Sí. La fe está abierta a los descubrimientos e hipótesis de las
ciencias naturales.
La Teología no tiene competencia científico-natural; las ciencias
naturales no tienen competencia teológica. Las ciencias naturales no pueden
excluir de manera dogmática que en la creación haya procesos orientados a un
fin; la fe, por el contrario, no puede definir cómo se producen estos procesos
en el desarrollo de la naturaleza. Un cristiano puede aceptar la teoría de la
evolución como un modelo explicativo útil, mientras no caiga en la herejía del
evolucionismo, que ve al hombre como un producto casual de procesos biológicos.
La EVOLUCIÓN supone que hay algo que puede desarrollarse. Pero con ello no se
afirma nada acerca del origen de ese «algo». Tampoco las preguntas acerca del
ser, la dignidad, la misión, el sentido y el porqué del mundo y de los hombres
se pueden responder biológicamente. Así como el «evolucionismo» se inclina
demasiado hacia un lado, el CREACIONISMO lo hace hacia el lado contrario. Los creacionistas
toman los datos bíblicos (por ejemplo, la edad de la Tierra, la creación en
seis días) ingenuamente al pie de la letra.

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