domingo, 1 de marzo de 2026

Evangelio del 2 de marzo 2026 Lucas 6, 36-38

 



En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos».

Reflexión

1. El Modelo es el Padre

El texto comienza con un mandato ambicioso: "Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso". No se nos pide ser buenos por simple educación o conveniencia social, sino imitar la esencia de Dios. La misericordia no es debilidad, sino la capacidad de mirar la miseria ajena con el corazón y actuar para aliviarla.

Jesús propone cuatro acciones prácticas para vivir la paz:

No juzgar y no condenar: Para evitar la soberbia de sentirnos superiores a los demás.

Perdonar y dar: Como herramientas para liberar tanto al que recibe como al que ofrece.

Al dejar de señalar los errores ajenos, creamos un espacio donde la reconciliación es posible.

La imagen final es hermosa y muy gráfica: una medida "buena, apretada, remecida y rebosante". En la cultura de la época, esto aludía a cuando se llenaba el regazo del manto con grano hasta que ya no cabía más.

 

La gran paradoja: En el reino del espíritu, lo que guardas para ti lo pierdes, pero lo que das con generosidad regresa a ti multiplicado. La vida nos devuelve el eco de lo que proyectamos.

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