Confesar a Jesucristo, hijo de María, hijo de José como el Hijo de Dios, ha sido una de las etapas decisivas del surgimiento de la fe cristiana. Afirmar que, en un israelita, verdadero hombre como nosotros, menos en el pecado, resplandece la gloria de Dios, significa afirmar que en esa persona existe algo más que la humanidad frágil y falible. El relato del nacimiento virginal de Jesús equivale a reconocer su origen divino. Jesús proviene de una familia de Galilea como bien sabemos, sin embargo, ese conocimiento no agota su misterio. Jesús ha vivido amándonos tan intensamente, que tal amor rebasa la estrechez de las capacidades humanas. Un amor tan profundo solo puede ser divino. Confesarnos creyentes en el Verbo Encarnado nos compromete por lo menos a revisar la profundidad y la amplitud de nuestro amor por los demás. Quien participe de la celebración de la Natividad de Jesús está llamado a amar a toda persona. La encarnación de Jesús nos exige respetar la humanidad de todas las personas.
Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
sábado, 21 de diciembre de 2019
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20191222
Confesar a Jesucristo, hijo de María, hijo de José como el Hijo de Dios, ha sido una de las etapas decisivas del surgimiento de la fe cristiana. Afirmar que, en un israelita, verdadero hombre como nosotros, menos en el pecado, resplandece la gloria de Dios, significa afirmar que en esa persona existe algo más que la humanidad frágil y falible. El relato del nacimiento virginal de Jesús equivale a reconocer su origen divino. Jesús proviene de una familia de Galilea como bien sabemos, sin embargo, ese conocimiento no agota su misterio. Jesús ha vivido amándonos tan intensamente, que tal amor rebasa la estrechez de las capacidades humanas. Un amor tan profundo solo puede ser divino. Confesarnos creyentes en el Verbo Encarnado nos compromete por lo menos a revisar la profundidad y la amplitud de nuestro amor por los demás. Quien participe de la celebración de la Natividad de Jesús está llamado a amar a toda persona. La encarnación de Jesús nos exige respetar la humanidad de todas las personas.
viernes, 20 de diciembre de 2019
Cosas que no debes hacer en Misa y tal vez no lo sabías…
¿Levantarte en las ofrendas? ¿Responder al Credo en plural?
Pequeños detalles que marcan la diferencia.
1. No llegues tarde
Recuerda que Dios te está esperando para colmarte de Su
amor, darte Su perdón y un abrazo; hablarte al oído, decirte lo que necesitas
oír… Te ha apartado un lugar en Su mesa, no lo dejes esperando…
2. No vistas provocativamente
No uses prendas que puedan distraer o provocar (escote,
minifalda, shorts, mallas)
3. No entres sin saludar al Señor
Al llegar persígnate. Él está allí, feliz de verte.
Agradécele haberte invitado.
4. No te dé pena hacer reverencia o genuflexión
Si pasas frente al altar, que representa a Cristo, haz
reverencia. Si pasas frente al Sagrario, donde está Cristo, haz genuflexión
(toca el suelo con la rodilla).
5. No masques chicle ni comas o bebas
Sólo se permite agua sola, en caso de necesidad por cuestión
de salud.
6. No cruces la pierna
Se considera una postura poco respetuosa. Que tu cuerpo
exprese tu devoción.
7. No vale que una
misma persona proclame la Lectura y el Salmo
Si ves que sólo hay un lector o lectora, ofrécete a leer,
porque las Lecturas y el Salmo deben ser proclamados por distintos lectores
(dos entre semana y tres en domingos o días festivos, cuando hay Segunda
Lectura).
8. No añadas frases cuando lees las Lecturas o el Salmo.
No leas las letritas rojas ni digas: ‘Primera Lectura’ o
‘Salmo responsorial’, o ‘Segunda Lectura’. Y al final no digas: ‘ésta es la
Palabra de Dios’, porque no es explicación, sino rúbrica divina. Sólo di:
‘Palabra de Dios’. Tampoco digas: ‘respondamos al Salmo’; pues no es
recitación, el Salmo es en sí la respuesta a la Primera Lectura.
9. Nunca recites el Aleluya
No te adelantes a decir; ‘Aleluya Aleluya’. Espera unos
segundos, y de seguro alguien lo cantará, y si ni el padre ni nadie canta,
omítelo, pero nunca lo recites.
10. Antes de la proclamación del Evangelio, no te persignes
Sólo debes signarte – Señal de la Cruz – (trazar tres cruces
pequeñas, en frente, labios y pecho).
11. No respondas en plural cuando el Credo se hace en forma
de preguntas
Quien preside pregunta en plural: ‘¿Creen en Dios Padre
Todopoderoso?’ No respondas: ‘sí creemos’, pues la fe es personal. Responde:
‘sí creo’.
12. No recojas la colecta durante la Oración Universal
La colecta se recoge durante la presentación de los dones
(cuando todos están sentados y quien preside sirve el vino en el cáliz, bendice
a Dios por los dones del pan y el vino, y se purifica las manos).
13. No te levantes durante la presentación de los dones
A veces alguien se levanta y por imitación se levantan
otros; tal vez al ver al padre levantar el cáliz y la hostia creen que es la
Consagración, pero no lo es.
14. No te arrodilles apenas termine el ‘Santo’
Hay que esperar a que quien preside la Misa ponga ambas
manos por encima del copón y el cáliz y pida al Espíritu Santo que transforme
el pan y el vino en Cuerpo y Sangre de Cristo. Ése es el momento de
arrodillarse (si hay campanita, es ahí cuando la tocan).
15. No te sientes durante la Consagración
Si no te puedes hincar, quédate de pie, pero sentarse, a
menos que sea por enfermedad o ancianidad, es falta de respeto a Cristo, que se
hace presente en el altar.
16. No digas nada en voz alta durante la Consagración
Hay quien en la Consagración dice en voz alta: ‘Señor mío,
Dios mío’, pero distrae a quienes están haciendo su propia adoración en
silencio.
17. No digas en voz alta: ‘Por Cristo, con Él y en Él…’
Es parte de la Plegaria Eucarística y sólo le toca decirla a
quien preside la Misa.
18. No te muevas de tu lugar para ir a dar la paz
Sólo debes dar la paz a quienes están junto a ti, no a los
de otras bancas. Tampoco aprovechar para ir a felicitar o dar pésame.
19. No comulgues si no te has preparado
Debes haber guardado el ayuno eucarístico (no haber comido o
bebido nada, ni mascado chicle, una hora antes de comulgar), y no tener pecado
grave.
20. No te formes a comulgar sólo en la fila del sacerdote
Jesús está presente en la Hostia Consagrada, sin importar si
lo da el sacerdote o un Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión, que es
una persona que ha recibido una preparación especial, ha sido instituida por el
obispo, y cuenta con la autorización de la Iglesia para distribuir la Comunión
en Misa y llevarla a ancianos y a enfermos.
21. Después de comulgar, no platiques con los demás
Tras comulgar, regresa a tu lugar y habla con el Señor, al
que acabas de recibir. Si no pudiste comulgar, haz una Comunión Espiritual y
habla con Él.
22. Cuando acabó la distribución de la Comunión no sigas
cantando
Se debe terminar el canto con la última persona que comulga,
para dar tiempo a que haya un silencio sagrado que permita a cada persona
entrar en diálogo con Dios.
23. Que tu celular no sea distracción
Al llegar a la iglesia pon tu celular en silencio. No te
pongas a textear ni a hablar por el celular, porque te distraes tú y distraes a
los demás. Dedica toda tu atención al Señor, que te está dedicando toda Su
atención a ti en esta cita de amor que es la Misa.
24. No desatiendas a tus pequeños
Enséñalos a disfrutar estar en la casa de su Padre Dios, y a
saberse comportar.
25. No te salgas antes ni igual que como llegaste
No te pierdas le bendición con la que se te envía al mundo a
dar testimonio en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Y sal
con un propósito nuevo que haya inspirado en ti el Señor, para edificar en el
mundo Su Reino de amor.
Artículo originalmente publicado por Desde la fe
Fuente: aleteia.org
¿A qué esperamos? (1ª parte)
Por Elena Fernández Andrés diciembre 20, 2019
Hace un ratito he recibido un mensaje de un anciano fraile
carmelita amigo. Me decía que mañana me iba a mandar la historia de la Salve y
añadía: “Para GLORIA DE LA MADRE QUE DENTRO DE 4 DÍAS NOS DARÁ A SU HIJO PARA
QUE NOS SALVE.”
La verdad es que me ha impactado mucho. De repente he caído
que sólo quedan 4 días para celebrar la Navidad, el nacimiento de nuestro
Señor. Sí, es “fácil” como cristianos pensar o decir que el Señor va a nacer,
que el Hijo de Dios nace para nuestra salvación. ¿Pero eso qué significa
concretamente en mi vida? ¿Realmente dejo que Cristo muestre su salvación en mi
día a día? ¿Y a qué espero si no es así?
¿Acaso me conformo con una “ley de mínimos cristianos”? Es
decir, ir a Misa los Domingos, confesarme regularmente (o de vez en cuando… o
de año en año, por Pascua de Resurrección, lo mínimo que me pide la Madre
Iglesia), dar una limosna si tengo unas monedillas de sobra en el bolsillo y si
no voy con demasiada prisa, ser buenecito, buenecita…
Y en todo esto, ¿a Cristo dónde le dejo?
Porque, yo no sé tú, pero cuando “yo” vivo así me quedo en
eso: mi “yo”. YO soy la que va a Misa, YO soy la que se confiesa porque me hace
bien, YO soy la que da limosna, YO soy la que intenta ser buena…
¿Y dónde te dejo, Señor? Si al final soy yo la que vive “en
clave cristiana”, ¿cuándo dejo que se haga en mí tu Palabra (cfr. Lucas 1, 38)
y que seas Tú por medio del Espíritu Santo quien viva en mí (cfr. Gálatas 2,
20)?
Me impresiona la prontitud de los pastores que recibieron
del ángel el anuncio de que el Salvador había nacido: se presentaron como
estaban, con lo que eran y con lo que tenían, que era más bien nada pues
estaban al raso cuidando los rebaños. Corrieron a su encuentro tal cual
estaban, porque el regalo realmente ERA ÉL: Dios hecho Hombre.
«Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al
cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y
veamos lo que ha sucedido y el Señor NOS HA MANIFESTADO.» Y fueron A TODA
PRISA, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al
verlo, DIERON A CONOCER lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y TODOS
LOS QUE LO OYERON se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por
su parte, guardaba todas estas cosas, y las MEDITABA en su corazón. Los
pastores se volvieron GLORIFICANDO Y ALABANDO A DIOS por todo lo que habían
oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.» (Lucas 2, 16-20)
El regalo que quiere Jesús es tú mismo, tu corazón. Tal como
está, tal como estás todo tú, para que Él pueda vivir en ti y a través de ti, y
que cuantos te vean vivir se maravillen de la obra de Dios. Es decir, que Dios
nos llama a ser santos, no cristianos del montón que se conforman con vivir
tirando mediocremente. Y el santo no es alguien “excepcional y perfecto”, es
alguien que se deja hacer otro Cristo por obra del Espíritu, en el día a día,
en cada minuto, con cada latido de su corazón. Con la pobreza de como está y
con lo que tiene, como los pastores en Belén.
Pero esto, como todo en la vida de la fe, es don y tarea.
Don del Espíritu Santo que, como buena brújula, nos guía y santifica, y tarea
por nuestra parte para que lo que Él quiere hacer con nosotros y a través de
nosotros se lleve a cabo. No he puesto por casualidad esas mayúsculas en el
texto de San Lucas. ¿A ti qué te dicen?
Creo que una clave muy buena para vivirlo podría ser esta
frase de San Alberto Hurtado:
“¿Qué haría Cristo en mi lugar?”
viernes, 13 de diciembre de 2019
DOMINGO III DE ADVIENTO O GAUDETE Ciclo A Domingo 15 de diciembre 2019
LOS HECHOS HABLAN
Is 35, 1-6. 10; Sant 5, 7-10; Mt 11,2-11
Sabemos que el Señor Jesús se mantuvo al inicio de
su vida pública cercano al círculo de los discípulos de Juan Bautista. Al tomar
su propio camino se allegó de sus propios seguidores; es comprensible que entre
ambos colectivos surgieran roces y malentendidos. En este contexto podemos
situar el envío de dos discípulos de Juan a interrogar a Jesús. La pregunta es
una sola: ¿Jesús es el enviado de Dios o no lo es? Las palabras en beneficio
propio no son atendibles, por eso mismo Jesús apela a la fuerza de los hechos.
Los enviados podrán referir las acciones salvadoras cumplidas por el Maestro de
Nazaret en favor de los enfermos y desgraciados. La agudeza de Juan y la sensatez
de cualquier persona bien dispuesta podrá responderla. Quien realice tales
gestos de autoridad, remediando la situación de los afligidos por el
sufrimiento, no lo podría hacer sin la aprobación de Dios.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Flp 4, 4. 5
Estén siempre alegres en el Señor, les repito,
estén alegres. El Señor está cerca.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que contemplas a tu pueblo esperando
fervorosamente la fiesta del nacimiento de tu Hijo, concédenos poder alcanzarla
dicha que nos trae la salvación y celebrarla siempre, con la solemnidad de
nuestras ofrendas y con vivísima alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Dios mismo viene a salvarnos.
Del libro del profeta Isaías: 35, 1-6. 10
Esto dice el Señor: "Regocíjate, yermo
sediento. Que se alegre el desierto y se cubra de flores, que florezca como un
campo de lirios, que se alegre y dé gritos de júbilo, porque le será dada la
gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de
nuestro Dios. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes.
Digan a los de corazón apocado: ¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador
y justiciero, viene ya para salvarlos'.
Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos y los
oídos de los sordos se abrirán. Saltará como un venado el cojo y la lengua del
mudo cantará. Volverán a casa los rescatados por el Señor, vendrán a Sión con
cánticos de ' jubilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y
la dicha, porque la pena y la aflicción habrán terminado".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 145, 6c-7. 8-9a. 9bc-10.
R/. Ven, Señor, a salvarnos.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien
hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al
cautivo. R/.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al
agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
Ala viuda y al huérfano sustenta y trastorna los
planes del inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina
por siglos. R/.
SEGUNDA LECTURA
Manténganse firmes, porque el Señor está cerca.
De la carta del apóstol Santiago: 5, 7-10
Hermanos: Sean pacientes hasta la venida del Señor.
Vean cómo el labrador, con la esperanza de los frutos preciosos de la tierra,
aguarda pacientemente las lluvias tempraneras y las tardías. Aguarden también
ustedes con paciencia y mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor
está cerca.
No murmuren, hermanos, los unos de los otros, para
que el día del juicio no sean condenados. Miren que el juez ya está a la
puerta. Tomen como ejemplo de paciencia en el sufrimiento a los profetas, los
cuales hablaron en nombre del Señor. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Is 61, 1
R/. Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado
para anunciar la buena nueva a los pobres. R/.
EVANGELIO
¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a
otro?
Del santo Evangelio según san Mateo: 11, 2-11
En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y
habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó II preguntar por medio de
dos discípulos: "¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a
otro?".
Jesús les respondió: "Vayan a contar a Juan lo
que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan
limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan ya los pobres celes
anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí".
Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a
hablar a la gente acerca de Juan: "¿Qué fueron ustedes ayer en el
desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a
ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo
habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se lo
aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He
aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el
camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno
más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los
cielos, es todavía más grande que él". Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador
del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo
Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los
siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado,
no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por
nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del
Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra
causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y
resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado
a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y
muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de
vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una
misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que
es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo
futuro.
Amén.
PLEGARIA UNIVERSAL
Confortados por el anuncio de la venida del Señor,
oremos, hermanos, mientras esperamos confiadamente nuestra total liberación.
Digamos confiadamente: R/. Ven Señor Jesús.
Para que Dios visite a la santa Iglesia con su venida
y la gobierne con su asistencia, roguemos al Señor.
Para que con la tutela divina nuestros tiempos sean
tranquilos y nuestra vida feliz, roguemos al Señor.
Para que el Señor con su venida cure los dolores de
los enfermos, dé paz y alegría a los que no la tienen y libre al mundo de todos
los males, roguemos al Señor.
Para que quienes ahora recordamos con piedad la
primera venida del Señor en la carne, merezcamos participar también con gozo en
su gloriosa aparición al final de los tiempos, roguemos al Señor.
Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y, con
la fuerza de tu amor, mantén nuestro caminar hacia el que ha de venir, para
que, perseverando con paciencia, hagamos madurar las semillas que tú mismo
siembras en nuestros corazones y las hagamos fructificar con acción de gracias.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que este sacrificio, Señor, que te ofrecemos con
devoción, nunca deje de realizarse, para que cumpla el designio que encierra
tan santo misterio y obre eficazmente en nosotros tu salvación. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PREFACIO III DE ADVIENTO
CRISTO, SEÑOR Y JUEZ DE LA HISTORIA
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, es nuestro deber
cantar en tu honor himnos de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio
y fin de todo lo creado.
Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo,
tu Hijo, Señor y Juez de la historia, aparecerá revestido de poder y de gloria,
sobre las nubes del cielo.
En aquel día terrible y glorioso pasará la figura
de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno
de gloria viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada
acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de
la esperanza dichosa de su reino.
Por eso, mientras aguardamos su última venida, unidos
a los ángeles y a los santos, cantamos el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Is 35, 4
Digan a los cobardes: "¡Ánimo, no teman!;
miren a su Dios: viene en persona a salvarlos".
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Imploramos, Señor, tu misericordia, para que estos
divinos auxilios nos preparen, purificados de nuestros pecados, para celebrar
las fiestas venideras. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20191215
De reformas, renovaciones y proyectos de transformación está empedrado
"el camino al infierno". Las buenas intenciones son insuficientes. La
voluntad de transformar una nación, una diócesis, o cualquier institución no es
suficiente. Además de la intencionalidad hace falta planeación, estrategia y la
colaboración de los que estén involucrados en dicho proceso de cambio. El Señor
Jesús se legitimó ante los discípulos enviados por Juan por las acciones
curativas que cumplía. La autoridad alcanza su legitimidad cuando consigue los
fines y objetivos planeados. Quien dispone de enorme poder económico, del mando
militar y goza del mandato democrático, tiene que entregar resultados
favorables. No hay lugar para excusas, ni descalificaciones. La paciencia
ciudadana será necesaria. Habrá que tenerla. Sin embargo, la rendición de cuentas
tendrá que llegar oportunamente. Los hechos son los que hablan.
miércoles, 4 de diciembre de 2019
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20191208
A fuerza de repetir rituales litúrgicos podemos vaciarlos de
su verdadero sentido. La rutina puede degradar las prácticas religiosas de los
creyentes Juan Bautista percibió la descomposición de la vida cultual en
Jerusalén. Por eso se propuso despertar la conciencia de Israel por medio de su
mensaje profético. Sin embargo, no estaba dispuesto a colaborar con los que
practicaban el engaño y la simulación. Quien aceptara recibir el bautismo de
conversión, debía adecuar su vida diaria con sus creencias. La celebración del
tiempo de Adviento es un llamado a la fe congruente. Tiempo de preparación,
llamada a la conversión, para recibir al Verbo Encarnado que asume nuestra
condición humana. Con el esmero que preparamos todos los detalles cuando
recibimos la visita de alguien significativo, tendremos que proceder a revisar
nuestra forma de vivir, ahora que atendemos la llegada del Señor Jesús.
DOMINGO II DE ADVIENTO CICLO A Domingo 8 de diciembre 2019
UNA CONVERSIÓN EXIGENTE
Is 11, 1-10; Rom 15, 4-9; Mt 3, 1-12
La predicación profética de Juan Bautista caló hondo en la
vida de Israel. El pueblo llevaba cerca de un siglo viviendo bajo la ocupación
romana. El sumo sacerdote y el perfecto romano mantenían una estrecha
cooperación que terminaba por perjudicar a la gente común. Ese arreglo perverso
equivalía a negar la soberanía de Dios en medio de Israel. Si los hijos de
Israel pretendían ser hijos de Dios eso imponía cumplir unas exigencias éticas.
No basta con subir al templo, para entonar himnos y presentar ofrendas, es
indispensable darle a cada israelita el trato respetuoso que amerita una
relación fraternal. Quienes acogieran el mensaje del profeta, confesarían sus
pecados al momento de recibir el bautismo, como un compromiso libre y
voluntario de conversión. La simulación y el engaño no tenían cabida. Juan les
exige vivir esa ritual de conversión de forma transparente.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Is 30, 19. 30
Pueblo de Sión, mira que el Señor va a venir para salvar a
todas las naciones y dejará oír la majestad de su voz para alegría de tu
corazón.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios omnipotente y misericordioso, haz que ninguna ocupación
terrena sirva de obstáculo a quienes van presurosos al encuentro de tu Hijo,
antes bien, que el aprendizaje de la sabiduría celestial, nos lleve a gozar de
su presencia. El, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es
Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Les hará justicia a los pobres.
Del libro del profeta Isaías: 11, 1-10
En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, un
vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor,
espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu
de piedad y temor de Dios.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas;
defenderá con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre;
herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará
al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el
cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará La
vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas. El león comerá paja con el
buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora; la criatura
meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por
todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el
país de la ciencia del Señor.
Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los
pueblos, la buscarán todas las naciones y será gloriosa su morada.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 71, 1-2. 7-8.12-13.17.
R/. Ven, Señor, rey de justicia y de paz.
Comunica, Señor, al rey tu juicio, y tu justicia al que es
hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu
pueblo justamente. R/.
Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras
era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra.
R/.
Al débil librará del poderoso y ayudará al que reencuentra
sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.
R/.
Que bendigan al Señor eternamente, y tanto como el sol, viva
su nombre. Que él sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las
naciones. R/.
SEGUNDA LECTURA
Cristo salvó a todos los hombres.
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 15, 4-9
Hermanos: Todo lo que en el pasado ha sido escrito en los
libros santos, se escribió para instrucción nuestra, a fin de que, por la
paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza.
Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a
ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al espíritu de
Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre
de nuestro Señor Jesucristo.
Por lo tanto, acójanse los unos a los otros como Cristo los
acogió a ustedes, para gloria de Dios. Quiero decir con esto, que Cristo se
puso al servicio del pueblo judío, para demostrar la fidelidad de Dios,
cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas y que por su misericordia los
paganos alaban a Dios, según aquello que dice la Escritura: Por eso te alabaré
y cantaré himnos a tu nombre. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Le 3, 4. 6
R/. Aleluya, aleluya.
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos, y
todos los hombres verán al Salvador. R/.
EVANGELIO
Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos.
Del santo Evangelio según san Mateo: 3, 1-12
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el
desierto de Judea, diciendo: "Conviértanse, porque ya está cerca el Reino
de los cielos". Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando
dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus
senderos.
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un
cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían
a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana
al Jordán, confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los
bautizara, les dijo: "Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán
escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se
hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro
que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está
puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y
arrojado al fuego.
Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han
convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni
siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu
Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la
paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se
extingue". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo
y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor,
Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios
de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros,
los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu
Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y
gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
PLEGARIA UNIVERSAL
Salgamos al encuentro del Señor, que se acerca a nosotros
con designios de paz, y presentémosle confiados nuestra plegaria. Digamos
confiadamente: Ven Señor Jesús. (R/. Ven Señor Jesús.)
Para que la Iglesia viva alegre, sin inquietarse por nada,
y, llena de esperanza, crea que el Señor está cerca de ella, roguemos al Señor.
Para que nuestro tiempo, con la ayuda de Dios, goce de
seguridad, de alegría y de paz, roguemos al Señor.
Para que el Señor, con su venida, conforte los corazones
abatidos y fortalezca las rodillas que se doblan, roguemos al Señor
Para que nuestra fe crea firmemente en los dones que Dios
nos promete y, ayudados por la gracia divina, nos dispongamos a recibir los
auxilios que él nos envía, roguemos al Señor.
Escucha, Dios todopoderoso y eterno, nuestras oraciones y
suscita en nosotros el deseo de una verdadera conversión, para que, renovados
por el Espíritu Santo, hagamos presente en toda relación humana aquella
justicia y aquella paz que la Encarnación de tu Hijo hizo florecer en nuestra
tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sean agradables, Señor, nuestras humildes súplicas y
ofrendas, y puesto que no tenemos merecimientos en qué apoyarnos, socórranos el
poderoso auxilio de tu benevolencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
Cristo, Señor y Juez de la historia
En verdad es justo darte gracias, es nuestro deber cantar en
tu honor himnos de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio y fin
de todo lo creado. Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo.
Señor y juez de la historia, aparecerá sobre las nubes del cielo, revestido de
poder y de gloria. En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este
mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva. E] mismo Señor que
entonces se nos mostrará lleno de gloria, viene ahora a nuestro encuentro en
cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el
amor demos testimonio de la espera dichosa de su Reino. Por eso, anhelando su
venida gloriosa, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos el himno de tu
gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos
están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Bar 5, 5; 4, 36
Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, para que con-temples
la alegría que te viene de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados por el alimento que nutre nuestro espíritu, te
rogamos, Señor, que, por nuestra participación en estos misterios, nos enseñes
a valorar sabiamente las cosas de la tierra y a poner nuestro corazón en las
del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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