V DOMINGO DE CUARESMA
Domingo 22 de Marzo 2026
ANTÍFONA DE ENTRADA
Señor, hazme justicia. Defiende mi causa contra la gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa (Cfr.
Sal 42, 1-2).
No se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Te rogamos, Señor Dios nuestro, que, con tu auxilio, avancemos
animosamente hacia aquel grado de amor con el que tu Hijo, por la salvación del
mundo, se entregó a la muerte. Él, que vive y reina contigo...
Monición: El profeta Ezequiel nos narra cómo Dios
hace surgir la vida ahí donde parece que ya no hay esperanza, pues basta sólo
el soplo de su Espíritu y hasta un pueblo de muertos puede resucitar.
Escuchemos.
PRIMERA LECTURA (Ez 37, 12-14) Del libro del profeta Ezequiel
Esto dice el Señor Dios: "Pueblo mío, yo mismo abriré sus
sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de
Israel.
Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes
dirán que yo soy el Señor.
Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su
tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí". Palabra de
Dios. A. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL (Sal 129)
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
L. Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. / R.
L. Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que
se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos. / R.
L. Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma
aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela. / R.
L. Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor,
porque del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención, y él
redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. / R.
Monición: San Pablo, en la segunda lectura, felicita
a quienes agradan a Dios porque llevan una vida según el Espíritu y si los
conduce el Espíritu también participarán de la resurrección de Cristo.
Escuchemos.
SEGUNDA LECTURA (Rom 8, 8-11)
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos
Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden
agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida
conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en
ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si
Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del
pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos,
habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los
muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu,
que habita en ustedes. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 11, 25. 26)
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Yo soy la resurrección y la vida,
dice el Señor; el que cree en mí no morirá para siempre. R. Honor y gloria a
ti, Señor Jesús.
Monición: Con la resurrección de Lázaro, narrada en
el evangelio de hoy, Jesús anuncia su propia resurrección y la de todos
aquellos que participan de la vida de Cristo por el bautismo y la comparten.
Escuchemos.
EVANGELIO (Jn 11, 1-45)
Del santo Evangelio según san Juan
A. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de
María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con
perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano
Lázaro.
Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: "Señor, el
amigo a quien tanto quieres está enfermo".
Al oír esto, Jesús dijo: "Esta enfermedad no acabará en la muerte,
sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea
glorificado por ella".
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se
enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que
se hallaba. Después dijo a sus discípulos: "Vayamos otra vez a
Judea". Los discípulos le dijeron: "Maestro, hace poco que los judíos
querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?" Jesús les contestó:
"¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza,
porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza,
porque le falta la luz".
Dijo esto y luego añadió: "Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido;
pero yo voy ahora a despertarlo". Entonces le dijeron sus discípulos:
"Señor, si duerme, es que va a sanar". Jesús hablaba de la muerte,
pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo
abiertamente: "Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber
estado ahí, para que crean. Ahora, vamos allá". Entonces Tomás, por
sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: "Vayamos también
nosotros, para morir con él".
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.
Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y
muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte
de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero
María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado
aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora estoy segura de que Dios te
concederá cuanto le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará". Marta respondió:
"Ya sé que resucitará en la resurrección del último día". Jesús le
dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya
muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para
siempre. ¿Crees tú esto?". Ella le contestó: "Sí, Señor. Creo
firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al
mundo".
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le
dijo en voz baja: "Ya vino el Maestro y te llama". Al oír esto, María
se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había
llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había
encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo
que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para
llorar ahí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y
le dijo: "Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi
hermano". Jesús, al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la
acompañaban, se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: "¿Dónde lo han
puesto?". Le contestaron: "Ven, Señor, y lo verás". Jesús se
puso a llorar y los judíos comentaban: "De veras ¡cuánto lo amaba!"
Algunos decían: "¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de
nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?"
Jesús, profundamente conmovido
todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa.
Entonces dijo Jesús: "Quiten la losa". Pero Marta, la hermana del que
había muerto, le replicó: "Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro
días". Le dijo Jesús: "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria
de Dios?" Entonces quitaron la piedra.
Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: "Padre, te doy gracias
porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he
dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has
enviado". Luego gritó con voz potente: "i Lázaro, sal de ahí!".
Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta
en un sudario. Jesús les dijo: "Desátenlo, para que pueda andar".
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo
que había hecho Jesús, creyeron en él.
Palabra del Señor.
A. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder
de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y
está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a
juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la
carne y la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN UNIVERSAL
Sacerdote: Oremos, amados hermanos, y pidamos la misericordia del Señor
para que, compadecido de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias.
Oremos diciendo:
TODOS: Renuévanos, Señor, con tu gracia.
1. Para que el Redentor
del mundo, que se entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a la
Iglesia de todo mal. Roguemos al Señor.
2. Para que el Redentor
del mundo, que oró en la cruz por quienes lo crucificaban, interceda ante el
Padre por los pecadores. Roguemos al Señor.
3. Para que el Redentor
del mundo, que experimentó en la cruz el sufrimiento y la angustia, se
compadezca de los que sufren y ponga fin a sus dolores. Roguemos al Señor.
4. Para que el Redentor
del mundo a nosotros, sus siervos, que nos disponemos a recordar con veneración
su cruz, nos reconforte con la fuerza de su resurrección. Roguemos al Señor.
Intenciones de la Iglesia local.
Sacerdote: Señor Dios, gloria del hombre viviente, contempla los
sufrimientos de la Iglesia, que llora por sus hijos muertos a causa del pecado,
y concede a los que han muerto por sus culpas la resurrección y la vida nueva
de la gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor. TODOS: Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Escúchanos, Dios todopoderoso, y concede a tus siervos, en quienes
infundiste la sabiduría de la fe cristiana, quedar purificados, por la eficacia
de este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
PREFACIO I DE CUARESMA
Significado espiritual de la Cuaresma
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro. Por él concedes bondadosamente a tus fieles
anhelar gozosos, año tras año, con el alma purificada, las solemnidades de la
Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la oración y a las obras de
caridad, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida,
lleguemos a ser plenamente hijos tuyos. Por eso, con los ángeles y los
arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Todo el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre, dice el
Señor (Cfr. Jn 11, 26).
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Dios todopoderoso, que podamos contarnos siempre entre los
miembros de aquel cuyo Cuerpo y Sangre acabamos de comulgar. Él, que vive y
reina por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Bendice, Señor, a tu pueblo, que espera los dones de tu misericordia, y
concédele recibir de tu mano generosa lo que tú mismo lo mueves a pedir. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

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