Es
en casa donde los niños debemos aprender a decir…
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Remar Mar Adentro, pretende, como laicos comprometidos, presentar temas de reflexión para vivir el reino de Dios; levantando las anclas en una tarea asumida generosamente. Ricardo Huante Magaña
jueves, 5 de julio de 2018
Es en casa don los niños debemos aprender a decir…
sábado, 30 de junio de 2018
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20180107
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
Los registros
no mienten. Octubre de 2017 se convirtió en el mes con más homicidios dolosos
desde que se llevan registros. No podemos desechar una pregunta incómoda: ¿Cómo
entender que una sociedad que se declara mayoritariamente cristiana muestre
conductas tan negativas en relación al cuidado y respeto de la vida humana? No
solamente tenemos altos índices de homicidios, sino que padecemos otras
conductas violentas como el secuestro, la violencia y el maltrato contra las
mujeres. No hay relación lógica ni justa entre la creencia en un Padre creador
que respeta la vida y una conducta violenta por parte de tantos supuestos
creyentes en el Dios amigo de la vida. El desfase entre la fe y la vida fue
señalado por el Concilio Vaticano II como uno de los fracasos de nuestra
iglesia católica. El cristiano congruente necesita marcar una diferencia,
viviendo y formando personas amantes de la vida.
DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B Domingo 1 de julio 2018
DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B
Domingo 1 de julio 2018
DIOS NO HIZO LA MUERTE
La tradición sapiencial registrada en el libro de Sabiduría, que ahora
leemos, acuñó una feliz expresión en relación a Dios, llamándolo "amigo de
la vida" (11, 26). Con otras palabras, el autor de este libro reafirma lo
antes dicho proclamando su convicción a favor de la vida, de toda vida,
diciendo que Dios no hizo la muerte ni es un sádico que goce destruyendo vidas.
Esa firme convicción creyente se traduce en una norma moral presente en la
tradición bíblica: no matarás. En consonancia y continuidad con esa radical
prohibición, Jesús promueve el valor de la vida como algo intocable. De manera
que no solo prohíbe el homicidio sino todo tipo de maltrato y de conducta
violenta hacia cualquier persona. Confesar a Dios como Padre y Creador nos
exige respetar la vida de todo viviente y en particular la de todo ser humano.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 46, 2
Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que
fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las
tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor
de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende
nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de
nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo
Del libro de la Sabiduría: 1, 13-15; 2, 23-24
Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los
vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Las creaturas del mundo son
saludables; no hay en ellas veneno mortal. Dios creó al hombre para que nunca
muriera, porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo; mas por envidia del
diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan quienes le pertenecen.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 29, 2.4.5-6.11-12a. 13b
R/. Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos.
Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la
tarde; por la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi
duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente. R/.
SEGUNDA LECTURA
Que la abundancia de ustedes remedie la necesidad de sus hermanos
pobres
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 8, 7. 9.
13-15
Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en
sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse
también ahora por su generosidad.
Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo
rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su
pobreza.
No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están
sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida
justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias de
ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades.
En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que
recogía mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO cfr. 2 Tm 1, 10
R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho
resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.
EVANGELIO
¡Óyeme, niña, levántate!
Del santo Evangelio según san Marcos: 5, 21-43
En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del
lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó
uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus
pies y le suplicaba con insistencia: "Mi hija está agonizando. Ven a
imponerle las manos para que se cure y viva". Jesús se fue con él, y mucha
gente lo seguía y lo apretujaba.
Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía
doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso
toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús,
vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que,
con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de
su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.
Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se
volvió hacia la gente y les preguntó: "¿Quién ha tocado mi manto?".
Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo cómo te empuja la gente y
todavía preguntas: `¿Quién me ha tocado?' ". Pero él seguía mirando
alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer,
asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies
y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: "Hija, tu fe te ha
curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del
jefe de la sinagoga para decirle a éste: "Ya se murió tu hija. ¿Para qué
sigues molestando al Maestro?". Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le
dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que tengas fe". No
permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de
Santiago.
Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de
la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo:
"¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está
dormida". Y se reían de él.
Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus
acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo:
"¡Talitá, kum!", que significa: "¡Óyeme, niña, levántate!".
La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar.
Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a
nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESOIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su
reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma
adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es
una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del
mundo futuro.
Amén.
PLEGARIA UNIVERSAL
Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras oraciones, para que
podamos alegrarnos al recibir su ayuda, respondiendo: Escúchanos, Señor. (R/.
Escúchanos, Señor.)
Por los ministros de la Iglesia que han consagrado su vida al Señor y
por todos los pueblos que adoran al Dios verdadero, roguemos al Señor.
Para que el tiempo sea bueno y todos podamos gozar de una naturaleza
limpia en la bella sucesión de las diversas estaciones, roguemos a Dios, que
con sabiduría gobierna al mundo.
Por los que son víctimas de la debilidad humana, del espíritu de odio o
de envidia o de los otros vicios del mundo, roguemos al Redentor
misericordioso.
Encomendémonos mutuamente al Señor, pongamos toda nuestra existencia en
sus manos y oremos con confianza al autor y guardián de todo lo que tenemos y
poseemos.
Dios nuestro, que en el misterio de tu Hijo, pobre y crucificado, has
querido enriquecernos con tus bienes, escucha nuestras oraciones y no permitas
que, mientras anunciemos a los demás la alegre novedad del Evangelio, nos
acobardemos ante la pobreza o la cruz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que bondadosamente realizas el fruto de tus sacramentos,
concédenos que seamos capaces de servirte como corresponde a tantos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
Prefacio III para los Domingos del Tiempo Ordinario
Nuestra Humanidad salvada por la humanidad de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios poderoso y eterno.
Porque reconocemos como la obra de tu poder admirable no sólo haber socorrido
nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino también el haber
previsto el remedio de nuestra misma naturaleza mortal, y así con lo que fue la
causa de nuestra ruina, con eso mismo nos diste la salvación, por Cristo, Señor
nuestro. Por Él, los ángeles cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a
sus voces, cantando humildemente tu alabanza
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor
Hosanna en el cielo.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 102. 1
Bendice, alma mía al Señor; que todo mi ser bendiga su santo nombre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la víctima divina que te hemos ofrecido y que acabamos de recibir,
nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti con perpetuo amor, demos frutos que
permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
sábado, 23 de junio de 2018
DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B Domingo 24 de junio 2018
DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B
Domingo 24 de junio 2018
Natividad de San Juan Bautista
ANTÍFONA DE ENTRADA Jn 1, 6-7; Lc 1, 17
Vino un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. El vino para dar
testimonio de la luz y prepararle al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende
nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de
nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que suscitaste a san Juan Bautista para prepararle a
Cristo, el Señor, un pueblo dispuesto a recibirlo, concede ahora a tu Iglesia
el don de la alegría espiritual, y guía a tus fieles por el camino de la
salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Te convertiré en luz de las naciones.
Del libro del profeta Isaías: 49,1- 6
Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde
el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, él pronunció
mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano,
me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú eres mi
siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Entonces yo pensé: "En
vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa
estaba en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios".
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que
fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en
torno suyo —tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—Ahora, pues,
dice el Señor: "Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las
tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en
luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de
la tierra".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 138, 1-3. 13-14ab. 14c-15
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo me siento y me
levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas mi camino y mi
descanso, todas mis sendas te son familiares. R/
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno te doy gracias
por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas. R/.
Conocías plenamente mi alma; no se te escondía mi organismo, cuando en
lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.
SEGUNDA LECTURA
Antes de que Jesús llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de
penitencia.
Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 22-26
En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: "Hermanos: Dios les
dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado
a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis
designios.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel
un salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de
Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: `Yo
no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco
desatarle las sandalias'.
Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este
mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 1, 76
R. Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del
Señor a preparar sus caminos.
R. Aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Juan es su nombre.
Del santo Evangelio según san Lucas: 1, 57-66.80
Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un
hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había
manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías,
como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: "No. Su nombre será
Juan". Ellos le decían: "Pero si ninguno de tus parientes se llama
así".
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara
el niño. El pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre". Todos
se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua,
recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región
montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se
preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este niño?". Esto lo
decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba
fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al
pueblo de Israel.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
REFLEXIÓN: Al fiel testimonio del Bautista en favor de la mesianidad de
Jesús correspondió el aval de Cristo sobre la grandeza sin igual de su
precursor: Juan es "el más grande de los profetas", y "el mayor
entre todos los nacidos de mujer"... Él es un hombre sincero y honesto,
que practica la denuncia del mal, aunque en ello le vaya la vida. Él es un
hombre humilde y sensato, que reconoce que su persona y su anuncio están en
función de otro superior a él, del que él es simple testigo. Una sola frase
condensa todo el su mensaje: "Conviértanse, porque está cerca el Reino de
Dios". A la gente bien dispuesta el Bautista les propone dos actitudes básicas:
amor y justicia.
PROFESOIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su
reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma
adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es
una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del
mundo futuro.
Amén.
PLEGARIA UNIVERSAL
Imploremos humildemente a Dios Padre, que ha manifestado su
misericordia para con el mundo enviando a san Juan Bautista como precursor de
Jesucristo, y pidámosle por todos los hombres.
Para que la Iglesia de Dios anuncie a Cristo con tal convicción y
entusiasmo, que los hombres se conviertan y crean en él, roguemos al Señor
Para que el pueblo de Israel, escuchando la voz de Juan y los profetas,
llegue a reconocer a Cristo como su Mesías y Salvador de todos, roguemos al
Señor
Para que quienes viven esclavizados por el pecado encuentren en su
camino una voz que los llame a la conversión, roguemos al Señor.
Para que nosotros sigamos a Cristo con la misma fidelidad con que Juan
lo precedió, roguemos al Señor.
Bendice, Padre de misericordia, a tu pueblo, y, pues-to que pone su
confianza en la intercesión de san Juan Bautista, concédele todo lo que con fe
te ha pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Presentamos, Señor, en tu altar estos dones, al celebrar con el debido
honor el nacimiento de aquel que no sólo anunció al Salvador que habría de
venir, sino, además, lo mostró ya presente. Él, que vive y reina por los siglos
de los siglos.
PREFACIO
La misión del Precursor
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en la persona de su Precursor, Juan el Bautista, alabamos tu
magnificencia, ya que lo consagraste con el más grande honor entre todos los
nacidos de mujer. Al que fuera, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo, y aun
antes de nacer saltara de gozo ante la llegada de la salvación humana, le fue
dado, sólo a él entre todos los profetas, presentar al Cordero que quita el
pecado del mundo. Yen favor de quienes habrían de ser santificados, lavó en
agua viva al mismo autor del bautismo, y mereció ofrecerle el supremo
testimonio de su sangre. Por eso, unidos a los ángeles, te alabamos
continuamente en la tierra, proclamando tu grandeza sin cesar: Santo, Santo,
Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 78
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos ha visitado el sol
que nace de lo alto.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados por el banquete celestial del Cordero, te rogamos, Señor, que
tu Iglesia, llena de alegría por el nacimiento de Juan el Bautista, reconozca
en aquel que Juan anunció que habría de venir al autor de la salvación. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20180624
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
La profecía de Isaías
presenta a una figura misteriosa que comparte el sentido último de su
existencia. El personaje anónimo se identifica a sí mismo como Siervo de Dios.
El servicio que realizará no estará definido por el uso de la fuerza militar ni
por el despliegue del poder político. Sera una vocación marcada por el uso
constante de la palabra. Las habilidades del profeta tienen que ver con el
lenguaje. Hablar y profetizar no es un asunto menor. Es necesario honrar con la
congruencia lo que se anuncia y denuncia. No basta con subir, compartir y
propagar "memes" y noticias basuras sobre la desprestigiada clase
política para ser un ciudadano responsable o un profeta creyente y
contemplativo. La capacidad de analizar críticamente la información, de
proponer alternativas, de mirar con esperanza y sobre todo, de participar,
metiendo el hombro a los problemas es más importante y decisivo que propagar
información intrascendente en las redes. La calidad profética de Juan Bautista
será siempre un referente para los ciudadanos cristianos.
domingo, 17 de junio de 2018
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20180617
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO
Cuando se revisan los libros de historia se cae en la cuenta que el rumbo de los acontecimientos no es progresivo ni constante. Los imprevistos, las regresiones están a la vista. No obstante, los cristianos, afirmamos que Dios, Señor de la historia, sabe a dónde conducir su proyecto de vida y de amor. Por más que los pesimistas y desesperanzados reiteren que la historia la escriben los malos, nosotros estamos ciertos que la victoria de Cristo resucitado es algo irreversible. El principio esperanza nos sostiene y nos libra de la parálisis y el conformismo. Los retos enormes que representan las migraciones, la pobreza de tantas naciones, los desafíos del cambio climático, no son maldiciones ni destinos fatales, que no podamos ir acotando. En el árbol enorme que crece despacio, existe un lugar para todos. Lo dijo el Señor Jesús, afirmando de muchas maneras, que el Reino está abierto para todos y que nadie quedará excluido, si se decide a participar.
DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B Domingo 17 de junio 2018
DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO Ciclo B
Domingo 17 de junio 2018
La profecía de Ezequiel y las parábolas del Evangelio tienen en común
la referencia a las imágenes del-mundo de las plantas y los árboles. Esquejes
de cedro vástagos, semillas de mostaza que van creciendo lentamente, pero que
finalmente se convierten en nidos acogedores para las aves silvestres. De ambas
figuras extraemos un par de rasgos; en primer lugar, el reinado de Dios
comienza con unos modestos orígenes, al punto que resultan casi imperceptibles:
"nadie sabe cómo va creciendo la semilla". La fuerza y el dinamismo
del amor de Dios en el corazón humano no causan estridencia. Es una corriente
profunda que se mueve con suma quietud. En segundo lugar, la colaboración de
cada persona es importante, de ahí que la libertad de decir sí o no es
decisiva. Sin embargo, no podemos explicar cómo se conjuntan el plan de Dios
con los anhelos de la persona. Estamos en el terreno del misterio. La esperanza
nos hace creer que es una fuerza eficaz y transformadora.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 26. 7 9
Oye, Señor, mi voz y mis clamores. Ven en mi ayuda no me rechaces, ni
me abandones, Dios, salvador mío.
GLORIA
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor,
Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende
nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de
nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, fortaleza de los que en ti esperan, acude bondadoso, a
nuestro llamado y puesto que sin ti nada puede nuestra humana debilidad, danos
siempre la ayuda de tu gracia, para que, en cumplimiento de tu voluntad, te
agrademos siempre con nuestros deseos y acciones. Por nuestro Señor
Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Elevaré los árboles pequeños.
Del libro del profeta Ezequiel: 17, 22-24
Esto dice el Señor Dios: "Yo tomaré un renuevo de la copa de un
gran cedro, de su más alta rama cortaré un retoño. Lo plantaré en la cima de un
monte excelso y sublime. Lo plantaré en la montaña más alta de Israel. Echará
ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnifico. En él anidarán toda
clase de pájaros y descansarán al abrigo de sus ramas.
Así, todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor, humillo los
árboles altos y elevo los árboles pequeños; que seco los árboles lozanos y hago
florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 91, 2-3.13-14. 15-16
R/. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo, y celebrar tu nombre,
pregonando tu amor cada mañana y tu fidelidad, todas las noches! R/.
Los justos crecerán como las palmas, como los cedros en los altos
montes; plantados en la casa del Señor, en medio de sus atrios darán flores.
R/.
Seguirán dando fruto en su vejez, frondosos y lozanos como jóvenes,
para anunciar que en Dios, mi protector, ni maldad ni injusticia se conocen.
R/.
SEGUNDA LECTURA
En el destierro o en la patria, nos esforzamos por agradar al Señor:
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 6-10
Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras
vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados
por la fe, sin ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos
salir de este cuerpo para vivir con el Señor.
Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque
todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el
premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel
que lo encuentra vivirá para siempre. R/.
EVANGELIO
El hombre siembra su campo sin que él sepa cómo, la semilla germina y
crece.
Del santo Evangelio según san Marcos: 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se
parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que
pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y
crece; y la tierra, por si sola, va produciendo el fruto: primero los tallos,
luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están
maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de
la cosecha".
Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con
qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que,
cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada,
crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que
los pájaros pueden anidar a su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su
mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en
parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
PROFESOIÓN DE FE
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la
tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su
reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma
adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es
una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del
mundo futuro.
Amén.
PLEGARIA UNIVERSAL
Oremos, hermanos, al Señor que conoce lo que está escondido a nuestros
ojos y sabe cuáles son las verdaderas necesidades de los hombres, diciendo: Señor
Jesús, escúchanos. (R/. Señor Jesús, escúchanos.)
Oremos por la santa Iglesia, para que Dios, nuestro Señor, aumente el
número de sus fieles, aleje de ella toda división y escuche las plegarias que
le dirigen todos los cristianos del mundo, roguemos al Señor.
Oremos también a nuestro Señor por los gobernantes de nuestra patria y
de todos los pueblos, para que Dios les dé sabiduría y fuerza para gobernar y
dirigir con paz y justicia el pueblo que tienen encomendado, roguemos al Señor.
Oremos también por los que están lejos de su hogar, para que nuestro
Señor les conceda un viaje feliz, retornar con salud a sus familias y la
realización plena de los proyectos de su viaje, roguemos al Señor.
Oremos también a nuestro Señor por los que hoy nos hemos reunido aquí
en su nombre y por el párroco (pastor) que nos preside, para que nuestro Señor
escuche nuestras oraciones y nuestras peticiones le sean siembre agradables,
roguemos al Señor.
Dios nuestro, que siembras a manos llenas en nuestros corazones la semilla
de la verdad y de la gracia, escucha nuestras oraciones, concédenos acoger, con
humilde esperanza, y cultivar, con paciencia evangélica, el grano que tú has
sembrado en nosotros, convencidos de que, cuanto más profundamente arraigue tu
palabra en nuestras vidas, más amor y más justicia habrá en el mundo. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú que con este pan y este vino que te presentamos das al género humano
el alimento que lo sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor,
que nunca nos falte esta ayuda para el cuerpo y el alma. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
PREFACIO
Prefacio III para los domingos del Tiempo ordinario
Alabanza a Dios por la creación y la redención del hombre
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte
gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y
eterno. Pues por medio de tu amado Hijo, eres el creador del género humano y
también el autor bondadoso de la nueva creación. Por eso, con razón te sirven
todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te
bendicen tus santos. Con ellos, también nosotros, a una con los ángeles,
cantamos tu gloria gozosos diciendo:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 26, 4
Una sola cosa he pedido y es lo único que busco, habitar en la casa del
Señor todos los días de mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta santa comunión, que acabamos de recibir, así como
significa la unión de los fieles en ti, así también lleve a efecto la unidad en
tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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