientemente que servir cada vez más generosa y eficazmente a los hombres del mundo actual. (...) Quiere el Padre que en todos los hombres reconozcamos y amemos eficazmente a Cristo, nuestro hermano, tanto de palabra como de obra>> (Gaudium et spes, 93)

Por eso, el Sumo Pontífice, animado por un ardiente deseo de fomentar al máximo en el pueblo cristiano estos sentimientos de piedad hacia La Misericordia Divina, por los abundantísimos frutos espirituales que de ello pueden esperarse, en la audiencia concedida el día 13 de junio de 2002 a los infrascritos responsables de la Penitenciaría apostólica, se ha dignado otorgar indulgencias en los términos siguientes:

Se concede la indulgencia plenaria, con las condiciones habituales (confesión sacramental, Comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) al fiel que, en el domingo segundo de Pascua, llamado de La Misericordia Divina, en cualquier iglesia u oratorio, con espíritu totalmente alejado del afecto a todo pecado, incluso venial, participe en actos de piedad realizados en honor de La Misericordia Divina, o al menos rece, en presencia del Santísimo Sacramento de la Eucaristía, públicamente expuesto o conservado en el Sagrario, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti")

Se concede la indulgencia parcial al fiel que, al menos con corazón contrito, eleve al Señor Jesús misericordioso una de las invocaciones piadosas legítimamente aprobadas.

Además, los navegantes, que cumplen su deber en la inmensa extensión del mar; los innumerables hermanos a quienes los desastres de la guerra, las vicisitudes políticas, la inclemencia de los lugares y otras causas parecidas han alejado de su patria; los enfermos y quienes los asisten, y todos los que por justa causa no pueden abandonar su casa o desempeñan una actividad impostergable en beneficio de la comunidad, podrán conseguir la indulgencia plenaria en el domingo de La Misericordia Divina si con total rechazo de cualquier pecado, como se ha dicho antes, y con la intención de cumplir, en cuanto sea posible, las tres condiciones habituales, rezan, frente a una piadosa imagen de nuestro Señor Jesús misericordioso, el Padrenuestro y el Credo, añadiendo una invocación piadosa al Señor Jesús misericordioso (por ejemplo, "Jesús misericordioso, confío en ti")

Si ni siquiera eso se pudiera hacer, en ese mismo día podrán obtener la indulgencia plenaria los que se unan con la intención a los que realizan del modo ordinario la obra prescrita para la indulgencia y ofrecen a Dios misericordioso una oración y a la vez los sufrimientos de su enfermedad y las molestias de su vida, teniendo también ellos el propósito de cumplir, en cuanto les sea posible, las tres condiciones prescritas para lucrar la indulgencia plenaria,

Los sacerdotes que desempeñan el ministerio pastoral, sobre todo los párrocos, informen oportunamente a sus fieles acerca de esta saludable disposición de la Iglesia, préstense con espíritu pronto y generoso a escuchar sus confesiones, y en el domingo de La Misericordia Divina, después de la celebración de la Santa Misa o de las Vísperas, o durante un acto de piedad en honor de La Misericordia Divina, dirijan, con la dignidad propia del rito, el rezo de las oraciones antes indicadas; por último, dado que son "Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mt 5, 7), al impartir la catequesis, impulsen a los fieles a hacer con la mayor frecuencia posible obras de caridad o de misericordia, siguiendo el ejemplo y el mandato de Jesucristo, como se indica en la segunda concesión general del "Enchiridion Indulgentiarum".

Este decreto tiene vigor perpetuo. No obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría apostólica, el 29 de junio de 2002, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, apóstoles.

Luigi DE MAGISTRIS
Arzobispo titular de Nova Pro-penitenciario mayor

Gianfranco GIROTTI, o.f.m. conv.

Regente





[1]  cfr. www.vatican.va/roman_curia/tribunals/apost_penit/documents/rc_trib_appen_doc_20020629_decree-ii_sp.html