El Credo de Atanasio 3.
Es una profesión de fe de las más importantes
de la fe católica. «Además, para la salvación eterna es necesario que también
crea fielmente en la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. Pues la fe recta
es que creamos y confesemos que Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, es
Dios y hombre. Es Dios, engendrado de la sustancia del Padre, antes de los
siglos; y es hombre, de la substancia de su Madre, nacido en el mundo. Perfecto
Dios y perfecto hombre, subsistente de alma racional y de carne humana. Igual
al Padre en cuanto a su divinidad, y menor que el Padre en cuanto a su
humanidad. Mas, aun cuando es Dios y hombre, no son dos, sino un solo Cristo. Y
uno, no por la conversión de la divinidad en carne, sino por la asunción de la
humanidad en Dios. Uno absolutamente, no por confusión de la sustancia, sino
por la unidad de la persona. Pues según el alma racional y la carne son un
hombre, así Dios y hombre es un solo Cristo, el cual sufrió por nuestra
salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día de entre los
muertos. Subió a los cielos, está sentado a la derecha del Padre, Dios
Todopoderoso, desde donde vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. A su
venida todos los hombres han de resucitar con sus cuerpos y darán cuenta de sus
propios actos. Y los que obraron bien, irán a la vida eterna; y los que obraron
mal, al fuego eterno. Ésta es la fe católica y el que no la creyere fiel y
firmemente, no podrá salvarse». (San Atanasio [296-375]. El Credo consiste en
40 declaraciones rítmicas, fue usado en el oficio dominical por más de mil
años. Seguiremos con el «Símbolo de los Apóstoles»).

No hay comentarios:
Publicar un comentario