martes, 3 de marzo de 2015

IV Domingo de Cuaresma Domingo 15 de marzo 2015



IV Domingo de Cuaresma
Domingo 15 de marzo 2015

TANTO AMÓ DIOS AL MUNDO

El cuarto Evangelio y la carta a los Efesios coinciden en afirmar la fuerza capital del amor de Dios. Dos textos distintos sin duda alguna: el cuarto Evangelio es una obra nacida del testimonio creyente de una comunidad de discípulos convencidos de la fuerza del amor de Dios. Es la experiencia viva de quien fue llamado "el discípulo amado", la que subyace detrás de este testimonio creyente acerca del amor de Dios manifiesto en su Hijo Jesús. Por su parte, la Carta a los efesios es una reflexión sólida sobre la amplitud de la misericordia divina. Esta carta, que es una especie de memorándum enviado por el apóstol a todas las iglesias por él fundadas, recupera las vivencias fundamentales de la vida cristiana. Quien se considere cristiano, lo será en realidad, por haber conocido en carne propia la experiencia viva del amor de Dios.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 66, 10-11
Alégrate, Jerusalén, y que se reúnan cuantos te aman. Compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad.

No se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por tu Palabra realizas admirablemente la reconciliación del género humano, concede al pueblo cristiano prepararse con generosa entrega y fe viva a celebrar las próximas fiestas de la Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA


Primera lectura

Monición.- La primera lectura nos presenta la realidad del hombre ante Dios, que se presenta con su pesado fardo de infidelidades; la respuesta de Dios es una sana pedagogía colmada de amor y misericordia que refuerza nuestra esperanza.  

Del segundo libro de las Crónicas: 36, 14-16. 19-23

En aquellos días, todos los sumos sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, practicando todas las abominables costumbres de los paganos, y mancharon la casa del Señor, que él se había consagrado en Jerusalén. El Señor, Dios de sus padres, los exhortó continuamente por medio de sus mensajeros, porque sentía compasión de su pueblo y quería preservar su santuario. Pero ellos se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus advertencias y se mofaron de sus profetas, hasta que la ira del Señor contra su pueblo llegó a tal grado, que ya no hubo remedio.
Envió entonces contra ellos al rey de los caldeos. Incendiaron la casa de Dios y derribaron las murallas de Jerusalén, pegaron fuego a todos los palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos. A los que escaparon de la espada, los llevaron cautivos a Babilonia, donde fueron esclavos del rey y de sus hijos, hasta que el reino pasó al dominio de los persas, para que se cumpliera lo que dijo Dios por boca del profeta Jeremías: Hasta que el país haya pagado sus sábados perdidos, descansará de la desolación, hasta que se cumplan setenta años. En el año primero de Ciro, rey de Persia, en cumplimiento de las palabras que habló el Señor por boca de Jeremías, el Señor inspiró a Ciro, rey de los persas, el cual mandó proclamar de palabra y por escrito en todo su reino, lo siguiente: "Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique una casa en Jerusalén de Judá. En consecuencia, todo aquel que pertenezca a este pueblo, que parta hacia allá, y que su Dios lo acompañe".
Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 136, 1-2. 4-5. 6
R/. Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos a llorar de nostalgia; de los sauces que estaban en la orilla colgamos nuestras arpas. R/.

Aquellos que cautivos nos tenían pidieron que cantáramos. Decían los opresores: "Algún cantar de Sión, alegres, cántennos". R/.

Pero, ¿cómo podríamos cantar un himno al Señor en tierra extraña? ¡Que la mano derecha se me seque, si de ti, Jerusalén, yo me olvidara! R/.

¡Que se me pegue al paladar la lengua, Jerusalén, si no te recordara, o si, fuera de ti, alguna otra alegría yo buscara! R/


Segunda lectura

Monición.- San Pablo, en la segunda lectura, nos presenta el amor salvífico y misericordioso de Dios manifestado gratuitamente en Cristo. Por medio de Él, nos hace entrar en una nueva vida. Esta salvación, no es un derecho que se exige, es un don de Dios.

De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 2, 4-10

Hermanos: La misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado y con él nos ha reservado un sitio en el cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra, por medio de Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.
En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús, para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.
Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN Jn 3, 16
 R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna. R/.


Evangelio

Monición.- San Juan en el evangelio nos reporta el máximo regalo de Dios a la humanidad, su Hijo. Es el culmen del amor de Dios a los hombres, un amor sin límites. La finalidad de esa donación es para que todo el que crea en Cristo… tenga vida eterna.
.
Del santo Evangelio según san Juan: 3, 14-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por Él. El que cree en Él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.
La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran.
En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios".
Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús. Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente:
 (R/. Escúchanos, Señor.)

Para que Dios aumente la fe y fortalezca la voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el sacramento de la penitencia y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus culpas, roguemos al Señor.

Para que el Señor abra la inteligencia y el corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad, y en la fe encuentren aquel descanso que tanto desea su corazón, roguemos al Señor.

Para que Dios conceda su ayuda a los enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados y a todos aquellos que con su sufrimiento participan de le cruz de Cristo, roguemos al Señor.

Para que todos nosotros perseveremos en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados e iluminados, a las fiestas de Pascua que se acercan, roguemos al Señor.

Dios bueno y fiel, que nunca dejas de llamar a los que se extravían para que se conviertan y vuelvan a ti y, en tu Hijo elevado sobre la cruz, nos curas de las heridas del Maligno, escucha nuestras oraciones y concédenos tu gracia, para que, renovados en el espíritu, podamos corresponder a los dones de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas ofrendas para el sacrificio y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I o II de Cuaresma.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Sal 121, 3-4)

Jerusalén ha sido edificada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que podamos siempre pensar lo que es digno y grato a tus ojos y amarte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Protege, Señor, a quienes te invocan, ayuda a los débiles y reaviva siempre con tu luz a quienes caminan en medio de las tinieblas de la muerte; concédeles que, liberados por tu bondad de todos los males, alcancen los bienes supremos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO


Quien haya experimentado el amor gratuito de una persona bella por dentro y por fuera, que se dona libre y gustosamente a quien ama, comenzará a entender lo que san Pablo quiere decir, cuando afirma que Dios nos ama por pura generosidad. Las realidades más valiosas de la vida son gratuitas y solamente se acogen desde la gratitud. Las muestras del amor de Dios no son fácilmente reconocibles, pueden confundirse con las propias ilusiones o anhelos profundos. Un criterio que nos permitirá reconocerlas es la gratuidad; cuando encontramos una persona que se dona y se entrega sin pedir nada a cambio, estamos delante de una auténtica experiencia del amor divino. En la cultura de los intercambios interesados, el cálculo y el trueque, es posible advertir la presencia viva de Dios en la vida de personas que se regalan sin buscar su propio beneficio.

III Domingo de Cuaresma Domingo 8 de marzo 2015



III Domingo de Cuaresma
Domingo 8 de marzo 2015


LA MEMORIA CREYENTE DE ISRAEL

Ez 20, 1-17; 1 Co 1, 22-25; Jn 2, 13-25
El profeta Ezequiel revisa la historia reciente de Israel, luego del estrepitoso fracaso de la emigración forzada a Babilonia, con la intención de aprender lecciones a partir de los errores pasados. El repaso histórico apunta en una dirección precisa, los israelitas abusaron de su libertad y decidieron vivir en rebeldía contra los mandamientos divinos; no solamente transgredieron sus normas, sino que desairaron su oferta de amistad. A pesar de la rebeldía, Dios persistió en su oferta de compasión. El incidente del templo, cuando el Señor Jesús tira por el suelo las mesas de los comerciantes de bueyes y palomas exhibe otra faceta del proceso de rebeldía: los practicantes del culto parecían ser hijos obedientes de Dios, sin embargo, se dispensaban de cumplir con sus exigencias éticas y de esa manera, terminaban alejándose de la verdadera fidelidad a Dios.

ANTÍFONA DE ENTRADA Ez 36, 23-26
Mis ojos están siempre fijos en el Señor, pues él libra mis pies de toda trampa. Mírame, Señor, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

No se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, fuente de misericordia y de toda bondad, que enseñaste que el remedio contra el pecado está en el ayuno, la oración y la limosna, mira con agrado nuestra humilde confesión, para que a quienes agobia la propia conciencia nos reconforte siempre tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.- El pueblo de Dios en un momento de su historia, recibe de Dios los Diez mandamientos que el escritor sagrado los sitúa en el contexto del Sinaí, camino hacia la tierra prometida. Se trata de construir un pueblo que camina hacia la libertad.

Del libro del Éxodo: 20, 1-17
En aquellos días, el Señor promulgó estos preceptos para su pueblo en el monte Sinaí, diciendo: "Yo soy el Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mí; no te fabricarás ídolos ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o en el agua, y debajo de la tierra. No adorarás nada de eso ni le rendirás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian; pero soy misericordioso hasta la milésima generación de aquellos que me aman y cumplen mis mandamientos.
No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre. Acuérdate de santificar el sábado. Seis días trabajarás y en ellos harás todos tus quehaceres; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el forastero que viva contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, pero el séptimo, descansó. Por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.
Honra a tu padre y a tu madre para que vivas largos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su esclavo, ni a su esclava, ni su buey, ni su burro, ni cosa alguna que le pertenezca".

Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 18, 8-9, 10-11 R/. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R/.

En los mandamientos de Dios hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/.

La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. Que te sean gratas las palabras de mi boca y los anhelos de mi corazón. Haz, Señor, que siempre te busque, pues eres mi refugio y salvación. R/.


Segunda lectura

Monición.- San Pablo nos revela que la inmolación de Jesús sobre la cruz es escándalo para los judíos  locura para los paganos… Para los llamados, Cristo es fuerza y sabiduría de Dios; comprender esto es descubrir la sabiduría de Dios.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 22-25
Hermanos: Los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.

Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN Jn 3, 16 R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. R/.


Evangelio

Monición.- Jesús es el centro del relato del evangelio de hoy, se presenta con autoridad para purificar el templo porque es “la casa de mi Padre”. Expulsa los animales destinados al sacrificio, pues ahora será Él quien se ofrecerá por todos.

Del santo Evangelio según san Juan: 2, 13-25
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: "Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre". En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle: "¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?" Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré". Replicaron los judíos: "Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?" Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.
Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en Él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque él sabía lo que hay en el hombre. Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.


Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL
Instruidos por el ejemplo de Jesús, el Señor, que en el desierto se entregaba a la oración, oremos también nosotros con insistencia a nuestro Dios: (R/. Escúchanos, Señor.)

Para que todos los fieles, por medio de las penitencias y prácticas cuaresmales, sean purificados de sus culpas y vean fortalecida su vida cristiana, roguemos al Señor.

Para que todos los pueblos alcancen la paz, la tranquilidad y el bienestar necesario y puedan así buscar más fácilmente los bienes del cielo, roguemos al Señor.

Para que el Señor conceda su fuerza a los que se ven tentados o se sienten turbados, infunda el deseo de la conversión a los pecadores y otorgue el consuelo del cielo a los que están tristes o abatidos, roguemos al Señor.

Para que infunda en todos nosotros el deseo de una verdadera conversión, a fin de que nos preparemos a celebrar debidamente el sacramento pascual de la penitencia, roguemos al Señor.

Señor. Dios nuestro, abre nuestros corazones a tus mandatos y haz que penetremos en la sabiduría de la cruz, para que, liberados del egoísmo que nos aprisiona, alcancemos los dones del Espíritu Santo y lleguemos a ser templo vivo en el que tú deseas recibir nuestra adoración. Por Jesucristo, nuestro señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por estas ofrendas, Señor, concédenos benigno el perdón de nuestras ofensas, y ayúdanos a perdonar a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I o II de Cuaresma.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 83, 4-5
El gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido donde poner sus polluelos: junto a tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa y pueden alabarte siempre.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que lleves a su plenitud en nuestra vida la gracia recibida en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO
Dirige, Señor, los corazones de tus fieles y da en tu bondad a tus siervos una gracia tan grande que, cumpliendo en plenitud tus mandamientos, nos haga permanecer en tu amor y en el de nuestro prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO


La globalización ha generado efectos benéficos y perjudiciales a la sociedad. Así como ha facilitado el acceso a la información y a los servicios asociados con la tecnología y la comunicación social, ha ido deformando, con su aprecio desmedido por la ganancia económica, a todas las instituciones. La educación, la familia, la política y hasta la religión han sido deformadas por la penetración del mercado. Los intereses económicos se han colocado por encima de los intereses genuinos de dichas instituciones. Esa es la denuncia que hizo Jesús al momento de expulsar a los mercaderes del templo; habían terminado por subordinar lo principal —el amor a Dios y al prójimo a lo secundario: la corrección en los rituales y prácticas de culto. El Señor Jesús nos regaló una orientación decisiva, al decir que, las instituciones fueran constituidas en función de las personas y no a la inversa.

viernes, 27 de febrero de 2015

II DOMINGO DE CUARESMA Ciclo B domingo 1 de marzo 2015



II DOMINGO DE CUARESMA Ciclo B domingo 1 de marzo 2015


Antífona de Entrada

Mi corazón me habla de ti diciendo: “Busca su rostro”. Tu faz estoy buscando, Señor; no me escondas tu rostro. (Cfr. Sal 26, 8-9)

No se dice Gloria.


Oración Colecta

Señor Dios, que nos mandaste escuchar a tu Hijo muy amado, dígnate alimentarnos íntimamente con tu palabra, para que, ya purificada nuestra mirada interior, nos alegremos en la contemplación de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...


Primera Lectura

Monición.- Dios la prometió a Abraham que sería padre de un gran pueblo no obstante su edad. Cuando nace Isaac, le pide otro acto de obediencia y de fe. Dios siempre pedirá al hombre fe, obediencia y colaboración para realizar sus proyectos.

Lectura del libro del Génesis (22, 1-2. 9-13. 15-18)

En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: “¡Abraham, Abraham!” El respondió: “Aquí estoy”. Y Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moria y ofrécemelo como sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré”.  
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de la leña y tomó el cuchillo para degollarlo.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: “¡Abraham, Abraham!” Él contestó: “Aquí estoy”. El ángel le dijo: “No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único”.
Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: “Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras”. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial Salmo 115
R- Siempre confiaré en el Señor.

Aún abrumado de desgracias, siempre confié en Dios. A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. /R

De la muerte, Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava; te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. /R

Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo, en medio de su templo santo, que está en Jerusalén. /R


Segunda Lectura

Monición.- San Pablo no ilustra sobre la ganancia que tenemos en Cristo; es la presencia de Dios que lava los pies al hombre, lo ama, le sirve, se entrega y salva. De Cristo sólo esperamos amor, perdón y misericordia.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 31-34)

Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros? Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del Evangelio
 R. Honor y gloria a ti,  Señor Jesús.

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado: escúchenlo”. /R


Evangelio

Monición.- Con la transfiguración de Jesús revela su divinidad a los Doce, con la finalidad de confirmarlos en la fe. San Marcos describe todos los signos de la divinidad de Jesús con los que los discípulos creyeron en él crucificado.

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (9, 2-10)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados.
Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”.  En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de ‘resucitar de entre los muertos’. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.


Oración de los Fieles

Oremos a Dios Padre, de quien proviene todo bien, y convencidos de que su providencia guía nuestros pasos, digámosle:

R. Escúchanos, Señor, esperamos en Ti.

Por la Iglesia: que en su vida resplandezca el amor del Padre que ama y salva a su pueblo. Oremos.

Por los que han sido ungidos por el Señor y sirven a su pueblo: que escuchen la Palabra de Dios, la hagan vida y la prediquen con fidelidad y convicción. Oremos.

Por los pueblos del mundo que no conocen la paz, la justicia y el bienestar: que los gobernantes de cada nación se comprometan a conseguirlas y garanticen el respeto a los derechos de todo ser humano. Oremos.

Por los que con generosidad siguen al Señor y no se reservan nada para sí: que su entrega dé frutos de santidad y sean ejemplo para cuantos buscan a Dios. Oremos.

Por los que viven en pecado, los que se cierran a la verdad, los que no quieren o no pueden creer: que Dios, por los méritos de su Hijo, se les manifieste como luz, camino y verdad para sus vidas. Oremos.

Por esta asamblea: para que la celebración de la Palabra y de la fracción del pan fortalezca nuestra fe para vivir con austeridad este tiempo de conversión. Oremos.
Celebrante:

Escucha, Padre, a tu pueblo que viene a tu presencia y te suplica, y haz que siempre que te invoquemos tengamos la certeza de que Tú nos escuchas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


Oración sobre las Ofrendas

Te rogamos, Señor, que estos dones borren nuestros pecados y santifiquen el cuerpo y el alma de tus fieles, para celebrar dignamente las fiestas pascuales.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


Prefacio propio
La transfiguración del Señor.

El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.Porque él mismo, después de anunciar su muerte a los discípulos, les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria, para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas, que la pasión es el camino de la resurrección.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo...


Antífona de la Comunión

Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo.


Oración después de la Comunión

Al recibir, Señor, este glorioso sacramento, queremos darte gracias de todo corazón porque así nos permites, desde este mundo, participar ya de los bienes del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


Oración a favor del Pueblo

Bendice, Señor, a tus fieles con una bendición perpetua, y haz que de tal manera acojan el Evangelio de tu Hijo, que puedan debida y felizmente desear y alcanzar la gloria que él manifestó a los apóstoles.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

martes, 10 de febrero de 2015

I DOMINGO DE CUARESMA 2015 Ciclo B Domingo 22 de febrero 2015


I DOMINGO DE CUARESMA 2015  Ciclo B

Domingo 22 de febrero 2015 


La solemne conclusión del relato del diluvio termina con "buen sabor de boca". Dios no recurrirá jamás a otro castigo destructor. El simbolismo del arco iris tendría que evocarnos esa bondadosa determinación. Dios es amigo de las criaturas y ama la vida. Desde esa certeza podríamos aprender la lección. Dios deja en manos de los humanos la responsabilidad de cuidar su obra. Dios establece un pacto unilateral, y se auxilia de señales —el arco iris en el cielo— para recordar y honrar su compromiso. La lección es clara. Dios es fiel a su obra y a su palabra. Los que fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios tenemos referentes seguros y cercanos. El Evangelio de san Marcos también comienza con un tono esperanzador: cesará el tiempo de los opresores, Dios inaugura su reino por medio de la presencia amigable de su Hijo Jesús.


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 90, 15-16

Me invocará y yo lo escucharé; lo libraré y lo glorificaré; prolongaré los días de su vida.


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Dios todopoderoso, que por las prácticas anuales de esta celebración cuaresmal, progresemos en el conocimiento del misterio de Cristo, y traduzcamos su efecto en una conducta irreprochable. Por nuestro Señor Jesucristo.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.-En la primera lectura escucharemos el relato de la alianza que Dios estableció con el universo después del diluvio. Alianza que evoca la renovación del cosmos entero por medio de Jesucristo.

Del libro del Génesis: 9, 8-15

En aquellos días, dijo Dios a Noé y a sus hijos: "Ahora establezco una alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca, con todo ser viviente sobre la tierra. Ésta es la alianza que establezco con ustedes: No volveré a exterminar la vida con el diluvio ni habrá otro diluvio que destruya la tierra".
Y añadió: "Ésta es la señal de la alianza perpetua que yo establezco con ustedes y con todo ser viviente que esté con ustedes: pondré mi arco iris en el cielo como señal de mi alianza con la tierra, y cuando yo cubra de nubes la tierra, aparecerá el arco iris y me acordaré de mi alianza con ustedes y con todo ser viviente. No volverán las aguas del diluvio a destruir la vida".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9 
R/. Descúbrenos, Señor, tus caminos.

Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza. R/.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R/.

Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos. R/.


Segunda lectura

Monición.- La segunda lectura es una antigua catequesis bautismal de la Iglesia primitiva, es una alusión a la muerte y resurrección de Cristo, quien nos ha alcanzado la salvación a través de su muerte en la cruz y su resurrección.

De la primera carta del apóstol san Pedro: 3, 18-22

Hermanos: Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres; Él, el justo, por nosotros, los injustos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado. En esta ocasión, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados, que habían sido rebeldes en los tiempos de Noé, cuando la paciencia de Dios aguardaba, mientras se construía el arca, en la que unos pocos, ocho personas, se salvaron flotando sobre el agua. Aquella agua era figura del bautismo, que ahora los salva a ustedes y que no consiste en quitar la inmundicia corporal, sino en el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios, por la resurrección de Cristo Jesús, Señor nuestro, que subió al cielo y está a la derecha de Dios, a quien están sometidos los ángeles, las potestades y las virtudes. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN Mt 4, 4 
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. R/.


Evangelio

Monición.- El evangelio de Marcos nos presenta a Jesús como el nuevo Adán, el Mesías que trae a la humanidad la plenitud de paz y la salvación eterna.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí entre animales salvajes, y los ángeles le servían.
Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Se dice Credo


PLEGARIA UNIVERSAL

Intercedamos, amados hermanos, ante la divina clemencia, implorando la misericordia divina en favor de todos los hombres y suplicando el perdón para cuantos hemos pecado: (R/. Escúchanos, Señor.)

Para que, en este tiempo de Cuaresma, Dios conceda a todos los fieles la fuerza necesaria para luchar contra el mal, convertirse de su mala conducta y retornar al camino del bien, roguemos al Señor.

Para que quienes abundan en bienes de la tierra sepan moderar el uso de sus propias riquezas en provecho de los necesitados y no vivan absortos en los bienes de este mundo, roguemos al Señor.

Para que quienes se han alejado de la Iglesia causa de nuestros escándalos o de nuestra tibieza se reincorporen a la familia de Dios, y a nosotros el Señor nos perdone el pecado de escándalo, roguemos al Señor.

Para que nuestros corazones lleguen a ser, por medio de la penitencia cuaresmal, aquella tierra fecunda en la que la Palabra de Dios produce fruto del ciento por uno, roguemos al Señor.

Señor Dios, paciente y misericordioso, que, a través de las distintas etapas de la historia, renuevas tu alianza con todas las generaciones, escucha nuestras súplicas y prepara nuestros corazones a escuchar a tu Hijo amado, para que, por medio de estos días de penitencia, alcancemos una verdadera conversión del corazón y renovemos nuestra alianza contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que nos hagas dignos de estos dones que vamos a ofrecerte, ya que con ellos celebramos el inicio de este venerable misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque El mismo, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, consagró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y, al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a superar la seducción del pecado, para que, después de celebrar con espíritu renovado el misterio pascual, pasemos finalmente a la Pascua eterna. Por eso, con los coros de los ángeles y santos, te cantamos el himno de alabanza, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo...


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 4, 4

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.

O Bien: Sal 90,4

El Señor te cubrirá con sus plumas y bajos sus alas encontrarás refugio.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados, Señor, de este pan celestial que nutre la fe, hace crecer la esperanza y fortalece la caridad, te suplicamos la gracia de aprender a sentir hambre de aquel que es el pan vivo y verdadero, y a vivir de toda palabra que procede de su boca. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

Derrama sobre tu pueblo, Señor, la abundancia de tu bendición para que su esperanza crezca en la adversidad, su virtud se fortalezca en la tentación, y alcance la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Mucho antes que los científicos modernos comenzaran a inventar sus términos técnicos para referirse a los asuntos del medio ambiente, muchísimo tiempo antes de los agujeros en la capa de ozono y los biocombustibles, ya los sabios de Israel habían desentrañado la importancia de mantener una cuidadosa y amigable relación entre todos los vivientes. Efectivamente en el relato del diluvio encontramos un solemne juramento divino, donde Dios se impone la obligación de preservar la vida. La destrucción no ocurrirá por una decisión autoritaria de parte de Dios; por más que los humanos persistamos en el maltrato a su obra, el Creador sigue decidido a cuidarla. La responsabilidad es nuestra. Jesús aparece al inicio del Evangelio de San Marcos como alguien que vive en equilibrio con los animales y todos los vivientes. También en ese aspecto es modelo y prototipo del hombre nuevo.


VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B Domingo 15 de febrero 2015



VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B

Domingo 15 de febrero 2015


Más que el dolor físico que toda enfermedad genera, resulta insoportable la estigmatización, es decir, el rechazo social que señala al enfermo como diferente. Quien padece una enfermedad empieza a desconectarse de sus habituales ocupaciones. Las personas que sufrían afecciones de la piel, eran tenidas por impuras y por tanto, consideradas como inhábiles para convivir con la comunidad. Es claro que nadie desea enfermarse, y que la enfermedad debilita a las personas. Jesús lo entiende y por tanto no se deja envolver por los prejuicios excluyentes; se aproxima al leproso y con la confianza en el amor benevolente del Padre, lo cura y le pavimenta la ruta para reincorporarse en la comunidad. Jesús impulsa la dinámica de la inclusión compasiva y no la de la exclusión sectaria.


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 30, 3-4

Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras; y pues eres mi baluarte y mi refugio, acompáñame y guíame.

Se dice Gloria


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que prometiste poner tu morada en los corazones rectos y sinceros, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.- El libro del Levítico nos presente algunas leyes relativas a la impureza y a la purificación. Normar imprescindibles que manifiestan la justicia y la civilidad en el pueblo de Israel.

Del libro del Levítico: 13, 1-2. 44-46.

El Señor dijo a Moisés y a Aarón: "Cuando alguno tenga en su carne una o varias manchas escamosas o una mancha blanca y brillante, síntomas de la lepra, será llevado ante el sacerdote Aarón o ante cualquiera de sus hijos sacerdotes. Se trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro. El que haya sido declarado enfermo de lepra, traerá la ropa descosida, la cabeza descubierta, se cubrirá la boca e irá gritando: `¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!' Mientras le dure la lepra, seguirá impuro y vivirá solo, fuera del campamento". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo responsorial

Del salmo 31, 1-2. 5.11 R/. Perdona, Señor, nuestros pecados.

Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño. R/.

Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado. R/.

Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos, y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo. R/.


Segunda lectura

Monición.- El apóstol Pablo nos exhorta a no escandalizar, es decir, a no ser “piedra de tropiezo” para aquellos hermanos que buscan la conversión y la fe en Jesucristo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 10, 31-11, 1

Hermanos: Todo lo que hagan ustedes, sea comer, o beber, o cualquier otra cosa, háganlo todo para gloria de Dios. No den motivo de escándalo ni a los judíos, ni a los paganos, ni a la comunidad cristiana. Por mi parte, yo procuro dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio interés, sino el de los demás, para que se salven. Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN Lc 7, 16 R/. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R/.


Evangelio

Monición.- El evangelio de Marcos nos presenta a Jesús como el Hijo de Dios que vino a derrumbar las barreras entre los hombres, a brindar inclusión y esperanza a los marginados.

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 40-45

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: "Si tú quieres, puedes curarme". Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: "¡Sí quiero: Sana!" Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.
Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: "No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés".
Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a Él de todas partes.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Credo


PLEGARIA UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, al Dios de la misericordia y pidámosle su ayuda para poder invocar su nombre con sentimientos que le agraden: (R/. Escúchanos, Señor.)

Por la paz de todo el mundo, por la prosperidad de las santas Iglesias y por la unión de todos los hombres, roguemos al Señor.

Por nuestros gobernantes, para que bajo su dirección tengamos una vida feliz y pacífica, roguemos al Señor.

Por la conservación de la naturaleza, por la abundancia de las cosechas y por el progreso del mundo, roguemos al Señor.

Por nuestros familiares y amigos que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Dios les conceda el reposo eterno, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras oraciones, líbranos del pecado que divide y de las discriminaciones que degradan y haz que sepamos ver siempre en el rostro del leproso, del pobre y del desvalido la imagen sangrante de Cristo en la cruz, para que así nos dispongamos a colaborar en la obra de la redención humana y a proclamar ante los hombres tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que esta ofrenda, Señor, nos purifique y nos renueve, y se convierta en causa de recompensa eterna para quienes cumplimos tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Cfr. Sal 77, 29-30 El Señor colmó el deseo de su pueblo; no lo defraudó. Comieron y quedaron satisfechos.

O bien: Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos que nos hagas anhelar siempre este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

jueves, 5 de febrero de 2015

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B Domingo 8 de febrero 2015



V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B
Domingo 8 de febrero 2015


¡AY DE MÍ SI NO EVANGELIZARA!

En cierta manera las dos lecturas tomadas del Nuevo Testamento concluyen de manera semejante, afirmando la urgencia y la necesidad de vivir al servicio del Evangelio. El apóstol san Pablo padeció un derrumbe interior en el camino a Damasco. Había vivido en perspectiva de autosuficiencia, queriendo acumular méritos delante de Dios. Por eso mismo vivió su infancia y juventud como fariseo escrupuloso, cumpliendo la ley de Moisés. Sin embargo, el encuentro con el Señor Resucitado le desajustó sus esquemas personales más íntimos. Esa alegría lo transformó de raíz y vivió para compartir esa profunda esperanza recién adquirida. Por eso mismo declaró con toda firmeza, que la razón de su vida era anunciar el evangelio de la misericordia del Padre Celestial. El relato evangélico afirma lo mismo: Jesús no puede permanecer en los poblados de Galilea donde sus seguidores lo quieren retener con lazos de cariño, tendrá que salir cada día a anunciar la buena nueva del Reino a las demás poblaciones.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 94, 6-7

Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu protección su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera lectura

Monición.- La fe de Job fue puesta a prueba, y por la prueba de su fe alcanzó un mayor conocimiento de la sabiduría y proceder de Dios.

Del libro de Job: 7, 1-4. 6-7

En aquel día, Job tomó la palabra y dijo: "La vida del hombre en la tierra es como un servicio militar y sus días, como días de un jornalero. Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: ` ¿Cuándo será de día?' La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece.
Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial

Del salmo 146, 1-2. 3-4. 5-6

R/. Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el alabarlo. El Señor ha reconstruido a Jerusalén y a los dispersos de Israel los ha reunido. R/.
  
El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas, tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados. R/.

Él puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre. Grande es nuestro Dios, todo lo puede; su sabiduría no tiene límites. R/.

Segunda lectura

Monición.- El apóstol Pablo, siervo de Cristo, se ve obligado a predicar la Buena Nueva a judíos y a gentiles, porque en su especial liderazgo destaca el servicio universal

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 16-19. 22-23

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.
Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN
Mt 8, 17 R/. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores. R/.

Curó a muchos enfermos de diversos males.


Evangelio

Monición.- El evangelista Marcos nos presenta a Jesús obrando milagros y expulsando demonios. Dichas acciones manifiestan el poder del Hijo del hombre y la llegada del Reino de Dios

Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando". Él les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y al Espíritu, fuente de todo bien: (R/. Escúchanos, Señor.)

Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios, roguemos al Señor.

Para los que gobiernan los pueblos y tienen en su mano el destino de los hombres, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de servir con dedicación a sus súbditos, roguemos al Señor.

Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús el Salvador.
Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un amor ferviente, una vida feliz y una buena muerte, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que nos has manifestado tu amor por medio de tu Hijo, que soportó nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores, escucha las oraciones de tu pueblo y haz que, siguiendo el ejemplo de Cristo, compartamos los sufrimientos de nuestros hermanos y animemos a los que sufren, iluminándolos con la luz de la esperanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios nuestro, que has creado los frutos de la tierra sobre todo para ayuda de nuestra fragilidad, concédenos que también se conviertan para nosotros en sacramento de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 5, 5-6

Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera, que, hechos uno en Cristo, demos frutos con alegría para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- El Papa Francisco ratifica con insistencia que los "pastores deben oler a oveja". No resulta demagógico ni retórico que lo afirme, porque lo que dice, lo vive. Su persona huele a las preocupaciones de madres que lloran por el hijo atrapado en las adicciones, a obreros que pasan apuros para solventar los gastos de su familia, a migrantes que tocan con desesperación las puertas del bienestar europeo, cuando desembarcan en Lampedusa. Para esas y otras situaciones el Papa tiene siempre una palabra de esperanza. No ama el fasto ni los lujos, sino la vida sencilla. Sin duda alguna es un seguidor fiel del apóstol de las naciones, que hizo de la evangelización su proyecto de vida y sobre todo, es un discípulo adelantado del Señor Jesús, que salió a los pueblos de las márgenes de Galilea para alentar y consolar a las personas.


LAS DOCE PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN


LAS DOCE PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN

En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:
* Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
* Les daré paz a sus familias.
* Las consolaré en todas sus penas.
* Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
* Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
* Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
* Las almas tibias se volverán fervorosas.
* Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
* Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
* Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
* Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
* Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.