jueves, 12 de marzo de 2026

RAÍCES DE NUESTRA FE Los Credos de la Iglesia

 




El Credo de Atanasio 2. 

Este Credo es uno de los símbolos de la fe aprobados por nuestra Iglesia. Es una clara exposición de las doctrinas de la Trinidad y de la Encarnación, con una referencia a varios otros dogmas: «Así el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo es Dios. Y, sin embargo, no son tres dioses, sino un solo Dios. Así también el Padre es el Señor, el Hijo es el Señor, y el Espíritu Santo es el Señor. Y, sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Pues, así como la cristiana verdad nos compele a reconocer que cada Persona por sí misma es Dios y Señor, asimismo la religión católica nos prohíbe decir que hay tres dioses y tres señores. El Padre no fue hecho por nadie, ni creado, ni engendrado. El Hijo es solo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no fue hecho, ni creado, sino que procede de Ellos. Por lo tanto, hay un solo Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en esta Trinidad ninguno va antes o después del otro, ninguno es mayor o menor que el otro, sino que las tres Personas son entre sí coeternas e iguales; de modo, que, como se dijo antes, se debe adorarla Unidad en Trinidad y la Trinidad en Unidad. El que quiera, pues, salvarse, debe pensar así sobre la Trinidad». Este Credo lleva el nombre de San Atanasio de Alejandría (296-375), pero la historicidad de su autoría es dudosa. Se piensa que el texto es del siglo VII. El credo Atanasiano establece la necesidad de creer en la fe católica para la salvación. El Credo cierra con las palabras: «Ésta es la fe católica y el que no la creyere fiel y firmemente, no podrá salvarse».

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario