sábado, 31 de diciembre de 2022

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

 


Al definir el dogma de la Maternidad divina de María (“Theotokos”), el Concilio de Éfeso (431) afirma la participación de María en el hecho central de la historia de la salvación: la Encarnación del Hijo de Dios en la carne de María.
La liturgia, desde 1931, celebra ese hecho en la Fiesta de Santa María, Madre de Dios, y nos invita a tomar conciencia de la realidad de la Encarnación de Cristo: su carne fue formada en el seno de una mujer.
Al ubicar esta fiesta el primer día del año civil, la Iglesia recalca que el Hijo de Dios, encarnado en María, asume el tiempo, recapitula toda la historia humana y le trae la paz y la reconciliación.
También hoy, a los ocho días de Navidad, se conmemora la Circuncisión del Señor: con esas primeras gotas de sangre que derramó el Hijo de Dios hecho hombre, la Redención ya está presente en el misterio de la Encarnación.



viernes, 30 de diciembre de 2022

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20230101

 


«Me extraño que haya gente que se plantee esta cuestión: ¿es necesario o no llamar a la Virgen Santísima Madre de Dios? Pues si Jesucristo es Dios, ¿cómo la Virgen que lo ha traído al mundo no va a ser la Madre de Dios? Es la creencia que nos han transmitido los Apóstoles, incluso si no emplearon este término. Es la enseñanza que hemos recibido de los santos Padres. Y muy particularmente nuestro Padre de venerable memoria, Atanasio (e 295-373), que durante 46 años ilustró la sede de Alejandría, que opuso a los inventos de los heréticos impíos una prudencia invencible y digna de los Apóstoles, Atanasio, que ha embriagado de perfume con sus escritos el universo entero, a quien todos rinden testimonio por su ortodoxia y su piedad. En el libro tercero del tratado que escribió sobre la Santísima Trinidad consustancial, llama a muchas reflexiones sobre la Santísima Virgen, Madre de Dios. Vaya a citar textualmente sus propias palabras: "La Sagrada Escritura, lo hemos mandado señalar a menudo, se caracteriza principalmente en esto, que hace al tema del Salvador un doble testimonio. Por otra parte, él es el Dios eterno, el Hijo, el Verbo, el resplandor y la sabiduría del Padre; por otra parte, en estos últimos tiempos y por nuestra salvación, se encarnó en la Virgen María, Madre de Dios, y se hizo hombre". Y más adelante: "Ha habido muchos santos; ha habido hombres exentos de todo pecado: Jeremías fue santificado desde el seno materno; Juan, aún en las entrañas de su madre, saltó de alegría ante la voz de María, la Madre de Dios". Así habla este hombre considerable, tan digno de inspirar confianza, pues nunca hubiera dicho algo que no estuviera de acuerdo con las Escrituras» (San Cirilo de Alejandría [380-444). Carta 1).

SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS Domingo 1 de enero 2023

 


Al definir el dogma de la Maternidad divina de María (“Theotokos”), el Concilio de Éfeso (431) afirma la participación de María en el hecho central de la historia de la salvación: la Encarnación del Hijo de Dios en la carne de María.

La liturgia, desde 1931, celebra ese hecho en la Fiesta de Santa María, Madre de Dios, y nos invita a tomar conciencia de la realidad de la Encarnación de Cristo: su carne fue formada en el seno de una mujer.
Al ubicar esta fiesta el primer día del año civil, la Iglesia recalca que el Hijo de Dios, encarnado en María, asume el tiempo, recapitula toda la historia humana y le trae la paz y la reconciliación.
 
 
RITOS INICIALES
 


ANTÍFONA DE ENTRADA
 
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey, que gobierna el cielo y la tierra por los siglos de los siglos.
 
 
GLORIA
 
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
 
 
ORACIÓN COLECTA
 
Señor Dios, que por la fecunda virginidad de María diste al género humano el don de la salvación eterna, concédenos sentir la intercesión de aquella por quien recibimos al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro. Él, que vive y reina contigo...
 
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
Primera Lectura
 
Del libro de los Números (Núm 6, 22-27)
 
En aquel tiempo, el Señor habló a Moisés y le dijo: "Di a Aarón ya sus hijos: 'De esta manera bendecirán a los israelitas: El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor. Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz'. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
 
 
SALMO RESPONSORIAL (Sal 66)
 
R. Ten piedad de nosotros, Señor, y bendícenos.
 
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. / R.
 
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. / R.
 
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. / R.
 
 
SEGUNDA LECTURA
 
De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas (Gál I4, 4-7)
 
Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos. Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama "¡Abbá!", es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
 
 
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Heb 1, 1-2)
 
Aleluya, aleluya. En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, que son los últimos, nos ha hablado por medio de su Hijo.
Aleluya, aleluya.
 
 
EVANGELIO
 
Del santo Evangelio según san Lucas (Lc 2,16-21)  
A. Gloria a ti, Señor.
 
En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
 
 
PROFESIÓN DE FE
 
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
 
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
 
 
LITURGIA EUCARÍSTICA
 


ORACIÓN UNIVERSAL
 
Sacerdote: Levantemos, hermanos, nuestra voz suplicante al Señor y, por la poderosa intercesión de su Madre, imploremos la misericordia divina a favor de todos los hombres:
TODOS: Te rogamos, óyenos.
 
Para que los fieles, a imitación de María, mediten y conserven en su corazón y anuncien con celo lo que han oído del Hijo de Dios. Roguemos al Señor.
 
Para que los hombres de todas las razas y pueblos descubran que tienen un único Dios, Padre de todos, y nunca se comporten como enemigos unos de otros. Roguemos al Señor.
 
Para que llegue a la presencia del Señor el lamento de los que sufren a causa de las guerras, y pronto puedan experimentar el retorno de la paz a sus hogares y naciones. Roguemos al Señor.
 
Para que los que hoy nos hemos reunido para dedicar al Señor las primicias de este año nuevo, vivamos en paz todos los días y podamos ver con salud y alegría su fin. Roguemos al Señor.
Intenciones de la Iglesia local.
 
Sacerdote: Tu trono, Dios nuestro, permanece para siempre, y tus años no se acaban; escucha, pues, nuestras súplicas y bendice el año que hoy comenzamos: que nuestro trabajo cotidiano nos dé el pan de cada día, nuestras almas encuentren también el alimento necesario para avanzar en el camino del bien y en la contemplación fiel de tu Palabra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
TODOS: Amén.
 
 
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
 
Señor Dios, que das origen y plenitud a todo bien, concédenos que, al celebrar, llenos de gozo, la solemnidad de la Santa Madre de Dios, así como nos gloriamos de las primicias de su gracia, podamos gozar también de su plenitud. Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
 
PLEGARIA EUCRÍSTICA
 


PREFACIO
 
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la solemnidad de santa María, siempre virgen. Porque ella concibió a tu único Hijo por obra del Espíritu Santo, y sin perder la gloria de su virginidad, derramó sobre el mundo la luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro.
Por eso, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales celebran tu gloria unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo…
 
 
RITO DE LA COMUNIÓN
 


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
 
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos (Heb 13, 8).
 
 
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
 
Señor, que estos sacramentos celestiales que hemos recibido con alegría sean fuente de vida eterna para nosotros, que nos gloriamos de proclamar a la siempre Virgen María como Madre de tu Hijo y Madre de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.  
 


RITO DE CONCLUSIÓN
 

sábado, 24 de diciembre de 2022

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 221225


 

«La majestad asume la humildad, el poder la debilidad, la eternidad la mortalidad; y para saldar la deuda contraída por nuestra condición pecadora, la naturaleza invulnerable se une a la naturaleza pasible; de esta manera, como convenía para nuestro remedio, el único y mismo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, pudo ser a la vez mortal e inmortal, por la conjunción en él de esta doble condición. El que es Dios ver- dadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, nos referimos a la que fue plasmada en nosotros por el Creador, y que él asume para restaurar/a. Nuestra naturaleza quedó viciada cuando el hombre se dejó engañar por el Maligno, pero ningún vestigio de este vicio original hallamos en la naturaleza asumida por el Salvador. El, en efecto, aunque hizo suya nuestra debilidad, no por esto se hizo partícipe de nuestros pecados. Tomó la condición de esclavo, pero libre de la inmundicia

del pecado, ennobleciendo nuestra humanidad sin mermar su divinidad, porque aquel anonadamiento suyo -por el cual, él, que era invisible, se hizo visible, y quien es el Creador y Señor de todas las cosas, quiso ser uno más entre los mortales- fue una dignación de su misericordia, no una falta de poder. Por lo tanto, el mismo que, permaneciendo en su condición divina, hizo al hombre es el mismo que se hace él mismo hombre, tomando la condición de esclavo. y, así, el Hijo de Dios hace su entrada en la bajeza de este mundo, descendiendo desde el trono celestial, sin dejar la gloria que tiene junto al Padre, siendo engendrado en un nuevo orden de cosas» (San León Magno [c.390-461] 45° Papa de la Iglesia. De sus Cartas: el misterio de nuestra Redención).

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO 20221225

 

La luz es un símbolo natural de Dios. Como Dios, la luz es poderosa y, de hecho, es una de las fuerzas fundamentales del universo. Como Dios, la luz es bella, hermosa, y esplendorosa. Como Dios, la luz revela y purifica. No es de extrañar, por lo tanto, que la luz ha sido usada por los cristianos para representar a Dios. Los primeros teólogos, por ejemplo, utilizaron la luz para pensar en la Trinidad: el Padre es como la fuente de la luz, el Hijo es como el rayo que procede de esta fuente, y el Espíritu es como el resplandor; pero los tres forman una misma luz. En este día de Navidad, no olvidemos esta tradición. Las luces navideñas que ornamentan nuestras casas y calles no son sólo adornos. Son también una invitación a meditar sobre el misterio de Dios.

LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR Domingo 25 de diciembre 2022


 

ANTIFONA DE ENTRADA


Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva sobre sus hombros el imperio y su nombre será Ángel del gran consejo.
 
 
GLORIA
 
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.
 
 
ORACIÓN COLECTA
 
Señor Dios, que de manera admirable creaste la naturaleza humana y, de modo aún más admirable, la restauraste, concédenos compartir la divinidad de aquel que se dignó compartir nuestra humanidad. El, que vive y reina contigo ...
 
 
LITURGIA DE LA PALABRA
 
PRIMERA LECTURA
 
La tierra entera verá la salvación que viene de nuestro Dios.
 
Del libro del profeta Isaías: 52, 7-10
 
¡Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, al mensajero que trae la buena nueva, que pregona la salvación, que dice a Sión: "Tu Dios es rey"!
Escucha: Tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque ven con sus propios ojos al Señor, que retorna a Sión.
Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor rescata a su pueblo, consuela a Jerusalén. Descubre el Señor su santo brazo a la vista de todas las naciones. Verá la tierra entera la salvación que viene de nuestro Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
 
SALMO RESPONSORIAL
 
Del salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6.
R/. Toda la tierra ha visto al Salvador.
 
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
 
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.
 
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
 
Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R/.
 
 
SEGUNDA LECTURA
 
Dios nos ha hablado por medio de su Hijo.
 
De la carta a los hebreos: 1, 1-6
 
En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas. Ahora, en estos tiempos, que son los últimos, nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo el universo,
El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén de todas las cosas con su palabra poderosa. El mismo, después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el nombre que, como herencia, le corresponde.
Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
 
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.
 
Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan, naciones, y adoren al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra. R/.
 
 
EVANGELIO
 
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros.
 
Del santo Evangelio según san Juan: 1, 1-18
 
En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.
Hubo, un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: ''A éste me refería cuando dije: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo' ".
De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
 
 
PROFESIÓN DE FE
 
CREDO NICENO_CONSTANTINOPOLITANO
 
Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajo del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
 
 
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
 
Que sea aceptable ante ti, Señor, la oblación de la presente solemnidad, por la que llegó a nosotros tu benevolencia para nuestra perfecta reconciliación y nos fue concedido participar en plenitud del culto divino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
 
PREFACIO
 
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno por Cristo, Señor nuestro.
 
Por él hoy resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio de nuestra salvación; pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición no solamente dignificó nuestra naturaleza para siempre, sino que por esta unión admirable nos hizo partícipes de su eternidad.
 
Por eso, unidos a los coros de los ángeles, te alabamos llenos de alegría:
 
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
 
 
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Sal 97, 3
 
Los confines de la tierra han contemplado la salvación que nos viene de Dios.
 
 
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
 
Concédenos, Dios misericordioso, que el Salvador del mundo, que hoy nos ha nacido, puesto que es el autor de nuestro nacimiento a la vida, también nos haga partícipes de su inmortalidad. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
 

martes, 13 de diciembre de 2022

EN COMUNIÓN CON LA TRADICIÓN VIVA DE LA IGLESIA 20221218

 

«El Hijo de Dios hace su entrada en la bajeza de este mundo, descendiendo desde el trono celestial,

sin dejar la gloria que tiene junto al Padre, siendo engendrado en un nuevo orden de cosas. En un nuevo orden de cosas, porque el que era invisible por su naturaleza se hace visible en la nuestra, el que era inaccesible a nuestra mente quiso hacerse accesible, el que existía antes del tiempo empezó a existir en el tiempo, el Señor de todo el universo, velando la inmensidad de su majestad, asume la condición de esclavo, el Dios impasible e inmortal se digna hacerse hombre pasible y sujeto a las leyes de muerte. El mismo que es Dios verdadero es también hombre verdadero, y en él, con toda verdad, se unen la pequeñez del hombre y la grandeza de Dios. Ni Dios sufre cambio alguno con esta dignación de su piedad, ni el hombre queda destruido al ser elevado a esta dignidad. Cada una de las dos naturalezas realiza sus actos propios en comunión con la otra, a saber, la Palabra realiza lo que es propio de la Palabra, y la carne lo que es propio de la carne. En cuanto que es la Palabra, brilla por sus milagros; en cuanto que es carne, sucumbe a las injurias. Y así como la Palabra retiene su gloria igual al Padre, así también su carne conserva la naturaleza propia de nuestra raza. La misma y única persona, no nos cansaremos de repetir/o, es verdaderamente Hijo de Dios y verdaderamente Hijo del hombre. Es Dios, porque en el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios; es hombre, porque la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros» (San león Magno [c.390·461] 45° Papa de la Iglesia. De sus Cartas).